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Gases y frío industrial, nuevas soluciones para alargar la vida de los alimentos

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Una de las tareas más complejas a las que debe enfrentarse la industria la alimentaria reside en lograr alargar la vida de los productos en óptimas condiciones, un aspecto en el que los gases industriales y las tecnologías del frío juegan cada vez un papel más importante como aliados en la lucha contra los efectos del tiempo, principalmente la oxidación y la contaminación por microorganismos. En el último número de Tecnifood, publicamos un completo informe sobre gases industriales y tecnología del frío, en el que se recoge lo último en nuevas técnicas y aplicaciones de los gases para responder a las necesidades particulares de cada segmento de la alimentación y las bebidas, que están dando lugar a avanzados desarrollos en el sector de la criogenia.
Son tres las aplicaciones clásicas vinculadas al frío que cuentan con un mayor éxito dentro del sector alimentario, en el que cabe destacar la relevancia de la industria   cárnica: la congelación, el golpe de frío o crusting y la dosificación de nieve carbónica en procesos de amasado o picado (tanto en el segmento cárnico, como en panadería y repostería).
Para adaptarse a las demandas de un sector que evoluciona constantemente hacia nuevos productos cada vez más elaborados, con métodos de envasado o de almacenamiento más competitivos, la industria alimentaria desea contar con los proveedores de gases para el desarrollo paralelo de nuevas aplicaciones que solventen los problemas que presenten los nuevos retos, siendo la calidad de su producto final, la seguridad del proceso y la garantía de suministro los pilares básicos de los requerimientos de la industria alimentaria a los proveedores de gases y tecnologías del frío. Para ello, tanto las empresas que les surten de estos gases, como las que les facilitan los equipos de medición que les permitan controlar la seguridad del proceso, investigan continuamente en nuevas soluciones. Así, por ejemplo, junto  gases clásicos en la industria alimentaria, como el hidróxido de carbono, nitrógeno e hidrógeno, el argón muestra un uso cada vez más frecuente como gas de envasado en carnes de cordero con hueso gracias al efecto de ralentización que produce en el ennegrecimiento del mismo.

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