“Hay tanta tecnología en una bandeja de pollo como en un avión”

Carlos Enguix, responsable del departamento Unidad de Tecnologías del Envase del Centro Tecnológico Ainia, explica en esta entrevista los avances que se están realizando actualmente en nuestro país, haciendo énfasis en el apoyo a la I+D+i, el trabajo conjunto entre investigadores y empresas, y en la futura aparición en los lineales de envases que interactúan con los alimentos o que generan un efecto barrera mucho más efectivo

Explíquenos cuáles son las principales líneas de investigación que están realizando en Ainia en referencia a los envases.
-En Ainia tenemos tres grandes líneas de investigación de envase. Por un lado, trabajamos en interacción envase-producto, en la que desarrollamos proyectos de migración, barrera, envases activos, envases inteligentes, nanotecnología, materiales biodegradables, y recubrimientos, con la finalidad de mejorar la vida útil y la calidad de los productos envasados. Por otro, diseño de envases e infraestructuras de envasado. En esta línea se integran aquellos aspectos del diseño que permiten obtener un envase optimizado  donde confluyan ergonomía, facilidad de uso, coste, resistencia mecánica, logística, fabricación, etc.
Y, como tercera línea de trabajo, tenemos la minimización de residuos, que tiene como objetivo principal la disminución del impacto ambiental y la reducción de costes. Se trabaja desde la realización de planes de prevención de residuos de envases hasta la evaluación de impactos utilizando la herramienta de Análisis de Ciclo de Vida y el análisis multicriterio, que permite combinar aspectos económicos, medioambientales y sociales.

Además del área de envases, ¿qué otras líneas de investigación tienen mayor persistencia dentro de Ainia?
-La I+D+i de Ainia va orientada a cuatro grandes campos de aplicación industrial: alimentación y salud, calidad y seguridad alimentaria, diseño y producción industrial, y sostenibilidad. Para aportar soluciones a las problemáticas y demandas de la industria en cada uno de estos campos, somos especialistas en cinco tecnologías que son claves para el sector alimentario: biotecnología, nanotecnología, tecnologías químicas, electrónica y comunicaciones, y tecnología de los alimentos.
Todas estas líneas y especialidades tecnológicas se articulan en torno a 12 departamentos productivos; cada uno de ellos trabaja en un campo determinado: instrumentación y automática, tecnologías de la información y la comunicación, calidad y medio ambiente, ingeniería y procesos, nuevos productos, formación, legislación, transferencia de tecnología, laboratorio de bioensayos, laboratorio físico-químico, Consumolab, además del departamento de tecnologías del envase.
Para cada proyecto, configuramos equipos multidisciplinares para trabajar en soluciones integrales. En definitiva, lo que buscamos es aportar valor a la empresa, y para ello tenemos que darle soluciones globales a cada una de sus necesidades.

¿Cuál es el presupuesto de su departamento y cuántos científicos trabajan en él?
-Ainia dispone de un departamento de envases que pocas veces  trabaja  en solitario. Como comentaba, la mayoría de los proyectos necesitan de la integración con otras líneas de trabajo del centro, lo que implica una constante interacción con otros departamentos, como Calidad y Medio Ambiente (para diseño higiénico de equipos de envasado), Nuevos Productos (para la creación de envases asépticos que mejoren la vida útil de los alimentos), Ingeniería y Procesos (para generar envases barrera con funcionalidades específicas), Consumolab (para desarrollar test de consumidores para diseño de nuevos envases), Análisis Químico (para realizar ensayos físico-químicos de envase que analice la migración, permeabilidad, vida útil) o Legislación (para trabajar en la adecuación legal del etiquetado y otros requisitos legales), entre otras.
En su conjunto, hay más de veinte personas trabajando en uno u otro aspecto relacionado con el envase. Por ejemplo, para desarrollar envases activos con acción antimicrobiana es imprescindible contar con un laboratorio de bioensayos especializado en realizar los test con los microorganismos que afectan al producto para el que ha sido desarrollado el envase. Y, para ello, necesitamos a expertos en microbiología que, a la vez, sean expertos en tecnología de envase.
Este es el elemento diferencial de Ainia: aportamos soluciones globales. Somos especialistas en I+D+i alimentaria y conocemos y dominamos en su totalidad la trazabilidad de un alimento, desde su creación hasta la eliminación de su envase final.
El envase es una pieza fundamental cada día más importante en el sector de la alimentación, y Ainia aporta soluciones globales al mismo: desde su diseño a su proceso de producción, el estudio de materiales y características técnicas y ergonómicas, según el alimento que contiene, modos y sistemas de producción del mismo, su vida útil, la legislación que le afecta, cómo lo percibe el consumidor y cómo ayuda el mismo a la venta del producto, hasta su reciclaje o eliminación final.

Nos gustaría conocer las aplicaciones actuales de los descubrimientos realizados por ustedes.
-Durante los últimos años, hemos trabajado realizando desarrollos en envases activos, envases que incorporan nanopartículas y diseño óptimo de envases. Con los envases activos, hemos conseguido mejoras en la vida útil de productos frescos (cárnicos y otros) en más de un 20%.
Con la nanotecnología hemos obtenido la barrera a los gases en materiales monocapa sobre un 400%, que supone igualmente mejoras en las vida útil, reducción de costes y simplificación de los procesos de fabricación. Con los diseños optimizados, hemos reducido el consumo de materiales en casos concretos en un 20% y hemos desarrollado soluciones de diseño de envase novedosas que han permitido a las empresas ganar cuota de mercado, dar respuesta a reclamaciones de sus clientes, mejorar el posicionamiento de sus productos en el lineal de venta, reducir costes y, en definitiva, incrementar su negocio.

¿Cuáles son los factores que toman en cuenta a la hora de decidir qué líneas de investigación seguir?
-Hacemos prospectiva y vigilancia tecnológica. Es decir, analizamos qué tecnologías están emergiendo en el mundo y cuáles de ellas ya se están aplicando con éxito. Eso nos permite conocer las tendencias de I+D+i de más valor en el contexto de los próximos años, y con ello determinamos aquéllas por las que debemos apostar a futuro.
También escuchamos al mercado y al consumidor: detectamos las necesidades y demandas de la industria y la sociedad, tanto las actuales como las previsibles en el medio plazo, e intentamos dar soluciones a esas demandas detectadas mediante el desarrollo de soluciones globales que incorporan las tecnologías emergentes de valor.
Un ejemplo que concreta un poco más lo que intento decir: hemos detectado que la nanotecnología va a jugar un papel estratégico fundamental, en el contexto de los próximos años, en muchos campos de aplicación. Y hemos detectado las necesidades de la industria en el sector del envase. Observamos, al cruzar ambos análisis, que la nanotecnología puede aportar soluciones muy potentes que pueden revolucionar el campo de los envases alimentarios en muy pocos años. Por ello, nuestra apuesta es clara por esta línea de trabajo.
Finalmente, también buscamos aquellos programas públicos que pueden ayudarnos a financiar nuestra I+D básica estratégica, o bien la I+D aplicada que hacemos con la empresa, y en la medida en que podemos incluso orientamos como expertos a las distintas administraciones en torno a cuáles deben ser las líneas o temáticas en las que se debe focalizar el apoyo público, teniendo en cuenta su potencial de aplicación industrial o social en los próximos años.

¿Qué tipo de sinergias existen entre Ainia y los fabricantes de envases españoles?
-Ainia conjuga el conocimiento para desarrollar nuevos materiales con funcionalidades específicas o la realización de diseños especiales, con el conocimiento profundo de los alimentos, lo que supone dar un valor añadido a los fabricantes de envase.
Al mismo tiempo, encontramos en la colaboración con ellos la posibilidad de orientar las respuestas hacia procesos reales de fabricación de envases, que permita ofrecer soluciones novedosas y viables desde los puntos de vista técnico, económico y legal. Ainia se convierte así en un aliado para la empresa en la adecuación de sus productos al envasado de alimentos.

¿Existe una apuesta real del sector de envase y embalaje para apoyar estos proyectos de investigación? ¿Qué quedaría por hacer?
-El sector del envase y embalaje está continuamente innovando y avanzando. Es cierto que, al igual que otros sectores industriales españoles, adolece en gran medida de la necesidad de apoyo público para financiar su I+D estratégica. Quizá los proyectos de investigación quedan en muchos casos pendientes de la concesión de ayudas para su realización, lo que supone la pérdida de obtención de ventajas competitivas y un freno en ocasiones a las posibilidades de crecimiento y competitividad de las empresas. Por eso, es importante trabajar en proyectos de cooperación formando un consorcio con otras empresas que sean complementarias, para poder abordar desarrollos que no serían posibles llevar a término con las capacidades e infraestructuras de una sola empresa. Aquí vemos un potencial importante y, desde Ainia, ya estamos participando de forma activa en diferentes consorcios empresariales (Cenit, fondos tecnológicos, proyectos europeos) que permitirán importantes avances en I+D+i de envase y embalaje en un corto periodo de tiempo.

¿Cuál es el porcentaje que destinan las empresas del sector de E+E en investigación con respecto a su facturación?
-Esto es muy variable, no se puede generalizar. Hay empresas muy proactivas y otras muy inmovilistas. Sorprendentemente, en muchas ocasiones no depende del tamaño ni del volumen de facturación, si no de la especificidad y carácter de la empresa. Es importantísimo, y cada día más en el nuevo modelo de mercado que está emergiendo, que la innovación y el desarrollo tecnológico forme parte de la estrategia empresarial y se oriente e impulse desde la misma dirección, formando parte de la cultura corporativa de cada compañía.

¿Cuáles escollos deben ser superados para una implantación generalizada de las nuevas tecnologías descubiertas?
-El tema económico suele ser el principal escollo. La implantación puede que sea muy rápida si los nuevos desarrollos suponen ahorros económicos, considerando gastos en materiales, personal, consumo energético, amortizaciones de equipos, ventajas competitivas muy evidentes, o solucionan un problema de fabricación o de calidad del producto.

Llevamos varios años escuchando hablar de los envases interactivos; sin embargo, todavía están ausentes de los supermercados. ¿Por qué?
-Hasta hace poco tiempo la legislación no permitía su uso, por lo que los desarrollos eran a nivel de investigación y desarrollo piloto sin llegar a la etapa de producción industrial. Ahora ya estamos desarrollando materiales activos que son industrialmente fabricables. También la legislación ha evolucionado, así que esperamos ver soluciones en los lineales próximamente.

En muchas ocasiones, las tecnologías no se implantan de forma generalizada por los costes que implica, pero mientras no se implanten no se pueden reducir dichos costes. ¿Cómo romper ese círculo?
-Efectivamente, es cuestión de tener visión y hacer una apuesta a medio-largo plazo. Si sólo pensamos en acciones a corto plazo, y ahora más que nunca motivado por la situación económica que atravesamos, es difícil romper este círculo. Sin embargo, las situaciones de crisis pueden servir como punto de inflexión para reorientar un producto. Sin duda, la I+D+i es clave para conseguir mejoras significativas en productividad que nos permitan ser más competitivos en costes y precio, a la vez que es la manera de conseguir la diferenciación de producto.

Hemos visto los desarrollos en nanotecnología aplicada a los envases. ¿Siguen siendo resultados preliminares o ya podrían implantarse en la industria?
-Ya hay resultados industrialmente utilizables, y otros que están en fase de prueba muy próximos a su posible implantación.  Su entrada en el mercado dependerá de las posibilidades de suministro de las materias primas (nanopartículas modificadas, por ejemplo) y su adecuación para cada tipo de material y producto a envasar. Supondrá el cambio en algunos procesos y en los controles analíticos del comportamiento de los materiales, y la realización de estudios del comportamiento de los productos envasados durante su vida útil.

¿Cuáles son las ventajas del uso de esta tecnología?
-Las ventajas son diversas, se pueden mejorar las propiedades barrera de los materiales monocapa, las propiedades mecánicas, y las propiedades térmicas, e introducir con las nanopartículas nuevas funcionalidades al material. Por ejemplo, la inhibición de crecimiento de microorganismos o la absorción o liberación de sustancias.

¿Y las desventajas?
-Son las propias de un cambio: adaptarse al manejo y modificación de las nanopartículas y las modificaciones de los cambios en las propiedades ópticas de los materiales de envase, o la adaptación a los procesos de fabricación.

¿Cuál es su opinión sobre el grado de inversión en I+D de la industria alimentaria española?

-Si me permite utilizar un ejemplo, hay tanta tecnología en la bandeja de pollo cuarteado que compramos en el lineal de un supermercado como puede haber en un avión o en un producto de software de última generación. Sin embargo, esta tecnología, que se ha incorporado de forma tan rápida a nuestra rutina diaria, es posible que ni siquiera seamos conscientes de que exista. Pero créame si le digo que hay grandes avances en la I+D+i alimentaria en este país.
Hasta la fecha, en la última década, la industria española ha dado pasos de gigante en esta cuestión. Ha sabido aliarse correctamente en muchos casos a la investigación para hacerse competitiva y crecer. También es cierto que todavía hay un importante potencial de empresas que en este terreno está por despegar. Pero somos optimistas al respecto y, en cualquier caso, ahí está nuestro papel como centro tecnológico: aportar valor a las empresas a través de la I+D+i, consiguiendo que la misma sirva para mejorar la competitividad y el progreso social.

A nivel de Ainia, ¿qué sectores de la industria alimentaria reclaman una mayor colaboración de este centro tecnológico?
-Trabajamos para todos los subsectores alimentarios; todos ellos necesitan, reclaman y demandan I+D aplicada y a medida para sus empresas. En su conjunto, nos demandan servicios aproximadamente unos treinta y cinco sectores alimentarios.
También, en los últimos años estamos recibiendo una demanda de nuestros servicios de otros sectores afines, a los que nuestras tecnologías y servicios tecnológicos les son muy útiles, como por ejemplo el sector farmaceútico (el binomio alimentación y salud cada día es más potente y genera nuevos nichos de mercado y, consecuentemente, también de I+D), el cosmético (donde prima lo natural cada día más) o el químico, entre otros.

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