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Aprovechamiento de los residuos de los envases y embalajes

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La generación de residuos de envases y embalajes supera cotas de 7,8 millones de toneladas anuales. Por ello, se hace necesaria la implantación de una estrategia basada en la reducción de la cantidad de material de envase puesto en el mercado; la reutilización; la valorización, es decir, el aprovechamiento de los recursos contenidos en los residuos; y, por último, la eliminación.
Itene nos describe en este artículo de manera exhaustiva todas estas fases

La sociedad actual está experimentando una modificación paulatina de los hábitos de consumo debido a factores tales como la reducción del tamaño medio de los hogares, el envejecimiento progresivo de la población, el descenso en la disponibilidad de tiempo, la progresiva incorporación de la mujer al mercado laboral o el aumento del consumo de productos más sanos y de mayor calidad.
Estas tendencias de consumo sumadas a las actuales necesidades logísticas están provocando un aumento continuo del consumo de envases y embalajes. Además, y con el objetivo de aumentar las prestaciones de los mismos, se está produciendo la introducción progresiva de nuevos materiales de envase, tales como nuevos polímeros, materiales multicapa o materiales biodegradables. Por ello, se está produciendo un claro aumento tanto en la cantidad como en la variedad de los envases y embalajes puestos en el mercado.
Una vez estos envases y embalajes han cumplido su función, pasan a considerarse residuos. Por ello, el aumento en el consumo de envases y embalajes se está traduciendo en un incremento continuo de los residuos generados. Concretamente, la generación de residuos de envase y embalaje a nivel nacional alcanzó cifras cercanas a 7,8 millones de toneladas durante 2005 (Capuz et al, 2008).
Durante los últimos años, y con el objetivo de minimizar el impacto ambiental asociado a la generación de residuos de envase y embalaje, se ha desarrollado una nueva legislación de carácter europeo y nacional. Concretamente, la Directiva 94/62/CE de envases y residuos de envase (modificada posteriormente por la Directiva 2004/12/CE) así como la Directiva Marco de Residuos (DC 2008/98/CE) persiguen dicho objetivo estableciendo una jerarquía en las actuaciones posibles. Esta jerarquía establece la prevención como actividad prioritaria, es decir, la reducción de la cantidad de material de envase puesta en el mercado. En segundo lugar, se establece la estrategia de reutilización, es decir, la nueva utilización de los envases y embalajes para la misma finalidad para la que fueron concebidos. En tercer lugar, se indica la estrategia de valorización, es decir, de aprovechamiento de los recursos contenidos en los residuos de envase y embalaje. Y, por último, la eliminación, la cual se define como cualquier operación que no implique la valorización del residuo y que su objetivo principal sea la reducción del impacto ambiental de un determinado residuo mediante su previo tratamiento.
Además, y con el objetivo de minimizar el impacto ambiental derivado de los envases y embalajes, el Comité Europeo de Normalización ha desarrollado una serie de normas derivadas de los requisitos esenciales de la Directiva de envases (prevención, reutilización, reciclado, valorización energética y compostaje y biodegradación) que tienen como objetivo facilitar a las empresas la demostración de conformidad de sus envases con los parámetros previamente mencionados.
Por lo tanto, la legislación y normativa actual si bien priorizan las alternativas de prevención y reutilización de los envases con el objetivo de minimizar la generación de residuos de envase, es necesario impulsar también otro tipo de actuaciones encaminadas a la valorización de los residuos de envases una vez generados, de cara a reducir al mínimo la cantidad que actualmente va a vertedero.

Reciclado convencional
Una de las medidas de valorización de residuos de envase más ampliamente difundidas es el reciclado convencional. Este proceso permite transformar los residuos de envase en materias primas listas para ser utilizadas de nuevo en otros procesos productivos. Por ejemplo, y en el caso concreto de los residuos de envases plásticos, la materia prima secundaria producida tras el proceso de reciclado puede ser utilizada para la fabricación de prendas de vestir, mobiliario urbano o incluso nuevos envases y embalajes.
Para llevar a cabo este proceso de reciclado, es necesario contar con un residuo homogéneo capaz de ser asimilado por las instalaciones de tratamiento. Por ello, es necesario contar con un adecuado sistema de recogida que permita la posterior separación de materiales. Actualmente, en España se lleva a cabo la recogida selectiva de envases de vidrio, envases de papel y cartón así como envases plásticos y metálicos. Posteriormente, estos residuos de envase son enviados a plantas de clasificación donde se lleva a cabo la separación de las distintas corrientes de material, las cuales permiten separar papel, cartón, vidrio, plásticos (PE, PET, PP, films, entre otros) así como briks y envases metálicos.
Todos estos materiales son a priori aceptados por los sistemas de reciclado convencionales. Sin embargo, en cada uno de los mencionados sistemas de clasificación puede quedar una fracción mezcla o combinación de materiales no exhaustivamente separados. Esta mezcla de material no puede ser asimilada por los actuales sistemas de reciclaje, por lo que normalmente es eliminada en vertedero.
Como se ha comentado previamente, la eliminación de residuos es la última de las estrategias recogidas en la jerarquía establecida por la legislación actual. Por ello, esta forma de gestión debe ser sustituida, en la medida de lo posible, por estrategias de valorización de residuos, tales como el reciclado químico, la valorización energética, el compostaje o la biometanización.

Reciclado químico
El reciclado químico es un proceso utilizado principalmente para el tratamiento de materiales plásticos que presentan problemas concretos para el reciclado convencional, tales como residuos plásticos mixtos, envases multicapas o plásticos con presencia de materiales contaminantes no aceptados en los procesos de reciclado convencionales.
Este tipo de reciclado incluye diferentes procesos, tales como la gasificación, la degradación térmica (pirólisis, craqueo térmico, etc.), el craqueo catalítico, la despolimerización química o la disolución selectiva. Por ello, y dependiendo del tipo de proceso, se obtienen diferentes productos como monómeros plásticos, aceites, ceras, combustibles líquidos o gases olefínicos que pueden ser utilizados en multitud de aplicaciones relacionadas principalmente con el campo energético y la fabricación de materiales plásticos.
Estos procesos de reciclado químico permiten tratar residuos plásticos que no pueden ser reciclados mediante los métodos tradicionales, lo que permite un mayor aprovechamiento de los recursos. Además, esta tecnología permite la obtención de combustibles así como de productos plásticos de calidad superior a la que ofrece el reciclado tradicional debido a que el plástico es descompuesto en monómeros listos para la posterior polimerización. Por último, el reciclado químico permite la reducción de los costes de recogida y clasificación de residuos plásticos al ser un proceso menos selectivo que el reciclado tradicional.
Sin embargo, este proceso presenta importantes limitaciones comerciales relacionadas principalmente con el desequilibrio que existe actualmente entre la cantidad de residuos plásticos producidos y la demanda del producto obtenido tras el proceso. Además, este reciclado químico se encuentra todavía en fase experimental por lo que para su impulso sería necesaria la colaboración de diferentes agentes, tales como petroquímicas, transformadores de materiales plásticos, usuarios, consumidores y entidades públicas.

Valorización energética
Otra estrategia que permitiría aumentar la valorización de residuos y por tanto adaptarse a la jerarquización establecida por la legislación actual es la valorización energética.
La valorización energética es un proceso de combustión controlada que permite el tratamiento de residuos y su conversión en cenizas, escorias y gases. Además, mediante este proceso se obtiene energía que puede ser utilizada para la generación de energía eléctrica o térmica.
Este método es especialmente adecuado para la valorización de residuos de envase difícilmente reciclables y que presentan un alto poder calorífico, como plásticos multicapa, o incluso para el tratamiento de diferentes mezclas de plásticos.
Mediante este proceso se facilita la recuperación de energía de residuos que no pueden ser valorizados por otros métodos. Además, la valorización energética permite la reducción del volumen del residuo en un 90% lo que permite reducir impacto ambiental asociado a su disposición en vertedero.
Sin embargo, la valorización energética presenta importantes limitaciones técnicas, ambientales y sociales. En primer lugar, y tal como se ha comentado previamente, este proceso genera escorias, las cuales suelen ser eliminadas en vertedero, así como gases contaminantes que deben ser correctamente depurados antes de ser liberados a la atmósfera. Por ello, la valorización energética no suele estar bien valorada por la opinión pública. Además, esta tecnología conlleva una elevada inversión inicial así como unos altos costes de tratamiento.

Compostaje
Como se ha comentado previamente, las nuevas tendencias sociales están favoreciendo la introducción de nuevos materiales de envase y embalaje, como los plásticos fabricados a partir de polímeros biodegradables. Estos envases presentan un excelente comportamiento ambiental debido a su fácil degradación, sin embargo, el reciclado conjunto de estos materiales con los plásticos convencionales presenta importantes limitaciones. Por ello, los plásticos biodegradables deben ser gestionados de forma separada.
Para la gestión especializada de este tipo de materiales biodegradables existen procesos de tratamiento biológico, tales como el compostaje y la biometanización.
El compostaje es un proceso de descomposición biológica aeróbica de residuos orgánicos que da lugar a un producto estable denominado compost. Este compost presenta unas propiedades óptimas para su utilización en la mejora de la estructura y estabilidad de la tierra. Por tanto, este material puede ser utilizado en actividades tales como la agricultura, la regeneración de terrenos, la elaboración de sustratos o el mantenimiento de céspedes.
Sin embargo, la gestión de este tipo de envases mediante compostaje presenta limitaciones tales como la relativa escasez de instalaciones de tratamiento así como de recursos disponibles para la recogida, selección y transporte específico de este tipo de envases de cara a garantizar la calidad óptima del producto final.

Biometanización
Por su parte, la biometanización es un proceso biológico anaeróbico mediante el cual los residuos orgánicos se degradan en productos gaseosos tales como el biogás.
El biogás, producido a partir del proceso de biometanización, está formado principalmente por metano y dióxido de carbono, lo que permite su aplicación en actividades, tales como la generación de electricidad, la integración en líneas de gas natural o el uso como combustible para vehículos.
Sin embargo, este proceso presenta importantes limitaciones, tales como la escasez de instalaciones disponibles en la actualidad así como las altas necesidades de inversión para su construcción. Además, y debido principalmente a la composición de los gases generados, el biogás debe ser exhaustivamente depurado de cara a la mejora de la calidad del producto final. Por último, la biometanización precisa un pretratamiento mecánico de los envases con el objetivo de adecuar el residuo plástico a las necesidades del proceso lo que aumenta considerablemente el coste del proceso.

Conclusiones
Pese a las limitaciones encontradas, las nuevas tecnologías de tratamiento serán cada día más utilizadas debido a las crecientes necesidades de valorización de residuos y a la introducción progresiva de nuevos materiales de envase en el mercado. Concretamente, se espera un incremento considerable en la utilización de las tecnologías de compostaje y biometanización durante los próximos años debido a la fuerte presión legislativa que obligará en 2016 a que la cantidad total de residuos urbanos biodegradables destinados a vertedero no superará el 35% de la cantidad total de residuos urbanos biodegradables generados en 1995 (Real Decreto 1481/2001).
Desde el departamento de Sostenibilidad de Itene, se está contribuyendo diariamente a la mejora del tratamiento de los residuos de envases desde la perspectiva del I+D+i. Además, y mediante la aplicación de las normas armonizadas derivadas de la Directiva de envases y residuos de envases, se está favoreciendo que las empresas demuestren las posibilidades de valorización de los envases y embalajes, que ponen el mercado de cara a garantizar el buen comportamiento ambiental de los mismos.
Concretamente, la mayor parte de las empresas está demandado la demostración de conformidad con la norma UNE-EN 13430, con el objetivo de analizar la capacidad de sus envases y embalajes de ser valorizados mediante las diferentes tecnologías de reciclado. Sin embargo, y cada vez con más frecuencia, determinadas empresas están interesándose en la demostración de conformidad con las normas UNE-EN 13431 y UNE-EN 13432 de cara a verificar las posibilidades de valorización de sus envases mediante técnicas de recuperación de energía, así como a través de procesos compostaje y biodegradación.
Con todo, cada día son más las empresas decididas a demostrar la conformidad con estas normas, debido a las ventajas competitivas que les reporta, como la potenciación del marketing ecológico de la empresa, la captación de nuevos clientes o la mayor capacidad de introducción en el mercado europeo.

Referencias
Ley 11/97, de 24 de abril, de envases y residuos de envases. BOE. Madrid. 1997. BOE (Boletín Oficial del Estado) número 99
4Real Decreto 1481/2001, de 27 de diciembre, por el que se regula la eliminación de residuos mediante depósito en vertedero. BOE (Boletín Oficial del Estado). Madrid. 2001
.
Directiva 94/62/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de diciembre de 1994 relativa a los envases y residuos de envases. DOCE (Diario Oficial de la Comunidad Europea). L 365/10 de 31 de diciembre. Estrasburgo. 1994.
Directiva 2004/12/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11 de febrero de 2004, por la que se modifica la Directiva 94/62/CE relativa a los envases y residuos de envases. DOCE (Diario Oficial de la Comunidad Europea) L 47/26 de 18 de febrero. Estrasburgo. 2004.
Directiva 2008/98/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 19 de noviembre de 2008 sobre los residuos y por la que se derogan determinadas Directivas. DOUE (Diario Oficial de la Comunidad Europea). L 312/3 de 22 de noviembre de 2008.
UNE-EN 13427:2005 – Envases y embalajes. Requisitos específicos para la fabricación y composición. Prevención por reducción en origen. AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación). Madrid. 2005.
UNE-EN 13428:2005 – Envases y embalajes. Requisitos para la utilización de las normas europeas en el campo de los envases y los embalajes y sus residuos. AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación). Madrid. 2005.
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UNE-EN 13430:2005 – Envases y embalajes. Requisitos para envases y embalajes recuperables mediante reciclado de materiales. AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación). Madrid. 2005.
UNE-EN 13431:2005 – Envases y embalajes. Requisitos de los envases y embalajes valorizables mediante recuperación de energía, incluyendo la especificación del poder calorífico inferior mínimo. AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación). Madrid. 2005.
UNE-EN 13432:2001- Envases y embalajes. Requisitos de los envases y embalajes valorizables mediante compostaje y biodegradación. Programa de ensayo y criterios de evaluación para la aceptación final del envase o embalaje. AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación). Madrid. 2005.
Capuz S., Hortal, M.; Paneque, A.; Ferreira, B.; Cháfer, C.; Calero, M.; Pacheco, B.; Aliaga, C.; Viñoles, D.; Collado, D.; Bastante, M.J.; Ferrer, P. Situación de los residuos de envase en España. Análisis de su generación y gestión, Ed. ITENE, Valencia,2008.

Itene.

Publicado en el número 70 de la revista Tecnifood

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