“Hay que buscar la transversalidad de la innovación de un sector a otro”

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María Victoria Moreno-Arribas, investigadora científica del CSIC y directora del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL), CSIC-UAM, describe en este artículo que para fomentar la I+D+i no solo es necesario que las empresas detecten “las oportunidades y ventajas competitivas”, sino la transferencia de conocimientos de un sector a otro y “aunar esfuerzos entre empresas e investigadores”

El Marco Estratégico para la Industria de Alimentación y Bebidas se puso en marcha en 2014 con el objetivo de contribuir a la mejora del conjunto de la economía española bajo el lema Alimentamos el Futuro. El sector alimentario es una parte fundamental de la estrategia de Bioeconomía H2030 de la Unión Europea. Esta apuesta europea por la Bioeconomía tiene una especial importancia para las empresas europeas y españolas en particular. La existencia de una estrategia europea y la disponibilidad de financiación permitirá a las empresas disponer de las herramientas adecuadas para garantizar la modernización de las mismas a través de la innovación y el nacimiento de nuevas empresas y nuevos proyectos. La industria de alimentación y bebidas pretende ser locomotora de la economía, el empleo y la imagen de España, siendo competitiva en cualquier mercado global, atrayendo el mejor talento, a partir de la seguridad, calidad y desarrollo científico y tecnológico.

En el periodo 2014-2015, un porcentaje superior al 80% de las empresas españolas realizó algún tipo de innovación, principalmente a través de la llegada de nuevos productos al mercado y, en menor medida, en proceso. Sin embargo, según los análisis aportados por la base de datos de ReportLinker (http://www.reportlinker.com/ci02050/Food-Processing.html), el lanzamiento al mercado de una gran parte de estos productos fracasa, si bien las causas son complejas, las principales razones apuntan a que no fidelizan a los consumidores, no aportan nada nuevo y/o no resuelven los problemas importantes para la población.

Para impulsar el potencial innovador e incentivar la I+D+i en la industria alimentaria, no basta con que las empresas identifiquen oportunidades y ventajas competitivas, e inviertan en proyectos de mayor cuantía, lo que sin duda supone arriesgar, sino que también es indispensable perseguir transversalidad de la innovación de un sector a otro y, especialmente, entender qué demanda el consumidor. Aún más, también se requiere aunar esfuerzos entre empresas e investigadores, como base de crecimiento de las pymes, hacia aquellos problemas e inquietudes en los que la sociedad es protagonista, destacando la mejora de la calidad de vida. La combinación alimentación y salud se presenta como argumento de valor añadido y competitividad en la industria alimentaria, que marca el entorno actual y las tendencias del futuro.

La industria de alimentación y bebidas pretende ser locomotora de la economía, el empleo y la imagen de España, siendo competitiva en cualquier mercado global, atrayendo el mejor talento, a partir de la seguridad, calidad y desarrollo científico y tecnológico

Científicamente estamos preparados para afrontar desafíos que marcan las tendencias y el interés del consumidor. En estos últimos años, hemos asistido a avances trascendentales en las disciplinas científicas de la alimentación y nutrición, y de la biotecnología de alimentos, con la aplicación de las nuevas tecnologías ómicas, que nos permiten vislumbrar un futuro distinto para la alimentación, en el que veremos crecer el diseño de alimentos enfocados al consumo hedónico, mejorados en sus propiedades físico-químicas, organolépticas y nutricionales, así como aproximaciones para detectar fraudes por mezclas o presencia de alérgenos en alimentos. Se dispone cada vez más de nuevas y más potentes herramientas, y de un mejor conocimiento de las bases moleculares y de los factores humanos, como el microbioma intestinal, susceptibles de estrategias basadas en la alimentación para la promoción de la salud. Más que nunca, tenemos a nuestro alcance conocimientos, especialistas y perspectiva para afrontar uno de los principales retos de nuestra sociedad, como es la nutrición personalizada, para la prevención eficaz y tratamiento de enfermedades. El desarrollo y lanzamiento con éxito de los productos generados, también requiere manejar bien la evolución sensorial y el seguimiento en el mercado de los nuevos prototipos, siempre atentos a la reacción del consumidor. En esta apuesta cobra una importancia vital el impacto de la aceleración del gasto en I+D+i por parte de la industria alimentaria en sintonía con nuevos mecanismos que permitan dar un mayor valor a los resultados científicos, buscando hasta en las investigaciones de planteamiento más básico una utilidad a corto plazo para que sea posible su transferencia a la industria, y en definitiva a la conveniencia de la sociedad.

CIAL es un centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). El centro se estructura en tres departamentos de investigación: Bioactividad y Análisis de Alimentos, Biotecnología y Microbiología de Alimentos, y Producción y Caracterización de Nuevos Alimentos, y en total 11 grupos desarrollan su investigación. Uno de nuestros principales hitos ha sido la creación y puesta en funcionamiento de diferentes plataformas e infraestructuras singulares, como la Planta piloto Novalindus, especializada en el desarrollo de nuevos Procesos y nuevos Productos Alimentarios Funcionales así como en su producción piloto. La Plataforma de Metabolómica de aplicación no solo para matrices alimentarias sino especialmente para determinar biomarcadores específicos de salud derivados del consumo de alimentos y en cuestiones de seguridad alimentaria, por mezcla o presencia de alérgenos en alimentos. El Simulador Gastrointestinal Dinámico (simgi®), uno de los pocos que existen a nivel internacional, que permite evaluar la digestibilidad de componentes y alimentos, con fines metabólicos y/o sobre su efecto sobre la composición y la actividad del microbioma intestinal, y la Unidad de Técnicas Bioanalíticas (BAT), con dos laboratorios (Microbiología y Cultivos celulares) nivel de contención P2.
Desde el inicio, el CIAL ha tenido como propósito convertirse en un centro de investigación internacional, líder en el campo de las ciencias de la alimentación, la promoción del desarrollo tecnológico y la creación de riqueza y bienestar para la sociedad.

María Victoria Moreno-Arribas, directora del CIAL-CSIC-UAM

Más información en la edición impresa de Guía de la Tecnología Alimentaria 2016

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