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Chr. Hansen ayuda a la elaboración de grandes vinos, con Viniflora Freasy

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Los productores mundiales de vino están centrando su atención en la fermentación maloláctica, que suaviza naturalmente la sensación en boca del vino, mediante la transformación del ácido málico en ácido láctico, produciendo sabores adicionales y la estabilización de los vinos. De hecho, cerca del 10 % de la producción mundial de vino está inoculada con cultivos malolácticos y Chr. Hansen ha desarrollado nuevas soluciones para este creciente segmento.
El lanzamiento de Viniflora® FreasyTM como parte de su cartera de productos enológicos naturales congelados, destaca por su calidad, alto rendimiento y menor coste de uso en comparación con otras tecnologías.
El producto, almacenable a -18 ° C, facilita la labor a las pequeñas y medianas bodegas. Según destacan fuentes de la empresa “Viniflora® FreasyTM CH16 es una nueva herramienta que permite a los productores gestionar la fermentación maloláctica en un pH elevado, en vinos de alta graduación de alcohol sin producir aminas biógenas como la histamina durante la fermentación, muy en consonancia con el estricto enfoque actual sobre la seguridad alimentaria”.
Una de sus principales ventajas no es solo que pueda ser directamente inoculado en el vino, sino que la compañía también ha superado un gran obstáculo tecnológico, al  posibilitar que los enólogos puedan acceder a realizar el mejor producto sin tener que comprar un congelador de -50 ° C para almacenarlo.
Tal como explica Laurent Hubert, director de Marketing Wine Industry de Chr. Hansen, “es suficiente un congelador estándar de -18 ° C para mantener todas las buenas características de estos cultivos congelados, lo que es una gran ventaja para las bodegas pequeñas y medianas”. A lo que añade que “al cambiar algunos pasos en la producción de los cultivos Viniflora ® podemos entregar el producto a -50 ° C a todos nuestros distribuidores, que por su parte, entregan los cultivos profundamente congelados a los elaboradores de vino. En la bodega se pueden almacenar a -18 ° C, hasta 12 semanas antes de que se utilicen lo que facilita la máxima flexibilidad a los enólogos”.

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