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“Buscamos la polifuncionalidad de los aditivos autorizados existentes”

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El Presidente de la Asociación de Fabricantes de Complementos Alimentarios, Andrés Gavilán, desgrana en esta entrevista los retos de un sector indispensable para las empresas de la alimentación. Las nuevas legislaciones tendentes a regular los ingredientes utilizados por la industria podrían limitar el uso de nuevos compuestos, lo que servirá de acicate para ampliar las formas de empleo de los mismos

¿Cuáles son las metas de AFCA para 2009?
–Consolidarla como la asociación de referencia española en el campo de los aditivos (colorantes, edulcorantes, misceláneos), coadyuvantes tecnológicos, enzimas  y los complementos alimentarios (vitaminas, minerales, aminoácidos, péptidos, prebióticos, probióticos, extractos vegetales y de origen animal con propiedades saludables, sustancias bioactivas, entre otros).
Continuar informando y asesorando, además, a nuestros asociados en materia de innovación tecnológica, nuevos usos y aplicaciones posibles de los aditivos, legislación alimentaria de ingredientes, aditivos, alimentos, calidad, seguridad e higiene alimentaria, procedimientos de implantación y adaptación de las Guías APPCC a fabricantes, transformadores, mezcladores, almacenistas, distribuidores e importadores de aditivos y complementos alimentarios, así como facilitando y cooperando a la puesta en marcha de las normas ISO 14.000 (medioambiental), ISO 22.000 (inocuidad de los alimentos y seguridad alimentaria) y la última versión de la ISO 9001:2008 (sistema de gestión de la calidad). Por último, fomentar el uso de la herramienta TIC (técnicas de información y comunicación) en nuestras empresas.

¿Y en cuanto a la formación?
–Queremos seguir organizando cursos simposios para la formación en concepto de innovación y seguridad alimentaria, destinados a empresas e instituciones autonómicas y estatales –impartidos por las propias empresas asociadas–, invitando a científicos y tecnólogos de alta experiencia y solvencia como ponentes de las mismas. Podemos anticipar que en el próximo mes de febrero está previsto realizar  el  I Simposio de Bioseguridad Alimentaria, correlacionado con los aditivos y las sustancias naturales en el Parque Científico y Tecnológico de Girona,  que presentará novedades en materia de  bioconservadores   esperando una   gran  afluencia de público, tanto de las empresas de alimentación como de la Administración. 
También se espera colaborar  con CRESCA (Centro de Investigación para la Seguridad  y  la Calidad de los Alimentos), de la  Universidad Politécnica de Cataluña, en el desarrollo de talleres  monográficos para exponer en profundidad una serie de alimentos de gran consumo, detallando su origen, procesos de fabricación, características, análisis, propiedades, usos, aplicaciones de aditivos e ingredientes funcionales, entre otros aspectos de interés.
Como política complementaria, AFCA promoverá la aplicación de unas directrices I+F (información + formación) especialmente dirigida a las empresas alimentarias y a los consumidores, para clarificar el verdadero papel de los aditivos y los complementos alimentarios, su justificación tecnológica de uso, sus ventajas y  los beneficios  que aportan a  los alimentos y a los propios consumidores.

¿Que noticias importantes han tenido como protagonista al sector de aditivos? ¿Compras, fusiones, ventas de empresas? ¿Inversiones en ampliaciones de fábricas?
–Lo más novedoso ha sido la presentación de candidatos a nuevos aditivos presentados en el Codex, entre los que destacan: conservante: E243 (arginato de lauril etilo, con una amplia gama de aplicaciones en frutas, bebidas refrescantes, legumbres, carnes, ensaladas); edulcorante E961 (neotamo, con un poder edulcorante mayor que 8.000 unidades de dulzor y con una estructura similar al aspartamo, pero más estable al calor, luz solar y el pH, con una  aplicación que va desde las bebidas refrescantes, pasando por cereales, productos lácteos, frutas, postres, algunas bebidas alcohólicas, salsas); estabilizante E427 (goma cassia, para helados, productos cárnicos, postres); un agente de recubrimiento E1203 (PVA, polivinil  alcohol, para complementos alimenticios en tabletas y cápsulas), entre otros nuevos aditivos. Los mencionados cuentan con una opinión positiva por parte de la EFSA.
En otra línea de acción, Australia, a través de una informe de FSANZ, ha dado a conocer que el consumo de colorantes en Australia por la población infantil es bajo y no se exceden los IDA respectivos de los colorantes azoicos y la quinoleína,  justamente los que fueron objeto de estudio por la Universidad de Southampton, en el Reino  Unido, que se hallan en fase de evaluación toxicológica por la EFSA, esperando  que  dispongan  de un  informe a partir de este mes de julio.
En lo relativo a las compras y fusiones, si bien es cierto que han existido movimientos en el sector, éstos se han llevado a cabo con discreción, con la idea de potenciar con la unión entre compañías las sinergias para ampliar el campo de acción y fortalecer la capacidad productiva y comercial de las empresas implicadas.
 
¿Cuál es la inversión en I+D+i que está realizando el sector? 
–Cada día es mayor. La razón no es otra que tanto los consumidores como la competencia cada vez son más exigentes, y demandan mejor calidad y precios más competitivos, y ello encuentra respuesta efectiva en la implantación de un servicio de I+D+i propio o contratado, capaz de dar productos más innovadores, más seguros y más competitivos a nivel de calidad/precio. Para destacar y progresar adecuadamente, el sector está convencido de que la investigación y el desarrollo en la búsqueda de nuevos productos, o para la mejora de las técnicas de diseño y elaboración, son herramientas imprescindibles para incrementar la competitividad y el desarrollo sostenible.
Algunas PYMEs han optado por contratar los servicios de I+D+i para ajustarse a su perfil económico, pero no por ello significa que su potencial innovador es menor: es tan solo un requisito básico para afrontar sus estructuras a un ratio calidad/coste soportable. En nuestro sector. I+d+i se identifica como  más competitividad, más oportunidad de negocio y una mayor posibilidad de fidelización de los consumidores. La cifra de inversión que se espera en la implantación y la mejora continua del I+D+i se estima que será entre un 5 y un 10%.

¿Cuáles son las nuevas líneas de investigación del sector? Nos gustaría saber en qué estado se encuentran y qué novedades habrá al respecto.

–A la vista de la dificultad cada vez mayor de la aprobación de nuevos aditivos, el sector está buscando novedosas orientaciones: por una parte, lograr la polifuncionalidad de los aditivos autorizados existentes; es decir, investigar e indagar nuevos efectos tecnológicos y nuevas aplicaciones en los alimentos (estabilización, conservación, saborización, efectos antioxidantes, etc.), y, por otra parte, identificar sustancias naturales y alimentos con efectos tecnológicos, como el es caso de los bioconservadores, bioestabilizadores, alimentos e ingredientes con propiedades colorantes y/o edulcorantes, potenciadores del sabor, etc. Buscar nuevos usos y aplicaciones  en  los alimentos y de los ingredientes con propiedades saludables, conjuntamente con el empleo de envases activos capaces de ceder ciertos tipos específicos de sustancias naturales (aromas, colorantes naturales, antioxidantes, conservantes).

¿En qué beneficia al sector esta nueva legislación sobre Alegaciones?

–Sin duda, en generar “oportunidades de negocio”. Permitirá nuevas expectativas para los consumidores que, mediante el uso de ingredientes funcionales a dosis recomendadas y científicamente estudiadas y validadas, proporcionen a los alimentos una serie de propiedades beneficiosas en los siguientes aspectos: mejora del bienestar, mejoras fisiológicas; posibilidad de reducción del peso corporal, menos riesgos de padecer ciertas enfermedades, ser positivas para la salud y el desarrollo de los niños. Además, permite la posibilidad de reducción del apetito o bien aumento en la sensación de saciedad, para  reducir el consumo de los alimentos sin perjudicar la salud de los consumidores y sin olvidar las mejoras biológicas, mentales y del comportamiento.
Todo ello será posible mediante el consumo de ciertas dosis de aquellos alimentos que contengan ingredientes funcionales que, tras la pertinente autorización y validación toxicológica de la EFSA, puedan ser empleados para producir efectos saludables específicos.

¿En qué puntos suponen o pueden suponer un problema u obstáculo para el sector? ¿Con cuáles artículos o temas quedaron disconformes?

Con mucho, el problema más preocupante será no “poder funcionalizar” todos los tipos de productos alimenticios, todo ello debido a que se desea evitar que la adición de nutrientes y otras sustancias con propiedades saludables pueda confundir al consumidor sobre el origen, la verdadera naturaleza, la composición y las propiedades de los alimentos funcionales. En definitiva, habrá un grupo de alimentos a los que no se les podrá adicionar ningún tipo de ingredientes funcionales. La consecuencia más inmediata es que los citados alimentos no podrán experimentar ningún tipo de innovación a nivel de adición de nutrientes y otros tipos de sustancias saludables, como prebióticos, probióticos, isoflavonas, polifenoles, policosanoles, extracto vegetales de gingseng, esquizandra; “superfrutas” de granada, mangostano, arándanos, acerola, açai; biopéptidos, fitoesteroles, fitoestanoles, ácidos omega 3 y omega 6, algas y hongos, etc.   
Adicionalmente, cabe decir que se está avanzando en la elaboración del “perfil nutricional”, verdadero caballo de batalla, a través del estudio estadístico de la ingesta de los alimentos mayoritariamente consumidos por la UE. Pero, eso sí, lamentablemente sin que participe la totalidad de países de la UE, con lo que la valoración resultante será incompleta. De hecho, los puntos fundamentales del perfil nutricional condicionarán los niveles de empleo de los ingredientes funcionales, que variarán según el tipo de alimentos a los que se pueden agregar.

¿Cómo definiría un perfil nutricional?
–El perfil nutricional es un parámetro básico para poder confeccionar alimentos funcionales seguros, fiables, consistentes, estables y duraderos. Pero, para una utilización fiable y segura, es necesario que se llegue a disponer de los componentes principales de los alimentos en base al nivel de proteínas, grasas (cis y trans, mono y poliinsaturadas), hidratos de carbono, vitaminas, minerales, fibra y sodio; la composición nutricional global de todos los alimentos consumidos en la UE: ahí pueden surgir dificultades ante el consumo creciente de los alimentos procedentes de la cultura norteamericana, sudamericana, africana, china y japonesa, entre otras culturas. Todo ello correlacionado con los nutrientes que contienen, de los que se conozcan sus efectos sobre la salud contrastados a nivel científico.
Además, la función y también la importancia relativa que tienen los diferentes tipos de categorías de los alimentos, teniendo en cuenta su impacto en la dieta de los países integrantes de la UE, ya que es muy diferente: la dieta mediterránea es rica en grasas monoinsaturadas, frutas y verduras; la dieta atlántica es abundante también en aceites monoinsaturados, pescado, legumbres y verduras, a diferencia de la dieta de los países centroeuropeos y los escandinavos.
Sobre todo, habrá que agudizar el ingenio para superar los obstáculos que supondrá la entrada en vigor del Reglamento (CE)1925/2006, con las listas de nutrientes permitidos (con valores máximos y mínimos de uso), las listas de otras sustancias con propiedades saludables (con valores mínimos para producir el efecto beneficioso y máximos de empleo).

¿Las nuevas legislaciones no contribuirán a frenar la investigación sobre aditivos, dada la mayor presión reglamentaria que están recibiendo las sustancias que no son naturales?
–Es prematuro aventurar lo que sucederá primero con el sistema de autorización europea conjunta para el uso de aditivos, enzimas y aromas, unido a la nueva normativa de etiquetado de alimentos envasados y a la del etiquetado nutricional, ya que han surgido grandes dudas sobre el nuevo estatus y las barreras que supondrán la aplicación de los nuevos reglamentos. Lo más preocupante será la reducción de uso de algunos aditivos, enzimas y aromas, que potencialmente pueden ocasionar cambios importantes en las formulaciones de los alimentos, en el propio procedimiento de elaboración de los mismos y la posibilidad de producirse cambios en el aspecto, color, olor, sabor y textura, entre otros parámetros por la reducción o supresión de algunos ingredientes, tales como algunos colorantes, antioxidantes, conservantes o sustancias aromatizantes.
No obstante, en una lectura más positiva, es fácil ver que es un oportunidad histórica de contar con reglamentos para los ingredientes alimentarios, ya que hasta ahora sólo se contaba con directivas y documentos de menor calado y con una pobre proyección para los aditivos, enzimas y aromas. Se espera con gran expectación la futura normativa sobre nanoingredientes (nanoaditivos, nanonutrientes, etc.), que supondrá un avance tecnológico muy importante, dada la capacidad potencial de utilización y aplicación en los alimentos que ofrece.

 

Publicado en Tecnifood Nro. 61

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