La I+D+i en el ámbito de la industria de alimentación y bebidas

La Investigación y el Desarrollo son factores claves en el mundo industrial, y como tales, forman parte de los objetivos  del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino en su interés por impulsar un sector agroalimentario potente y competitivo, según escribe Alicia Villauriz, secretaria general de Medio Rural, en este artículo

Este empeño ha supuesto el desarrollo de actuaciones, en distintas áreas, destinadas a impulsar la formación de los trabajadores y gestores,  a potenciar el aumento del valor añadido de las producciones y a fomentar la investigación, el desarrollo y la innovación, como bienes intangibles de las empresas.
La I+D+I debe ser potenciada en el marco de un sector  agroalimentario que ha logrado adquirir una gran importancia económica como generador de riqueza, empleo y cohesión territorial. Es importante recordar que la industria agroalimentaria, compuesta por más de 31.000 empresas, es el primer sector de la industria manufacturera en España, con el 17 por ciento del total de la producción industrial, generando 487.500 puestos de trabajo en 2007, lo que representa cerca del 15 por ciento del empleo industrial.
Cuenta también con una particularidad, ya que el 96,3 por ciento de estas empresas tienen menos de 50 empleados, lo que confiere a las industrias del sector agroalimentario un carácter de empresas de pequeño tamaño, fundamentalmente pymes.
En estas pequeñas y medianas empresas es donde, según los estudios realizados por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, menos se invierte en innovación  tecnológica y donde menor percepción existe de su necesidad, razón por la que el MARM quiere centrar sus actuaciones en el fomento de una cultura de I+D, trasladando su importancia y ventajas a las empresas, y en particular a las pymes, que son las que más lo necesitan.
En esta línea, el Ministerio ha dedicado durante 2008, en el marco del sector agroalimentario, 10,6 millones de euros a las ayudas de I+D, y de formación del capital humano, destinándolas fundamentalmente a centros tecnológicos, formación y ayudas a operadores del sector agroalimentario.

Centros Tecnológicos Alimentarios, al servicio del sector
Los Centros Tecnológicos Agroalimentarios, a los que el MARM ha aportado en 2008 un presupuesto de  6,9 millones de euros, se conciben como instrumentos al servicio de las estrategias de desarrollo local, con base en el potencial agrario de su área de influencia. Apoyados en los recursos de I+D+i de las Universidades y de otros centros de investigación, y con aportación financiera de las distintas administraciones y de las empresas privadas, pueden canalizar y optimizar iniciativas de industrialización, basadas en la innovación y la alta tecnología.
Estos Centros Tecnológicos, constituyen, por tanto,  un instrumento que permite abrir esa vía de colaboración entre los agentes implicados, empresas, universidades y centros de investigación,  actuando como interfaz tecnológico entre las necesidades de I+D de las empresas y los estudios y los avances de los centros de investigación y universidades, al poner  en contacto ambos polos.
A través de un Convenio específico con la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB), se han financiado actuaciones para el fomento de la innovación en el sector industrial agroalimentario, mediante acciones de transferencia de tecnología y asesoramiento técnico, dando a conocer la oferta de investigación agroalimentaria, a través de plataformas tecnológicas y congresos, y se ha dado impulso a Centros Tecnológicos Agroalimentarios Nacionales y a la Plataforma Food for Life Spain, para potenciar su desarrollo y  la transparencia de los resultados I+D+i a las industrias agroalimentarias.
Mediante ese Convenio, el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, participa, junto con Comunidades Autónomas y Administración Local, en dos centros tecnológicos sectoriales: el Centro Técnico Nacional de Conservas Vegetales, hoy día denominado CNTA, y el Centro para el Sector de Conservas de Pescado (CECOPESCA).
El Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA) ubicado en San Adrián (Navarra), es una entidad privada sin ánimo de lucro, creada en 1981, por iniciativa del sector industrial conservero del Valle del Ebro. Este Centro responde al modelo de colaboración entre la comunidad científica y el sector empresarial, con el objetivo de contribuir al desarrollo científico y mejorar la competitividad, en base al desarrollo y aplicación de técnicas que garantizan la seguridad alimentaria y la calidad de los productos, así como para desarrollar  e investigar nuevas formas de comercialización.
Presta servicios de asistencia técnica y de I+D+i a alrededor de 500 empresas -asociadas y clientes- de sectores de transformados vegetales, aguas de bebida envasadas, harinas, zumos y néctares o platos preparados, siendo el Centro de Referencia para la Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasadas (ANEABE), para la Asociación Española de Fabricantes de Vegetales Congelados (ASEVEC) y para el Consejo de Producción Agraria Ecológica de Navarra (CPAEN).
Por su parte, el Centro Técnico Nacional de Conservación de Productos de la pesca (CECOPESCA), tiene  como objetivos promover la calidad, investigación, innovación y desarrollo tecnológico en el campo de la conservación de productos de la pesca y de la acuicultura, así como la transferencia de los resultados de investigación al tejido empresarial.
Presta asesoramiento científico, tecnológico y normativo a sus empresas asociadas, con el fin último del control y mejora de calidad de sus productos, desplazándose para ello a los propios centros productivos, poniendo a disposición de las empresas todos aquellos mecanismos que pudieran favorecer la competitividad del sector e impulsar su desarrollo industrial.
Estos centros, tras más de una década de andadura, han demostrado su idoneidad, habiendo experimentado diversas ampliaciones hasta constituirse en centros de referencia para la industria europea de esos sectores, por la calidad de su investigación y de los servicios que prestan.
Además, el MARM impulsa la creación de Centros Tecnológicos Agroalimentarios, que colaboren con el sector en la misión de diversificar la calidad de los productos agroalimentarios y mejorar la confianza de los consumidores, así como en la promoción y la modernización de la industria, su desarrollo tecnológico, su adecuación medioambiental y su presencia en el mercado internacional.
Este es el caso del Centro Tecnológico Agroalimentario de Lugo, CETAL, en cuya financiación el Ministerio ha invertido más de 4,5 millones de euros en 2008, El Complejo Tecnológico de Servicios Avanzados para el Olivar y el Aceite en el Parque GEOLIT, que ha contado con una financiación del MARM de más de 1,6 millones de euros durante el presente año, el Centro Agroindustrial de Jerez, al que el Ministerio ha aportado 11 millones de euros desde 2004 a 2007, y la Fundación para el desarrollo de la investigación genómica y proteómica, GENOMA, a la que se destinarán 300.000 euros en 2008 y el doble para el próximo año.

Programas de Desarrollo Rural
No se debe olvidar, por otra parte,  el apoyo prestado, de manera coordinada, por las administraciones europea, central y autonómica,  fomentando el impulso al acceso y desarrollo de la Innovación y la aplicación de las nuevas tecnologías, a través de los Programas de Desarrollo Rural.
Este es uno de los cuatro objetivos que persiguen la Medida 123 del “Aumento del valor Añadido” en la programación 2007-2013. Se trata de una de las seis Medidas Horizontales que figuran en los 17 Programas de Desarrollo Rural por considerarse esencial para la consecución de los objetivos generales de la Programación.
La Medida cuenta con una aportación del MARM de 502 millones de euros, del FEADER de más de 863 millones y de las Comunidades Autónomas en torno a 1.160 millones de euros. Con ella se pretende apoyar, de manera prioritaria, las inversiones realizadas por las pymes y en menor medida las llevadas a cabo por las empresas “intermedias” -inferiores a 750 empleados y a 200 millones de euros de volumen de negocio-, en el ámbito de la industria alimentaria, para la implantación de proyectos innovadores ya realizados, o para la elaboración de nuevos productos y la aplicación de nuevos procesos y tecnologías, todo ello desde una óptica práctica que mejore la competitividad de las empresas.
En conclusión, el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, a través de las distintas actuaciones enumeradas anteriormente, apoyo a los centros tecnológicos, a la formación del capital humano y las ayudas a los operadores del sector agroalimentario, espera fomentar tanto el desarrollo de una cultura del I+D como el acceso a la innovación en nuestra industria agroalimentaria, como vía para la generación de un tejido empresarial altamente competitivo necesario para afrontar el reto actual de mercados cada vez más abiertos y exigentes.

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