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Expertos piden más investigación científica en el campo alimentario

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El pasado 22 de octubre la Unión Europa, a través de la publicación del Reglamento CE 983/2009, dio a conocer las alegaciones de reducción de riesgo de enfermedad de nutrientes e ingredientes que contaban con su aval. Entre las declaraciones que han sido aprobadas está la de la eficacia de los esteroles vegetales (fitoesteroles) en la disminución o reducción de la colesterolemia (o colesterol elevado), un factor de riesgo en el desarrollo de cardiopatías coronarias. Unilever/ Flora sometió ésta declaración al análisis de la Unión Europea por ser el componente de Flora pro.activ, una gama de productos que reducen el colesterol LDL en un 15% con una ingesta diaria de 2g.
La UE creó en 2006 el “Reglamento 1926/2006 de declaraciones nutricionales y propiedades saludables de los alimentos” para garantizar al consumidor la veracidad de las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables que se realizan en los alimentos. Para ello los productos deben contar con unas condiciones específicas y con un aval científico real (estudios clínicos que demuestran la eficacia de un componente de un producto). Se trata de regular un sector en el que los beneficios para la salud han ido cobrando cada vez más importancia.
En un encuentro informativo organizado por el Instituto Flora, se han dado a conocer las claves de esta normativa y su aplicación así como su evolución y lo que ello supone, actualmente, para los productos de alimentación llamados “funcionales”.
Juan Julián Gómez, vocal de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, ha comentado durante el encuentro que, aunque “suponga más esfuerzo para las empresas y las autoridades, la importancia de este reglamento radica en la protección del consumidor y su conocimiento a la hora de poder escoger correctamente el producto que desea.”
Para  el Dr. Andreu Palou, del  Laboratorio de Biología Molecular, Nutrición y Biotecnología, Universidad de las Islas Baleares, “las alegaciones aprobadas, que el pasado octubre se dieron a conocer, son las referidas a: esteroles vegetales, estanoles vegetales, ácidos alfa linolénico y linolénico, calcio, proteínas, calcio y vitamina D y vitamina D.” El Dr. Palou ha insistido en que “los productos que quieran publicitar beneficios para la salud necesitarán cumplir unas condiciones determinadas, donde la investigación científica que avale esos beneficios cobrará una gran importancia. Es por ello que el sector de la alimentación va a requerir apoyo de todos los especialistas en salud y alimentación europeos. Este nuevo reglamento muestra que hoy ya se tiene que demostrar, mediante estudios clínicos, que declaraciones como las de reducción de riesgo de enfermedad son ciertas.”
También, la Prof. Mª Carmen Vidal, Catedrática de Nutrición y Bromatología, Universitat de Barcelona, han querido destacar “la responsabilidad compartida y el esfuerzo que debe hacerse entre el compañías o empresas de alimentación, la Administración, los medios de comunicación, la comunidad científica, para garantizar la protección de los consumidores y asegurar que su elección alimentaria la hacen con conocimiento de causa y no está condicionada por mensajes erróneos, confusos o sesgados. Por otra parte, la exigencia actual de un aval científico para poder hacer declaraciones nutricionales o saludables impone un nuevo marco de referencia que ayudará a crear condiciones iguales de competencia para la industria de alimentación”.
Por su parte, Raquel Bernácer, nutricionista de Unilever y miembro del Instituto Flora, ha destacado que “la gama de productos Flora pro.activ, enriquecida con esteroles vegetales, cuenta, desde su lanzamiento en 2001, con la aprobación de la Unión Europea y de la Food and Drug Administration (FDA) americana.”  Además, Bernácer, como representante de la industria de la alimentación en el encuentro, ha querido dejar claro que “la industria apoya la armonización comunitaria de las alegaciones nutricionales y de salud que está sustentada científicamente, por lo que valora positivamente el papel de EFSA en la evaluación de las alegaciones de salud  del Art. 14 que los Estados Miembros han enviado a la Comisión Europea, como la parte del esfuerzo para conseguir una lista única de alegaciones que pueda ser utilizada por toda la industria”.

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