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“La industria láctea fue pionera en utilizar los ingredientes funcionales”

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Larbus es una compañía con 30 años de experiencia en el sector lácteo, al que suministra todo tipo de productos imprescindibles en los procesos de producción. Juan Carlos Sordo es licenciado en Ciencias Químicas y gerente de la compañía. En esta entrevista nos cuenta cuál ha sido la trayectoria de la empresa y cómo han ido abriéndose camino en la industria alimentaria hacia otros sectores como el cárnico y el de zumos

¿Cómo ha sido para ustedes el ejercicio pasado?, ¿qué expectativas tienen para 2011?
-Afortunadamente, no ha sido un mal año, a pesar de que esperábamos mayores problemas. Nuestra facturación ha sido ligeramente inferior a la de 2009, apenas un 2%, pero en general estamos satisfechos por como ha ido el año. Es evidente que el sector de la alimentación ha notado menos el efecto de esta crisis que otros sectores, pero también la ha notado. La situación se complica aun más cuando se depende tanto como ahora de las subidas de precio de las materias primas.

¿Será entonces 2011 el año de la recuperación?
-Pensamos que quizás lo peor pueda estar por llegar este año, las dificultades que esperábamos para 2010 pueden llegar en 2011. Nuestro mercado está muy afectado por todo lo que pase en otros países, no tanto en el consumo, pero sí en lo que se refiere a los precios de las materias primas.
A lo largo de 2010 apenas se tocaron los precios, ni los de las materias primas ni los de nuestros proveedores; sin embargo, este año ha comenzado con subidas generalizadas en todos los productos. En definitiva, con lo poco que llevamos de año creo que puedo decir que está siendo peor que el año pasado.
¿Podría hacer un breve resumen de la evolución de su compañía?
-Larbus se fundó hace casi 30 años, concretamente en el año 1981. Inicialmente era un proveedor de enzimas, aditivos y fermentos lácteos para la industria quesera y de derivados lácteos. Nacimos como fabricantes de ciertos aditivos como el cuajo, la catalasa o los medios de cultivo, y otros productos que comercializábamos de empresas tan importantes en el sector como Novozymes, especializada en enzimas y Eurozyme, experta en fermentos.
Tras la unión entre Larbus y Laboratorios Arroyo de Santander, trasladamos las dependencias de Bustarviejo a Madrid y la fabricación se trasladó a las instalaciones de Santander, quedando Larbus especializada en la comercialización de estos productos que comentaba.
Otra etapa importante, fue cuando empezamos a diversificar nuestra actividad a otros sectores como el cárnico primero, hace ahora 15 años, y más recientemente, el de zumos, donde trabajamos con enzimas para zumos, cítricos y cervezas desde hace ya cuatro años.
También destacaría que hace cuatro años trasladamos nuestras instalaciones a unas naves en el polígono industrial de Villaverde (Madrid), donde tenemos ubicadas las cámaras frigoríficas y las salas donde tenemos productos de características especiales, entre otros, de Danisco que tienen que conservarse a –55 ºC.

¿Cómo ha funcionado su incursión en estos dos nuevos sectores?
-De momento no tenemos el nivel de implantación que tenemos en la industria láctea donde todo el mundo nos conoce desde hace muchos años, pero estamos contentos con los resultados. El sector cárnico es más parecido al lácteo, pero el de zumos es mucho más concentrado, hay menos fábricas, mayor competencia y es más difícil hacerse un hueco.
Actualmente, el 80% de nuestra facturación sigue perteneciendo a nuestra actividad en el sector lácteo y el otro 20% se reparte entre cárnicos y lácteos. Aún así, estamos muy satisfechos con los resultados que estamos obteniendo porque cuando empezamos en estos sectores no nos conocía nadie y ahora esto ha cambiado.

¿Cuáles son los servicios que ofrece Larbus para la industria láctea?, ¿qué tipo de productos forman su portafolio?
-Comercializamos todo tipo de productos como fermentos lácteos, mohos y levaduras, cuajos, coagulantes, proteínas de leche, etc. Siempre hemos cuidado mucho el tema de análisis lácteos, material de laboratorio, reactivos y test de detección de antibióticos que son muy importantes en los sectores cárnico y lácteo.
Además, destacaría que, tanto Larbus como Laboratorios Arroyo, que fueron impulsadas por Manuel Arroyo, fallecido hace un año, siempre han querido ser más que empresas que comercializan productos para la industria.  Tratamos de ofrecer a los clientes un valor añadido dándoles un servicio técnico de calidad, asesoramiento técnico, desarrollamos proyectos con ellos e intentamos conocer sus procesos de producción a la perfección para ofrecerles la mejor solución.

¿Cuáles son esos productos que fabrican ustedes mismos en la planta de Santander?
-Fabricamos diferentes aditivos, cloruro cálcico, conservantes, catalasa y también disponemos de una fábrica de plásticos donde hacemos moldes para la fabricación de quesos. Destacaría también que Larbus y Laboratorios Arroyo tienen una sección llamada Suministros Químicos Arroyo, ubicada en Santander, donde se desarrollan y fabrican equipos para queserías a nivel artesanal, las instalaciones no superan los 2.000-3.000 litros de capacidad.

Y para otros sectores alimentarios, ¿qué tipo de servicios tienen?
-Para el sector cárnico tenemos productos muy similares a los de la industria láctea: fermentos, mohos, aditivos, especias, condimentos, aromas, detergentes, etc. En la industria de bebidas y zumos, comercializamos enzimas para el procesado de manzanas, peras y cítricos y enzimas para la industria del alcochol.

¿Trabajan también fuera de España?
-Al ser distribuidores en la Península Ibérica de ciertas firmas de gran envergadura, nuestro terreno de actuación está un poco limitado al territorio nacional, aunque siempre hemos mantenido cierta actividad exportadora, especialmente con los productos de fabricación propia. Básicamente trabajamos en Portugal, donde tuvimos participación en una empresa, y sobre todo en países de América Latina como Venezuela, Cuba o República Dominicana. Hubo un momento en el que trabajamos con Rhöne Poulenc e introdujimos con éxito nuestros fermentos lácticos en Argentina, Chile, México, Uruguay y Brasil.

¿Cómo trabaja su departamento de I+D+i?
-En las instalaciones de Laboratorios Arroyo en Santander están ubicados nuestros laboratorios y una planta piloto en la que se celebran cursos de quesería y donde se hacen diferentes desarrollos de nuevos productos y aditivos, donde se prueban los productos en colaboración con nuestros proveedores. Además, existe un laboratorio tanto físico-químico como microbiológico en el que se realizan diversos controles de calidad y análisis. Desde hace 4 años tenemos dos personas que se dedican a hacer manuales de calidad y que ayudan a las empresas a obtener certificaciones de calidad.

¿Cuál es, a su juicio, la principal innovación que han llevado a cabo en el último año?
-Las principales innovaciones vienen por parte de nuestras representadas, ya que nuestros productos son más genéricos y tradicionales. Danisco, una de nuestras representadas, ha presentado un nuevo concepto, los quesos SLP (Second Life Product), que busca nuevas funcionalidades del queso. Son productos entre el queso tradicional y el fundido con la característica de que no se utilizan sales fundentes sino ciertos texturizantes de la gama Grindsted de esta compañía.
Otro nuevo concepto que manejamos es el de queso “sin desuerado” que viene de la mano de Ingredia, otra de nuestras representadas. Se trata de fabricar el queso a partir del enriquecimiento de la propia leche líquida para obtener ya el queso sin pasar por la etapa de corte y desuerado. Este sistema se utiliza desde hace años para la fabricación de quesos frescos y ahora también se está empezando a aplicar en pastas prensadas como el queso de mezcla, queso de barra, Camembert, Edam, etc.
Otra gran firma con la que trabajamos desde hace más de 12 años es Roquette. Con ellos trabajamos en un campo muy concreto con la lisactona, un estabilizador de la leche desarrollado por ellos para la industria quesera. Nosotros somos su distribuidor en España pero exclusivamente para este producto.

Los ingredientes funcionales están cada vez más presentes en el mercado. ¿Cree que son el futuro de la industria alimentaria?
-Evidentemente, es un sector que todavía está en una fase creciente, aunque quizás ahora esté un poco parado porque las empresas están pendientes de las aprobaciones de la EFSA para poder seguir adelante con el desarrollo de sus productos funcionales. La industria láctea fue de las primeras en utilizar los funcionales con los fermentos probióticos y las empresas que representamos están dedicadas a este sector.
También estamos empezando a trabajar en los productos bajos en sal o en sodio y, por supuesto, no somos ajenos a esta nueva corriente que se vive el sector de alimentación.

¿Cuáles son los planes de su compañía a corto, medio y largo plazo?
-No tenemos ningún gran plan a corto o medio plazo, pero intentamos estar siempre en la línea de conocer al detalle los nuevos desarrollos para entenderlos y estudiarlos bien y poder ofrecérselos después a nuestros clientes. Tenemos un gran crecimiento tras la compra de nuestras nuevas naves de más de 7.000 m2 y nuestro objetivo es estar muy atentos, asistir a todas las ferias y eventos, nacionales e internacionales que nos interesan y que pueden interesar a nuestros clientes.

¿Las ferias siguen siendo un buen punto de encuentro para los diferentes actores de la industria?
-Yo creo que sí. Antes las ferias eran más generalizadas y hoy en día son mucho más específicas. Siempre intentamos asistir como visitantes si, además, nuestras representadas acuden a ellas.
La feria a la que siempre solemos asistir  como expositores es Tecnoalimentaria, en ella solemos hacer la mayor parte de nuestras presentaciones.

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