“La industria de los aromas, a través de su propia I+D+i, contribuye al desarrollo y competitividad alimentarios”

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Incluso en momentos de cambio, tanto económicos con su efecto en los mercados, que muestran ya síntomas de recuperación, como legislativos y de cualquier otra índole, que puedan afectar al desarrollo de un sector, es necesario que la I+D+i, como actividad a largo plazo, goce de un marco de “estabilidad a todos los niveles”. Así lo reivindica en su análisis sectorial el presidente de AEFAA, José Solá

Un informe reciente, publicado en octubre de 2015, sobre la innovación en el sector de alimentación y bebidas en Europa presentado por Food Drink Europe en una conferencia sobre innovación organizada por la Comisión, en el contexto de la EXPO Milán 2015, indica que la inversión privada de la industria europea de alimentación y bebidas en el periodo 2010-2012 se situó en promedio en el 0,27% de su cifra de ventas. Para ponerlo en perspectiva, según la misma fuente, Japón alcanzaba el 0,73% y EE UU el 0,57%. Dentro de la UE, España llegaba al 0,20%.

El mismo informe concede una importancia relevante al sector de los “Ingredientes Alimentarios Especiales”, del que informa que invierte en I+D+i, como promedio, en torno al 4% de su cifra de ventas, variando del 3% al 8% en función del sector de ingredientes al que nos estemos refiriendo.

Si ahora miramos dentro del sector de los aromas, vemos que una de las características más representativas de la industria de los aromas es, sin duda, su permanente apuesta por la I+D+i. Podríamos decir sin ningún miedo a exagerar que la investigación el desarrollo y la innovación forman parte de su ADN. Cualquiera de esas tres actividades recibe en nuestro sector una atención tan importante como la que refleja su tasa media de inversión, que mantiene de forma prácticamente constante a lo largo de los últimos años, y que asciende hasta el 10% de su cifra de negocio.

Aunque la distinción entre una y otra área de actividad puede resultar a veces difícil de establecer, podemos entender como “Investigación”, el descubrimiento de nuevas moléculas aromáticas; como “Desarrollo”, todo lo relacionado con nuevos procesos de obtención y/o nuevos productos, y como “Innovación”, las aplicaciones concretas, las adaptaciones y los nuevos conceptos.

Desde este simple esquema puede entenderse fácilmente que en nuestra industria, la I+D se centra más en los aromas propiamente dichos, mientras que la “i” tiene mucho más que ver con su aplicación en alimentos y bebidas.

Ninguna industria ni sector industrial debería olvidar que la última razón de su existencia es responder con sus productos a las expectativas del consumidor final. Como es lógico, también las empresas de nuestro sector son plenamente conscientes de ello, por lo que orientan toda su actividad de investigación al cumplimiento de ese objetivo.

Tanto las industrias de alimentación y bebidas como las de ingredientes especiales y las de aromas para alimentación hemos situado la seguridad para el consumidor de nuestros productos como la primera de nuestras exigencias

La industria de los aromas, a través de su propia I+D+i, contribuye definitivamente al desarrollo y competitividad de la industria de la alimentación y bebidas facilitando el desarrollo de productos más atractivos organolépticamente, más adaptados a los gustos locales, más asequibles en tiempos de crisis o en todo tiempo. No olvidemos que sabor y precio son los mayores determinantes de compra para el consumidor medio.

De la misma forma, ayuda también en el esfuerzo que industria y gobiernos están desarrollando en nuestro continente para conseguir una dieta más equilibrada y saludable, consiguiendo productos “sin” o funcionales más sabrosos y por lo tanto más aceptados. Y no menos importante aunque resulte menos evidente, nuestro sector está ya ayudando a un uso más responsable de los recursos limitados de nuestro planeta, mediante la sustitución de materias primas sobre-explotadas o escasas por otras alternativas que gracias al uso de los aromas resultan suficientemente aceptadas.

Colaboración institucional para mantener la confianza del consumidor

La innovación, entendida como I+D+i, asegura sin ninguna duda la buena salud de cualquier empresa o sector empresarial. Tanto las industrias de alimentación y bebidas como las de ingredientes especiales y las de aromas para alimentación hemos situado la seguridad para el consumidor de nuestros productos como la primera de nuestras exigencias. Sin embargo y a pesar de todo, es necesario aumentar las cotas de confianza de los consumidores en nuestras industrias y productos, sobre todo en aquellos nacidos como resultado de nuestras actividades de I+D+i. Este objetivo sólo se conseguirá a través de un diálogo fluido con las diferentes administraciones y con adecuadas campañas de comunicación y educación que eliminen cualquier sospecha o falta de entendimiento sobre el producto que se ofrece.

Debemos también disponer en Europa de políticas de regulación basadas en criterios científicos, que tengan en cuenta tanto la evaluación de los posibles riesgos como la de los beneficios esperados; que dispongan reglas de juego claras, uniformes y aplicables en todo el territorio de la Unión; que simplifiquen los procedimientos de autorización de nuevos productos de cualquiera de los sectores relacionados y finalmente que incentiven esta actividad como fuente de riqueza que es, con tratamientos fiscales adecuados y estables en el tiempo, no condicionados por una realidad económica variable. La I+D+i es una actividad a largo plazo que necesita, tanto o más que cualquier otra actividad empresarial, estabilidad a todos los niveles.

José Solá, presidente de AEFAA, Asociación Española de Frangancias y Aromas Alimentarios

Más información en la edición impresa de la Guía de la Tecnología Alimentaria 2016

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