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“Nuestra prioridad es dar un fuerte impulso a la I+D+i en el sector agroalimentario”

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Elena Espinosa, ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, nos habla de la magnitud del ámbito alimentario en el conjunto industrial español y de los esfuerzos que realizan, tanto el sector público como el privado, para generar un tejido altamente competitivo y fomentar la cultura tecnológica y científica

¿En qué estado se encuentra actualmente la industria alimentaria en España?
– La industria alimentaria española es un sector estratégico que, a pesar de la crisis que estamos atravesando, se encuentra en una buena situación, gracias al gran esfuerzo realizado en los últimos años para ser competitivo, invirtiendo en equipos y en I+D+i, mejorando tanto los productos como sus presentaciones y dotándolos de valor añadido.
Los datos señalan que la industria agroalimentaria española, con un 17% del producto industrial y un 17% del empleo y más de 500.000 trabajadores directos es el primer sector industrial español. Una industria que en el año 2008, en plena crisis, ha crecido un 1,3% en términos reales y generado empleo un 2,99% con respecto al año anterior.
Los últimos datos disponibles del año 2009 nos indican que es el sector industrial español que mejores cifras registra en su producción, lo que ha logrado frenar la caída de la producción industrial en España, en términos globales.
Además, es un sector con un comportamiento muy positivo en el comercio exterior. En 2008, con 15.560 millones de euros de exportación en alimentación transformada, tuvo una tasa de cobertura del 102%, tasa que está manteniendo en el año 2009, según los datos del período enero-agosto.
Los productos exportados más representativos en 2008 fueron vinos, aceite de oliva, carne de porcino, y legumbres y hortalizas conservadas.
¿Cuáles son las iniciativas del MARM que va a implementar en 2010 para promocionar la industria alimentaria?
– El Gobierno está aplicando cuantas herramientas están a su alcance para fomentar la competitividad del sector agroalimentario.
Hemos puesto en marcha de forma consensuada con los Agentes sociales y las Comunidades Autónomas diversas medidas en beneficio del sector agroalimentario. Entre ellas, destaco el Plan de Estímulo a la Inversión diseñado por el MARM y el ICO, y que abarca las líneas, Pequeña y Mediana Empresa, Crecimiento empresarial, Emprendedores e Internacionalización. Esta línea ha suscitado un gran interés, con más de 7.000 solicitudes por un importe cercano a los 830 millones de euros hasta el 26 de octubre de este año 2009.
En el marco del apoyo a la promoción y comercialización de los productos, el Ministerio realiza diversas campañas informativas sobre los productos de calidad y el consumo de frutas y hortalizas, y ha puesto en marcha un programa de apoyo al sector vitivinícola español en mercados de terceros países, contando con una financiación de 160 millones de euros para el período 2009-2013.
Esta medida persigue fomentar la apertura de mercados exteriores, aprovechando las especiales características y cualidades de los vinos españoles.
También quiero destacar el Plan de medidas de mejora de los productos ganaderos a países terceros, con el que se han impulsado las exportaciones de manera notable, con un incremento del sector porcino superior al 25%, reforzándose también la presencia de los productos cárnicos en el sureste asiático, afianzando las exportaciones en China, Japón y Filipinas.
Por otro lado, la industria tiene un gran instrumento de modernización, a través de los programas de desarrollo rural, en la medida relativa al “aumento del valor añadido” y que, como saben, tienen un horizonte que llega hasta 2013.
Finalmente, quiero subrayar que entre las actuaciones que contempla la agenda de la presidencia española de la UE, hay varias que afectan de forma particular a la industria agroalimentaria y que pueden tener un importante efecto dinamizador de la misma, como las decisiones del Grupo de Alto nivel sobre competitividad de la industria agroalimentaria europea, la aproximación entre las legislaciones de competencia y materia agroalimentaria, la política de calidad para los productos agrícolas y el etiquetado e información al consumidor.

¿Qué acciones están llevando a cabo para incrementar la innovación tecnológica en dichas empresas?
– La agroindustria española debe tener como objetivo la mejora de la competitividad, y ello pasa por facilitar el acceso a la innovación a las empresas.
Desde el Ministerio se han emprendido desde hace tiempo acciones de apoyo a la creación y el desarrollo de los Centros Tecnológicos, así como la transferencia de la investigación a los sectores productivos.
La Dirección General de Industria y Mercados Alimentarios dedica una parte importante de su presupuesto a participar en convenios para la creación de diferentes Centros Tecnológicos, con la Fundación Cetal, GEOLIT o la Fundación Genoma. Por otra parte, en los convenios que se mantienen con Cooperativas Agroalimentarias y la Federación de Industrias Alimentarias y Bebidas de España (FIAB), se hace un especial hincapié en las actividades relacionadas con el desarrollo y la innovación tecnológica.
Por último, no se debe olvidar el apoyo prestado por las administraciones Europea, Central y Autonómicas, de manera coordinada, fomentando el impulso al acceso y desarrollo de la Innovación y la aplicación de las nuevas tecnologías, a través de los Programas de Desarrollo Rural. Este es uno de los cuatro objetivos que persiguen la Medida 123 del “Aumento del valor Añadido”, a la que me he referido anteriormente.
Finalmente, hay que recordar que participamos en proyectos de investigación útiles para el desarrollo comercial de nuestras industrias, a través de convenios de colaboración con centros y universidades públicas y privadas.

A pesar de que la alimentación es uno de los sectores menos afectados por la crisis, ha acusado recibo del descenso en el consumo. ¿Qué medidas está tomando el Ministerio para contribuir a equilibrar la situación?
– En primer lugar, quiero decirles que, según los datos de nuestro Panel de Alimentación, el consumo se mantiene prácticamente estable, habiéndose producido un trasvase desde el sector de la hostelería restauración al realizado en el hogar.
En el período que va desde 1 de octubre de 2008 a 30 de septiembre de 2009, el gasto en alimentación fue de 87.635 millones de euros, lo que nos da una idea de su importancia para la economía nacional. Este gasto representa un descenso del 3,3%. En cantidades compradas el descenso es menor del 1,5%. Quiero resaltar que determinados productos de la Dieta Mediterránea, como frutas y hortalizas, o con Denominación de Origen, como quesos y vinos, han incrementado sus cifras de consumo en los hogares.
Como apoyo a nuestros productos, realizamos distintas acciones de promoción a través, fundamentalmente, de nuestra página web “www.alimentación.es”, para fomentar el consumo y también apoyando a los sectores para posicionarse en mercados exteriores.
En el Ministerio ponemos a disposición del sector nuestros estudios de consumo y de mercado para conocer la realidad y tomar decisiones eficaces, y también los estudios sobre la cadena de valor, con el fin de aumentar la transparencia en la formación de precios e información a los consumidores sobre márgenes comerciales.

¿Se está notando una desinversión tecnológica en el sector alimentario español?
– Decir eso no sería una afirmación correcta. No hay signos de una desinversión tecnológica en el sector. Como es conocido, el Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica 2008-2011 establece entre sus prioridades la necesidad de generar un tejido empresarial altamente competitivo y fomentar la cultura científica y tecnológica en España.
La inversión en I+D en 2007 en España representó el 1,9% del PIB, con un crecimiento muy importante en los últimos años, en concreto del 9,4% respecto al año anterior. No obstante, estamos por debajo de la media comunitaria, y debemos hacer un esfuerzo en consonancia con la posición de nuestro PIB a nivel mundial.
Durante 2009, el MARM, dentro del sector agroalimentario, ha dedicado cifras similares a años anteriores en ayudas I+D+i y de formación de capital humano, fundamental para la reversión de actitudes y para que las ayudas concretas en I+D+i tengan una continuidad y den sus frutos en un futuro.
Mantenemos entre nuestras prioridades el dar un fuerte impulso a la I+D+i en el sector agroalimentario.

¿Cómo está respondiendo la industria agroalimentaria a los cambios legislativos que provienen de la Unión Europea?
– La industria tiene una participación activa en las propuestas legislativas, dado su interés por su contenido y aplicación. En general, los empresarios son ágiles a la hora de adaptarse a los cambios profundos que en diversos aspectos se están produciendo en la legislación alimentaria, desde lo relativo a las normas sectoriales de composición, calidad y etiquetado, hasta los aspectos horizontales, como la información al consumidor o los higiénico-sanitarios o medioambientales.
Desde el punto de vista ambiental, actualmente todas las políticas y actividades a nivel comunitario se desarrollan sobre la base del “desarrollo sostenible”, según estableció el V Programa de Actuación Comunitario en materia de medio ambiente “Hacia un desarrollo sostenible”. Por otra parte, según establece el Tratado de Ámsterdam, es obligatorio integrar la protección del medio ambiente en las políticas comunitarias.
Por tanto, se considera prioritario avanzar hacia un equilibrio más sostenible entre la actividad humana y el desarrollo socioeconómico por una parte, y los recursos y la capacidad de regeneración de la naturaleza, por otra. Y también, integrar las consideraciones ambientales en la política alimentaria española.
Por su parte, la industria alimentaria ha adoptado también estos criterios como fundamento de su actividad, observándose que el sector ha hecho grandes esfuerzos para integrar la protección ambiental en toda la cadena alimentaria, desde la producción primaria hasta el consumo final del producto.

¿De qué manera observa el ministerio el auge de las marcas blancas y cómo pueden incidir éstas en la innovación de la industria alimentaria?
– Entendemos que es importante que el consumidor pueda elegir lo que mejor se adecúe en cada momento a sus necesidades, teniendo la oportunidad de poder escoger entre una amplia gama de productos, formatos, precios, marcas, variedades.
Como les decía anteriormente, el Ministerio realiza estudios sobre el consumo y la cadena de valor, con el fin de ofrecer al sector y a la sociedad el mejor conocimiento de la realidad.
En este sentido, y según un estudio específico del Observatorio del Consumo y la Distribución Alimentaria, el 89,6% de los responsables de compra de productos de alimentación en el hogar manifiestan comprar productos con marcas de distribuidor y el 47,4% de los hogares compran bastantes o muchos de estos tipos de producto.
También se deduce que estos productos se compran más en tiempo de crisis y fundamentalmente por el precio.
La industria alimentaria en nuestro país viene haciendo un enorme esfuerzo por adecuarse a las demandas del consumidor, y ello gracias a la inversión en investigación, desarrollo e innovación. En un contexto de crisis, donde el consumidor ha cambiado en su comportamiento, es más necesario que nunca que la industria busque nuevos productos, nuevas estrategias y nuevos procesos.

¿Cuáles han sido las partidas más afectadas por la reducción del presupuesto ministerial y si éstas afectarán al sector?
– En primer lugar, quisiera señalar que los del MARM son unos presupuestos austeros que, en función de la situación actual, reducen el gasto público pero consolidan las inversiones en proyectos estratégicos y aseguran el apoyo a los sectores productivos y a la sostenibilidad del conjunto de las políticas del Ministerio. En ese sentido, el presupuesto global del Ministerio para 2010 consolida la apuesta por un cambio del modelo productivo basado en la sostenibilidad, el equilibrio y la cohesión territorial.
En ese marco, quiero destacar la política de competitividad de la industria alimentaria y calidad alimentaria, que contará con un presupuesto cercano a los 80 millones de euros, de los cuales, el fomento de la industrialización y comercialización supera el 31% y la promoción se acerca a la cuarta parte. Otros objetivos que se persiguen son el fomento de I+D+i y formación, la vertebración de la cadena alimentaria y el control de la calidad.
Para nosotros, el sector agroalimentario es un sector estratégico y, por ello, lo hemos incluido en las prioridades de la próxima Presidencia Española del primer semestre del 2010.

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