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E+E, el optimismo mueve el sector

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Tras visitar una feria internacional tan importante y colosal como Interpack, dedicada en exclusiva al envase, embalaje y procesos industriales, es fácil apreciar la importancia y buen estado de este sector en la industria alimentaria. A pesar de la situación, las empresas apuestan por la innovación y por los procesos de producción más sostenibles y eficientes. Los envases inteligentes se abren paso en el mercado aportando un valor añadido, eficiencia, versatilidad y seguridad alimentaria


Los envases representan el modo más seguro de transportar alimentos y son el primer contacto de los consumidores con los productos. Además de buscar un diseño atractivo y llamativo para destacar sus productos del resto, los fabricantes de envases quieren un material que sea duradero, que alargue la vida útil del alimento y que además sea respetuoso con el medio ambiente.

También las máquinas para fabricar estos productos están sufriendo constantes cambios y la innovación se ha convertido en la máxima de las empresas que las fabrican. La tendencia es incrementar la rentabilidad y la eficiencia de las máquinas y equipos, que las líneas de envasado tengan un alto grado de flexibilidad, que el proceso de limpieza de las máquinas sea rápido con un mínimo consumo de recursos y que las diferentes soluciones contribuyan a la optimización del consumo de energía. 

Conjugar todos estos requisitos no parece una tarea sencilla, sin embargo, los fabricantes invierten cada vez más en I+D+i para conseguirlo. Además, a la crisis económica se está sumando una importante subida del precio de todas las materias primas (materiales plásticos, aluminio, papel), por lo que la situación de las compañías es aún más complicada.

Desde Amec Envasgraf (Asociación Española de Maquinaria para Envase, Embalaje, Embotellado, Cartonaje y su Grafismo) señalan que sus empresas, que representan cerca del 80 % del sector, han apostado por innovar en tiempos de crisis y por invertir en I+D. Según datos de la Asociación, a lo largo de 2010 se estancó la demanda nacional, sin embargo, hubo un incremento del 16 % en las exportaciones respecto a las cifras alcanzadas en 2009, sin duda un dato que permite al sector sentir cierto optimismo de cara al futuro. De hecho, el 65 % de la facturación total del sector, que sumó 825 millones de euros, corresponden a la cifra alcanzada por las exportaciones. Esta cifra representa un total de 539 millones de euros. 

Cerca del 43 % de las exportaciones de maquinaria de envase y embalaje en 2010 se quedan en Europa, seguidas por América Latina, con el 23 % de las ventas exteriores y Asia, que ocupa el tercer lugar con el 14 % del total. Desde la Asociación señalan que el crecimiento más espectacular se ha producido en América Latina, donde las exportaciones se han incrementado en un 70 % respecto al ejercicio anterior.  Los países a los que se exporta más son, por orden de volumen, Francia, Alemania, EEUU, China, Portugal, México, Brasil, Reino Unido, Chile, Italia y Rusia, mientras que las importaciones se realizan principalmente desde Italia, Alemania, Francia, Suiza, Reino Unido y Holanda. Según datos que maneja Amec Envasgraf, las importaciones en 2009 fueron de 453 millones de euros. 

Tanto las compañías de Amec Envasgraf, como el resto de empresas del sector en España, 110 en total, han apostado por la innovación durante la época de crisis, conscientes de la importancia de invertir en este sentido, aprovechando la posible ralentización de los procesos de producción. 

La mayor parte de las empresas dedicadas a maquinaria de envase y embalaje en España están ubicadas en Cataluña (70%), País Vasco (13%), Levante (11%) y en cuarto lugar Madrid (4%).  Según la Asociación Alemana de Fabricantes de Máquinas e Instalaciones (VDMA), en 2009 se vendieron más de 4 billones de envases. Asia, impulsada en gran medida por la gran actividad de China e India, es la región de ventas más destacada y supone el 46% del total por delante de Europa (28%) y EEUU (17%). 

Industria del plástico

Además del papel, el cartón y el vidrio, el plástico se encuentra entre los materiales más utilizados y demandados a la hora de fabricar envases para la industria alimentaria. Según datos de Anaip (Asociación Española de Industriales del Plástico), la fabricación de envases y embalajes de plástico, que da trabajo directo a más de 35.000 personas en nuestro país, es el mercado final más importante de la transformación de plásticos, una industria que da empleo directo a 86.000 personas, a través de más de 4.000 empresas, generando una cifra de negocios superior a los 16.000 millones de euros. 

Fuentes de la asociación destacan que “la exportación es una de las vías que tienen estas empresas, para sortear las dificultades que ofrece la debilidad del mercado interior en estos momentos. Y las empresas que forman parte de esta participación agrupada ya la conocen, de ahí que algunas de ellas tengan una cartera de clientes exterior de hasta el 80 % de sus ventas”. 

Según datos ofrecidos por VDMA, “los envases de plástico están de moda”. El plástico supone el 54% del total de las ventas mundiales de envases, y a su vez, el 34 % pertenece a los plásticos de formas estables. La mayor parte de la demanda proviene del sector de bebidas, donde las botellas de PET siguen dominando el mercado, especialmente en el sector de aguas envasadas. El aumento del consumo en los países emergentes y la paulatina sustitución de los envases de vidrio han contribuido a este crecimiento.  Recientemente, la Asociación Valenciana de Empresarios de Plásticos (AVEP) y el Instituto Tecnológico del Plástico (Aimplas), han recomendado de forma conjunta la utilización de la bolsa reutilizable de plástico, han fomentado su consumo responsable y han promovido su reciclado. Ambas organizaciones han elaborado el estudio “Bolsas comerciales de plástico. Situación actual”. 

Según palabras de Edén León, del Observatorio de Mercado de Aimplas,  “estudios a nivel nacional e internacional ratifican que la mejor opción medioambiental para sustituir a las actuales bolsas comerciales de un solo uso son las bolsas reutilizables, cuando se usan al menos diez veces”. El informe señala que el plástico solo consume el 4% de la producción mundial de petróleo, además de ser más ligero y resistente que otro tipo de materiales. Las bolsas se pueden reutilizar para otros usos, son 100% reciclables y ocupan muchos menos espacio, con las consiguientes reducciones de CO2 en su transporte. Una tonelada de bolsas de papel contiene 18.000 unidades, mientras que la de plástico contiene 105.000 bolsas.

Asimismo, dicho informe explica las conclusiones de un reciente estudio de la Agencia del Medio Ambiente de Inglaterra y Gales que concluye que la bolsa de plástico tradicional es menos contaminante que las bolsas fabricadas con otros materiales. Según el estudio, la bolsa de algodón se debe reutilizar 131 veces, la bolsa de rafia 11, y la bolsas de papel 3 veces para que tengan un efecto sobre el calentamiento global inferior al de una bolsa convencional de plástico no reutilizable.

 

La industria opina

 

Goglio, compañía dedicada a la fabricación y comercialización de máquinas de envase y embalaje, ha desarrollado una nueva máquina de la familia G Nova para el envasado en aséptico de productos alimenticios en bolsas preformadas, que ha sido presentada en la feria Interpack 2011. La primera línea ya está funcionando en Italia en una empresa que envasa tomate. La empresa cuenta con importantes clientes en el sector alimentario como Kraft, Nestlé, Sara Lee, Starbucks, Heinz, Lavazza, etc. En España trabaja con Agrosevilla, Delta Cafés, Toscaf y Jealsa Rianxeira entre otros. Andrea Anselmo, director comercial de la compañía, destaca que “el diseño es un importante instrumento de marketing que permite “hablar” del producto a través del envase: con la gráfica de impresión, por supuesto, y también con la forma del envase: en este sentido, el packaging flexible permite soluciones innovadoras y con mucho valor añadido”.

Respecto a la tendencia que se seguirá en innovación, asegura que “desde nuestro punto de vista, los segmentos más dinámicos son los que están cambiando de un envase rígido más tradicional (lata, vidrio, plástico rígido) a uno flexible, aprovechando las ventajas que este último tiene a nivel de coste, de innovación, de ahorro (de gastos de transporte, de almacenaje, de consumo de energía por ejemplo durante el proceso de esterilización) y de impacto medioambiental. 

Hay que considerar también las empresas que innovan el packaging a nivel industrial, utilizando siempre más los sacos de grandes dimensiones y con alta barrera. Por ejemplo, las empresas que producen aditivos, colorantes e ingredientes para el sector de la alimentación. Goglio está participando en un proyecto de I+D con la Universidad de Zaragoza para el desarrollo de este tipo de envases inteligentes. A parte de sus sectores tradicionales (café, tomate, fruta) ha desarrollado muchos proyectos de materiales flexibles y máquinas para empresas de alimentos en conserva y formatos grandes para la industria de trasformación y el catering.

“Muchas empresas están volviendo a tener proyectos de I+D+i, sin embargo, la crisis está afectando sobre todo la posibilidad de invertir en nuevas maquinarias. Las empresas que seguirán invirtiendo en I+D serán las que saldrán ganadoras en el momento en que la crisis se acabe”, concluye Anselmo.

Recientemente, la empresa francesa Mecapack, representada en España por Mecaplastic,  ha presentado tres novedades desarrolladas por el Grupo, en concreto tres máquinas termoselladoras. La nueva S 3500 Flex, con cuatro moldes ubicados en la máquina permitiendo un cambio de molde en menos de 2 minutos y la nueva gama de O2 con modelos O2 6000 y O2 7500 con posibilidad de operar con un molde doble  con dos formatos diferentes  trabajando en modo no simultáneo.  Según indican desde la compañía, los sectores más dinámicos a la hora de innovar en packaging son el de platos preparados. 

En lo que se refiere a envase inteligente, destacan su válvula de cocción para preservar el aroma y para poder regenerar el producto en el microondas. La compañía espera aumentar sus beneficios en un 20 % durante el presente ejercicio. La compañía José Borrell ha presentado en el último año nuevas líneas de envasado al vacío de gran volumen, con una capacidad hasta 1.000 kg. Con el lanzamiento de nuevas máquinas y líneas para el  industrializado de almendra, se han incorporado máquinas para la detección de metales y control de humedad en continuo con el fin de optimizar el proceso de envasado y los resultados. 

La empresa está especializada en el sector de los frutos secos y trata de innovar constantemente para ofrecer las mejores soluciones al sector. Entre los productos que maneja se encuentran frutos secos crudos, tostados, pelados, fritos o industrializados, y “cada uno de ellos presenta una características distintas y por ello un reto diferente”, señalan fuentes de la compañía.

Una de las compañías más destacadas del sector de envase y embalaje en España es CIMA Comercial Barcelona, que cuenta entre sus representadas con importantes empresas internacionales de la industria del packaging.  Entre estas empresas se encuentran Cama Group, dedicada a la comercialización de estuchadoras horizontales, líneas de embalaje, estuches, cerradoras, etc; Skilled, dedicada a la fabricación de robots de paletización; Ishida, especialista en pesadoras multicabezales; Sollas, dedicada a máquinas encelofanadoras y envolvedoras automáticas; o Effytec Packaging que fabrica máquinas horizontales para sobres y bolsas. CIMA también representa a otras compañías de equipos de procesos como Imaforni, Pavan o Uva Packaging.

La compañía Urola, situada en Legazpi (Guipúzcoa), está especializada en plásticos termoformados con tecnología de soplado y abarca tres áreas diferentes de actuación: el diseño y construcción de máquinas de soplado tanto de PET como de extrusión-soplado; el diseño y fabricación de envases y piezas por soplado; y la fabricación de envases en las instalaciones del cliente con implantaciones in house

Entre las principales innovaciones que han desarrollado en los últimos meses se encuentra la máquina URBI 6. Este equipo hace permite acceder a un segmento de la producción que hasta ahora estaba más limitado, la gama de PET. De este modo, la cooperativa pretende llegar a todo tipo de empresas del sector de las bebidas que demandan este tipo de envases, con alto nivel de prestaciones en producciones medias y con un buen nivel tecnológico para poder ser competitivo con fuertes rivales europeos como Italia, Francia o Alemania. 

Heat and Control, empresa multinacional con sede en California (EEUU), tiene más de 20 años de experiencia a sus espaldas en nuestro país en el sector de maquinaria para aperitivos. La compañía tiene una presencia muy importante en Europa y uno de sus principales productos son sus equipos transportadores Fastback. Además de ofrecer una excelente velocidad, estos equipos son extremadamente higiénicos y tratan con suma delicadeza los productos que manipulan. El modelo más reciente, el Fastback modelo 260E que supone un gasto mucho menor al de otros equipos de similares características.

 

Envases inteligentes, el  futuro

Los denominados envases inteligentes tienen ciertas propiedades que no poseen el resto, tales como alargar la vida útil de los productos, controlar el estado de los alimentos, su olor, nivel de humedad, etc. Este tipo de envases está sujeto a una estricta normativa que controla los materiales utilizados para fabricar dichos envases. Estas sustancias deben ser evaluadas y posteriormente aprobadas por la Autoridad de Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), tras haber sido presentadas de manera formal ante esta autoridad alimentaria.  Desde el Instituto Tecnológico Itene  definen las distintas tipología de envases inteligentes existentes: 

-Etiquetas inteligentes tiempo-temperatura. Algunos ejemplos son etiquetas que muestran cuándo el producto ha llegado a la temperatura óptima de degustación, etiquetas que indican si el producto ha sobrepasado temperaturas críticas o que interaccionan con el producto de manera que avisan cuándo existe una degradación microbiológica en el producto:

-Dispositivos de identificación por radio frecuencia (RFID). Los tags RFID permiten seguir la trazabilidad del producto envasado garantizando su correcto estado y contribuir a la optimización en la gestión de devoluciones de productos defectuosos o que no han superado el control de calidad. 

-Impresión de componentes electrónicos (printed electronics). Esta tecnología permite imprimir componentes electrónicos tales como: circuitos, antenas, sobre diferentes sustratos o materiales a través de tintas conductivas, lo cual hace que sea una herramienta muy versátil en su aplicación sobre los diferentes materiales de envase. La introducción de esta tecnología permitirá desarrollar potentes y llamativos dispositivos comunicativos como en el caso de los llamados papeles interactivos. 

-Biosensores. Otra de las tecnologías “inteligentes” en las se está trabajando es el desarrollo de biosensores que son dispositivos analíticos capaces de detectar un compuesto o un microorganismo de interés mediante una interacción biológica. Entre las ventajas que aporta un biosensor caben destacar su especificidad, su alta sensibilidad, su rápida velocidad de respuesta, simplicidad en la aplicación y la capacidad de monitorización continua. 

Por otro lado, Inma Lorente, técnico de proyectos del departamento de Envase y Embalaje de Itene, señala en uno de sus estudios que actualmente, cada vez un número más elevado de empresas emplea la tecnología de identificación por radiofrecuencia (RFID) para poder mejorar el control en la logística de sus productos, algo que ha derivado en el desarrollo de “nuevas y optimizadas formas de integración de la tecnología RFID en los envases y embalajes adaptadas según el tipo de material, forma de uso, etc.”.  “La integración de dispositivos de comunicación o electrónicos en los envases/embalajes ha desembocado en nuevas variedades de envases, los llamados envases inteligentes, que se diferencian de los envases tradicionales en su capacidad de controlar la trazabilidad de los productos que contienen a lo largo de toda la cadena de distribución, además de suministrar un mayor control sobre la calidad de los productos que contienen”, señala Lorente. 

Por otro lado, Nuria Herranz, responsable de la Línea Tecnológica de Envases Inteligentes de Itene, señala en otro estudio la diferencia entre los envases inteligentes y los denominados envases activos. El envase activo interacciona con el producto o con su entorno para mejorar uno o más aspectos de su calidad o seguridad, mientras que el envase inteligente es capaz de registrar y suministrar información relativa al estado del envase y/o del producto. 

“El envase inteligente se basa en una tecnología emergente que usa la función comunicación del envase para mejorar la calidad y seguridad de los productos que contiene, ya que es un sistema de embalaje capaz de llevar a cabo funciones inteligentes como detectar, sentir, grabar, trazar, comunicar y/o aplicar lógica inteligente con el fin de aumentar la vida útil, la seguridad, mejorar la calidad, informar y evitar posibles problemas. Dentro del sistema global de embalaje, el envase inteligente es el encargado de recoger y procesar la información procedente del entorno con la finalidad de transmitirla al consumidor de ese envase”, subraya Herranz.

Respecto al futuro de este tipo de envases, la responsable de la Línea Tecnológica de Envases Inteligentes señala que son muchas las diferentes vertientes y posibilidades que ofrece el envase inteligente, desde el uso de las etiquetas RFID que son capaces de identificar, trazar e incluso monitorizar al producto y/o envase a lo largo de toda la cadena de distribución, hasta los indicadores que a través de un cambio de color informan en tiempo real del estado en el que se encuentra el producto. 

“Pero la necesidad de diferenciación en el mercado y la inquietud del propio que consumidor que cada vez es más exigente y demanda más seguridad han impulsado la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías aplicables al envase y embalaje con el fin convertirlo en un medio de comunicación veraz y efectivo”, destaca. Otra interesante aplicación de la tecnología RFID es la que permite imprimir displays en los envases para diferentes y curiosas aplicaciones como introducir juegos interactivos para niños en los paquetes de galletas con el fin de llamar su atención, e incluso películas que explican las ventajas y características del producto en cuestión. 

Nuria Herranz también destaca otra importante tecnología en la que se trabaja actualmente, los biosensores, dispositivos analíticos capaces de detectar un compuesto o un microorganismo de interés mediante una interacción biológica. “Entre las ventajas que aporta un biosensor caben destacar su especificidad, su alta sensibilidad, su rápida velocidad de respuesta, simplicidad en la aplicación y la capacidad de monitorización continua. Estos dispositivos presentan características interesantes para su integración en el envase y embalaje como su capacidad de inclusión en sistemas integrados, su facilidad de automatización, su capacidad de trabajar en tiempo real o su versatilidad, entre otras”.

El centro tecnológico ainia, ubicado en Valencia, también está llevando a cabo un proyecto sobre la tecnología del envasado activo con el fin de prolongar la vida útil de los alimentos. Concretamente, dicho proyecto consiste en el estudio y mejora de los materiales funcionalizados por procedimientos diferentes: extrusión y aplicación de recubrimientos, destinados al envasado de alimentos frescos perecederos, así como la evaluación “in vitro” e “in vivo” de la funcionalidad incorporada.

“Una de las estrategias que está emergiendo con más fuerza, es la utilización de sistemas de envasado funcionalizados, estrechamente vinculados al envasado activo, con la finalidad de aumentar la vida útil de los alimentos, debido a la demanda de los consumidores por alimentos con apariencia natural y con el valor nutricional propio de los productos frescos”, indican desde ainia.

Desde el centro explican que los principales resultados alcanzados en los estudios realizados a lo largo de 2010 señalan que: 

-Existen pocas experiencias de aplicación experimental de los materiales funcionales a alimentos, es decir, que evalúen la actividad de los materiales cuando se emplean con alimentos reales. La mayoría de los estudios acometen experiencias “in vitro”, con pocos datos acerca de experiencias de envasado de alimentos con materiales poliméricos funcionales.

-Se han identificado nuevos agentes de recubrimiento, con la premisa de tratarse de “agentes de recubrimiento comercializados para conferir capacidad de termosellado a films flexibles”. Se pueden diferenciar dos grandes grupos, en función del solvente empleado: base agua y base solvente.

-Es preciso abordar específicamente la compatibilidad agente de recubrimiento-sustancia activa, ya que el resultado depende de la combinación binaria, así como de la proporción entre ambos que, a su vez, depende de la dosificación necesaria de sustancia activa para el material.

-Los agentes de recubrimiento en base solvente presentan mejor compatibilidad con los agentes de recubrimiento, si bien se requieren aplicar recubrimientos de, al menos, 12 µm en húmedo porque con espesores menores, los aceites esenciales quedan formando gotitas en superficie. Desde el centro tecnológico señalan que las principales ventajas para las empresas que empleen este tipo de envases son: 

-Poder extender la vida útil de los alimentos. Hay experiencias que cifran esta extensión en un 20% para alimentos perecederos.

-Permitir una mejor gestión de las reservas y excedentes.

-Reducción de costes totales por menores pérdidas derivadas del deterioro de productos elaborados. -Disponer de productos (materiales y alimentos) con mayor valor añadido y que aporten una diferenciación con respecto a la competencia.

-Valorización de residuos agroindustriales o de plantas de escaso valor para la obtención de aditivos naturales funcionales. El proyecto de ainia centro tecnológico está cofinanciado por el Instituto de la Pequeña y Mediana Industria de la Generalitat Valenciana (Impiva) y los Fondos Feder, dentro del Programa de Ayudas a la I+D dirigidas a Institutos Tecnológicos.

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