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Aromas, nuevo escenario legal

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El Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo sobre los aromas y determinados ingredientes alimentarios con propiedades aromatizantes utilizados en los alimentos será aprobado antes de finales de año y derogará la Directiva de 1988, que ha marcado el ámbito de actuación del sector aromático durante las últimas dos décadas

El sector español de aromas alimentarios factura anualmente unos 110 millones de euros en España y Portugal, según datos provisionales de la Asociación Española de Fragancias y Aromas Alimentarios (AEFAA), cuyas 25 empresas asociadas representan el 85% en valor y el 75% por número de trabajadores. El ritmo de crecimiento anual del mercado de aromas oscila entre el 2 y 4%.
En este ámbito, la noticia más destacada ha sido que la Asociación Española de Fragancias y Aromas Alimentarios (AEFAA) ha renovado su cúpula directiva. Así, el pasado mes de enero, después de 16 años, Ricardo Gómez Sáez dejó su cargo como presidente para poder dedicar más tiempo a su empresa, Crop Ibérica, una destacada compañía madrileña dedicada a la producción de aromas, extractos naturales, colorantes y preparados de frutas con más de 25 años de trayectoria empresarial.
La persona que ha sido elegida para sustituirle ha sido Ángel Heras, de la empresa Givaudan (en este mismo informe damos un avance en exclusiva de las primeras valoraciones como presidente de la asociación y en el número próximo de Tecnifood correspondiente a noviembre publicaremos la entrevista completa) y, como secretario de la organización, ha sido designado José Palacios.
El reglamento que viene, más y mejor
La actualidad viene marcada en el ámbito legislativo por el nuevo Reglamento sobre aromas que derogará la ya obsoleta Directiva de 1988.
Así, el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europa ha considerado que “la Directiva 88/388/CEE del Consejo, de 22 de junio de 1988, relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados Miembros en el ámbito de los aromas que se utilizan en los productos alimenticios y de los materiales de base para su producción debe actualizarse para tener en cuenta los avances técnicos y científicos”. Por ello, la Directiva 88/388/CEE deberá sustituirse por el nuevo Reglamento que estará aprobado antes de que finalice el año, según todos los pronósticos, y del que recogemos a continuación algunos aspectos esenciales.
A fin de proteger la salud humana, el presente Reglamento deberá incluir los aromas, sus materiales de base y los alimentos que los contienen. Debe abarcar asimismo determinados ingredientes alimentarios con propiedades aromatizantes que se añaden a los alimentos con el propósito de dar aroma y que contribuyen significativamente a la presencia en estos alimentos de determinadas sustancias naturales indeseables (denominados en lo sucesivo “ingredientes alimentarios con propiedades aromatizantes”), sus materiales de base y los productos alimenticios que las contienen.
No entran en el ámbito del Reglamento los productos alimenticios naturales que no hayan experimentado ningún tratamiento de transformación, los productos alimenticios no compuestos, tales como especias, plantas aromáticas, tés e infusiones (por ejemplo, té de frutas o de hierbas), ni las mezclas de especias y plantas aromáticas, mezclas de tés y mezclas de hierbas para infusiones, siempre que se consuman como tales, y no añadidas a los alimentos. Los aromas se utilizan para mejorar o modificar el olor y/o sabor de los alimentos, en beneficio del consumidor. Los aromas y los ingredientes alimentarios con propiedades aromatizantes deben utilizarse únicamente si cumplen los criterios establecidos en el Reglamento. Deben ser seguros cuando se utilicen, por lo que algunos deben ser objeto de una determinación de riesgo antes de autorizar su uso. En la medida de lo posible, conviene tener en cuenta las consecuencias negativas que estos aromas e ingredientes alimentarios podrían tener para los grupos vulnerables. La utilización de aromatizantes no debe inducir a error a los consumidores y su presencia en los alimentos debe indicarse siempre mediante un etiquetado adecuado. Los aromas, no obstante, no deberían utilizarse de modo que puedan equivocar al consumidor en aspectos relacionados con, entre otras cosas, la naturaleza del producto, su grado de frescura, la calidad de los ingredientes utilizados, el carácter natural del producto o del proceso de producción o la calidad nutricional del producto. Es conveniente que a la hora de autorizar aromas se tengan también en cuenta otros factores pertinentes, en particular factores sociales, económicos, relacionados con tradiciones, éticos y ambientales, el principio de cautela así como la viabilidad de efectuar controles.
Existen una serie de sustancias presentes de manera natural en los materiales de base utilizados en la producción de aromas e ingredientes alimentarios con propiedades aromatizantes que, según el Comité de expertos en sustancias aromatizantes del Consejo de Europa, suscitan preocupación desde un punto de vista toxicológico. Las sustancias que presentan un riesgo toxicológico confirmado por el Comité científico de la alimentación humana deben considerarse sustancias indeseables y no deben añadirse como tales a los alimentos.
Dada su presencia natural en las plantas, estas sustancias indeseables pueden estar presentes en los preparados aromatizantes y en los ingredientes alimentarios con propiedades aromatizantes. Las plantas se utilizan tradicionalmente como alimentos o ingredientes alimentarios. Conviene establecer valores máximos adecuados en lo que se refiere a la presencia de estas sustancias indeseables en los alimentos que más contribuyan a su ingesta por los seres humanos, teniendo en cuenta a la vez la necesidad de proteger la salud humana y su presencia inevitable en los productos alimentarios tradicionales.
Conviene que los valores máximos de determinadas sustancias naturales indeseables se centren en los alimentos o categorías de alimentos que más contribuyen a la ingesta dietética. Caso de que una sustancia adicional natural indeseable presente de manera natural suponga un riesgo para la salud del consumidor, los valores máximos deberían fijarse de acuerdo con la dictamen de la Autoridad.
Deben adoptarse disposiciones a nivel comunitario para prohibir o restringir la utilización de determinados materiales de origen vegetal, animal, microbiológico o mineral que suscitan preocupación para la salud humana en la producción de aromas e ingredientes alimentarios con propiedades aromatizantes y sus aplicaciones en la producción de alimentos. Las sustancias aromatizantes son sustancias químicas definidas, lo que incluye sustancias aromatizantes obtenidas por síntesis química o aisladas a través de procesos químicos, y sustancias aromatizantes naturales. Actualmente, se está llevando a cabo un programa de evaluación de las sustancias aromatizantes y el Reglamento prevé la adopción de una lista que contenga dichos ingredientes para la producción de aromas.
Los preparados aromatizantes son aromas distintos de las sustancias químicas definidas, obtenidos mediante procedimientos físicos, enzimáticos o microbiológicos a partir de materiales de origen vegetal, animal o microbiológico en estado natural o transformados para el consumo humano. Los preparados aromatizantes producidos a partir de alimentos no deben ser objeto de una evaluación o un procedimiento de autorización para su utilización en los alimentos salvo que existan dudas sobre su seguridad. No obstante, antes de autorizarlos es preciso evaluar y aprobar la seguridad de los preparados aromatizantes obtenidos de materiales no alimentarios.
El Reglamento (CE) nº 178/2002 define alimento como cualquier sustancia o producto destinado a ser ingerido por los seres humanos o con probabilidad razonable de serlo, tanto si ha sido transformado entera o parcialmente como si no. Los materiales de origen vegetal, animal o microbiológico, cuya utilización en la producción de aromas pueda ser suficientemente demostrada hoy en día, se consideran materiales alimentarios a este fin, incluso si algunos de estos materiales de base, como el palo de rosa y las hojas de fresa no se hayan utilizado como tales en la alimentación. Estos materiales no tienen que evaluarse.
De la misma manera, los preparados aromatizantes producidos mediante tratamiento térmico a partir de alimentos en condiciones específicas no deben ser objeto de una evaluación o un procedimiento de autorización para poder utilizarse en los alimentos, salvo que existan dudas sobre su seguridad. No obstante, antes de autorizarlos es preciso evaluar y aprobar la seguridad de los aromas producidos por tratamiento térmico a partir de materiales no alimentarios o que no satisfacen determinadas condiciones de producción.
El Reglamento (CE) nº 2065/2003/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 10 de noviembre de 2003, sobre los aromas de humo utilizados o destinados a ser utilizados en los productos alimenticios o en su superficie, establece un procedimiento para la evaluación y la autorización de los aromas de humo y pretende establecer una lista de condensados de humo primarios y fracciones primarias de alquitrán cuya utilización está autorizada, con exclusión de todos los demás.
Los precursores de aromas, tales como hidratos de carbono, oligopéptidos y aminoácidos, añaden aroma a los alimentos mediante las reacciones químicas que se producen durante la transformación de dichos alimentos. Los precursores de aromas producidos a partir de alimentos no deben ser objeto de una evaluación o un procedimiento de autorización para su utilización en los alimentos, salvo que existan dudas sobre su seguridad. No obstante, antes de autorizarlos es preciso evaluar y aprobar la seguridad de los precursores de aromas producidos a partir de materiales no alimentarios. Otros aromas que no estén incluidos en las definiciones de los aromas antes mencionados pueden utilizarse en los alimentos después de someterse a un procedimiento de evaluación y autorización. Como ejemplo se pueden citar los aromas obtenidos calentando aceite o grasa a una temperatura extremadamente elevada durante un período muy breve de tiempo, lo que da un aroma como de tostado.
Los materiales de origen vegetal, animal, microbiológico o mineral distintos de los productos alimenticios sólo pueden autorizarse para la producción de aromas tras una determinación científica de su seguridad. Podría ser necesario autorizar solamente algunas partes de los materiales o establecer condiciones para su utilización.
Los aromas pueden contener los aditivos alimentarios autorizados por el Reglamento u otros ingredientes con fines tecnológicos, como su almacenamiento, normalización, dilución o disolución y estabilización.
Los aromas siguen estando sujetos a las obligaciones generales de etiquetado establecidas en la Directiva 2000/13/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de marzo de 2000, relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros en materia de etiquetado, presentación y publicidad de los productos alimenticios y, según los casos, en el Reglamento (CE) n.º 1829/2003 y el Reglamento (CE) n.º 1830/2003 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de septiembre de 2003, relativo a la trazabilidad y al etiquetado de organismos modificados genéticamente y a la trazabilidad de los alimentos y piensos producidos a partir de éstos. Además, el Reglamento debe establecer disposiciones específicas sobre el etiquetado de aromas vendidos como tales al fabricante o al consumidor final.
Las sustancias o los preparados aromatizantes sólo podrán llevar la etiqueta “natural” si cumplen determinados criterios a fin de garantizar que no inducen a error a los consumidores. Por ello, si se utiliza el término “natural” para describir un aroma, las partes aromatizantes utilizadas deben ser íntegramente de origen natural. Además, debe indicarse en la etiqueta el origen de los aromas, salvo en el caso de que los materiales de base de que se trate no se reconozcan en el aroma o el sabor del alimento. Si se menciona la fuente del aroma, al menos un 95% de la parte aromatizante debe provenir del material de base citado.
Debe informarse a los consumidores si el sabor ahumado del alimento se debe a la presencia de aromas de humo. El etiquetado no debe inducir a error al consumidor con respecto a si el producto ha sido ahumado mediante un procedimiento tradicional de humo fresco o tratado con aromas de humo.
A fin de evaluar la seguridad de las sustancias aromatizantes para la salud humana, es esencial disponer de información sobre el consumo y la utilización de sustancias aromatizantes y, por tanto, controlar periódicamente las cantidades que se añaden a los productos alimenticios.
A la espera del establecimiento de la lista comunitaria, deben adoptarse disposiciones para la evaluación y autorización de sustancias aromatizantes no cubiertas por el programa de evaluación previsto en el Reglamento (CE) nº 2232/96.
La voz del sector
Tecnifood se ha puesto en contacto con destacadas empresas del sector de aromas para conocer de primera mano la opinión del tejido industrial aromático ante cuestiones como su valoración del nuevo marco legislativo, los retos y problemáticas del mercado, su apuesta empresarial, entre otras. He aquí la voz del sector.
Alfred L. Wolff produce y suministra dos ingredientes aromáticos naturales al mercado: el extracto de regaliz y la miel de abejas y una sustancia portadora para los aromas (natural) en la producción de aromas atomizados y de emulsiones aromáticas (la goma arábiga).
El extracto de regaliz se usa para aromatizar productos de confitería (incluidos pastillas farmacéuticas contra la tos), jarabes, bebidas y licores, salsas, chocolates, productos farmacéuticos, tabaco y también productos cosméticos. Igualmente, la miel de abeja, en su gran diversidad natural, se emplea en los mismos campos de aplicaciones que el regaliz.
Para la empresa, “crece el consumo de aromas en general a la misma velocidad que el mercado alimentario a causa del desarrollo constante de nuevas preparaciones culinarias, las cuales necesitan gusto y sabor, es decir, diversas notas aromáticas y reforzadores de  sabores para agradar a los consumidores acostumbrados a una multitud de aromas  en todos los alimentos consumidos diariamente”. El favor del público se dirige siempre más a los aromas naturales, “los cuales tienen una imagen de valor saludable, confirma  Alfred L. Wolff.
“Los naturales gozan  del favor de los consumidores, ya que es como una garantía de calidad, un sello de buena alimentación. Además, la naturaleza ofrece una gran variedad de aromas disponibles como, por ejemplo, el extracto de regaliz y la miel”, valora la empresa.
Por contra la compañía alemana estima que “aromas sintéticos son sinónimo de productos estandarizados y siempre disponibles y más baratos. Además, generalmente el sintético nunca alcanza el nivel de gusto del natural porque las moléculas de los aromas naturales no se pueden reconstruir 100% de manera sintética.  Y siempre se nota en la boca el sabor del producto sintético y se detecta inmediatamente su origen químico porque a menudo le falta la riqueza natural”. Sobre el natural idéntico, “se encuentra entre los dos otros y le falta una verdadera identidad propia. Una imitación del natural no vale como fiel reproducción del gusto/sabor original y, por lo tanto, no es muy convincente la mezcla del natural con la reproducción sintética” opina Alfred L. Wolff.
Ante las problemáticas y retos de este sector, la empresa señala que “como la oferta global de alimentos aumenta siempre más (por lo menos en los países occidentales) y como hay una verdadera plétora de productos (igual sólidos y líquidos), la competencia entre los fabricantes es tremenda. Trabajan bajo la presión constante de innovar y crear nuevos productos o sea productos con nuevos colores, aromas o nuevas formas para seducir los consumidores (aún más el publico joven). Los fabricantes industriales buscan constantemente nuevas ideas y los aromas alimentarios desempeñan un papel importante en cuanto a la riqueza de sus notas de sabores, de dulzura, de gusto particular. Por ejemplo, quieren mieles con un sabor de flor especial, o de árbol, o un sabor neutro y solamente dulce. O quieren regaliz aromáticamente dulce y con sabor ligero, mientras los otros quieren un regaliz con gusto fuerte y picante”.
Además, “para los productores de alimentos y los suministradores de ingredientes el reto es lo mismo: diferenciar sus productos, ofrecer una gran variedad y  tratar de crear un producto universalmente apreciado. Este reto significa altos gastos de desarrollo, de materias primas y de producción”.
La propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del consejo sobre los aromas y determinados ingredientes alimentarios con propiedades aromatizantes en los alimentos no afectará a Alfred L. Wolff directamente “pues no producimos aromas químicos. Tanto la miel como el extracto de regaliz y la goma arábiga son ingredientes naturales regidos por otra Directiva Europea y por eso no entran bajo el nuevo reglamento”.
En cuanto al Reglamento Europeo por sí mismo es “uno, entre muchos otros, que apuntan a armonizar y normalizar la legislación alimentaria dentro de la UE, lo que tiene buenos aspectos en cuanto a la protección y seguridad de los consumidores y menos buenos aspectos en cuanto a la multiplicación de Reglamentos alimentarios, los cuales resultan bastante forzosos para los productos de alimentos, atrapados entre varios reglamentos”, afirman.
Se trata de un sector industrial de suma importancia, pues los aromas dan una “identidad gustativa” individual a los productos alimentarios, concluyen.
Altaquímica comercializa aromas naturales: extractos de carne, fruta, pescado, marisco, setas, vainilla, vegetales y vinos. Oleorresionas de especias: pimentón, orégano, albahaca, comino, entre otros Aceites esenciales: cítricos y especias. Aromas natural-idénticos y artificiales y microenvasados.
  La empresa califica el sector de aromas como “dinámico y en plena evolución. La demanda de estos productos avanza con nuevas formulaciones, bien relacionadas con productos funcionales, saludables o simplemente novedosos”.  En cuanto a los pros y contras de los aromas sintético y los naturales, Altaquímica valora que “cada uno tiene sus ventajas según la función que realiza en el producto acabado. La aplicación del sintético es más específica y económica. Los naturales se relacionan más con el valor añadido y se ofrecen como más saludables”.
   En cuanto a las peculiaridades de este sector, la compañía señala que existe una competitividad superior y una oferta de cada vez más fabricantes internacionales. Las oportunidades pueden venir por la capacidad del servicio que aporten las empresas a sus productos y por la colaboración con los departamentos de I+D+i de sus clientes”.
Para la empresa es un mercado sin limitaciones, “cada vez más universal en relación a los diferentes orígenes. Por otro lado, se le va clasificando por sus funciones en el producto acabado y qué beneficios puede aportar en cada caso”.
  Calaf Nuances fabrica todo tipo de aromas para los distintos segmentos del mercado alimentario: culinarios, cárnicos, horneados, conservas, snacks, entre otros. Proporcionan a la industria de la alimentación soluciones en aromas desarrolladas a medida para cada aplicación y “son soluciones tecnológicamente avanzadas”.
Sus productos están basados en núcleos aromáticos obtenidos desde el nivel molecular con su propia creatividad y tecnología. Las técnicas que utilizan son la biotransformación, reacciones de transformación térmica (Maillard), encapsulación por atomización, así como destilación y concentración, entre otras.
Para Calaf Nuances, “el sector de aromas es cada vez más competitivo y globalizado. Por otra parte, esta realidad proporciona también oportunidades de mercado y posibilita la utilización de materias primas a precios más competitivos. Además, en las economías desarrolladas el crecimiento es vegetativo respecto de otras economías emergentes”.
En cuanto a los pros y contras de los aromas sintéticos y los naturales, “los aromas basados en moléculas de síntesis mimetizan mucho mejor a la naturaleza que los propios naturales y tienen mucha más riqueza de matices que estos mismos. Además el coste de aromatización es mucho más bajo”, señalan fuentes de la empresa.
Al igual que en otros segmentos de la industria alimentaria, “el incremento de costes de las materias primas es uno de los problemas actuales del sector”.
Los retos pasan por la innovación de productos, teniendo en cuenta las demandas del mercado. “No solamente desarrollando aromas agradables sino que además, estos aromas tienen que ser innovadores desde el punto de vista de su vehiculación. En otras palabras, desarrollando aromas inteligentes”, puntualizan desde Calaf Nuances.
Sobre el nuevo Reglamento de aromas, la empresa estima que “clarifica la clasificación de los distintos ingredientes a utilizar en la producción de aromas. Actualiza por ley distintos puntos referentes a seguridad alimentaria, de acuerdo al estado de la ciencia actual. Aunque las empresas de este sector ya lo han ido teniendo en cuenta en el momento de fabricar sus aromas”.
Para la empresa es “un sector cambiante, altamente tecnificado y que debe de adaptarse a los nuevos retos que vayan surgiendo”.
Cosmos fabrica aromas para alimentación humana, enfocados sobre todo a las industrias de las bebidas refrescantes o alcohólicas (75% de la facturación), productos horneados y confitería.
Los aromas están totalmente adaptados a su uso, tanto en la forma de aplicación como en la legislativa; por ello, los aromas se presentan en forma de emulsión, en polvo, líquida, en compounds con zumos u otros ingredientes, etc. Son mezclas de moléculas químicas o bien extractos, infusiones o destilados de frutas, plantas o aceites esenciales, lo que hace que normalmente sean naturales o idénticos a los naturales, dependiendo del alimento final y/o el país para el que se diseña el aroma.
“Se trata de un sector muy dinámico, en continua evolución, en parte, debido a la mayor exigencia de los consumidores finales, lo que obliga a los productores de alimentos a ser, a su vez, más exigentes con los fabricantes  de aromas”, valoran desde Cosmos.
Por otro lado, “se traduce en un mayor seguimiento por parte de las autoridades sanitarias, quienes son cada vez más restrictivas. Ahí están el Libro Azul COE de aplicación europea (pendiente de revisión), o la lista Fema para EEUU y los países que siguen su nomenclatura. Por último, a nivel europeo se esta elaborando la lista Flavis, que probablemente, entrará en vigor en 2010. Esto significa que según un país siga una u otra nomenclatura, un mismo aroma no podrá suministrarse todos a todos los países, ya que deberán adaptarse las moléculas de su composición, que pueden ser aptas en un país y no serlo en otro. Eso supone un mayor coste en materias primas, producción, documentación, logística, etc., para las empresas con elevadas cuotas de exportación como es nuestro caso, ya que exportamos un 55% de nuestra facturación”, puntualizan.
En referencia a los distintos tipos de aromas, “los aromas naturales existen en la naturaleza y conocemos su efecto en el cuerpo humano. En el caso de los sintéticos, podemos distinguir dos tipos: idéntico natural, que son creados en laboratorio a imagen y semejanza de los naturales, y, en teoría no debería existir ningún problema para la salud y, sin embargo tienen la ventaja de optimizar los costes respecto a los aromas naturales. Aromas artificiales, igualmente son creados en laboratorio pero no  se han encontrado nunca en la naturaleza y, por lo tanto, no está suficientemente comprobado su efecto a largo plazo en el cuerpo humano. A medida que se avanza en el estudio de los aromas naturales, se van encontrando moléculas nuevas y entonces van pasando de artificiales a naturales idénticas”, informan desde Cosmos.
Por otro lado, “no todo lo natural no es tóxico, hay aceites esenciales de almendras amargas o nuez moscada que son altamente tóxicos, así que lo mejor es encontrar la justa medida entre todas las opciones que tenemos a nuestro alcance y que se siga avanzando en el análisis de toxicidades que ya están en marcha”, puntualizan.
Además, señalan que “también es cierto que un aceite esencial o un extracto o infusión, siempre es un aroma más redondo que el mismo aroma reproducido a base de las mismas moléculas porque siempre hay pequeños toques que se escapan en la reproducción”.
Cosmos incide en que la principal problemática para las pymes es “encontrar su lugar, ya que se trata de un sector muy concentrado entre unas pocas grandes empresas conocidas a nivel mundial, que marcan tendencias con enormes presupuestos para sus desarrollos, y el resto  no tenemos la misma capacidad de inversión, lo que nos lleva a competir intentando aportando mayor valor añadido a nuestros clientes”.
“El reto es, y será, diferenciarse del resto con productos y servicios especializados, innovadores, que transmitan valores y esto habrá que conseguirlo con un precio competitivo y dando mucha importancia en el servicio al cliente”, añaden. Cosmos augura que “en los próximos años se potenciará la figura del prosumidor con lo cual se democratizará la oferta, ya que cada vez más, son los consumidores quienes dictan como desean los productos, que deberán ser fabricados prácticamente a medida, y éste proceso deberá ser rentable para los productores”.
Sobre la nueva Reglamentación que velará por el sector de aromas, Cosmos da su bienvenida a “toda norma que nos ayude a homogeneizar y normalizar los diferentes criterios de la UE Aunque parece ser que no terminan de ponerse de acuerdo y esto quizás prorrogue aún su aplicación. El código Flavis, de entrada, es un proceso tedioso, al cual nos deberemos adaptar todos, pero visto a largo plazo, terminará con ciertas permisividades motivadas por algunos vacíos y hará que la UE sea más competitiva y marque tendencia en los países próximos, no comunitarios”.
Sobre la valoración del mercado de aromas, Cosmos afirma que “si no existieran los aromas la vida sería en blanco y negro. A partir de esta premisa, cada vez deberemos ser mejores especialistas en algún sector, ofertando productos bien diferenciados, con una imagen saludable, que proyecte una cultura empresarial bien definida, con precio competitivo y con una excelente atención al cliente. No será suficiente un buen producto con buena relación calidad-precio, sino que deberemos diseñar, cada vez más, productos a medida, maximizando la eficiencia de todos los procesos, y trabajar con los clientes de modo cohesionado, comprometido y compartiendo nuestras opiniones y experiencias como si de un solo equipo se tratase”.
Crop crea y fabrica desde su fundación en 1982 una muy amplia gama de Aromas Alimentarios para las Industrias de Alimentación y Bebidas tanto en España como para el mercado internacional: aromas naturales idénticos, aromas naturales, aromas F.T.N.F., extractos vegetales.
Cop opina que “la Industria de aromas es un sector que está en continua expansión, dada la cada vez mayor utilización de productos aromáticos para la industria para sus continuos lanzamientos de novedades al mercado consumidor. Seguimos muy de cerca las tendencias del mercado por lo que continuamente se crean novedades tanto para las nuevas tendencias como para la adaptación con los nuevos ingredientes utilizados para la Industria”.
Sobre el tipo de aromas más utilizado, la empresa valora que “a Industria Alimentaria, utiliza habitualmente aromas naturales idénticos, y los seguirá utilizando por razones tanto económicas como por su dosis de utilización, al ser mas reducida”. En cuanto a los naturales, “las tendencias actuales del mercado aceptan mucho mejor su utilización por su carácter saludable”.
“Nuestra Industria de siempre, está habituada a afrontar retos específicos como características organolépticas, dosificaciones mas bajas, y aspectos económicos competitivos dado que estamos habituados a seguir los deseos de nuestros clientes en cuanto a sus demandas”, señalan.
Sobre el nuevo Reglamento de Aromas que se está elaborando hace tiempo por la Comisión Europea “trata de armonizar la utilización de los ingredientes necesarios para los rromas. Ello significara una gran ventaja ya que todos los países comunitarios estarán obligados a utilizar los mismos componentes. Este es un proceso lento ya que hay muchas evaluaciones en curso”.
“Nuestro sector es básico y necesario como proveedores de las Industrias y nuestro deber y obligación es el de colaborar y mejorar la excelencia del producto final, tanto en su aspecto saludable como sápido. Es por ello, que lo más importante ha de ser ante todo, al objeto de posicionarnos adecuadamente en el mercado tener capacidad de respuesta tanto en creatividad, calidad y servicio con nuestros clientes”.
 Eurofragance, que fabrica aromas líquidos, en polvo y en pasta, opina que este sector está en expansión sobre todo en lo que se refiere a países emergentes. “Tecnológicamente es cada vez más exigente. Hay que estar muy al día en cuanto a legislación, procesos tecnológicos, tendencias y novedades”.
Para Eurofragance los aromas sintéticos aportan más variedad de componentes, pero en algunos países las legislaciones son más restrictivas.
Con respecto a los naturales, “las ventajas en este grupo son que cada vez hay una tendencia general más clara hacia lo natural, sano y ecológico, pero el número de materias primas son más reducidas, son más caras y en según qué momento puede haber escasez en el mercado”.
La empresa estima que en el mercado nacional “se observa un claro estancamiento en cuando a productos estándar. Cuesta mucho lanzar novedades. El reto es la expansión en mercados emergentes como Rusia, Turquía, China o India”. “La nueva reglamentación europea sobre aromas nace como una necesidad de adaptación a los importantes avances tecnológicos del sector, a la vez que se adapta a las nuevas necesidades del mercado en cuanto a exigencia y claridad”, opinan.
Por otra parte, la empresa señala que el sector debe profundizar más en el tema de los funcionales. “La innovación es otro punto importante para continuar dentro del mercado siguiendo las actuales tendencias”.
Innovafood representa a Prova, empresa especializada en aromas de vainilla, cafés, chocolates y notas tostadas. Para la empresa, el sector de aromas es “muy tecnológico e innovador. Los aromas son una parte fundamental para personalizar el producto y fidelizar al cliente por lo que todos las industrias buscan un toque diferencial. En la medida de que la  industria de alimentos siga presentando nuevos desarrollos, los aromas seguirán en expansión”.
Innovafood afirma que “se percibe una cierta tendencia a los aromas naturales y en sectores que tradicionalmente eran aún feudos de los natural idénticos, especialmente en aquellas empresas que exportan a mercados anglosajones. Hay moléculas naturales idénticas que han demostrado su eficiencia y inocuidad en los alimentos, pero parece que todo lo que lleva el adjetivo de natural es siempre mejor”.
“El principal problema que tiene el sector es la limitación de algunas multinacionales al trabajar con un número restringido de proveedores. Eso crea unos grandes grupos que, en algunos casos, son del todo ineficientes y poco innovadores”, argumentan fuentes de la empresa.
Sobre el nuevo Reglamento sobre Aromas que está preparando la Comisión Europea, Innovafood opina que “como todo se tendrá que ver como se aplica. A priori parece que acercará más la verdad al consumidor”.
“Las características organolépticas de un producto son tan fundamentales como las de calidad. Los aromas se encargan de hacer un alimento más apetecible y eso en un mercado muy competitivo es fundamental”, concluyen.
Productos Aditivos cuenta con todo tipo de aromas, tanto naturales, idénticos como artificiales, para todos los sectores de la alimentación y bebidas y en todas sus formas: líquidos, polvos (absorbatos, atomizados) y pastas.
En cuanto a los sabores, su catálogo abarca tanto los tradicionales, como vainilla, limón, naranja, fresa, entre otros, como los exóticos: guanábana, rambután, guayaba, tamarindo, maracuyá, etc. También disponen de la certificación halal y kosher en los aromas.
La empresa valora que “el sector de aromas se ha tenido que adaptar a las nuevas tendencias de consumo y a la aparición de nuevos productos con efectos funcionales. Así es muy habitual el tener que desarrollar aromas más intensos de lo normal y con características apropiadas para encubrir off-tastes no deseados, muchas veces conferidos por los ingredientes incorporados en la búsqueda de conseguir un producto más saludable”.
Por otro lado, “el hecho de que mayoritariamente los productos suelen ser sugar free, provoca que haya un cambio sustancial en la palatabilidad del producto que se intenta solventar con la búsqueda del aroma más apropiado. Nosotros somos expertos también en el campo de edulcorantes, vamos un paso más allá y hemos diseñado Polisucras aromatizados (mezcla de edulcorantes y aroma en un solo producto)”.
El consumo de aromas naturales está creciendo de forma importante día a día “en detrimento de los artificiales, en la búsqueda de productos más naturales y saludables. Esto comporta un encarecimiento del coste de los aromas y evidentemente una reducción de ingredientes y moléculas a utilizar”, puntualizan.
El reto del sector es “adaptarse a las nuevas necesidades y demandas del consumidor y seguir dando las respuestas más apropiadas, ya que las aromas podemos afirmar que le dan la personalidad al producto final”.
Ravetllat Aromatics incluye aromas dulces para confitería, pastelería, industria farmacéutica, higiene bucal, y aromas salados para industria cárnica, encurtidos y conservas.
El sector de los aromas ha experimentado estos últimos años, según la empresa, “una evolución tecnología y científica muy importante. El éxito de los alimentos funcionales y productos saludables, pero también la necesidad de la industria alimentaria de adaptarse a los nuevos sabores internacionales, han hecho que el sector esté en plena expansión y en constante renovación”.
Sobre los diferentes tipos de aromas, Ravetllat Aromatics afirma que “la industria alimentaria pide cada vez más aromas naturales a fin de mejorar la imagen de sus productos. No obstante, los aromas artificiales proporcionan también una muy buena calidad organoléptica por un coste considerablemente menor”.
“La industria aromática se enfrenta a una variabilidad del precio de las materias primas que es bastante difícil de gestionar, a una competencia internacional muy presente, y una legislación cada vez más restrictiva”, afirman. El nuevo Reglamento sobre Aromas “permitirá una simplificación de la legislación, un mejor control de los materiales utilizados, dará al consumidor una mayor información del producto y garantizará seguridad e inocuidad”.

Publicado en Tecnifood Nro. 59

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