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Bosco Torremocha, director ejecutivo de la Federación Española de Bebidas Espirituosas

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La Federación Española de Bebidas Espirituosas, FEBE, integra actualmente a más de 120 empresas, tanto pymes como grandes multinacionales y distribuidoras que representan a la práctica totalidad del sector en España. Bosco Torremocha, su director ejecutivo, nos explica los retos que tiene por delante el sector

Hace relativamente poco tiempo que ha asumido la dirección ejecutiva de FEBE, ¿Cómo definiría al sector desde su nuevo cargo?

-Las principales señas de identidad del sector de bebidas espirituosas en España son el compromiso, la tradición y la innovación. El compromiso con la calidad de las marcas con una cuidada elaboración  desde la selección de las materias primas provenientes de nuestra agricultura, hasta el cuidado diseño de sus presentaciones y etiquetas. Es un sector con un marcado carácter marquista y que debido a las limitaciones de publicidad de nuestros productos, la comunicación de la marca con el consumidor se canaliza a través del envase. La segunda es la tradición, transmitida de generación en generación. No en vano el arte de la destilación se introdujo en Europa desde el sur de España. El arraigo de los licores y destilados en nuestra geografía es, sin duda, otro signo distintivo ya que la practica totalidad de pueblos, comarcas o regiones cuentan con su propia especialidad. La tercera, y no menos importante, es la innovación a la búsqueda de los cada vez más exigentes gustos de nuestros consumidores.
 
¿Cuántas empresas integran FEBE y que porcentaje suponen sobre el total del sector en España? ¿Qué actividades desarrolla la Federación?
-FEBE integra actualmente a más de 120 empresas, con la particularidad de que en ella se agrupan tanto pymes y empresas familiares, que suponen el 80 % de nuestros asociados, y grandes multinacionales y distribuidoras. Con esta radiografía sectorial, FEBE representa prácticamente al 100 % del sector en España. Además, este sector siempre se ha caracterizado por la unidad y la transparencia en sus acciones y por el fomento de iniciativas novedosas en materia de autorregulación.
En cuanto a los servicios que presta a los asociados es difícil exponerlos todos. Yo destacaría el garantizar una adecuada representación ante las distintas administraciones, defender la legitimidad de nuestro sector y su importancia económica y social de nuestra actividad. También el seguimiento y asesoramiento de la cada vez más amplia y compleja legislación en materia de producción, aduanas, impuestos, comercialización y medio ambiente, la promoción del sector y la defensa del consumidor y la lucha contra el fraude. FEBE es la expresión de la unidad del sector, inmerso actualmente en dos grandes retos: la apuesta por la calidad y la innovación en un mercado cada vez más exigente; y la responsabilidad social activa de la industria, que debe combinar el legítimo desarrollo sectorial con la lucha contra el consumo indebido.

 

¿Qué objetivos se ha marcado FEBE para 2011?
-El sector está inmerso en una coyuntura negativa marcada por la crisis económica que se traduce en descenso del consumo y lastra los resultados de nuestras empresas. En estas circunstancias el objetivo fundamental es exigir de nuestras administraciones que colaboren en crear las condiciones favorables para lograr la recuperación y, en todo caso, que las decisiones que adopten no vengan a perjudicar la ya de por sí delicada situación que atravesamos. En este sentido, una subida de impuestos especiales al alcohol supondría un perjuicio irreparable para nosotros y para otros sectores íntimamente relacionados con el consumo de nuestras bebidas como la hostelería y el turismo, actuales motores de la economía española. Entendemos que es necesario profundizar en la colaboración y cooperación entre nosotros. Aunque la coyuntura no facilita las cosas queremos sentar las bases de la recuperación económica sectorial, y nos gustaría que este año culmine con la firma de un gran pacto social que agrupe a todos los sectores y administraciones públicas implicados en la prevención del consumo indebido de bebidas alcohólicas.

Esta industria viene arrastrando una crisis coyuntural desde hace casi diez años, ¿cuál es el momento actual del sector de bebidas alcohólicas en España?

-Nuestro sector vive un momento muy difícil. Especialmente las pequeñas y medianas empresas y las que tienen un carácter familiar, que se están viendo gravemente afectadas por la crisis económica, como demuestran las fuertes caídas registradas en 2008 (-11,8 %) y 2009 (-12 %). El pasado año fue un año de mantenimiento, que per se es un dato negativo aunque de cierta esperanza, estando lejísimos de recuperar los niveles de comercialización de años anteriores. Y, todo ello, a pesar de la subida a mediados de año del IVA, cuyo impacto ha sido absorbido por las empresas y los hosteleros, lo que ha contribuido a mitigar en parte el efecto que tendría en el consumo pero que sin embargo sí ha incidido en la cuenta de resultados de las compañías con menor capacidad de maniobra. En la actualidad, el sector comercializa anualmente en España alrededor de 205 millones de litros, con un valor económico cercano a los 7.000 millones de euros, lo que supone cerca del 0,12 % del PIB español.
De cara a 2011 estamos haciendo todo lo posible para consolidar el frenazo del descenso que iniciamos el pasado año. Si lo conseguimos nos daremos por satisfechos en la situación de crisis actual. De todos modos hay que tener en cuenta que el sector arrastra una situación de crisis coyuntural que se remonta a principios del 2000, derivada de un paulatino envejecimiento poblacional y de cambios en el patrón de consumo, coyuntura que se vio acentuada con el impacto de la crisis global que ha cambiado los hábitos del consumidor. Si nos comparamos con Europa, es evidente que la mejor situación económica de los países de nuestro entorno hace que sea más fácil ver luz al final del túnel. Digamos que aquí en España la luz sí se ve, aunque de forma muy tenue, en bombillas de “bajo consumo”.

El tema de la fiscalidad es siempre un caballo de batalla para esta industria. ¿Cómo calificaría la situación actual en este apartado?
-Nuestro sector vive siempre bajo la amenaza de posibles subidas fiscales, cuando en realidad nuestra preocupación debería de ser, sectorialmente hablando, el buscar formas de reactivar el consumo, siempre dentro de unos límites responsables. Digo esto porque estamos convencidos de que cualquier subida impositiva ahora mismo provocaría un efecto contrario en la recaudación, ya que conseguiría un retroceso en el consumo. De otro modo, manteniendo los tipos actuales y reactivando el consumo se contribuiría también a aumentar la recaudación.
Las perspectivas deben ser necesariamente buenas, ya que está demostrado que subiendo los impuestos especiales a las bebidas espirituosas no sólo no se recauda más, sino que se llegaría incluso a recaudar menos. Si lo que se quiere es aumentar los ingresos habría que entrar en la propia estructura del impuesto y ver qué bebidas están pagando qué.

El sector de bebidas espirituosas aporta un volumen muy significativo en materia impositiva al Estado. ¿Qué cifra ingresa por este concepto anualmente? ¿Qué porcentaje del precio final de una bebida corresponde a tasas impositivas?
-Un dato muy significativo de la situación impositiva del sector es que en 2010 se recaudaron en materia de impuestos especiales aplicables a las bebidas espirituosas 802 millones de euros, exactamente lo mismo que en 2002, cuando los tipos impositivos eran sensiblemente menores.
La fiscalidad de las bebidas alcohólicas en España ha discriminado tradicionalmente de forma negativa a las bebidas espirituosas frente a otras bebidas con alcohol, ya que soportamos la mayor parte de la recaudación por impuestos especiales cuando realmente el consumo de nuestros productos no es mayoritario con respecto a las demás bebidas alcohólicas. Así, pese a representar sólo el 28 % del consumo de alcohol, más del 71 % de la recaudación de impuestos especiales por alcohol corresponde a bebidas espirituosas. Esto contrasta con los datos correspondientes a otros sectores, como la cerveza, con un 36 % del consumo y un 25 % de la recaudación; o el vino, que no tributa impuesto especial pese a representar el 34 % del consumo. En este contexto, es fácil entender que más del 40 % del precio final de las bebidas espirituosas corresponda a tasas impositivas. En definitiva, si lo que se quiere es recaudar más es fácilmente comprensible que ello no puede venir de la mano de soportar nosotros una mayor presión fiscal.

Una forma de reducir el impuesto de las bebidas alcohólicas es disminuyendo la graduación de las mismas. ¿Cómo ha evolucionado el sector en este sentido?
-Hay que tener en cuenta que cada categoría de bebida espirituosa ha de cumplir una serie de requisitos específicos y obligatorios que la identifican como tal. Uno de ellos es el grado alcohólico, así sabemos que el ron, el vodka y la ginebra han de tener un grado alcohólico mínimo de 37,5º, el whisky 40º, el brandy 36º, etc. Si se rebaja este grado alcohólico estaríamos hablando de una bebida espirituosa, pero ya no de una categoría concreta.
Por otra parte, no hay que olvidar que éste es un sector vivo, con constantes iniciativas, que siempre ha procurado estar a la vanguardia en temas de innovación, desarrollo e investigación con la calidad siempre como objetivo. Así, hay categorías de producto que están continuamente liderando en materia de innovación en cuanto a sabores, texturas, etc., dando respuesta a las cada vez mayores exigencias del mercado. Este es tremendamente exigente y marquista, como demuestra el creciente auge de las bebidas premium en todas las categorías.

Para desarrollar estos nuevos productos, es necesaria una apuesta decidida por la tecnología y la innovación, ¿en qué aspectos concretos relacionados con la investigación concentran actualmente sus esfuerzos las elaboradoras de bebidas alcohólicas?
-El sector mantiene una apuesta permanente por la innovación en distintos frentes, siempre con el objetivo de satisfacer las exigencias del consumidor a través de la calidad. Algunos de ellos son necesariamente labor de las marcas y otros donde la coordinación resulta fundamental para el cumplimiento de las exigencias, tanto a nivel europeo como nacional, como es el caso en materia medioambiental. El sector está totalmente comprometido con la responsabilidad en este campo, a través de la implantación en sus instalaciones de sistemas de recuperación y reciclado de residuos, la reutilización de los subproductos generados en la producción, o la reducción del consumo energético.
En este sentido, estamos muy pendientes de la tramitación de la Ley de Residuos y Suelos, en la que se propone un sistema de devolución y retorno de los envases, lo que supondría un aumento de costes para el sector. Esta medida resultaría muy perjudicial para los sectores productores de bebidas, que llevamos años comprometidos con un tipo de sistema de reciclado a través de Ecovidrio que ha dado unos resultados excelentes

Además de los mencionado anteriormente, ¿qué otros problemas afectan en estos momentos al sector de bebidas alcohólicas?
-Junto a los impuestos y el medio ambiente, existen otras dos grandes áreas de trabajo: el consumo responsable y la siempre cambiante legislación en materia de comercialización (ley de morosidad, ley de contratos de la distribución…) y de etiquetado, denominación y designación de nuestros productos. Sería bueno recordar al “poder legislativo” que cada entrada en vigor de una ley supone trabas administrativas y costes para las empresas, y en muchos casos sobran leyes y falta coherencia.
Por otra parte, desde FEBE siempre hemos estado muy involucrados en la prevención del consumo indebido de bebidas alcohólicas, tratando de fomentar hábitos saludables y apelando a la responsabilidad en la ingesta de estas bebidas. En este sentido nos preocupan, y mucho, los problemas derivados del consumo en menores, conductores u otros colectivos de riesgo, por lo que estamos trabajando intensamente en el desarrollo de ambiciosos programas destinados a prevenir conductas indebidas y a promover hábitos responsables. Nuestra filosofía se basa en destinar todo el cuidado y esfuerzo a realizar productos de alta calidad, hechos exclusivamente para disfrutar en compañía y en un contexto de responsabilidad.

 

En los últimos ejercicios, la crisis se ha dejado notar también en el empleo, ¿cuántas personas trabajan actualmente en el sector de bebidas espirituosas?
-En España, el empleo generado por el sector de bebidas espirituosas alcanza los 250.000 empleos, entre los directamente imputables a la industria (10.000) y los vinculados a la hostelería. Con estos datos nos podemos hacer una idea del peso y la importancia que este sector tiene para la economía nacional. Además, somos un ejemplo en Europa ya que, de todo el empleo generado en la Unión Europea en la fase productiva de las bebidas espirituosas, el 40 % está vinculado a nuestro país. No obstante, en los últimos tres años el número de trabajadores ha descendido de manera significativa, fundamentalmente por la pérdida de poder adquisitivo del consumidor y la consiguiente menor demanda.

Esta demanda se ha trasladado en parte de la hostelería al hogar. ¿Han detectado este trasvase de consumo? ¿Qué papel juegan las marcas blancas en este mercado?

-Efectivamente el consumo en hostelería ha descendido significativamente en los últimos años. Así, el consumidor ha optado, en tiempos difíciles como los actuales, por aumentar su consumo en hogar. Si antes de la crisis la proporción de consumo en hostelería era del 80 %, frente al 20 % en hogar; ahora mismo hablamos de que el 70 % de los consumos se realizan en hostelería, frente al 30 % en hogar. Respecto a las marcas, nuestro sector es eminentemente marquista y la marca blanca tiene escasa penetración en la oferta del lineal. No obstante, está aumentando cuando era un fenómeno totalmente desconocido en las bebidas espirituosas.


Publicada en la revista Tecnifood núm.78 (noviembre/diciembre 2011)

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