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AECOC abordó las novedades del Reglamento (UE) 1169/2011 sobre información al consumidor

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El Seminario AECOC sobre Novedades en Legislación Alimentaria congregó ayer, 26 de abril, en Madrid, a cerca de un centenar de representantes de la industria de alimentación, la distribución, el sector horeca y la Administración, que pudieron profundizar en las novedades que introduce en el ámbito normativo el nuevo Reglamento (UE) 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo de 25 de octubre de 2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor.
Este Reglamento, publicado el 22 de noviembre de 2011, engloba el etiquetado general de los productos alimenticios, regulado por la directiva 2000/13/CE, y el etiquetado nutricional, objetivo de la directiva 90/496/CEE. La normativa será de obligado cumplimiento a partir del 13 de diciembre de 2014, con algunas salvedades que contemplan un plazo diferente (Artículo 9.1 I,  aplicable a partir del 13 de diciembre de 2016, y Anexo VI-B, a partir del 1 de enero de 2014). Si bien, los casi tres años que quedan por delante para su entrada en vigor pueden parecer un margen dilatado, los participantes en el Seminario coincidieron en la “necesidad de ponerse a trabajar ya, porque hay mucho por hacer”.
Para facilitar esta labor de adaptación a la norma, los ponentes centraron sus intervenciones en explicar los nuevos requisitos sobre información nutricional, etiquetado de productos cárnicos, alérgenos, nanomateriales, etc. Así, Mónica Saltor, responsable de consultoría de Applus, centró su ponencia en explicar qué modifica el Reglamento 1169/2011 respecto a la situación actual, con el objetivo de valorar las dificultades de la implantación. Entre las novedades que destacó en la legislación actual, citó el etiquetado nutricional obligatorio, en el que “cambia la forma de expresarlo y el orden”, y que debe incluir energía, grasas, grasas saturadas, hidratos de carbono, proteínas y sal, “en vez de sodio, para clarificar”. Como puntos concretos, señaló la obligatoriedad de indicar el país de origen en nuevos producto: “hasta ahora, era necesario especificar este dato en carnes de vacuno, miel, frutas, hortalizas, pescado y aceite de oliva. Ahora se suman las carnes frescas, refrigeradas o congeladas de porcino, ovino/caprino y las aves. Y antes del 13 de diciembre de 2014, la Comisión Europea decidirá sobre la obligatoriedad de mencionar el origen en otros productos, como las carnes diferentes a las ya mencionadas; la leche y la leche como ingrediente; los alimentos no transformados, y los alimentos con ingrediente único”.
La visión de la Administración en relación a la implicación del Reglamento en materia de seguridad alimentaria y nutrición corrió a cargo de Almudena Rollán, jefede  Servicio de la Subdirección General de Gestión de Riesgos Alimentarios de AESAN, quien explicó los pasos previos a la reglamentación y el punto de partida para la Comisión Europea, que fue el resultado de una encuesta en 2006, en la que se concluyó que “el etiquetado constituye el principal modo de información para los consumidores, que no se sienten satisfechos con la información que se les proporciona sobre los productos alimentarios”. Sobre los cambios introducidos por el Reglamento 1169/2011, citó la declaración de alergenos, “que ya existía y se amplía”,  de forma que “hay que declarar el ingrediente usado voluntariamente en el proceso de producción: considerando también los aditivos y enzimas alimentarias. Los coadyuvantes tecnológicos, aunque no tienen consideración de ingredientes, hay que declararlos si están contemplados en la lista de alergenos”.
Mª Ángeles Ortega, jefa de área de la Subdirección general de Coordinación Calidad de Consumo y Cooperación del  Instituto Nacional de Consumo, aportó la visión del consumidor, valorando especialmente aspectos como “la presentación de etiquetas más legibles, ya que el Reglamento contempla un tamaño mínimo de letra de 1,2 mm y si la superficie mayor del envase es inferio a 80 cm2, este tamaño se reduce a 0,9 mm”. Asimismo, valoró positivamente para el consumidor otras novedades, como “la obligatoriedad de  indicar el tipo de grasa en los aceites y grasas vegetales, por ejemplo girasol, soja, etc.”.
La opinión de la industria estuvo a cargo de Oriol Agell, responsable de Normas Alimentarias de Nutrexpa, quien abundó sobre las implicaciones directas para las empresas alimentarias de aspectos como la obligatoriedad de etiquetar la información nutricional de los productos. Entre las repercusiones señaló que “se requerirá más espacio para la información obligatoria, lo que se complica en el caso de etiquetas multilingües. Esto puede obligar a desglosar referencias, lo que implicará más referencias, menor rotación de stocks, más necesidad de espacio en almacén, menores tirajes de más materiales de etiquetado/envasado y su consiguiente incremento de costes. En definitiva, puede provocar una menor eficiencia, puesto que la menor rotación de stocks puede hacer que se pierdan mercados pequeños e incluso que algunas referencias sean inviables, lo que se traduciría en una pérdida de competitividad”. A favor de la nueva normativa, destacó que “implica mayor seguridad jurídica, porque es una norma común para toda la UE, al tiempo que incrementa nuestra credibilidad ante el consumidor”.
Por su parte, Mariano Rodríguez, director de Calidad y Desarrollo Sostenible del Grupo Carrefour, expuso la visión de la distribución, incidiendo en  aspectos como la indicación de alergenos, sobre lo que señaló que “en Carrefour defendemos al 100 % el etiquetado de alergenos”. En términos generales, consideró que “el Reglamento tiene muchas ventajas, pero también muchas contradicciones y en eso tenemos que trabajar”, puntualizando la necesidad de realizar “acciones globales entre industria, distribución y Administración, porque no nos podemos permitir el coste de acciones divergentes”.

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