“El futuro inmediato de la I+D+i en España pasa por aumentar el nivel de inversión empresarial”

María Luisa Poncela, secretaria general de Ciencia, Tecnología e Innovación

La secretaria general de Ciencia, Tecnología e Innovación, María Luisa Poncela, afirma que el pensamiento de Unamuno: “que inventen ellos”, queda ya muy lejos en el tiempo en el caso español y anima a las empresas a seguir invirtiendo en I+D+i para acercarse “al reparto 2/3 sector privado – 1/3 sector público característico de los países más innovadores de nuestro entorno”

Nuestras empresas necesitan progresar a través de la I+D+i. Desarrollar nuevos conceptos e ideas, ofertar productos y servicios con valor diferencial, con más originalidad, es una de las claves más importantes para ser competitivos en un mundo en el que se están produciendo importantes revoluciones tecnológicas.

El pensamiento unamuniano de “que inventen ellos” corresponde a un pasado ya muy lejano. A finales de los años noventa, España inició un marcado crecimiento en ciencia, en línea con los países más avanzados. Incluso en determinados periodos, los recursos públicos dedicados a la investigación científica y tecnológica crecieron por encima de otras políticas nacionales y a un ritmo superior al de los países de nuestro entorno. Así, mediante un trabajo constante de estructuración de un ecosistema de ciencia e innovación, España ha logrado situarse en la décima posición a nivel mundial y cuarta a nivel europeo del ranking de producción científica. Pero no es suficiente pues todavía subsisten fallos de mercado y del sistema que hay que resolver.

Los sucesivos planes nacionales de I+D+i han estado más orientados al desarrollo de la ciencia sin prestar demasiada atención a la aplicación de innovaciones al sector productivo, con poca coordinación entre los organismos públicos de investigación, las universidades y las empresas, por lo que desde un punto de vista social, no se ha rentabilizado de manera satisfactoria la inversión realizada en conocimiento.

Por su parte, la inversión empresarial de España en I+D+i está aún muy lejos del reparto 2/3 sector privado – 1/3 sector público característico de los países más innovadores de nuestro entorno. Es evidente por tanto la necesidad de avanzar en la dirección de una mayor implicación industrial hacia la generación de valor añadido y una mayor especialización de productos y servicios basados en el conocimiento existente. Esto se puede ver de manera muy directa en el sector agroalimentario, donde la innovación está permitiendo obtener alimentos más saludables cuyo mayor valor añadido permite abordar una mayor segmentación de la demanda.

Nuestro futuro inmediato pasa por aumentar este nivel de inversión empresarial y para ello resulta fundamental prestar mayor atención a la orientación de la I+D+i al mercado, convirtiéndola en una pieza fundamental de nuestro modelo económico, alternativo al existente antes de la última crisis económica.

En este periodo hemos sentado las bases para que ese cambio se produzca, la Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación 2013-2020 aprobada por el gobierno, en línea con el Programa Marco de I+D+i de la UE, “Horizonte 2020”, se enfoca a conectar las actividades de investigación con las necesidades del mercado, configurando el conocimiento como un elemento que coadyuve, mediante proyectos de innovación tecnológica, a la resolución de los principales retos socio-económicos que la sociedad actual debe afrontar, propiciando un mayor nivel de riqueza y prosperidad para la misma, así como una mejora de la cantidad y calidad de nuestra empleabilidad.

Nuestro futuro inmediato pasa por aumentar este nivel de inversión empresarial y para ello resulta fundamental prestar mayor atención a la orientación de la I+D+i al mercado

Estamos reforzando la incorporación del talento investigador a las empresas, mediante la potenciación de los programas “Torres Quevedo” y “Emplea”, y la reciente creación de los “Doctorados Industriales”, en los que se persigue la incorporación a la empresa de especialistas en I+D+i, que puedan aportar valor añadido a la misma, facilitando así la transferencia del conocimiento. Y para potenciar la retención de este capital humano cualificado en las empresas, se han establecido importantes bonificaciones en la cotización a la Seguridad Social para el personal investigador contratado por estas.

Estas medidas junto con el apoyo fiscal a las inversiones en I+D+i y diversas actuaciones de apoyo a los emprendedores, esperamos que sienten las bases para una sólida recuperación de la economía española, en un escenario presente en el que España aparece como la economía más dinámica de la eurozona, con más y mejores oportunidades de mercado.

Pero es preciso seguir trabajando para consolidar este efecto en el futuro, y así se están desarrollando diversas iniciativas en materia de financiación de la I+D+i empresarial, distintas de las tradicionales ayudas, y enfocadas hacia la atracción de capital exterior para nuestras empresas, que permita aumentar su tamaño, ayudarlas en su crecimiento y propiciar un salto en su internacionalización, que genere mayor dimensión de negocio.

En definitiva, la I+D+i resulta imprescindible para tener un sector industrial más eficiente y competitivo. Estamos convencidos de ello, y no cejaremos en el empeño, para que España ocupe el importante lugar que le corresponde en la economía mundial.
El sector de la alimentación y las bebidas en España no ha sido ajeno a esta evolución ni a estos retos. A mediados de los años ochenta el número de artículos publicados en revistas especializadas de primer nivel se encontraba entre 5 y 10 artículos al año, sin embargo, en los últimos años se publican más de 1.000 trabajos. La comunidad científica española en el ámbito de la ciencia y tecnología de los alimentos es, actualmente, activa y de calidad. Hoy España ocupa el tercer lugar mundial tras Estados Unidos y China, muy por delante del segundo país europeo (Italia) y de Japón. La vinculación de los investigadores con el sector industria es cada vez mayor, ayudando a desarrollar y posicionar nuestros productos en el mercado internacional.

 

María Luisa Poncela, secretaria general de Ciencia, Tecnología e Innovación

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