2015, comienza una nueva era para el I+D+i en el sector alimentario

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Institutos-Tecnologicos-GTA-2015
José Antonio Costa, director gerente del Instituto Tecnológico del Plástico (Aimplas); Sebastián Subirats, director general de Ainia centro tecnológico; Daniel Ramón, delegado de la Comisión de Agroalimentación de la Asociación Española de Bioempresas (Asebio); Rogelio Pozo, director general de AZTI-Tecnalia; Javier Zabaleta, director gerente del Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (Itene)

La innovación al servicio de la creación de productos con mayor valor añadido impulsará el avance del sector alimentario, cuya inversión en I+D+i se ha visto reducida en los años de la crisis, pero da signos de remontar ya en 2015. Así lo confirman, a partir de su experiencia en el trabajo mano a mano con la industria alimentaria, institutos y entidades tecnológicos como el Instituto Tecnológico del Plástico (Aimplas), Ainia Centro Tecnológico, la Asociación Española de Bioempresas (Asebio), AZTI-Tecnalia y el Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (Itene), que protagonizan las siguientes opiniones

Aimplas-Jose-Antonio-Costa-GTA-2015Aimplas: “Podemos y queremos pensar que a partir de 2015 habrá un cambio de tendencia”

Según los datos publicados el pasado mes de enero por el INE respecto a las actividades de I+D en 2013, el gasto interno ha descendido un 2,8% respecto al año anterior. Descenso que en el sector público fue del 3% y del 2,7% en el sector privado. En términos de PIB nos situamos en el 1,24%, inferior al 1,30% del PIB del año 2012. En relación a otros países desarrollados, la posición de España ha continuado por debajo de la media del 2,02% del PIB (UE-28) y siguen destacando países como Finlandia (3,32%), Suecia (3,21%), Dinamarca (3,05%), Alemania (2,94%) y Austria (2,81%).
El gasto en innovación tecnológica en las empresas españolas se ha reducido un 1,3% respecto al año anterior, pero el conjunto de empresas que ha innovado en España, ha sufrido un retroceso mucho mayor (10,8%). Se ha enlazado así un total de cinco ejercicios en los que el número de empresas innovadoras ha caído en España, pasando de las 36.183 empresas innovadoras de 2008 a las 16.119.

En el año 2014 se reactivaron convocatorias de ayudas a nivel nacional como el Programa Estatal de I+D+i de Retos de la Sociedad

Estos datos certifican el severo retroceso que han supuesto estos últimos cinco años para la I+D+i en nuestro país. No obstante, en el año 2014 se reactivaron convocatorias de ayudas a nivel nacional como el Programa Estatal de I+D+i Orientado a los Retos de la Sociedad para el apoyo a proyectos en cooperación entre empresas y organismos de investigación y se puso en marcha también el programa marco H2020 de la UE, con una dotación presupuestaria de 79.000 millones de euros, siendo el mayor programa público de inversiones en el mundo para impulsar la I+D+i.

Podemos y queremos pensar que se ha tocado fondo y que a partir de este 2015 habrá un cambio de tendencia y volverá a crecer tanto la inversión pública como privada en I+D+i. El sector del envase alimentario, al que Aimplas dedica una buena parte de sus esfuerzos, jugará un papel fundamental en esta recuperación, aportando soluciones a los retos a los que se enfrenta nuestra sociedad como son la sostenibilidad en el uso de recursos, la seguridad alimentaria y el aumento de la vida útil de los alimentos a consumir.

José Antonio Costa, director gerente del Instituto Tecnológico del Plástico (Aimplas)

Ainia-Sebastian-Subirats-GTA-2015Ainia: “La innovación ha dejado de ser una opción y es hoy indispensable en el futuro de las empresas”

Pese a las grandes dificultades de financiación, la escasa conciencia social sobre la importancia de la innovación en la economía y el insuficiente apoyo de las Administraciones a la I+D+i, el número de empresas que hace I+D+i en nuestro país se ha mantenido constante en 2014, aunque sigue siendo muy bajo. El esfuerzo en I+D empresarial solo representa el 0,69% del PIB en España, frente al 1,22% de la UE-28.

En el sector agroalimentario, el proceso de concentración que se está produciendo en la distribución, la competitividad en precios, la acelerada rotación de producto en la batalla del lineal y las exigencias cada vez mayores en políticas medioambientales y seguridad alimentaria está obligando a los fabricantes de alimentos a aumentar el componente tecnológico en sus procesos industriales. La innovación ha dejado de ser una opción y es hoy el elemento indispensable de sostenibilidad y futuro de las empresas agroalimentarias.

Tenemos uno de los sectores agroalimentarios más modernos, seguros y competitivos del mundo. Somos la octava potencia mundial en exportaciones agroalimentarias. Pero necesitamos innovación para acometer los desafíos que se presentan.
Uno de esos desafíos es la atomización del sector agroalimentario. Su potencial futuro pasa por ganar tamaño. Con un sector tan atomizado, se hace necesario impulsar formas colaborativas de innovación en el conjunto de la cadena de valor. En Ainia estamos trabajando en esta dirección.

También tenemos el desafío medioambiental y de eficiencia energética. La innovación orientada a limitar el desperdicio de alimentos, por ejemplo, es tema clave. La bioeconomía abre también numerosas oportunidades. Además, es crítico desarrollar procesos productivos más automatizados, seguros y ecoeficientes.

En Ainia hemos apostado claramente por el control de la calidad y seguridad alimentaria en línea. También por el desarrollo de bioenergías a partir de subproductos agroalimentarios. Y en el diseño higiénico de equipos e instalaciones.

Tenemos uno de los sectores agroalimentarios más modernos, seguros y competitivos del mundo. Somos la octava potencia mundial en exportaciones agroalimentarias

La comodidad y practicidad en el consumo es tendencia y lo va a seguir siendo. Hay un nicho de oportunidad en el desarrollo de productos de rápida y fácil preparación y consumo. Aquí juega un papel esencial el envase alimentario.

El control de la autenticidad de materias primas e ingredientes es otro de los desafíos. La sociedad ya no tolera fraudes, ni abusos en la sobreexplotación de materias primas, mal uso de animales, errores en el etiquetado de productos… La clave está en la prevención y la anticipación. Estamos apostando por investigar en riesgos emergentes; y avanzando en nuevas técnicas de control analítico.

Lo natural y saludable; productos con menos aditivos químicos y más sanos (menos sal, grasas, alérgenos…) también marca un desafío para la producción alimentaria industrial. También el binomio alimentación y salud. Existe un mercado creciente que veremos aumentar en los próximos años de alimentos funcionales; caminamos hacia una alimentación personalizada.

Por último, está el desafío de la digitalización. El “Internet de las cosas” está cambiando las formas de consumo y compra, de fabricación, de gestión… En Ainia estamos trabajando con empresas punteras en lo que ya se conoce como “Las factorías del futuro”.

Hemos pasado unos años con una escasa actividad innovadora. Percibimos que están cambiando las formas de hacer innovación que conocíamos hasta ahora. La innovación más disruptiva comienza hoy por impulsar nuevos productos o tecnologías desde el interior de las organizaciones, sin que lo pida el mercado. Porque la innovación más radical genera nuevos mercados; supone el lanzamiento de servicios y/o productos inicialmente no demandados, pero que dan respuesta a necesidades sociales, tecnológicas… latentes.

Empezamos a percibir síntomas de crecimiento económico y deben recuperarse cuanto antes los niveles que existían antes de 2009 en inversión público-privada en innovación aplicada. Si no, perderemos el tren de un crecimiento sostenible. En Ainia defendemos la innovación continua. Acompañamos a las empresas en su apuesta por la innovación, estamos a su lado, asumiendo riesgos y llegando hasta los desarrollos finales.

Sebastián Subirats, director general de Ainia centro tecnológico

Asebio-Daniel-Ramon-VidalAsebio: “El futuro de la seguridad alimentaria es de la metabolómica”

Los últimos diez años han dado lugar a avances trascendentales en las disciplinas científicas que componen la biotecnología agroalimentaria. El impacto de los alimentos y cultivos transgénicos y su debate en la sociedad, fundamentalmente en la europea, se ha visto sobrepasado por toda una serie de descubrimientos en torno a la genómica y la biología de sistemas que sin duda van a cambiar nuestra forma de desarrollar los alimentos del futuro.

Hace diez años nadie hablaba de genómica, pero ahora ya hay empresas cotizando en bolsa que se dedican a estos menesteres. Secuenciar un genoma humano es un proyecto valorado a fecha de hoy en unos pocos miles de euros y a ejecutar en unas pocas semanas de trabajo. Pero eso es hoy, ya que en muy pocos meses podremos secuenciar un genoma humano por unos cientos de dólares y en sólo unas horas, lo que abrirá la puerta a un aluvión de datos genómicos de enorme interés para aquellos que trabajan en nutrigenética y nutrigenómica.

Por otro lado, estas tecnologías nos están permitiendo descifrar los genomas de toda la materia prima de uso en la industria agroalimentaria (animales, vegetales y microorganismos), lo que permitirá abordajes moleculares racionales en el diseño de alimentos mejorados en sus propiedades físico-químicas, organolépticas y nutricionales. Lejos de la mejora clásica por mutación o hibridación, o de la menos clásica obtenida por ingeniería genética, el futuro pasará por el uso de la biología de sistemas.

Estas tecnologías nos están permitiendo descifrar los genomas de toda la materia prima de uso en la industria agroalimentaria

Todo ello irá parejo a la aplicación de las nuevas tecnologías ómicas en cuestiones de seguridad alimentaria. Ya hay laboratorios pensando en cómo analizar microbiomas de alimentos con el objeto de identificar desde una muestra de alimento, en una única reacción y en unas pocas horas, todos los microorganismos presentes en la misma, tanto los patógenos, como los alterantes o los beneficiosos.

Aproximaciones similares nos permitirán detectar fraudes por mezclas o la presencia de alérgenos en alimentos. La aplicación de la metabolómica en todo ello es segura.

No hablamos de que pasará en la segunda década del siglo XXI, hablamos de un futuro inmediato, hablamos de un futuro distinto para la biotecnología de alimentos. Y para muestra baste entender lo que han hecho los grandes como Nestlé o Danone, creando respectivamente el Nestlé Institute of Health Science o Bioaster.

Daniel Ramón, delegado de la Comisión de Agroalimentación de la Asociación Española de Bioempresas (Asebio)

AZTI-TECNALIA-Rogelio-Pozo-GTA-2015AZTI-Tecnalia: “Eficiencia y valor añadido, claves en un mercado global”

Después de varios años de recesión económica y con reducción importante del consumo interno y, especialmente, con una menor disponibilidad de dinero por parte de los clientes, la industria alimentaria ha apostado de manera generalizada por competir en base a la eficiencia, es decir, reduciendo los costes, pero no hay ya mucho margen para disminuir costes y profundizar en la competencia basada en la eficiencia, salvo que se ponga en riesgo la calidad de los productos.

A nivel global se están produciendo tendencias que no pueden dejar de observarse por su rápida implantación e impacto local. El aumento de la población mundial y del poder adquisitivo de los consumidores en las economías emergentes -cercano al poder adquisitivo actual de Europa occidental- implicará una mayor demanda de alimentos y el encarecimiento a nivel mundial de las materias primas, lo que dificultará la competitividad basada en eficiencia.

Sin embargo, en Europa y España, en particular, el volumen de consumidores se estanca, el número de ingestas dentro del hogar no crece y la marca de la distribución es la principal vía para llegar al mercado del retail. En consecuencia, la penetración es la única palanca para crecer ofreciendo más momentos de consumo al cliente.

La mitad de la sociedad reside en ciudades, un escenario que ofrece oportunidades de consumo y de generar valor añadido, ya que compramos algo más que alimentos

Vivimos, además, en un mundo urbano, la mitad de la población mundial ya reside en ciudades, lo que genera más del 80% del PIB global. Sólo 600 centros urbanos, con una quinta parte de la población mundial, generan el 60% del PIB mundial. En 2025 será todavía mayor. Este escenario nos ofrece oportunidades de consumo y de generar valor añadido, ya que compramos algo más que alimentos: limpieza, tiempo, comodidad, salud, etc. Las necesidades del consumidor son cada vez más fragmentadas y el consumidor en sí mismo es más reflexivo, exigente y demanda transparencia y conocimiento sobre lo que consume.

Los mercados están cada vez más interconectados, por lo que no sólo nos debe preocupar la competencia local, sino los competidores globales que llegan directamente a nuestros mercados con productos más innovadores, con más calidad o a mejor precio, haciendo que la eficiencia sea clave, pero el valor añadido también para poder diferenciarse de los competidores globales.

La industria alimentaria tiene oportunidades de crecimiento, pero necesita adaptarse continuamente a los cambios del entorno, con competidores globales, presión cada vez mayor sobre las materias primas, en un entorno de guerra por el precio en la distribución y con un consumidor cada vez más exigente en prestaciones y menos fiel a las marcas. En este escenario la clave es innovar en todas las áreas de la organización empresarial. La innovación en producto es sólo una más y no la trascendental para tener éxito comercial y garantizar la sostenibilidad de la empresa. El no crecimiento de la población hace más necesario que nunca recurrir a la innovación para crecer. La innovación enfocada a ganar penetración a través de la búsqueda de nuevos momentos de consumo.

Rogelio Pozo, director general de AZTI-Tecnalia

Itene-Javier_Zabaleta-GTA-2015Itene: “La generación de oportunidades de negocio es nuestro objetivo principal”

La I+D en nuestro país ha arrastrado las consecuencias de la crisis que afecta a España desde el año 2008. Si bien, según los últimos datos de 2013, existen algunos indicios de recuperación, reflejada en el incremento del 5% que han experimentado los centros tecnológicos en ingresos totales respecto al ejercicio anterior.

En general, es en Europa y en el contexto internacional donde más oportunidades encontramos para llevar adelante proyectos de I+D. En nuestro ámbito, Itene se ha consolidado como centro de referencia en la Unión Europea para proyectos relacionados con envase, embalaje, transporte y movilidad. Ejemplo de ello son los 53 proyectos con financiación aprobados en el periodo de vigencia del anterior 7º Programa Marco, ocho de ellos coordinados por Itene, lo que ha supuesto para el centro una contratación superior a los 14 millones de euros, y en los que han participado 66 empresas españolas.

También han incrementado los proyectos de I+D con financiación de empresas, orientados a cubrir sus demandas tecnológicas más inmediatas, con propuestas de innovación de rápida implantación en el mercado. Han aumentado un 18% en el global de centros tecnológicos, según el informe 2013 de FEDIT.

Respecto a las tecnologías de envase y embalaje para alimentación, una tendencia clara es la apuesta por la sostenibilidad. El uso de bioplásticos está adquiriendo un papel fundamental en las estrategias de sostenibilidad de las empresas, en busca de nuevas soluciones de envase con materias primas procedentes de fuentes renovables y/o biodegradables.

El uso de bioplásticos está adquiriendo un papel fundamental en las estrategias de sostenibilidad de las empresas

Mientras, los segmentos de bebidas, cárnicos, alimentación fresca y platos preparados serán los que más demanden nuevos sistemas de envasado activo. Estos incorporan componentes activos naturales en el propio envase que actúan sobre la oxidación y el crecimiento microbiológico del alimento envasado, principales causas de su deterioro. Junto a las nuevas tecnologías de envase inteligente que hemos desarrollado para informar al consumidor sobre el estado del alimento con etiquetas que cambian de color en función de su deterioro, mejoran la seguridad alimentaria y la percepción del consumidor.

En definitiva, la generación de oportunidades de negocio es el objetivo principal del centro tecnológico Itene, que acompaña a la empresa en todo el proceso de identificación, desarrollo, plan de negocio, protección de la innovación y puesta del producto en el mercado.

Javier Zabaleta, director gerente del Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (Itene)

Más información en la edición impresa de la Guía de la Tecnología Alimentaria 2015

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