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Denominaciones de Origen: Calidad garantizada

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Destinadas a salvaguardar los alimentos y bebidas producidos en regiones específicas, o bajo parámetros de calidad reconocidos, las denominaciones de origen y otros conceptos de protección quieren resaltar unas formas de producción tradicionales y característicos, a fin de evitar copias o la utilización fraudulenta de términos que tienen un gran reconocimiento entre los consumidores

Las Denominaciones de Origen, las Indicaciones Geográficas y cualquier otro sistema destinado a destacar y proteger las bondades de un producto agrario específico, fueron creadas bajo una misma idea común: defender la calidad de un producto proveniente de una región determinada y garantizar con ello su origen, una forma tradicional de cultivo y un procesamiento acorde con unas normas preestablecidas, de obligatorio cumplimiento por parte de las empresas que estén adscritas a dicha denominación.
De esta forma, sus características y particularidades, que se deben fundamentalmente al medio geográfico en el que se produce, transforma o elabora, así como las características propias del alimento, quedan salvaguardadas de cualquier intento de copia, usurpación o imitación que pudiese poner en peligro la reputación ganada por su calidad.
Estas fórmulas de protección y garantía de producción se aplicaron inicialmente, y ahora de manera muy extendida en vinos, licores y otros alcoholes (que pueden tener una mayor susceptibilidad a ser adulterados), pero su rango de acción se extiende a toda la industria agroalimentaria.
Con ello se evita que cualquier otro productor de un alimento o bebida, con características similares, pueda aprovecharse de ese buen nombre creado para ofertar sus productos como si se trataran de originales.
Si bien cada una de estas denominaciones, indicaciones geográficas o especialidades tradicionales tiene la potestad de establecer sus propias normas –reconocidas a escala regional y nacional por los organismos competentes–, en las cuales se establecen los límites geográficos de la misma, las localidades en las cuales se puede cultivar o producir el alimento, el método de procesamiento del mismo (que puede ser tan variado como variados son los productos obtenidos), sus controles de calidad y el etiquetado, existen todavía muchos casos de aprovechamiento fraudulento de un nombre o una región por parte de otros productores, quienes, sin tener autorización para producir un determinado alimento –o porque están fuera del ámbito geográfico– etiquetan de forma confusa para engañar a los consumidores.
No es lo mismo un queso “tipo manchego”, que un queso producido en el ámbito específico de La Mancha, bajo determinadas reglas, con ingredientes determinados, todo aprobado y certificado por la DO competente. El primero, en cambio, podría haber sido producido en una quesería de Aragón con leche importada de Francia.
Esto ha sido uno de los principales motivos por los cuales el Consejo de la Unión Europea decidió establecer el Reglamento (CE) Nº 510/2006, de 20 de marzo de 2006, sobre la protección de las indicaciones geográficas y de las denominaciones de origen de los productos agrícolas y alimenticios. A este reglamento se le sumó el (CE) 1898/2006 de 14 de diciembre de 2006, en el que se establecen las disposiciones de aplicación del 510/2006, y que fue modificado en su anexo V con el Reglamento (CE) 628/2008 de 2 de julio de 2008.
En el caso del vino y las bebidas espirituosas, este reglamento no se aplicará, dando paso a leyes nacionales y comunitarias específicas para ambos productos.

La importancia de la calidad, y del origen

En las consideraciones de este nuevo reglamento se destacan diversos motivos por los cuales se hacía indispensable un ámbito regulador mucho más preciso y moderno. “Cada vez más consumidores conceden mayor importancia a la calidad que a la cantidad de la alimentación. Esta búsqueda de productos específicos se refleja, entre otras cosas, en una creciente demanda de productos agrícolas y alimenticios de un origen geográfico determinado”. Esto, sumado a la enorme variedad de artículos que se pueden adquirir actualmente, “y a la gran cantidad de información sobre los mismos, el consumidor, para poder elegir mejor, debe disponer de datos claros y concisos acerca del origen de cada uno de ellos”.
Existe ya una directiva sobre etiquetado de productos agrícolas, la 2000/13/CE del 20 de marzo de 2000, pero, “teniendo en cuenta su carácter específico, es conveniente adoptar disposiciones complementarias especiales para los productos agrícolas y alimenticios procedentes de zonas geográficas delimitadas que exijan a los productos la utilización de los símbolos o de las indicaciones comunitarias apropiadas en el envase”, afirma el Reglamento.
Y va más allá. “Conviene convertir en obligatorio el uso de dichos símbolos o indicaciones en las denominaciones comunitarias para, por una parte, dar a conocer mejor a los consumidores esta categoría de productos y las garantías vinculadas a los mismos y, por otra, permitir una identificación más fácil de estos productos en los mercados para facilitar los controles de los mismos. Sin embargo, debe preverse un plazo razonable para que los agentes económicos puedan adaptarse a esta obligación”.

Hacia un enfoque comunitario

El reglamento tuvo como meta adoptar un enfoque regional. “Un conjunto de norma comunitarias que impliquen un régimen de protección permitirá el desarrollo de las indicaciones geográficas y de las denominaciones de origen ya que este marco garantiza, mediante un enfoque más uniforme, unas condiciones de competencia leal entre los productores de los productos que se benefician de estas indicaciones y hace que dichos productos gocen de una mayor credibilidad a los ojos de los consumidores”.
Pero para que esto ocurra, para que exista dicha protección, es necesario que estén inscritas en un registro comunitario. “Para garantizar que las denominaciones comunitarias inscritas en un registro satisfacen las condiciones establecidas por el presente Reglamento, conviene que las autoridades nacionales del Estado miembro en cuestión examinen las solicitudes, mediante el cumplimiento de disposiciones comunes mínimas que incluyan un procedimiento nacional de oposición”.
Pero, ¿qué es una Denominación de Origen Protegida? Según este Reglamento, es el nombre de una región, de un lugar determinado o de, en casos excepcionales, de un país, que sirve para designar un producto agrícola o un producto alimenticio:
– originario de dicha región, de dicho lugar determinado o de dicho país,
– cuya calidad o características se deben fundamental o exclusivamente al medio geográfico con sus factores naturales y humanos, y cuya producción, transformación y elaboración se realicen en la zona geográfica.
En el caso de las Indicaciones Geográficas Protegidas, la diferencia con las DOP es que en esta última la producción, la transformación y la elaboración se realiza en la misma zona geográfica. Sin embargo, en un producto con IGP no es obligatorio que todas estas fases se realicen en la misma zona, por lo que el vínculo en una DOP es mucho más estricto.  Por otro lado, la Especialidad Tradicional Garantizada no hace referencia a su origen, sino que busca proteger una composición tradicional de un producto o un modo de producción tradicional. En este reglamento se definen de la siguiente manera: “producto agrícola o alimenticio tradicional que se beneficia del reconocimiento por la Comunidad de sus características específicas mediante su registro de acuerdo con dicho Reglamento”.

Beneficios de la inscripción
Una vez que una DOP/IGP está inscrita en el registro comunitario, el Reglamento (CE) 510/2006 establece su protección frente a:
– Toda utilización comercial, directa o indirecta, de una denominación registrada para productos no amparados por el registro, en la medida en que sean comparables a los productos registrados bajo dicha denominación o en la medida en que, al usar la denominación, se aprovechen de la reputación de la denominación protegida.
– Toda usurpación imitación o evocación, aunque se indique el origen verdadero del producto y aunque la denominación protegida esté traducida o vaya acompañada de una expresión como “género”, “tipo”, método”, “estilo”, “imitación” o una expresión similar.
– Cualquier tipo de indicación falsa o falaz en cuanto a la procedencia, el origen, la naturaleza o las características esenciales de los productos, en el envase o en el embalaje, en la publicidad o en los documentos relativos a los productos de que se trate, así como la utilización de envases que por sus características puedan crear una impresión errónea acerca de su origen.
– Cualquier otra práctica que pueda inducir a error al consumidor sobre el auténtico origen del producto.
En el caso de las ETG, sólo los productores que se ajusten al pliego de condiciones podrán hacer referencia a una ETG en el etiquetado, la publicidad u otros documentos.
Un nombre inscrito en el registro de ETG sólo podrá utilizarse para identificar el producto que corresponda al pliego de condiciones publicado. Sin embargo, los nombres registrados podrán seguir utilizándose en el etiquetado de productos que no correspondan al pliego de condiciones registrado, pero sin que en el mismo pueda figurar la indicación “Especialidad Tradicional Garantizada”, ni la abreviatura “ETG”, ni el símbolo comunitario asociado.

Quiénes pueden solicitar un registro
Las agrupaciones, entendidas como toda organización, sea cual sea su forma jurídica o su composición, de productores o de transformadores interesados en el mismo producto agrícola o alimenticio. Excepcionalmente, y bajo determinados requisitos, una persona física o jurídica podrá ser considerada como agrupación. En el caso de las ETG, sólo las agrupaciones, entendidas como toda organización, cualquiera que sea su forma jurídica o su composición, de productores o de transformadores que trabajen con un mismo producto agrícola o alimenticio, estarán facultadas para solicitar el registro de una ETG.
Si la DOP/IGP afecta a una única comunidad autónoma, se solicita al órgano competente de la respectiva comunidad. Si afecta a más de una cc.aa., se solicita al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, en la Dirección General de Industria Agroalimentaria y Alimentación.

Protección para muchos ejemplos de la agricultura

En España existen, de hecho, indicaciones de protección para determinados tipos de aceite (Baena, Montes de Toledo, Les Garrigues, Priego de Córdoba, Sierra de Cazorla, Sierra Magina, Sierra Segura, Siurana y 20 más); arroces y legumbres (de Valencia, del Delta del Ebro, Calasparra, Faba Asturiana, judías de El Barco de Ávila, Lenteja de La Armuña y cinco más); Avellana de Reus.
Carnes frescas (De Ávila, Morucha de Salamanca, Cordero Manchego, Lechazo de Castilla y León, Pollo y Capón del Prat, Ternasco de Aragón y Ternera Gallega); Chufa de Valencia; embutidos (Cecina de León, Dehesa de Extremadura, Guijuelo, Jamón de Huelva, Jamón de Trevélez, Los Pedroches y Sobrassada de Mallorca).
Especias (Azafrán de la Mancha, Pimentón de La Vera, Pimentón de Murcia); frutas (Cereza de Jerte, Cerezas de la Montaña de Alicante, Nísperos Callosa D’en Sarriá, Pasas de Málaga, Uvas de Mesa Embolsada Vilalopó y 12 más); hortalizas (Berenjena de Almagro, Espárrago de Huétor-Tájar, Espárrago de Navarra, Pimiento del Piquillo y 20 más); miel (de la Alcarria y Villuercas-Ibores). Quesos (Cabrales, Idiazábal, Mahón, Picón Bejes-Tresviso, de Cantabria, de la Serena, Majorero, Manchego, Tetilla, Zamorano, de Llébana, Roncal, Torta del Casar y 15 más); turrón de Jijona y turrón de Alicante; vinagre de Jerez.
Vinos: 66 denominaciones de origen (entre las que destacan: Alicante, Bullas, Calatayud, Cariñena, Cataluña, Cava, Cigales, El Hierro, Conca de Barberá, Costers del Segre, Jumilla, La Mancha, Málaga, Machuela, Méntrida, Mondéjar, Monterrei, Montsant, Navarra, Penedés, Rías Baixas, Ribera del Duero, Rueda, Somontano, Tarragona, Toro, Valdepeñas, Valencia, Vinos de Madrid y Yecla), una Denominación de Origen Calificada (La Rioja), 2 vinos de calidad con indicación geográfica (Valtiendas y Valles de Benavente) y 5 vinos de Pago (Dehesa del Carrizal, Dominio de Valpedusa, Finca Élez, Guijoso y Pago de Arínzano).
Además, existen 44 denominaciones Vinos de la Tierra repartidas por toda la geografía nacional, entre los que destacan: Bailén, Cádiz, Los Palacios, Norte de Almería, Ribera del Andárax, Bajo Aragón, Valle del Cinca, Cangas, Formentera, Ibiza, Costa de Cantabria, Liébana, Castilla, Pozohondo, Extremadura, Betanzos, Valle del Miño-Ourense, Valles de Sadacia, Campo de Cartagena, Castelló, Ribera de Queiles y Viñedos de España.
En cuanto a las bebidas espirituosas, éstas son las denominaciones geográficas: Aguardiente de Hierbas de Galicia, Anís Paloma Monforte del Cid, Aperitivo Café de Alcoy, Brandy de Jerez, Cantueso Alicantino, Chinchón, Herbero de la Sierra de Mariola, Hierbas Ibicencas, Licor Café de Galicia, Licor de Hierbas de Galicia, Orujo de Galicia, Pacharán Navarro, Palo de Mallorca y Ratafia Catalana.
Existen también tres especialidades tradicionales garantizadas: Jamón Serrano, Leche Certificada de Granja y Panellets. q

Disposiciones aplicadas a las DOP, IGP y ETG

Éstas son las disposiciones comunitarias y nacionales de obligatorio cumplimiento a los productos agroalimentarios con Denominación de Origen Protegida o Indicación Geográfica Protegida.
–Reglamento (CE) nº 510/2006 del Consejo, de 20 de marzo de 2006, sobre protección de las indicaciones geográficas y de las denominaciones de origen de los productos agrícolas y alimenticios. (DOCE L 93 de 31.3.2006).
–Reglamento (CE) 1898/2006 de la Comisión, de 14 de diciembre de 2006, que se establece las disposiciones de aplicación del Reglamento (CE) nº 510/2006 del Consejo sobre la protección de las indicaciones geográficas y de las denominaciones de origen de los productos agrícolas y alimenticios (DOUE L 369 de 23.12.2006).
–Reglamento (CE) 628/2008 de la Comisión, de 2 de julio de 2008, que modifica el Reglamento (CE) 1898/2006, que establece las disposiciones de aplicación del Reglamento (CE) nº 510/2006  sobre la protección de las indicaciones geográficas y de las denominaciones de origen de los productos agrícolas y alimenticios (DOUE L 173 de 3.7.2008).
–Ley 24/2003, de 10 de julio, de la Viña y el Vino. (BOE de 11 de Julio de 2003). De aplicación para los productos agroalimentarios en cuanto al régimen sancionador. Ha sido parcialmente modificada mediante la Ley 62/2003, de 30 de diciembre, de medidas fiscales, administrativas y del orden social (disposición adicional vigésima séptima y disposición transitoria sexta). (BOE de 31 de diciembre de 2003).
–Real Decreto 1069/2007, de 27 de julio, por el que se regula el procedimiento para la tramitación de las solicitudes de inscripción en el Registro comunitario de las denominaciones de origen protegidas y de las indicaciones geográficas protegidas, y la oposición a ellas. (BOE nº 213 de 5 de septiembre de 2007).
En el caso de las Especialidades Tradicionales Garantizadas, éstas son las normativas que rigen su aplicación.
–Reglamento (CE) nº 509/2006 del Consejo, de 20 de marzo de 2006, sobre las especialidades tradicionales garantizadas de los productos agrícolas y alimenticios. (DOUE L 93 de 31.3.2006).
–Reglamento 1216/2007 de la Comisión, de 18 de octubre de 2007 por el que se establecen las disposiciones de aplicación del Reglamento (CE) nº 509/2006 del Consejo sobre las especialidades tradicionales garantizadas de los productos agrícolas y alimenticios (DOUE L 275/3 de 19.10.2007).
–Real Decreto 998/2002, de 27 de septiembre, por el que se establecen normas internas de aplicación de los reglamentos comunitarios sobre certificación de las características específicas de los productos agrícolas y alimenticios. (BOE de 12 de Octubre de 1992).

 

Publicado en Tecnifood Nro. 62

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