AMEC: “La digitalización de procesos aportará más eficiencia y flexibilidad en la fabricación de alimentos”

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Guía Tecnología Alimentaria
Tanto en el área de proceso como en la de packaging, la digitalización de las compañías proveedoras de maquinaria y equipos para la industria alimentaria “está ya en el centro de la estrategia empresarial de las principales corporaciones y se irá extendiendo a todas las empresas”, aseguran Óscar Puig y Carmina Castellà, directores de AMEC Tecnoalimentación y AMEC Envasgraf, respectivamente. Una evolución que tiene entre sus ventajas “un aumento de la productividad y la optimización de costes”

La digitalización es un tema clave para mantener la competitividad de las empresas, pues nos afecta a todos los niveles. Actualmente, estamos viendo cómo, a través suyo, muchas empresas están transformando sus modelos de negocio, y su aplicación aumenta en todas las áreas funcionales: comercial, producción, logística, marketing, gerencia, etc.

La gestión de los datos a través de la digitalización también está en el centro de la estrategia empresarial de las principales corporaciones y se irá extendiendo a todas las empresas. Estos datos recogidos, correctamente interpretados y utilizados, tienen un impacto directo en la gestión y el beneficio de la empresa.

Su aplicación es una necesidad, ya que además, la evolución de la tecnología va a un ritmo mucho más rápido que las propias empresas y no podemos perder el tren de la competitividad.

La adaptación de las empresas tiene que tener un efecto en todas sus facetas aunque se tenga que priorizar, y valorando el retorno de la inversión desde un punto de vista del coste de oportunidad, pues a veces es difícil medir un impacto inmediato.

Más productividad y menos costes, principales ventajas

Según el Informe de Coyuntura 2016 y perspectivas 2017, elaborado por Amec, dos tercios de las empresas creen que la digitalización les afectará a corto o medio plazo, pero sorprende la opinión del tercio restante así que existe una labor importante acompañando a las empresas en este reto.

Entre las principales ventajas de sumarse al reto de la digitalización están indiscutiblemente un aumento de la productividad y la optimización de costes.

Como frenos, la resistencia al cambio y la adaptación de la organización. Por otro lado, es cierto que el talento es esencial para afrontar el reto, pero no depende solo de ciertas habilidades técnicas sino también de la predisposición y competencias para afrontarlo.

En el caso particular de la industria de alimentación, se está produciendo una revolución a través de la digitalización de procesos que va a dar como resultado una mayor eficiencia y flexibilidad en la fabricación de los alimentos, y toda la actividad relacionada con la cadena de valor, además de la calidad y la seguridad alimentaria.

A su vez, los fabricantes de tecnología para alimentación, envase y embalaje, tienen que seguir la pista del consumidor final para entender cómo integrar y afrontar la digitalización frente a las industrias transformadoras de alimentos. Qué les afecta a nuestros clientes frente al consumidor nos tiene que ocupar en cómo nos adaptamos y aquí juega un papel central la digitalización que, como decíamos, aporta flexibilidad.

Este concepto ya no es solo cuestión de la famosa producción a medida o “ad-hoc”, sino que depende de disponer de una tecnología óptima que, por ejemplo, coordine los procesos de los pedidos, con su procesamiento y el embalaje adecuado, reaccionando precisamente con flexibilidad a las peticiones de los clientes.

Esto es lo que la digitalización puede significar en la producción de alimentos y bebidas, como ya está pasando en otros sectores. Este enfoque hace posible que los clientes finales puedan satisfacer sus deseos individuales sobre productos concretos personalizándolos.

Otra tendencia, que está marcando a los consumidores, además de buscar productos saludables, adaptados a las tendencias medioambientales y con un packaging reducido y reciclable, es la omnicanalidad en la compra que ya no solo es física sino que también es digital, por tanto habría que preguntarse también cómo nos afecta.

Una industria fabricante de tecnología para procesamiento y packaging digitalizada, será una fábrica automatizada, flexible, inteligente, sostenible y comprometida con el medio ambiente, y conectada a su entorno. Equipos, personas y sistemas de la información trabajarán conjuntamente y en relación a toda la cadena de proveedores y clientes para ser más competitivos.

La industria de la alimentación quizás afronta este reto un poco más tarde que otros sectores pero con la gran ventaja de conocer los beneficios de la aplicación y sus puntos críticos, en un sector tan amplio que ofrece grandes oportunidades.

Óscar Puig, director de Amec Tecnolaimentación y subdiretor general de Amec

Carmina Castellà, directora de Amec Envasgraf

Otras informaciones en los contenidos privados de techpress.es y en la edición impresa de la Guía de la Tecnología Alimentaria 2017

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