Innovación colaborativa, esencial para un sector alimentario motor de la economía

, , , , , ,

centros-entidades-tecnologicos-gta-2016
Desde su contacto directo y continuado con la industria alimentaria en su labor de I+D+i, entidades y centros tecnológicos como la Asociación Española de Bioempresas (Asebio), AZTI-Tecnalia, Ainia Centro Tecnológico, CNTA, Itene y Aimplas coinciden en la incuestionable necesidad de colaborar en materia de innovación para que el sector alimentario siga encabezando el crecimiento futuro de nuestra economía. Detectar y atender nuevas exigencias en momentos de cambio, como las generadas por una población en crecimiento y más longeva y concienciada con el entorno, requiere que las empresas ganen masa crítica y busquen apoyos para optimizar sus esfuerzos en I+D+i

Asebio: Alimentación y salud, binomio inseparable

El binomio alimentación-salud se ha convertido en un referente de innovación para la industria agroalimentaria. Nacido como tal en la década de los 80 en Japón, se ha impuesto a un ritmo creciente en asebio-daniel-ramon-gta-2016casi todos los rincones del planeta. Todas las grandes compañías del sector investigan activamente en estas temáticas con unas aproximaciones poco usuales hasta la fecha para la industria agroalimentaria. Ensayos clínicos, análisis de microbiomas, nutrigenómica o nutrición personalizada son términos que se han sumado al acervo cultural de innovación de estas compañías.

Nuestro país no ha permanecido ajeno. Contamos con buenos grupos de investigación en alimentación funcional en nuestras universidades y centros públicos de investigación, así como bastantes empresas que desarrollan proyectos de innovación en estas temáticas. No son desarrollos baratos. Implican dinero y, lo más importante, tiempo. El desarrollar un alimento funcional es cuestión de años al precisar ensayos clínicos, por eso queda en las manos de aquellas empresas que tienen paciencia y dinero. Además existe otra limitación, fundamentalmente en la Unión Europea, que es la legislación. No debemos consentir que entren al mercado alimentos funcionales cuya efectividad no haya sido demostrada, por eso la evaluación de alegaciones de este tipo de productos debe ser rigurosa. De la misma forma resultan poco entendibles las posiciones de algunas comisiones evaluadoras que pretenden que los alimentos curen.

En cualquier caso, si algo destaca en el desarrollo de este tipo de productos es la necesaria colaboración entre lo público y lo privado. La interacción de las empresas con centros de investigación y hospitales públicos es imprescindible. En este sentido, el retroceso sufrido en los últimos cuatro años en fondos para la investigación pública en nuestro país es un freno que debemos superar. Lo que está claro es que el interés en el binomio alimentación-salud es creciente, no sólo por parte de los consumidores sino también por el sector empresarial. Por eso, si no lo hace la industria agroalimentaria, lo hará la industria farmacéutica que también ve en este mercado un nicho de futuro.

Daniel Ramón, delegado de la Comisión de Agroalimentación de la Asociación Española de Bioempresas (Asebio)

rogelio-pozo-azti-gta-2016AZTI: Tendencias, estrategia y retos en alimentación

El sector de la alimentación tiene una gran oportunidad de crecimiento pero necesita adaptarse continua y rápidamente a los cambios del entorno con competidores globales, presión cada vez mayor sobre las materias primas, en un entorno de guerra por el precio en la distribución y con un consumidor cada vez más exigente en prestaciones y menos fiel a las marcas. En este escenario, la clave es innovar en todas las áreas para tener éxito comercial y garantizar la sostenibilidad de las empresas y explotaciones.

La alimentación es un sector formado sobre todo por micropymes, por lo que resulta necesario sumar y colaborar en crear valor y en competir en valor añadido. La competitividad basada sólo en la eficiencia es una estrategia de corto recorrido y limitada. Sólo la combinación de eficiencia y generación de valor puede garantizar la sostenibilidad del sector alimentario, su crecimiento, liderazgo internacional y que continúe siendo estratégico por su contribución a la economía y al empleo.

. Tendencias:

– Demográficas.- La población mundial crece, en 2050 habrá 9.000 millones de habitantes, principalmente en Asia, y hay que entenderlo en clave de oportunidad. En nuestro entorno inmediato tenemos una población más longeva, por tanto sus requerimientos son cambiantes y cada vez más exigentes, ya que son consumidores más informados. Desde la crisis el consumidor es más exigente y también en precio, todos queremos el justo valor por lo que adquirimos. El concepto salud emerge con una fuerza cada vez mayor.

– Evolución científico-tecnológica.- Somos capaces de producir más, mejor, a menor coste y con mejor calidad. La competencia se está centrando en talento y capacidad científico-técnica. Si competimos en precio, siempre podrá hacerlo mejor un asiático o un africano. En un mundo globalizado, cualquiera puede dar respuesta en cualquier parte.

-Oportunidades.- La alimentación es un sector con garantía de seguir creciendo hasta el año 2050. La demografía, la renta y la riqueza global están creciendo; y en cuanto crece el nivel de vida de un país, su sociedad demanda una diferente forma de alimentación. Así pues, los países más avanzados debemos proponer soluciones a aquellos que lo están menos. Para 2050 se necesitará incrementar la producción en un 70% para satisfacer la demanda. Es una oportunidad tanto en cantidad como en producto.

La tecnología y la ciencia están evolucionando rápidamente y no solo en cuanto a producción primaria. El reto que tenemos como sector alimentario es ser capaces de producir más, con más calidad y más barato en las etapas de producción, elaboración y transformación. Todas las fortalezas y oportunidades residen en la I+D+i.

– Fortalezas.- La alimentación es un sector de alta cualificación reconocida en seguridad, calidad y trazabilidad, entre otros factores. Hay que poner en valor que contamos con productos de calidad, grandes procesos y tecnología y gran capacidad industrial.

– Debilidades.- La extensa regulación -europea, nacional, autonómica, e incluso regional- que dificulta la competitividad frente a terceros países. Tamaño reducido de las empresas y descenso de la población.

. Estrategia:

– Innovación.- desde ciencia pura hasta desarrollo en todo su abanico, no solo en procesos y productos sino en nuestras relaciones con todos los stakeholders.

– Eficiencia y mejora en competitividad.- Las empresas de pequeño tamaño no tienen capacidad para destinar recursos económicos, técnicos ni humanos, a la innovación, a la eficiencia ni a la búsqueda de nuevos mercados. Necesitamos masas críticas para abordar diferentes proyectos. Este es el gran reto como sector alimentario y donde las fórmulas colaborativas van a jugar un papel muy relevante.

. Retos:

Dotación de talento.- Hay que desarrollar redes y colaboraciones para acceder al talento que está fuera.

Crecimiento de la producción.- El sector alimentario tiene que mejorar su relación con el entorno, reducir el despilfarro, mejorar la gestión del agua y la energía.

Condiciones de competitividad-eficiencia.- El sector debe buscar la eficiencia en procesos y sistemas, optimizar consumos y recursos y profundizar en la fabricación 4.0.

Desarrollo de mercados: Debemos determinar dónde queremos ser proveedores preferentes, dónde queremos ejercer una posición relevante y dónde podemos tener una cuota de mercado determinada, que nos permita influir en el consumidor. 

Rogelio Pozo, director general de AZTI-Tecnalia

sebastian-subirats-ainia-gta-2016Ainia: Innovación, única vía de avance en tiempos de cambio

Vivimos tiempos en los que avances tecnológicos aparecerán constantemente y de forma inesperada, trayendo cambios profundos y radicales ante los que solo nos queda adaptarnos de forma dinámica, flexible y rápida. Si el cambio es una permanente en las organizaciones, en el contexto actual y de los próximos años lo será cada vez más.

La innovación es la única forma de generar valor diferencial y progreso, y debería ser hoy preocupación de todo directivo. Es el único camino posible para el avance en tiempos de cambio.

Pese a que la innovación se puede aplicar en todos los sectores productivos, hay algunos que tendrán más capacidad de arrastre que el resto. El alimentario es uno de ellos. La industria alimentaria debe ser tractora y motor de la innovación de un amplio número de sectores afines que están relacionados con su cadena de valor: agrario, maquinaria y bienes de equipo, envase y logística, ingredientes y aditivos, energético y medioambiental, limpieza y desinfección, turismo, gastronomía, salud… todos estos sectores tienen vinculaciones muy estrechas con el sector de los fabricantes de alimentos y bebidas.

Uno de los mayores problemas de la innovación española en alimentación tiene que ver con el tamaño de nuestras empresas. Seguimos teniendo un tejido empresarial de pymes y micropymes pero, a diferencia de lo que habitualmente se piensa, nuestra experiencia como centro tecnológico nos demuestra que un gran número de pequeñas y medianas empresas son las que soportan el mayor porcentaje de inversión empresarial en I+D+i, en ratios porcentuales incluso por encima de lo que lo hacen las grandes compañías, que deberían generar un efecto arrastre mayor.

Aunque en el último año los incentivos a la I+D+i han aumentado ligeramente, las distintas administraciones deben implicarse más proporcionando los apoyos necesarios para incrementar la generación de innovación.

El apoyo público debe ir encaminado a potenciar aquellos ejes que sirven de palanca al progreso del sector: El reto de una alimentación saludable, pero a la vez hedónica y de conveniencia, adaptada a las nuevas formas de vida; el reto de la seguridad alimentaria y la lucha contra el fraude; los sistemas de producción avanzada; la necesaria apuesta medioambiental y de eficiencia energética, el desafío de la recuperación de la confianza del consumidor a partir de la transparencia y la responsabilidad en la gestión, la digitalización y la personalización de producto, la oportunidad de la internacionalización… Aquí están las claves de la competitividad futura.

Un marco regulatorio estable, apoyos financieros necesarios, centros tecnológicos capaces de ser tractores de innovación y unas empresas que quieran asumir el reto de incorporar la innovación en todos los ámbitos de su gestión son algunas de las líneas de trabajo claras si queremos que el sector agroalimentario siga siendo el motor de futuro de nuestra economía, de la generación de empleo y de la calidad de vida.

Sebastián Subirats, director general de Ainia Centro Tecnológico

hector-barbarin-cnta-gta-2016CNTA: Innovando para el futuro

¿Qué debemos hacer para conseguir el crecimiento y los objetivos esperados en nuestro plan estratégico? Esta pregunta que tantos quebraderos de cabeza nos da a todos es hoy en día, y debido a que nos encontramos en un momento de cambios acelerados, más difícil de responder que nunca. En CNTA trabajamos para poder adelantarnos a futuras situaciones y estar en disposición de proponer soluciones y alternativas, para las cuales resulta imprescindible continuar investigando y, por lo tanto, invirtiendo en innovación, ya que es la única manera de avanzar en positivo.

En este sentido, la industria agroalimentaria presenta una foto muy positiva y demuestra que las apuestas que se están haciendo aportan buenos resultados. Todas las cifras sobre crecimiento, internacionalización, exportación, innovación e inversión en I+D+i así lo demuestran. Merece la pena mencionar, según datos de FIAB, que el gasto en I+D+i se incrementó en 3,5% hasta alcanzar los 578 millones de euros en 2015.

¿Y qué se puede hacer para seguir incentivando esta apuesta por el futuro? Decir que hay que arriesgar asumiendo riesgos es fácil pero no así hacerlo. Los retornos positivos se consiguen resolviendo los retos que nos presentan los mercados a diario. Nuevos productos exitosos, nuevas necesidades, apertura de nuevos mercados, satisfacción de demandas concretas de clientes concretos, etc. Todo ello nos estimula y nos empuja a embarcarnos en nuevos proyectos.

Embarcarse en un proyecto lleva asociado un riesgo potencial, al que hay que sumarle otro factor crucial: el tiempo. En un momento de cambios como el actual todo va muy rápido y ello hace que la velocidad de ejecución de los proyectos sea crítica. Pero al mismo tiempo hay que considerar que hacer algo por primera vez no es fácil, por lo que contar con alguien que nos desbroce el camino puede resultar crítico para lograr el éxito final del proyecto.

CNTA quiere facilitar el camino a la empresa agroalimentaria. Nuestra experiencia y conocimientos nos permiten ayudar a afrontar, con mayor probabilidad de éxito, ambos retos: el de la reducción del riesgo y el de la velocidad de ejecución. Sumando el saber hacer del personal técnico altamente cualificado y las instalaciones de vanguardia, somos capaces de ayudar a las empresas a afrontar nuevos retos e introducirse en áreas para ellos desconocidas, a probar nuevas tecnologías de conservación, a desarrollar nuevas formulaciones inteligentes, crear soluciones clean label, adaptar productos a los gustos de mercados internacionales, garantizar el cumplimiento de normativa nacional e internacional, etc. En el centro trabajamos más de 100 personas con una gran variedad de conocimientos técnicos, lo cual permite iniciar el proyecto desde un punto de partida más avanzado. Además, resulta viable diseñar prototipos y probarlos gracias a nuestro equipamiento, entre el que se incluye una planta piloto.

Además de la ayuda que un centro tecnológico como el nuestro puede suponer para la empresa, consideramos que, siendo el principal sector industrial del país, sector estratégico y estabilizador de la economía, es precisa la articulación de políticas públicas que ayuden al sector a ser más competitivo, que continúe creciendo y generando empleo. Es preciso un programa nacional de apoyo a la resolución de los retos del sector y programas autonómicos alineados con la estrategia RIS3 de cada comunidad. Deben focalizarse en apoyar iniciativas que contribuyan al desarrollo de una oferta más competitiva en el mercado nacional e internacional.

En el caso del mercado español es previsible que los fabricantes se enfoquen al desarrollo de productos adaptados a una sociedad más envejecida, más preocupada por la salud, con menor disponibilidad de tiempo y que demanda por tanto productos fáciles de preparar y de consumir.

En el ámbito internacional el mayor reto, a nuestro juicio, es la adecuación de los productos a las características de los nuevos mercados, tanto en su adaptación a los gustos de los consumidores locales como en el marco regulatorio.

Otras medidas que podrían incentivar la inversión en I+D+i son: la reducción de la carga administrativa de los proyectos de I+D+i, la modificación de las convocatorias para que se incluyan subvenciones en lugar de préstamos, políticas públicas que incentiven la transferencia de tecnología a la empresa, la creación de un marco de cooperación entre centros tecnológicos y empresas, apoyo a proyectos europeos que por poco no han llegado a la puntuación y facilitar la cofinanciación entre convocatorias nacionales y regionales.

Por nuestra parte, desde CNTA continuaremos trabajando como en los últimos 35 años para conseguir avances tecnológicos significativos en aras de una mayor competitividad del sector. También seguiremos invirtiendo para poder ofrecer los mejores equipamientos, instalaciones y conocimientos sobre las temáticas más actuales. Nuestra apuesta internacional por Latinoamérica continúa su expansión, como lo demuestra nuestra intensa actividad en Perú. Otras apuestas que estamos haciendo se verán en breve como confirmación de nuestro compromiso de que innovamos para el futuro.

Héctor Barbarin, director general de CNTA

Itene: Calidad, seguridad y vida útil, foco de la i+D+i en envase

itene-javier-zabaleta-gta-2016El sector alimentario mantiene un ritmo dinámico tal que exige la continua transformación, innovación y aplicación tecnológica en el envasado de sus productos. Según varios estudios, el 70% de la innovación de la industria alimentaria proviene del desarrollo de nuevos envases.

Las cifras de inversión en I+D+i en España y los indicadores de innovación analizados por la Unión Europea sobre nuestro país nos dicen, un año más, que todavía queda camino por recorrer para dar el salto necesario en la inversión pública y privada para que se desarrolle un tejido industrial totalmente innovador y competitivo, según el informe 2014 de FEDIT (Federación Española de Centros de Innovación y Tecnología).

En tiempos de cambio y evolución, las tendencias en I+D en envase alimentario se centran en mejorar la calidad del alimento, aumentar la seguridad del producto y extender su vida útil.

También, los consumidores son cada vez más exigentes en materia de sostenibilidad. Por ello, la tendencia es la obtención de envases fabricados a partir de fuentes renovables y que aseguren la conservación y seguridad alimentaria. Para conseguirlo, se apuesta por la creación de envases activos y la aplicación de mejoras en sus prestaciones mecánicas, térmicas y barrera.

En esta línea, el envase inteligente permite informar al consumidor sobre el estado del alimento por medio de etiquetas que cambian de color en función del deterioro del producto, por ejemplo. Esta tendencia está en auge puesto que es fácilmente comprensible tanto para el consumidor como para los agentes implicados en la distribución en el punto de venta.

Por otro lado, la Unión Europea marca el desperdicio alimentario como uno de los mayores retos a los que se enfrenta la cadena alimentaria. De hecho, según estudios llevados a cabo por la Comisión Europea y la FAO (Food and Agriculture Organization of the United Nations), un tercio de la producción mundial de alimentos termina desperdiciándose, alcanzando cerca de 90 millones de toneladas de comida cada año.

La aplicación de mejoras a través del envase contribuye a reducirlo. Por ejemplo, optimizando el sistema de envase y embalaje se pueden evitar pérdidas alimentarias entre un 10% y un 40%, lo que se traduce, a su vez, en un ahorro de costes para la empresa.

Es sólo un ejemplo de que apostar por investigación, desarrollo e innovación en este sector supone una ventaja competitiva clave para las empresas en el contexto de los próximos años.

Javier Zabaleta, director gerente del Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (Itene)

aimplas-sergio-gimenez-gta-2016Aimplas: El envase, pilar fundamental en las estrategias de I+D+i

La industria alimentaria sigue en proceso de crecimiento. Desde que se tocara suelo en 2009 la industria ha tenido un incremento constante, del 2009 al 2014 el crecimiento acumulado ha sido del 15%. La diversificación de productos y las exigencias marcadas por los consumidores y los nuevos hábitos de consumo están exigiendo soluciones eficaces relativas a los materiales de envasado.

Desde Aimplas estamos notando de forma creciente el interés por las empresas alimentarias en el desarrollo de envases de forma que se está convirtiendo en muchas industrias en uno de los pilares fundamentales en las estrategias de I+D+i. En este sentido, el desarrollo es vital tanto en la conservación del alimento, como en la presentación del mismo, adaptándose a las necesidades de los consumidores tanto en formatos como en el uso final del producto envasado.

Actualmente, son dos las tendencias principales en I+D+i en envase alimentario, la primera alargar la vida útil del producto y la segunda tener productos más sostenibles. Ambas líneas de trabajo se sustentan en una más global que busca el impacto económico en las modificaciones que se realicen. En la industria del envase el precio es un factor crítico y el margen de maniobra es menor a otros sectores industriales.

Respecto a alargar la vida útil del producto las tecnologías más utilizadas pasan por el desarrollo de materiales plásticos con altas propiedades barrera y el desarrollo de envases activos e inteligentes. Alargar la vida útil reporta muchas ventajas sobre el producto final, facilita la distribución, permite una mayor rotación, un mejor aspecto visual y reduce el desperdicio de alimentos. Todas estas ventas como se puede comprobar tienen una repercusión económica en la venta del producto.

A nivel de sostenibilidad las estrategias pasan por aplicar metodologías de ecodiseño tanto a los productos actuales como a los nuevos desarrollos. El ecodiseño es tener en cuenta los criterios ambientales en el desarrollo de un envase para asegurarnos que el producto desarrollado tiene el menor impacto ambiental posible. En este sentido las estrategias pasan por la reducción de los materiales empleados, evitar el sobre envasado, así como emplear materiales sostenibles, como el uso de reciclado o bioplásticos.

A nivel de materiales plásticos, las tendencias se pueden dividir en dos, en envases flexibles y rígidos. El envase flexible se posiciona como una alternativa al rígido en ciertas aplicaciones sobre todo gracias a los formatos como las bolsas esterilizables (retor pouches), o formatos de bolsas con base (doypack) o los envases bag in box.

Los envases rígidos de plástico, como botellas o botes, se posicionan como una alternativa a los envases rígidos de vidrio o metal, gracias a nuevos materiales que soportan procesos térmicos de pasteurización o esterilización y que mejoran aspectos como la mayor libertad de diseño, la ligereza y la seguridad.

Sergio Giménez, responsable de Negocio de Aimplas

Más información en la edición impresa de la Guía de la Tecnología Alimentaria 2016

Noticias relacionadas