“La nueva clase media de empresas innovadoras de alimentación y bebidas es el futuro de nuestro sector”

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Federico Morais, fundador de la Plataforma Tecnológica Food for Life-Spain

Federico Morais repasa en este artículo la evolución de la investigación en nuestro país en las últimas décadas y cómo las plataformas tecnológicas europeas -Food for Life en España- son las grandes dinamizadoras de la I+D+i.  También subraya la incorporación de las empresas a este proceso gracias a la financiación público-privada

La evolución del trinomio I+D+i alimentario de nuestro país ha experimentado grandes cambios desde el último cuarto del siglo pasado a los momentos actuales. En un principio, por hacerlo breve, solo se contemplaba la I de investigación, olvidándose el binomio D+i. Esta investigación se entendía como algo propio perteneciente al mundo académico y que este a través de las Oficinas de resultados de investigación (OTRI) debía transferirse al mundo empresarial. Se creyó que eran tan concluyentes los resultados que el mundo empresarial se los quitaría de las manos; no ocurrió así. Por eso no es de extrañar que en el informe COTEC de 1998 se recogiera el siguiente análisis: las OTRI deben actuar como agentes dinamizadores del sistema y no como meros burócratas… Las OTRI deben tener una función básicamente comercial.

Muy diferente, en aquellos años, fue el comportamiento del CDTI, que sí jugó un papel dinamizador por varias razones; en primer lugar, al menos en el sector de alimentos, estuvo comandado por personas que tenían conocimiento industrial, empresarial, científico y comercial, que además de aportar soluciones a los problemas que les presentaban las empresas, muy poco familiarizadas con los procedimientos administrativos, actuaron como facilitadores de las ideas que esas empresas transformarían en proyectos.

En el Plan Nacional 2004-2007 se programó una acción especial para los OPIS y Universidades enfocada en el estudio de alimentos funcionales. Esta acción estratégica no consumía horas (EJC) a los centros públicos y tuvo éxito importante e influyó de manera decisiva en los proyectos futuros que se presentarían a lo que denominamos convocatorias CICYT. En su contra, muchos proyectos financiados por el plan nacional han dejado de tener un componente tecnológico y se han focalizado en el tema de salud, pero al ser tan relativamente cortos de presupuesto, estos proyectos hacen inviable cualquier alegación de salud desde el punto de vista comercial que pueda ser aceptada por la EFSA. No obstante, crearon un core de centros potentes en el binomio alimentos y salud que se vio recompensado en numerosos proyectos de colaboración público privada, CENIT (presupuesto mayor de 30 millones de euros), financiados por el CDTI en el programa INGENIO 2010 (muchos de ellos centrados en alimentación y salud). Pionero en esta convoca y tema, fue el liderado por una pyme española, La Morella Nuts, a la que acompañaron varias empresas y centros de investigación, luego vinieron otras convatorias CENIT, la convocatoria INNPRONTA (CENIT menores, en nomenclatura popular) en los que también estuvo representado el sector y en los que jugó un papel interesante la Plataforma Tecnológica Food for Life-Spain (PTF4LS) y en 2014 la convocatoria CIEN con proyectos de más de 10 millones de euros, el sector ganó 4 de los 17 financiados.

Dentro del VI Programa Marco (2002-2006) de la UE se crean las Plataformas tecnológicas europeas, en nuestro sector la Food for Life, que FIAB cofunda y lidera. A la sombra de esta surgen, en un principio, las plataformas nacionales que a día de hoy son las que dinamizan la plataforma europea.

Mecanismos de financiación

Nuestro gran reto nos viene de la mano de la exportación y la internacionalización

¿Cuáles serán los nuevos mecanismos que debemos desarrollar para ser competitivos e innovar en nuevos mercados? La Comisión Europea ha creado dentro del H2020, al que decimos que queremos parecernos, los partenariados público privados (PPP) liderados por empresas, ejemplos de ellos son las JTI (Joint Technology Iniciative) y las KIC ( Knowledge Innovation Communities) del EIT (Instituto Europeo de Tecnología). Este nuevo modelo se basa en la creación de una sociedad que recibe para su funcionamiento una parte de dinero público a la vez que aporta un capital privado y que organiza sus propias convocatorias en parte para sus socios y en parte para nuevos miembros. La financiación europea tiene un tope del 30% y el resto por los socios que en ellas participan. Es un modelo que ha encontrado ciertas resistencias en el mundo académico pero que, poco a poco, se impone. Es la hora de que este modelo comience a funcionar en España, ahora que se habla de una estrategia nacional de bioeconomía centrada en la cadena de valor del sector agroalimentario, incluido la reutilización de residuos y subproductos. El mayor avance se ha producido desde el último cuarto de siglo pasado hasta nuestros días es la incorporación de las empresas al sistema de I+D+i nacional y europeo, que mediante los mecanismos de financiación público privada han contaminado tanto al mundo académico como al empresarial permitiendo un mayor conocimiento y por tanto una mayor eficiencia. En este proceso han jugado un papel fundamental las plataformas nacionales que han sustituido, en cierta forma, a las OTRI. Por esta razón los partenariados publico privados, lanzados por la Comisión Europea, pueden y deben ser una herramienta que focalizados en la internacionalización, deberán promover y crear la nueva clase media de empresas innovadoras del sector de alimentación y bebidas, el futuro de nuestro sector.

Federico Morais, fundador de la Plataforma Tecnológica Food for Life-Spain

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