Vanguardia Tecnológica

Ver novedades

Encaje de bolillos en el pasado reciente

Léalo en 4 - 5 minutos
Sweet Press Tecnifood 92
Léalo en 4 - 5 minutos

Con la edición número 92 de Tecnifood (abril 2014), acudiremos a la feria Interpack 2014, un punto de encuentro importantísimo para la maquinaria que, cada tres años, nos convence de que siempre es posible dar un paso más en el camino hacia la eficiencia. A mí, personalmente, me encantan las ferias. Es un trabajo vertiginoso, cansado, intenso, pero tan útil, tan provechoso. Se concentran en unos pocos días muchos esfuerzos. Todos estamos obligados a la organización y a la síntesis.

Y cuando terminamos, todavía queda mucho por hacer. Es una pequeña vida en cada cita ferial. En este ejercicio en el que todo apunta a que las perspectivas van a mejorar, seguro que a la vuelta de Interpack tendremos más claro si efectivamente la inversión fluye. Los últimos cinco años han sido durísimos para los fabricantes de alimentación y bebidas. Han tenido que hacer encaje de bolillos con sus costes y buscar mercados alternativos al nuestro para poder crecer.

No puede perjudicarse ni la calidad ni la seguridad porque entonces el problema sería mayor

Pero no solo duros para ellos, lo ha sido para todos los que trabajamos en torno a la industria y la distribución, estemos más cerca o más lejos del consumidor. Si trabajamos en este sector, nos hemos visto afectados por una crisis, que han provocado otros, pero que nos han caído encima a todos. Y con mayores o menores aciertos, hemos tenido que encajar en nuestra agendas, los presupuestos añadidos que implican las ferias, porque acudir a todos los encuentros donde se da cita la tecnología alimentaria, es un trabajo muy costoso tanto directo como indirecto, porque dedicamos mucho tiempo a preparar la feria y a hacer seguimiento de lo que allí vemos, para poder hablar de ello con rigor y exactitud. Y eso hacemos en Tecnifood: vamos a conocer todos los actores con sus correspondientes acciones, que hacen posible que la maquinaria sea más ágil y veloz en sus procesos, que haya ahorro energético o en las materias primas o en los materiales de envase y embalaje.

Hemos vivido cinco intensos años donde la palabra ahorro marcaba las negociaciones y los planteamientos. Pero sin perder de vista que no puede perjudicarse ni la calidad ni la seguridad porque entonces el problema sería mayor y las empresas que han optado por minorar la calidad sean industriales o sean editoriales -que también tenemos ejemplos- acaban pagando por su errónea decisión.

 La calidad no es posible sin avance y sin comunicación, porque el consumidor tiene que saber, es parte de su propia obligación y de la nuestra

Lo malo es que no trabajan de forma aislada y la industria española de productos alimentarios goza de un gran prestigio labrado a base de mucho trabajo minucioso y con mimo, como se hace precisamente el encaje de bolillos, y algunos errores salpican al sector en el que se producen. La calidad es un planteamiento de origen a fin, es una forma de entender la realidad, es una prolongación de la honestidad, es responsabilidad.

Y por ello, la crisis económica que nos ha hecho sufrir tanto también ha traído alguna depuración de empresas que no trabajan con la calidad mínima exigible y su correspondiente seguridad y mucho conocimiento interno de las empresas, mucha revisión para saber exactamente si se estaban dedicando los recursos adecuados y la forma de trabajar correcta.

Ahora bien, es bueno pararse y analizar, pero la desinversión es un retroceso. Y la calidad no es posible sin avance y sin comunicación, porque el consumidor tiene que saber, es parte de su propia obligación y de la nuestra. Seguro que, a la vuelta de Interpack, todos tendremos un poquito más claro, cómo por fin va a ser 2014.

@LolaFPaniagua
facebook.com/SweetPress2.0
linkedin.com/company/sweet-press-s-l

m

Mostrar comentarios (No hay comentarios)

Deja un comentario

Noticias relacionadas