“Es necesario impulsar y apoyar financieramente la I+D de las empresas del sector alimentario”

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Mª Victoria Moreno-Arribas, investigadora científica del CSIC y directora del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL) (CSIC-UAM)

María Victoria Moreno-Arribas, investigadora científica del CSIC y directora del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL), CSIC, enfatiza en el compromiso de la industria por la I+D+i y el alto nivel de nuestros investigadores,“a pesar de que se han perdido oportunidades”, mira hacia el futuro con la perspectiva de crear nuevos puentes entre ciencia e industria.

Tradicionalmente, España se ha caracterizado por una baja intensidad del esfuerzo en I+D en relación al PIB, si lo comparamos con otros países de la UE y el contexto general internacional. Esta situación de debilidad se ha visto severamente afectada en los últimos años a consecuencia de la crisis financiera y la falta de oportunidades para el desarrollo de actividades de I+D+i, dejando visible un mayor deterioro de la competitividad y posición innovadora de nuestro país. En octubre de 2014, se publicaba en la revista Nature, una de las más prestigiosas en el ámbito científico, un duro artículo en el que un grupo de científicos europeos encabezado por la astrofísica española Amaya Moro-Martín, denunciaban que los recortes sufridos durante los últimos años en el terreno de la I+D ponen en riesgo el futuro bienestar de la sociedad.

Según la Estrategia Española de Ciencia y Tecnología y de Innovación para los años 2013-2020, elaborada en 2012, España destaca por la calidad e impacto internacional de la producción científica, ocupando el 5º puesto en la UE y el 9º, a nivel mundial. Entre nuestras fortalezas, enfatiza el liderazgo científico, tecnológico y empresarial en ámbitos estratégicos, como biotecnología, energía, tecnologías de la información y de la comunicación (TIC), etc., y el acceso a las más avanzadas Infraestructuras Científicas y Tecnológicas. Sin embargo, a pesar de contar con científicos que producen ciencia del más alto nivel y el compromiso de la industria española por la innovación y el desarrollo científico-tecnológico, creo que todos somos muy conscientes de las oportunidades que se han perdido en el pasado reciente de la situación de la I+D+i, y de que lo que debemos hacer es proyectar nuevas oportunidades.

Panorama actual

Desde el punto de vista económico, la industria alimentaria española se caracteriza por un comportamiento basado en una fuerte estabilidad, lo que le confiere un especial valor en las épocas de crisis, demostrado por su capacidad de resistencia frente al entorno económico adverso de los últimos años. Actualmente, la industria de la alimentación y bebidas se considera el primer motor económico de nuestro país. En el año 2014, facturó más de 90.000 millones de euros, lo que representa el 2,7% del PIB. Uno de los pilares fundamentales en los que se basa este buen apunte económico reside en el aumento continuado de las exportaciones. Sin embargo, para maximizar un patrimonio se requiere de perspectiva.

La industria de la alimentación y bebidas se considera el primer motor económico de nuestro país. En el año 2014, facturó más de 90.000 millones de euros, lo que representa el 2,7% del PIB

Además de aumentar y consolidar la innovación realizada por la industria, y atraer buenos científicos, también es momento de establecer y mejorar los puentes entre ambos ámbitos. Para que el sector contribuya a una economía más competitiva y realmente basada en el conocimiento, es esencial la contribución de la investigación. Es necesario impulsar y apoyar financieramente la I+D de las empresas del sector alimentario, pero no se trata únicamente de aumentar el gasto público, sino que es preciso que las empresas también inviertan.

Lo que va a venir no puede ser una simple continuidad, sino que debería ser algo más creativo. Además de una política de investigación y desarrollo tecnológico e innovación coherente y con perspectiva a largo plazo, el sector tiene que apostar claramente por la investigación en línea con las demandas de la sociedad.

Tendencias de futuro

El objetivo fundamental de la industria alimentaria es el de hacer llegar al consumidor los productos que mejor satisfagan la evolución de sus necesidades, desde niveles de excelencia en relación a la seguridad alimentaria, el desarrollo de productos orientados a los aspectos hedónicos del consumidor y, desde luego, con especial atención a la salud. Se mantiene una clara oportunidad para identificar componentes y materias primas no deseadas desde el punto de vista nutricional, y para desarrollar tecnologías que los separen o los transformen en otros ingredientes óptimos. La investigación y desarrollo de alimentos que excluyan componentes causantes de alergias o intolerancias, y la de los productos ‘sin’ o libres de determinadas sustancias, también continuará siendo una línea prioritaria. Para finalizar, una de las principales tendencias que se prevé tengan mayor desarrollo en los próximos años, es la de los alimentos que mejoren la función digestiva, y específicamente de ingredientes y alimentos que favorezcan el desarrollo de determinados microorganismos de nuestro microbioma, y lo que es más relevante, la respuesta metabólica de las comunidades microbianas del colon, tras la ingesta de determinados alimentos, como vía para mejorar el estado de salud, es decir, prevenir, controlar y tratar enfermedades del intestino, como colon irritable, y otras de gran prevalencia en la actualidad como obesidad, diabetes tipo II, e incluso algunos trastornos neurodegenerativos.

Mª Victoria Moreno-Arribas, investigadora científica del CSIC y directora del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL) (CSIC-UAM)

Más información en la edición impresa de Guía de la Tecnología Alimentaria 2015

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