Vanguardia Tecnológica

Ver novedades

Fibras, variedad de soluciones para todos los segmentos

Léalo en 28 - 38 minutos
Léalo en 28 - 38 minutos

La fibra alimentaria lleva emparejados varios beneficios para el organismo, siendo el más conocido el asociado a la salud intestinal, pero también incide positivamente en la salud cardiovascular y en el descenso del índice glucémico. Por este motivo, son cada vez más las empresas alimentarias que optan por desarrollar nuevas recetas enriquecidas en fibra, en todo tipo de sectores: desde panificación y galletería, hasta bebidas, pasando por elaborados cárnicos y platos preparados, entre otros muchos. Los proveedores de fibras cuentan con soluciones adaptadas a cada una de sus necesidades

Tal como define el Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (EUFIC) las fibras alimentarias son partes comestibles de los vegetales que nuestro intestino delgado es incapaz de digerir o absorber y que llegan intactas al intestino grueso, incluyéndose en este grupo los polisacáridos distintos del almidón (como la celulosa, la hemicelulosa, las gomas y las pectinas), los oligosacáridos (como la inulina), la lignina y las sustancias vegetales asociadas (caso de las ceras y la suberina). Asimismo, se incluye en este grupo el denominado almidón resistente, que se encuentra en legumbres, semillas y granos parcialmente molidos y algunos cereales de desayuno. Aunque existen diferentes criterios de clasificación, la más habitual se realiza atendiendo a su solubilidad, distinguiéndose entre fibra soluble, que se encuentra especialmente en avena, cebada, frutas, verduras y legumbres, y fibra insoluble, siendo algunas de sus principales fuentes los cereales integrales y el pan integral.
El más conocido de sus efectos beneficiosos en el organismo es el relativo a la función intestinal, ya que la fibra alimentaria, en especial la insoluble, ayuda a prevenir el estreñimiento, puesto que incrementa el peso de las heces y reduce la duración del tránsito intestinal. Además, los ácidos grasos de cadena corta que se producen al fermentar la fibra por la acción de las bacterias intestinales, benefician a las células del colon, por lo que se considera que son una buena fuente de prevención del cáncer de colon.
Sin embargo, son muchos otros los efectos positivos que puede aportar la fibra alimentaria en la salud. Así, ayuda a controlar los niveles de glucosa en la sangre, debido a su capacidad de ralentizar la digestión y de absorción de hidratos de carbono; ejerce una función de prevención de las enfermedades cardíacas, ya que según han demostrado varios ensayos clínicos, fibras como el salvado de arroz o de avena, reducen los niveles de colesterol LDL, y además, por su efecto saciante sin añadir calorías, pueden ser un buen aliado en dietas hipocalóricas, en la lucha contra la obesidad.
Dados estos beneficios para el organismo, la industria alimentaria está desarrollando un creciente número de productos  que incluyen las fibras alimentarias en su formulación, desde productos de  panadería, bollería y galletería, hasta cárnicos, lácteos y bebidas.
La salud digestiva se considera una de las principales preocupaciones de los consumidores, cada vez más conscientes de los beneficios de las fibras alimentarias en cuanto a la mejora de la función digestiva. No obstante, el consumo de fibra como posible factor que influye positivamente en la salud digestiva todavía es muy bajo. Un reciente análisis realizado por el Instituto Beneo demostró, por ejemplo, que en España ni las mujeres ni los varones alcanzan la ingesta de 22 g/día. Éste es el motivo por el cual los nutricionistas y los profesionales de la salud también apoyan el enriquecimiento con fibra. Los alimentos enriquecidos con fibra tienen interés para todos los segmentos de la industria, porque favorecen una nutrición equilibrada sin afectar demasiado a los hábitos alimentarios de la persona.

Clasificación y aplicaciones
Es habitual encontrar distinciones entre las fibras dietéticas bajo los términos solubles/insolubles, fermentables/no fermentables o viscosas/no viscosas. Desde una perspectiva biológica, la clasificación más interesante es la que tiene en consideración el grado de solubilidad de la fibra en el agua y que las divide en: fibras solubles, categoría en la que se incluyen pectinas, mucílagos, inulina, oligofructosa y algunas hemicelulosas, y fibras insolubles, que se encuentran en la lignina, la celulosa y la mayoría de las hemicelulosas.
En función de la fermentación bacteriana, se pueden dividir en: fibras poco fermentables, que tienen un contenido rico en celulosa y lignina y son resistentes a la degradación bacteriana en el colon, caso del salvado de trigo, y fibras muy fermentables, caracterizadas por tener gran cantidad de hemicelulosa soluble e insoluble, pectinas o almidón resistente.
Todos los productos vegetales contienen ambos tipos de fibra y la mayoría contienen una mezcla de fibra soluble e insoluble en una proporción aproximada de 1:3. La fibra soluble predomina en las frutas (encontrándose en la pulpa), verduras, hortalizas y legumbres. En tanto que la fibra insoluble predomina en cereales, verduras, hortalizas y legumbres.
En cuanto a sus aplicaciones en la industria alimentaria, según detallan desde la empresa Quimidroga, “las más empleadas  suelen ser las insolubles” y, en particular, “las ligadas al bagazo (harinas integrales), por su bajo coste y aspecto exterior; las fibras de trigo y celulosa, por su coste y funcionalidad (retención de agua); las fibras solubles e insolubles derivadas de la achicoria (inulinas o FOS), por su funcionalidad y beneficios saludables, y estas últimas suelen utilizarse también para su aplicación en bebidas por no afectar a la viscosidad”.
En opinión de Alifarma, “si buscamos un agente de carga bueno y económico, creemos que la inulina es una muy buena opción. De hecho se usa mucho en la industria de bakery. En el caso de retención de agua, las fibras insolubles de trigo o avena son muy usadas para alargar la caducidad de los productos en bakery, y para reducir las mermas en la industria cárnica”.
Por su parte, desde Trades apuntan que “en general se observa mayor interés en fibras con una ratio coste/porcentaje de fibra atractiva y una disminución de fibras con alegaciones funcionales”.

Consideraciones normativas
En respuesta a la solicitud de la Comisión Europea de la actualización general de los valores dietéticos, teniendo en consideración los resultados de diversas investigaciones científicas, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) actualizó en 2010 los valores dietéticos de referencia (VDR) para carbohidratos, azúcares, fibras, grasas y agua, que habían sido establecidos en 1993. Como resultado de una serie de consultas a los Estados miembros, la comunidad científica y los actores interesados, la EFSA publicó cinco dictámenes científicos, cuyo objetivo fue proporcionar unas directrices nutricionales muy completas, de gran utilidad para aspectos como el  etiquetado alimentario y el establecimiento de objetivos de salud pública en Europa.
En el caso de la fibra, la recomendación de la EFSA sobre el consumo se basa en la cantidad necesaria para tener un tránsito intestinal correcto y está establecida en 25 g al día. El dictamen también se hace eco de que existen pruebas que demuestran que el consumo de alimentos ricos en fibra, como cereales integrales, fruta y verdura, se asocian a una reducción del riesgo de padecer enfermedades cardíacas y diabetes tipo 2. En cambio señala que no hay conclusiones claras sobre el papel que juegan el índice y la carga glucémicos en el mantenimiento del peso y la prevención de enfermedades relacionadas con la dieta.
A nivel legislativo, son varias las normas que puedan afectar en mayor o menor medida a la aplicación de las fibras alimentarias, una de las más recientes es el Reglamento   (UE) 1129/2011 de la Comisión de 11 de noviembre de 2011, por el que se modifica el anexo II del Reglamento (CE) 1333/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo para establecer una lista de aditivos alimentarios de la Unión, en el que entre otros aspectos se delimitan las dosis máximas de aplicación en los diferentes tipos de alimentos de esta lista de aditivos en la que figuran, también, las celulosas y las pectinas.
Otra normativa reciente es la publicación del Reglamento (UE) nº 1169/2011 de 25 de octubre de 2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor, que contempla que la información nutricional obligatoria se puede complementar voluntariamente con los valores de otros nutrientes, entre ellos la fibra alimentaria.
Sobre el modo en que esta normativa puede afectar al sector de las fibras, operadores como Alifarma señalan que “no hemos notado ningún cambio significativo al respecto, aunque sin duda puede ser positivo”, si bien, en opinión de Trades “hubiera sido mas beneficioso que se hubiera apostado totalmente por la obligatoriedad”. Desde Quimidroga opinan que “pone al mismo nivel todas las fibras, solubles o insolubles de diferente origen, tamaño de cadena y metabolismo”, aunque “seguirá habiendo una diferenciación por su comportamiento sobre las fórmulas y su efectividad dentro de los productos acabados: panes, cárnicas, platos preparados…”. Para Beneo, “este reglamento ayuda a desarrollar y expresar información clara para el consumidor. Aunque nuestra filosofía siempre ha sido facilitar a los consumidores este tipo de información respecto a nuestros ingredientes, el Reglamento ofrece orientación sobre lo que los fabricantes de alimentos y bebidas tienen que indicar en la etiqueta de información nutricional de sus productos”. Al respecto de esta norma, en Rettenmaier destacan que “la adición de fibra en los alimentos tiene un efecto beneficioso para la salud, en este caso la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda que al menos 2/3 de la ingesta total de fibra diaria sea insoluble, por lo que el hecho de poder declararlo en la información nutricional es dar un mensaje  muy positivo al consumidor apuntando directamente a su salud y a su bienestar, por lo que, en nuestro caso, muchas compañías alimentarias pueden animarse a incluir nuestra fibra Vitacel en la mayoría de sus fórmulas dado su pack de beneficios y al hacerlo, además, pueden publicitarlo en el envase, ya que un alimento es ‘fuente de  fibra’ con un contenido mínimo del 3 % y es un alimento con un ‘alto contenido en fibra’, con un 6 %”.
Otro de los aspectos normativos que afectan a los proveedores y usuarios de fibras dietéticas es la discusión y la interpretación del Reglamento de la Unión Europea relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables, que están influyendo en la industria alimentaria en su conjunto.

Particularidades en la aplicación
En términos globales, las fibras dietéticas son ingredientes que, utilizados adecuadamente, no son problemáticos, si bien hay que tener en cuenta que su inclusión en las formulaciones de alimentos puede provocar en el producto final cambios de textura, color o sequedad, por lo que las soluciones para evitar estos cambios pasan por el empleo de fibras más elaboradas, blancas, solubles, que no alteren el color, la viscosidad ni la textura del producto final.
La adición de fibras alimentarias puede suponer un desafío en términos de sabor y palatabilidad. “Por el contrario, la utilización de inulina u oligofructosa como fuente de fibra en cualquier tipo de producto alimentario ofrece beneficios de sabor y palatabilidad, como por ejemplo cremosidad y cuerpo en los yogures desnatados”, señalan fuentes de Beneo, cuya cartera de productos de contiene una amplia gama de distintos tipos de inulina y oligofructosa con diferentes propiedades técnicas en cuanto a solubilidad, distribución del tamaño de las partículas, dispersabilidad y estabilidad durante el proceso y la conservación, ya que “en el proceso de desarrollo, es crucial la elección del tipo de ingrediente adecuado para cada aplicación alimentaria”.
En este sentido, es también importante que el fabricante de productos alimentarios encuentre en su proveedor de fibras el soporte técnico adecuado para lograr un resultado óptimo. Al respecto, “en Alifarma estamos muy satisfechos del soporte técnico que tenemos de cada una de nuestras representadas que, junto al conocimiento de nuestros clientes, nos ayuda a optimizar de manera muy importante el uso de las fibras. Además, como no trabajamos con fibras de bajo peso molecular como FOS o bien inulina, los consumidores que toman nuestro Fibersol como fibra no tienen problemas de flatulencias, que es una de las razones por las cuales un consumidor estándar puede ser reacio al consumo de alimentos con fibra”.

Nuevos desarrollos para nuevas necesidades
Queda patente que existen en el mercado múltiples soluciones a base de fibras y es, por tanto, importante saber elegir la más apropiada, en función de las características y funcionalidades que se quieran imprimir al alimento. Los proveedores de estos ingredientes cuentan en muchos casos con varias opciones de fibras en su catálogo de productos e incluso algunos de ellos suman a sus continuas innovaciones, la posibilidad de crear soluciones a la medida de las necesidades de cada cliente.
Alifarma es una referencia en el sector de las fibras alimentarias, gracias al prestigio en este campo de sus representadas Matsutani y Sunopta. La primera es fabricante de la maltodextrina resistente Fibersol-2, una fibra extremadamente soluble con excelentes propiedades tanto tecnológicas como funcionales, por su gran efectividad en el tránsito intestinal y su nulo efecto de flatulencias. Por su parte, la americana Sunopta es fabricante de fibras de avena, soja y, recientemente, ha incluido en su portafolio las fibras de guisante. Sunopta lleva muchos años fabricando fibras de avena para su aplicación funcional y tecnológica, de uso en multitud de segmentos, especialmente en bakery y en cárnicos, por su alta capacidad de retención de agua, su sabor neutro y su color blanquecino. La fibra de soja (okara), es muy funcional por su alto contenido en proteína, y se puede usar como texturizante o bien en productos sin gluten. Asimismo, Alifarma comercializa también fibra de patata de su representada Avebe, que tiene un alto poder de retención de agua y un perfil de sabor muy neutro.
Según explica Sergi Moreno, Sales Team Coordinator de Alifarma, “estamos trabajando con muchos clientes, en el campo de los alimentos funcionales y complementos alimenticios con Fibersol 2, por su efectividad y aceptación por parte del consumidor. Con las fibras de avena de Sunopta y la fibra de soja (okara), hemos conseguido solucionar problemas a clientes tales como la merma de agua en productos cárnicos, la resistencia en productos de hojaldre y alargar la caducidad en productos de bollería industrial”. La firma trabaja en el campo de los alimentos funcionales, tanto en complementos alimenticios, como enriquecidos. “En este sector, la demanda principal es la posibilidad de poder comunicar al consumidor cuáles son los efectos de dicho ingrediente, es decir, poder usar alegaciones de salud, ya que la gran mayoría de fibras tienen sus claims rechazados por diferentes razones”. Por otro lado, “trabajamos en el sector cárnico y de panadería y bollería, donde se buscan soluciones para reducir costes de fabricación, o bien para aumentar la calidad y vida útil de los productos de nuestros clientes”. Otra de las tendencias observadas en estos mercados es que “nuestros clientes están muy sensibilizados, con el gluten, los OGMs y los alérgenos en general”. Además de mediante el desarrollo de nuevos productos, la empresa innova mediante los nuevos usos para sus fibras, así, “en el caso de Fibersol, estamos trabajando por ejemplo, en el campo del efecto enmascarador de Fibersol cuando se usa conjuntamente con estevia”. Respecto a los proyectos de la compañía, “queremos dar el salto definitivo al mercado francés, ya que ha sido un proyecto empezado en 2011, y creemos que puede ser muy importante para Alifarma y nuestras fibras”.
El segmento de las fibras representa una parte importante del negocio de Beneo, que ofrece en su cartera las fibras prebióticas inulina y oligofructosa, además de inulina enriquecida con oligofructosa (Synergy1). Estos ingredientes naturales proceden de la raíz de achicoria y son reconocidos bajo la marca Orafti®. Sustituyen a las grasas y al azúcar y pueden reducir el valor calórico de los productos, sin alterar su sabor ni su textura. Además, en tanto que fibras prebióticas, ayudan a mejorar el sistema digestivo y favorecen la absorción de más minerales esenciales de los alimentos. La harina de arroz (Remyflo) y el salvado de arroz (RemyLiVe) de Beneo actúan como fuente de fibra y, por lo tanto, permiten la fabricación de productos enriquecidos con fibra. Las aplicaciones clave para la inulina y la oligofructosa son los productos de panificación y los cereales, los lácteos y las bebidas como las aguas y los zumos enriquecidos. Según la aplicación, los ingredientes utilizados y las combinaciones, las fibras prebióticas de Beneo pueden facilitar las siguientes declaraciones: “reducido en azúcares”, “reducido en grasas”, “bajo en calorías” y “enriquecido con fibra”. Además, según fuentes de la empresa, “favorecen la salud digestiva, la absorción de minerales y una menor ingesta de energía” y, por el hecho de ser fibras prebióticas, la inulina y la oligofructosa de Beneo “también contribuyen a la regeneración de una microflora intestinal saludable, tal como han demostrado varios estudios científicos llevados a cabo durante los últimos 15 años”.
Su nivel de servicios es también uno de los puntos fuertes de Beneo, que ha avanzado mucho en la construcción de esta nueva corporación, que atesora la larga experiencia de las tres empresas fundadoras (Orafti, Palatinit y Remy), y que ofrece actualmente una cadena integrada de conocimientos y experiencia, que incluye el Centro de Tecnología Beneo (tecnología para aplicaciones alimentarias) y el Instituto Beneo (que aglutina amplios conocimientos respecto a cuestiones jurídicas, nutricionales y científicas).
Brenntag Iberia, compañía que comercializa una amplia gama de productos para la fabricación y elaboración de alimentos en los sectores de panificación, dietética, cárnicas, zumos, refrescos, lácteos y confitería. Incluye en su catálogo diferentes tipos de fibras, destacando la gama de fibras solubles de su representada Tate & Lyle, que hace unos meses anunció el inicio de la fabricación en Europa de la nueva fibra soluble Promitor™ Soluble Gluco Fibre. El hecho pone de manifiesto la apuesta inversora de la compañía, ya que esta decisión se ha tomado solo año y medio después de la puesta en marcha de la línea de la polidextrosa Sta-Lite® en Koog (Países Bajos). Con esta ampliación de su capacidad de producción, Tate Lyle reitera su compromiso de responder a la creciente demanda de consumo de productos con beneficios para la salud. Promitor™ Soluble Gluco Fibre es una extensión de la línea de productos de fibra dietética Promitor™ que ya ha demostrado su éxito con sus clientes de Norteamérica y Latinoamérica. Promitor™SGF70L ofrece a los fabricantes europeos de alimentos y bebidas una fibra dietética de estabilidad ácida, que permite desarrollar nuevas versiones, más saludables, de una amplia gama de productos a un coste moderado. Se trata de un ingrediente adecuado para aplicaciones que requieren fibras de maíz no transgénico e inicialmente estará disponible en forma líquida.
Disproquima incluye en su amplio catálogo de ingredientes la fibra Litesse (polidextrosa) de su representada Danisco, compañía especializada en ingredientes alimentarios, enzimas y soluciones de base biológica. En respuesta a la gran demanda de polidextrosa a nivel mundial, la compañía realizó el pasado año una importante inversión para ampliar la producción de su fibra funcional, Litesse®, con el objetivo de “mantener a largo plazo nuestra posición de líder en el mercado mundial de la polidextrosa”. De este modo, Danisco se adelanta a las previsiones de crecimiento de fibras funcionales, cuyo mercado se estima actualmente en más de 1.000 millones de dólares, y que según los analistas de la industria alimentaria se prevén tasas de crecimiento del 10 % anual durante los próximos cinco años. Litesse®,  disponible en líquido y en polvo, es una fibra soluble y prebiótica, de alta calidad y baja en calorías, capaz de mejorar los perfiles nutricionales de numerosos alimentos y bebidas a través del enriquecimiento con fibra, la reducción o la sustitución del azúcar y la reducción de las calorías o las grasas.
Dentro del segmento de fibras dietéticas, la compañía Norevo GmbH, de Alemania, ofrece Quick Fibre, una fibra prebiótica natural de acacia soluble en el agua, que se presenta con distintos tipos marcados H, M y D para adaptar la oferta a los requerimientos cualitativos de los clientes en cuanto a su receta y a los efectos deseados en el producto acabado. Una de las ventajas de Quick Fibre, con un valor calórico de 1,9 kcal/g (según el método AOAC985.29), es que permite una declaración alimentaria como sigue: “Fuente de fibras” = minimum 3 g de fibras por 100 g, o sea mínimo 1,5 g de fibras por 100 kcal, y “Alto en fibras” = minimum 6g de fibras por 100 g, es decir, mínimo 3 g de fibras por 100 kcal. Además, al ser una fibra prebiótica 100 % soluble en el agua, permite su utilización sin dificultad en recetas líquidas y sólidas, tanto en soluciones como en composiciones deshidratadas. Respecto a sus aplicaciones, las fibras prebióticas Quick Fibre enriquecen o fortalecen productos como pueden ser las bebidas dulces con valor funcional (naturales, ricas en fibras e hipocalóricas); los lácteos, como postres a base de leche, cremas, quesos y yogures y bebidas con leche aromatizada, en los que fortalece la funcionalidad del producto y ejerce un valor prebiótico, es decir, activamente eficaz en la digestión; galletas, panificados y pasteles,  aportando un valor funcional con la ventaja de lograr un producto hipocalórico; confitería hipocalórica, rica en fibras y pobre en azúcares y grasas, y  productos dietéticos de alto valor nutricional pero con bajas calorías.
En la actualidad, Norevo, en continuidad con su apuesta por los productos funcionales/bienestar, continúa desarrollando nuevos productos en la gama Quick Fibre, como son: Tipo H, Tipo M y Tipo D, e investigando nuevos sectores de aplicación en alimentos líquidos y sólidos.
Quimidroga cuenta entre sus representadas con varias empresas fabricantes de fibras alimentarias, como son la alemana Jelu Werk, con su marca Jelu de fibras insolubles de trigo, celulosa, avena y bambú; la danesa Dan Consume, con las fibras insolubles de guisante y soja Fibradan; la francesa Roquette Freres, con las gamas Nutriose, de fibra de maíz o trigo soluble de alta tolerancia y su fibra de guisante I50M, y la recientemente incorporada CJ, fabricante coreano de fibra de arroz. Con este portafolio, la compañía dirige sus productos a un amplio rango de segmentos alimentarios, especialmente a las industrias de panificación, galletas, bebidas y elaborados cárnicos.
Rettenmaier Ibérica (JRS Ibérica) opera en el mercado de las fibras alimenticias saludables, con fibras de frutas y cereales, y celulosas en polvo con la marca Vitacel, que engloba un amplio número de referencias para productos alimenticios, granulados, compactados en función del origen de las fibras, sus características funcionales y tecnológicas y del preparado alimentario en el que se incluirán. Los Vitacel en su versión trigo y avena son los de aplicación más extendida a nivel global en los alimentos sólidos, salsas y cremas, mientras que Vitacel en sus variedades de fibra de patata ofrecen las cualidades deseadas en el sector cárnico, por ser un ingrediente de muy buenas capacidades de absorción de agua, rendimiento, textura y palatabilidad. En cualquier caso, la compañía dirige sus fibras a “todo tipo de sectores que elaboren alimentos sólidos entre los que podemos destacar los sectores cárnico, pescado, panificación, galletería, bollería y pastelería y sus demandas están enfocadas por un lado al aporte de fibra pero también a la funcionalidad tecnológica excepcional que ofrece Vitacel”. Destacando como sus ventajas de uso que “es sencillo modificar texturas, mejorar retenciones de agua y aumentar los rendimientos, siempre creando un producto rico en fibra (mejora del perfil nutricional) y haciéndolo además apto para nutriciones especiales como el colectivo celíaco, tercera edad, nutriciones clínicas y nutriciones energéticas”.
En el ámbito de la innovación, la empresa como parte del Grupo Rettenmaier, uno de los grupos de mayor presencia europea y global en el mercado de fibras insolubles, desarrolla de forma continuada en sus instalaciones y plantas de aplicación, y en colaboración con centros de desarrollo, nuevas fibras “para satisfacer las necesidades de nuestros clientes, cada vez más exigentes tanto con la calidad del producto como en su funcionalidad, de ese modo lo que nos solicitan cada vez más son productos Vitacel más activos tecnológicamente a fin de cumplir con nuevas exigencias en los preparados alimenticios”. A modo de ejemplo, la firma adelanta que intensificará sus desarrollos en las líneas de Vitacel en su versión como sustitutos de grasa, “ya que su demanda crece en diversos sectores alimentarios, como el cárnico, que está dando un giro hacia líneas de productos más saludables, lo cual es una tendencia muy positiva para mejorar el perfil nutricional y la aceptación por parte del consumidor final”. En concreto, los últimos lanzamientos de Rettenmaier son, por un lado, la nueva línea Vitacel SAF, fibra de soja de interesantes y nuevas propiedades para productos de bollería y, en segundo lugar, la ampliación de la línea de fibras Vitacel reemplazantes de grasa de elevada funcionalidad para preparados cárnicos, como picados y pastas finas.
Dentro de su diversificado catálogo de ingredientes para la industria alimentaria, Tecom  incluye la gama de fibras insolubles Justifiber, de su representada International Fiber. Entre los últimos desarrollos, presentados en este campo,  la compañía cita la Fibra de Avena y la Fibra de Caña de Azúcar, de coloración muy blanca y que destacan por no alterar los colores de los productos en los que se emplean.  Tecom dirige estos productos, especialmente a la industria de platos preparados, cárnica, panificación y  galletería, sectores que, según destacan fuentes de la compañía, “quieren unas fibras de alta funcionalidad, pureza, ausencia de alérgenos y que sean competitivas”. En opinión de la empresa, las fibras son un ingrediente de grandes posibilidades para la industria, “hay que conocer la fibra adecuada para cada aplicación, si es así su uso es muy fácil y tienen altas prestaciones”. 
Además de las citadas novedades, Tecom anuncia que “hay otros lanzamientos previstos en la gama de fibras, pero todavía están en planificación”. Para la firma, “la evolución del 2011 ha sido positiva, teniendo en cuenta la actual situación económica. Se han concretado proyectos en los cuales se ha trabajado desde hace tiempo y se ha abierto la posibilidad a nuevos proyectos”. Así, en 2012 vamos a desarrollar  una nueva línea de estabilizantes de alta funcionalidad  para todo tipo de industria alimentaria y otra línea de conservantes naturales para productos lácteos frescos”.
La compañía distribuidora de materias primas e ingredientes para la industria alimentaria, Trades, opera dentro del segmento de fibras alimenticias, actualmente con fibras y salvados de cereales. Sus últimos lanzamientos en el sector han sido las fibras con un elevado nivel de retención de agua, especialmente dirigidas a la industria cárnica. Además de esta industria, Trades también atiende con sus fibras al sector bakery y platos preparados, para “cubrir sus principales demandas, dirigidas a productos de procedencia natural y sabor neutro”, puntualiza su director comercial, Joaquín Albalat.
Actualmente, la firma está trabajando en nuevos desarrollos de preparados de fibra que incorporen el germen, para devolver a las harinas su composición original. Respecto a su valoración del último ejercicio, “nuestra evolución ha sido adaptarnos al cliente en momentos de crisis económica, aportando soluciones rentables y fiables”. Con este telón de fondo, los principales acontecimientos para la compañía han sido “la apertura una subsidiaria en Portugal y la preparación de una cocina abierta en nuestras instalaciones que llamamos showroom y que funciona a modo de planta piloto”. Por su parte, los principales proyectos giran en torno a “la atención al cliente, focalización y rentabilidad nuestra y de nuestros clientes”.
Al objeto de completar su catálogo de ingredientes y ampliar así el servicio a sus clientes, Tecnufar Ibérica ha comenzado a trabajar recientemente con este tipo de productos, con fibras insolubles de trigo, soja, celulosa, altramuz y avena, especialmente  para panificación, y también con fibras de bambú, que se evidencian como idóneas para su empleo en productos cárnicos.
Según declara  Andrés Herepey, gerente de la compañía, “venimos observando que en EE UU hay un gran boom en galletería alta en fibras, éste es un fenómeno que también es creciente en el mercado español y confiamos en que tendremos un buen crecimiento en este mercado”.

 

Publicado en la revista Tecnifood núm.80 (marzo/abril 2011).

Mostrar comentarios (No hay comentarios)

Deja un comentario

Noticias relacionadas