Alimentación para seniors,, una oportunidad para la industria

Los consumidores seniors necesitan que los alimentos que adquieren cuenten en sus envases con mensajes claros y sencillos, fáciles de leer y a la vez sencillos de consumir en cuanto a la apertura y la textura del alimento. Éstos suelen ir orientados a mejorar la salud ósea, las articulaciones o los músculos. Además, cada vez son más selectivos y buscan productos con una funcionalidad demostrada mediante evidencias científicas y la industria debe adaptarse tanto a sus necesidades, como a los requerimientos de la EFSA en cuanto al etiquetado de alegaciones nutricionales

Los informes de tendencias del año 2012 coinciden en que la alimentación para la población senior está en alza. Y es que este grupo de consumidores, pese a ser cada vez más numeroso, todavía no tiene sus necesidades cubiertas.
Según el Instituto Nacional de Estadística, en España a principios del año 2012, la población mayor de 64 años se situaba en 8.029.674 personas, lo que supone el 17,4 % del total. Sin embargo, las previsiones indican un aumento de este grupo de población, tanto a corto como a largo plazo, que alcanzaría los 1,4 millones en 2020 y podría representar el 30 % del total de población española en 40 años, debido al envejecimiento de la pirámide poblacional. El aumento de la expectativa de vida de la población se atribuye a la disminución de la mortalidad, a la mejora de los estándares de nivel de vida y a la mejora de cuidados médicos. Pero a medida que nos hacemos mayores, aparecen patologías como la sarcopenia, que hace que nuestros músculos empiecen a debilitarse y que las lesiones tarden más en sanar. Los huesos se hacen más frágiles, se incrementa el riesgo de sufrir alteraciones cardiovasculares o alteraciones neuronales, y en definitiva, nos hacemos más dependientes.
La alimentación juega un importante papel en este último punto, donde la dieta adecuada puede posponer o mitigar algunos de estos síntomas de la edad, lo cual resulta crucial para mantener una buena salud en la vejez y disminuir el nivel de dependencia. Sin embargo los expertos indican que existe un alto riesgo de malnutrición entre la población adulta.

Necesidades nutricionales del anciano
Aunque las necesidades nutricionales de las personas en edad avanzada no difieren mucho de las de los adultos, éstos requieren una adaptación.
La actividad física se reduce con la edad, y con ella los requerimientos energéticos de la dieta, sobre todo en aquellas personas con tendencia a la obesidad. Sin embargo, más que reducir el consumo energético es más importante recomendar a la población anciana la práctica habitual de ejercicio físico, para así evitar otras degeneraciones como la pérdida de la masa muscular, conocida como sarcopenia. El proceso comienza a partir de los 30 años y avanza a una velocidad de reducción del 3 al 8 % por década, acelerándose con el tiempo. Se estima que afecta al 30% de las personas de 60 años o más y a más del 50 % de las personas con más de 80 años. El proceso está relacionado con una alteración del equilibrio nitrogenado, y los factores más influyentes son la falta de ejercicio y la ausencia de proteína de calidad en la dieta.
Las últimas recomendaciones dietéticas aconsejan aumentar el consumo de proteína hasta valores de 1,1 g/kg peso y día, prestando especial atención a la fuente proteica para asegurar la ingesta de aminoácidos esenciales. Sin embargo, este aporte puede ser alcanzado con dificultad debido a múltiples causas, como cambios en los hábitos de consumo derivados de la reducción de la unidad familiar, dificultad para hacerse cargo de la compra y preparación de la comida, coste elevado de los alimentos proteicos como la carne o el pescado, o bien relacionadas con cambios fisiológicos como trastornos de la masticación, alteraciones digestivas y procesos patológicos intercurrentes.
Es importante asegurar el aporte nutricional adecuado, sobre todo en ancianos que viven solos y en aquellos que padecen de enfermedades crónicas. Los estados carenciales en proteínas pueden causar graves trastornos: caídas, edemas, fatiga, alteraciones cutáneas, etcétera, que pueden empeorar o alterar todavía más el estado de salud de los ancianos.
Esto hace que el enriquecimiento en proteínas de alto valor biológico, como las proteínas lácteas, así como de determinados aminoácidos como la leucina, o su metabolito el HMB (Hidroximetil butirato), especialmente relacionado con la regeneración muscular, sean uno de los targets nutricionales de la industria alimentaria a la hora de formular productos para la edad avanzada.
El calcio es otro de los elementos clave de la dieta de los mayores, con el fin de frenar el avance de la osteoporosis y la prevención de fracturas, sobre todo en mujeres después de la menopausia y en caso de traumatismo. Las recomendaciones diarias de calcio son de 1.200 a 1.300 mg/día en hombres y mujeres de edad avanzada. La vitamina D es fundamental para la absorción intestinal de este mineral, cuyas recomendaciones ascienden a 800 mg/día y por lo tanto, ambos suelen ser incorporados en los alimentos destinados a los seniors. Otros ingredientes habituales en estos productos son las vitaminas y extractos antioxidantes que frenan el envejecimiento, fitoesteroles y ácidos grasos esenciales omega 3 para prevenir las alteraciones cardiovasculares y mejorar la función neuronal, así como fibras prebióticas para prevenir el estreñimiento.
Sin embargo, no se puede tratar a todas las personas mayores como a un único grupo ya que dependerá de su condición física, de las patologías asociadas y de su grado de dependencia, que varían de forma considerable a medida que avanzan en la tercera edad. Por lo tanto es necesario segmentar el mercado según sus necesidades y actitudes.

Mercado de alimentos para la tercera edad
Según un estudio realizado por GNPD-Mintel, durante el período comprendido entre julio de 2009 y febrero de 2012, menos del 0,1 % del total de alimentos y bebidas lanzados al mercado a nivel mundial iban dirigidos a personas mayores. Aunque el número de lanzamientos ha aumentado en los últimos años, en teoría, el potencial del mercado de productos senior es muy grande y está todavía sin explotar. Se trata de un ámbito relativamente inmaduro y con mucho margen de mejora.
A nivel mundial, este mercado está liderado por países como China y Japón, mientras que en España y Europa, en general, este sector es todavía incipiente.
En Japón, el rápido desarrollo económico que siguió a la Segunda Guerra Mundial, supuso un notable aumento en la calidad de vida, hecho que se tradujo en un aumento considerable de la expectativa de vida y, por tanto, en un envejecimiento de la población. Esto supuso un aumento de las patologías crónicas, con el consiguiente gasto para los sistemas de salud del país, lo que llevó al gobierno y a la industria alimentaria al desarrollo de un nuevo tipo de alimentos que ejercieran un efecto positivo sobre la salud de los consumidores. De hecho, fue en Japón donde nació el término “alimento funcional” por primera vez en los años 80. Según informa el ICEX, sobre fuentes de Nikkei News, se estima que el mercado japonés de productos dirigidos a la tercera edad y a pacientes que necesitan cuidados de enfermería rebasará los 1.437 millones de euros en 2021.
En China, por su parte, el rápido crecimiento de la población está provocando un aumento en la demanda de servicios y productos para la tercera edad. El censo del año 2010 en este país mostró que las personas mayores de 60 años representaban el 13 % de la población, habiendo sufrido un incremento de 3 puntos porcentuales desde el año 2000, tendencia que se está acelerando. Según un estudio realizado por el Centro de Investigaciones Li & Fung sobre hábitos de consumo, se estima que la población anciana de China alcance los 200 millones de personas a finales de 2015.
Todo esto ha convertido estos dos países en pioneros en el ámbito de la nutrición para la tercera edad, siendo las multinacionales Nestlé, Danone y Fonterralas quienes lideran el mercado en estas regiones.
Dentro del mercado japonés, destacan empresas como Nippon Suisan Kaisha Ltd., que emplea una tecnología patentada para elaborar platos que conservan la forma de los alimentos convencionales pero con una textura lo suficientemente suave como para comer sin masticar.
Haciendo un análisis de los productos presentes en el mercado, puede observarse que las principales categorías a las que pertenecen este tipo de alimentos son productos lácteos, cereales para el desayuno, y comidas y platos principales.
Mientras que el mercado asiático de productos para la tercera edad está muy atomizado, en Europa está mucho más concentrado, siendo el sector lácteo el más activo y Nestlé la principal empresa dedicada a la fabricación de este tipo de productos, donde destaca la gama SeniorActiv, que compite en el mercado masivo con Danone en yogures dirigidos a personas mayores.
 En general, el tamaño de la familia disminuye a la vez que aumenta  la edad de los consumidores, creando la necesidad de envases más pequeños. Además, al ser la artritis bastante común entre las personas mayores, los envases de fácil apertura pasan de ser algo “atractivo” a ser una necesidad para los consumidores. Un ejemplo de esto es el maíz lanzado en España por Bonduelle en un pack de dos latas de 150 g, con sistema “fácil de abrir”, libre de sal y azúcar y que constituye una buena fuente de vitamina B9 y fibra.
 Otro factor a tener en cuenta es la legibilidad del etiquetado, puesto que son productos destinados a un colectivo en el que los problemas de visión son frecuentes.
En Europa, muchos fabricantes no dirigen el producto explícitamente a la población senior, pero resaltan mensajes que podrían ser de interés para este colectivo, como es el caso de las tostadas Lu Heudebert Pleine Vie.
En España, la empresa Bajamar ha lanzado, bajo la marca Mamía, una gama de productos triturados, bajos en colesterol y sodio, para facilitar una dieta equilibrada en situaciones que hacen difícil la alimentación sólida.
 
Conclusiones
-Las principales marcas que están aprovechando esta oportunidad están dirigidas al mercado asiático, donde el concepto de marketing para población senior es muy diferente.
-La industria alimentaria tiene la oportunidad de preservar y mantener los estilos de vida de una sociedad que envejece. Para el mercado europeo, puede ser una cuestión de enfatizar los valores que atraen a los consumidores senior: simplicidad, vitalidad, “mejor para ti”, que también tendrá un amplio llamamiento a los demás grupos de edad: un mensaje integrador que hace al producto “mejor para todos” en lugar de “mejor para las personas mayores”.
-El envase es un área evidente de desarrollo: tamaño, legibilidad del etiquetado, facilidad de apertura y cierre para minimizar las pérdidas por deterioro.

Bibliografía
– González González, C., Gutiérrez Sánchez, M. “Nutrición en el anciano”. Nutrición Clínica. 1994; Vol.XIV/83, Nº2: 45-55.
– Moreiras, O. “Alimentación, nutrición y salud”. Rev. Esp. Geriar. Gerontol. 1995; Vol. 30, Nº1: 37-38.
– Manuel Serrano Ríos, Pilar Cervera Ral, Consuelo López Nomdedeu, José Manuel Ribera Casado, Ana Sastre Gallego. “Guía de Alimentación para Personas Mayores”. 2010, ERGON.
-GNPD-Mintel. Targeting Seniors. March 2012.

 

Publicado en la revista Tecnifood núm.81 (mayo/junio 2012).

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