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Grandes posibilidades del envase inteligente para la industria alimentaria

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En este artículo técnico, Itene hace referencia a los envases inteligentes, a sus diversas aplicaciones en el sector de la industria alimentaria, en el de la droguería y también en la cosmética. Se exponen las ventajas de estos envases a través de diversos ejemplos de empresas que ya han empezado a utilizarlos

El desarrollo de envases inteligentes presenta numerosas posibilidades en el sector de la industria alimentaria y en el de cosmética y droguería. Además de servir como una herramienta de marketing, los nuevos envases facilitarán el uso de los productos y garantizarán su integridad evitando así el problema de las falsificaciones y la comercialización de copias ilegales.
Los cambios en los hábitos de consumo de la población, en sus preferencias, gustos y necesidades, han provocado que el mercado evolucione con el objetivo de suplir estas nuevas demandas.
Entre las nuevas necesidades que han surgido durante los últimos años, destaca el hecho de que los consumidores/usuarios cada vez son más exigentes con los productos que adquieren, reclamando a los productos nuevas prestaciones y, sobre todo, buscando comodidad y facilidad en su uso. Esta situación, unida al hecho de que el mercado actual es un mercado muy competitivo, ha hecho que los fabricantes de productos busquen nuevas herramientas para provocar en los consumidores la compra de sus productos.
Estudios realizados han demostrado que más del 70% de las decisiones de compra se realizan en la propia tienda. Es por ello que el envase es un elemento clave en el marketing de los productos, ya que en los lineales de los supermercados actúa como vendedor silencioso.
Una de las formas de dotar a los productos con un nuevo valor añadido, concretamente a los productos de alimentación y droguería y cosmética, es a través del uso de envases inteligentes.
Los envases inteligentes son envases que facilitan la comunicación entre el producto que contienen y el consumidor, aportándole un tipo de información de valor que los envases tradicionales no son capaces de proporcionarle.
Existen envases inteligentes de distintos tipos, desde los que transportan datos y facilitan las operaciones logísticas y de trazabilidad, hasta los que informan sobre la vida útil de los productos, la temperatura a las que han sido expuestos, el olor que tienen, garantizan la autenticidad del producto que contienen, captan la atención del futuro comprador, etc.
Centrándose la capacidad del envase inteligente como herramienta de marketing, está demostrado que los consumidores están más dispuestos a comprar productos cuando pueden tocarlos y olerlos.
Debido a ello, no resulta entonces extraño que los vendedores, suministradores de envases y la tecnología en general, estén intentando explotar el sentido del olfato añadiendo una nueva dimensión al envase.

Poder oler los productos, nueva estrategia competitiva
Hasta la fecha, los productores usaban la visión y el tacto para conectar emocionalmente sus productos expuestos en el lineal con los consumidores y provocar así su compra. Con el uso de los envases inteligentes, los fabricantes pueden utilizar además el sentido del olfato, mostrando a los consumidores el olor de sus productos de una forma sencilla y cómoda. 
Cuando olemos algo, este olor va directamente a nuestro centro emocional. El cerebro almacena esta información durante toda la vida y éste recuerdo, sea malo o bueno, surge inmediatamente cuando se vuelve a oler ese aroma. El uso de envases inteligentes capaces de desprender el aroma del producto que contienen incide en este sentido y puede utilizarse como una herramienta de marketing, de forma que los usuarios asocien el olor con la marca o con algo positivo, fomentando así su venta.
El patrón de conducta normal de los consumidores es abrir el envase para oler el producto, cerrarlo, depositarlo en la estantería del lineal y posteriormente coger el producto que está al lado y que no ha sido abierto.
Una de las desventajas que tienen los productos que están sellados con el objetivo de evitar posibles falsificaciones o alteraciones es que los consumidores no pueden evaluar si les gusta o no su olor. La incorporación de estos dispositivos inteligentes en este tipo de envases supliría este inconveniente.
En la actualidad las formas que existen de integración de los aromas en los envases son incorporándolas en tintas o barnices, en forma de recubrimiento polimérico en el material de envase o en etiquetas de rascar y oler.
Para integrar las esencias en las tintas, barnices o etiquetas, resulta necesaria una investigación previa ya que no se trata de una ciencia exacta. Cada aplicación tiene su formulación y, además, el tipo de material de envase empleado influye en la intensidad del aroma liberado.

Productos que incorporan estas medidas a sus envases
Por otro lado, en la actualidad existen en el mercado productos de grandes compañías del sector de la cosmética o droguería que incorporan en sus envases etiquetas de rascar y oler. Ejemplos de empresas que emplean esta nueva tecnología son Univeler, la cual ha utilizado tintas con perfume en sus marcas de desodorantes y cuidado personal.
Además, Univeler incorporó el aroma de uno de sus detergentes en polvo en los tickets del autobús de algunas ciudades de Reino Unido incrementando espectacularmente sus ventas. Todo hacer pensar que el sector alimentario no va a quedar al margen de esta tendencia.
En 2004 – 2005, los productos para el cuidado del cabello de la marca americana Fresh Concepts incorporaron etiquetas de rascar y oler de forma que el consumidor pudiese saber como iba a oler su cabello tras el uso de esos productos.
Finalmente, Procter and Gamble incorporó este tipo de etiquetas en su gama de pastas de dientes Whitening Crest. La etiqueta emitía un olor representando cada uno de los sabores de la pasta de dientes.
Otro tipo de envases inteligentes también aplicables a la industria de la cosmética, de la droguería y al sector alimentario son los envases que informan sobre el tiempo y la temperatura a la que los productos han sido expuestos a través de indicadores tiempo–temperatura (TTis) y los envases que sólo informan sobre la temperatura a la que los productos han sido expuestos a través de indicadores de temperatura (Ti).

Utilidades de los envases inteligentes
Los envases indicadores de temperatura resultarían muy útiles en productos como las tintas termocrómicas que indican la temperatura de consumo correcta para bebidas y alimentos y pueden utilizarse tanto con los calientes (biberón) como con los fríos (cerveza, refrescos). En todos los casos las etiquetas indican un rango de temperatura de consumo, es decir, no tienen una fiabilidad de décimas de grado. En el caso de la tinta del huevo, esta indica el grado de cocción del mismo, para saber si el huevo pasado por agua está poco o muy hecho. 
Por otro lado, la incorporación de indicadores de radiación en los envases resultaría interesante para productos en los que además de la temperatura, la acción de la luz también deteriorase sus propiedades. El indicador iría cambiando de coloración en función de la radiación solar recibida.
Otro tipo de envases inteligentes aplicables a la industria de la alimentación y de la cosmética y la droguería, son los envases con indicadores de humedad. Este tipo de envases resultaría especialmente interesante en productos que tienden a secarse. El envase contendría en su interior un indicador de humedad que podría ser visto desde el exterior. El cambio de coloración de este indicador se correlacionaría con el nivel de humedad del producto. De esta forma y sin tener que abrir el envase, el usuario sabría cuándo el producto dejaría de ser apto para ser usado, debido a su baja humedad.
Otra aplicación importante que pueden tener los envases inteligentes es debida a su función antifraude. Un problema importante que sufren en la actualidad los productos alimentarios de alta gama son las falsificaciones y la comercialización de copias ilegales. A parte de las pérdidas económicas que la comercialización de estas falsificaciones pueda acarrear a los fabricantes de las marcas originales, las copias  pueden perjudicar la salud. El problema es que en muchas ocasiones, estas copias van envueltas en los paquetes originales, pasando como auténticos ante los ojos de muchos clientes e, incluso, de los dueños de las tiendas. Es aquí, donde el desarrollo de un envase inteligente con funcionalidad antifraude jugaría un papel crucial para evitar la falsificación de los productos.
Existen en el mercado etiquetas o cintas adhesivas que muestran cuando un envase/embalaje ha sido abierto. Por ejemplo, existen cintas adhesivas que sellan el envase y cuando son retiradas dejan unos símbolos o letras detrás, como por ejemplo, la palabra auténtico o abierto, para que el usuario sepa que el envase ha sido manipulado.

Detener las falsificaciones y el fraude
Dentro del campo de las tecnologías antifalsificación y antifraude, la tecnología de identificación por radiofrecuencia (RFID) juega un gran papel.
RFID es una avanzada forma de almacenar y transmitir datos en tiempo real, para una identificación y trazabilidad automática del producto que usa dispositivos denominados etiquetas, transpondedores o tags RFID. Estas etiquetas se componen de un microchip montado sobre un sustrato comúnmente de plástico o papel con una antena adherida. Su funcionamiento es muy sencillo, la etiqueta se lee a través de un lector RFID el cual genera ondas de radiofrecuencia. Cuando esta etiqueta pasa a través de este campo, se activa y transmite la información que contiene al lector, de forma que esta información puede ser descargada a posteriori en un ordenador.
 Avances realizados en este campo han permitido llegar a conseguir dispositivos RFID parcialmente impresos sobre el propio material de envase utilizando técnicas de impresión en continuo. Estos nuevos dispositivos impresos permiten desarrollar nuevas funcionalidades en el propio envase que garantizan la integridad y autenticidad de los productos.
Finalmente, el desarrollo de dispositivos electrónicos impresos en el material de envase ofrece muchas posibilidades, no sólo como elemento antifraude, sino como herramienta de entretenimiento, marketing, de información, etc.
La impresión de componentes electrónicos, como su nombre indica, consiste en la impresión de tintas conductivas, semiconductivas, dieléctricas, aislantes, etc. para crear dispositivos electrónicos sobre materiales en los que la electrónica convencional no se puede aplicar, como films flexibles, finos o quebradizos. Los dispositivos que se pueden desarrollar con esta tecnología son etiquetas RFID impresas, pantallas o displays publicitarios impresos, baterías impresas, etc.
En la actualidad, la empresa Pliant ha desarrollado un film plástico estirable que usa la tecnología RFID impresa para hacer palés a prueba de apertura y por consiguiente con funcionalidad antifraude. El producto consiste en un film plástico que lleva impresa la antena RFID a partir de tintas conductivas, de forma que cuando el film se rompe porque alguien manipula la carga, la antena de la etiqueta RFID también se rompe y por tanto la etiqueta RFID deja de leerse por los lectores.
Itene junto con la colaboración de Aido, están investigando en el desarrollo de sensores antifraude impresos en el propio material de envase para productos de alto valor añadido.
Estos envases están dotados de un sensor de apertura impreso mediante tintas conductivas, que se utiliza para detectar una manipulación o apertura de los envases durante su distribución. Un circuito electrónico alertará mediante unos diodos emisores de luz cuándo el envase ha sido abierto o manipulado.
Por otro lado, el desarrollo de baterías impresas también muestra grandes oportunidades en el desarrollo de envases inteligentes para el sector cosmético. Estas nuevas baterías combinan las técnicas tradicionales de impresión con los principios básicos de la química de las baterías.
En la actualidad, la empresa Power Paper dispone en el mercado de parches que incorporan este tipo de baterías. Sus parches son utilizados para el tratamiento de problemas como por ejemplo heridas en la piel, combatir los signos de la edad, arrugas, hiperpigmentación, quemaduras, etc. y pueden ser diseñados adaptándolos a cualquier forma y medida del contorno humano. La batería impresa, a través de una corriente eléctrica suave promueve la liberación de ingredientes activos del parche y su absorción en la piel, mejorando sus resultados.
Finalmente, mediante la incorporación de la electrónica impresa en los envases, se podrían lograr funciones impensables hasta la fecha, como por ejemplo, crear envases que automáticamente informasen al usuario sobre cuando sería necesario un nuevo tratamiento o informarle sobre el establecimiento más cercano para adquirirlo, etc.
Las posibilidades que presenta la electrónica impresa son innumerables. Además de dotar al envase con capacidades antifraude y antifalsificación como se ha mostrado, la electrónica impresa permitirá aplicar la tecnología RFID en productos en los que ahora es imposible debido a su precio, facilitando sus operaciones logísticas. Por ejemplo, el propio envase podrá avisar a los comerciantes sobre la cantidad de producto que tienen en su lineal, sobre si es necesario reponerlo o sobre si existe algún producto con poca rotación. Los consumidores no tendrán que leer las instrucciones del envase, serán ellos mismos los que les dirán todo lo que tienen que hacer.
En envases opacos tipo lejía, detergentes, insecticidas, etc. el propio envase informará de una forma fácilmente comprensible sobre la cantidad de producto que queda en su interior, llegando incluso a poder estimar, en función del patrón de uso de cada persona, cuando será necesario reemplazarlo por otro nuevo, etc.
Las posibilidades que presentan los envases inteligentes en los productos de alimentación, cosmética y droguería son muchas y muy variadas. El desarrollo de nuevos tipos de indicadores así como de la electrónica impresa, permitirán dotar a los envases de nuevas funciones y prestaciones orientadas a facilitar el día a día a la sociedad en general y que hasta la fecha, han sido impensables de conseguir.

Publicado en el número 73 de la revista Tecnifood

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