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Casa Tarradellas contará con una planta de recuperación de PET

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El fabricante especializado en elaborados cárnicos y platos preparados Casa Tarradellas ha dado un nuevo paso en su compromiso con la sostenibilidad medioambiental con la construcción de una fábrica para recuperar y reutilizar los recortes de material PET que se producen en sus líneas de envasado. La empresa prevé realizar una inversión superior a los 10 millones de euros en esta planta, que tendrá una superficie de 3.700 m2, será independiente y posicionará a Casa Tarradellas como la primera empresa de productos refrigerados, dotada con la capacidad de recuperación de sus propios envases.
El material que se recupere de las plantas próximas, una vez limpio y esterilizado, se co-extrusionará entre dos capas de plástico virgen y se utilizará para envasar nuevos productos. Al proceder de la propia compañía, el material recuperado será 100 % trazable, lo que aporta un mayor índice de seguridad alimentaria a los productos elaborados por Casa Tarradellas. En la actualidad, el envase de pizzas utiliza ya el 20 % de PET recuperado y, con la nueva apuesta tecnológica, la empresa se fija el objetivo de aumentar este porcentaje hasta alcanzar entre el 30 y el 70 % del envasado final según la tipología de producto. Desde el lanzamiento de la primera pizza refrigerada en 1997, Casa Tarradellas fue pionera en apostar por el envase PET, 100 % reciclable, para este producto.
Según las primeras estimaciones, esta nueva planta situada en Gurb (Barcelona), en las inmediaciones del resto de centros de producción de Casa Tarradellas, permitirá alcanzar en cinco años, un ahorro logístico de más de un millón de km (25 vueltas al mundo) y 400.000 litros de combustible en transporte de materia prima y materia a reciclar, lo que equivale a reducción de 1.060 toneladas de C02.
La puesta en marcha de este centro de recuperación de PET se enmarca en la exigente política medioambiental de la compañía, que desde 1998 cuenta con la certificación ISO 14000 en materia ambiental y, desde el año 2000, está acreditada con la certificación EMAS, que supone asumir tres compromisos: llevar un estricto control interno de los procesos productivos, reducir de forma continua su impacto y comprometerse a ser transparentes ante la sociedad.

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