AMAF: “La nueva realidad tecnológica debe utilizarse para actualizar modelos de gestión”

, ,

Guía Tecnología Alimentaria
La industria de aromas alimentarios, al igual que otros sectores productivos, ya viene implementando la transformación necesaria para afrontar los nuevos retos de la revolución 4.0, tal como afirma Denia Martínez, presidenta de la Asociación Mediterránea de Aromas y Fragancias, AMAF, quien asegura que “necesitamos seguir avanzando en esta estrategia empresarial, conscientes de que no hay vuelta atrás y que sin estos cambios nuestra industria no podrá subsistir”

A lo largo de la historia, se han sucedido diferentes cambios de paradigma en la industrialización de las empresas. Actualmente, nos encontramos en el surgimiento de la cuarta revolución industrial que pondrá a prueba su resiliencia y capacidad de adaptación. Sin lugar a dudas, la era 4.0 constituye uno de los cambios tecnológicos más importantes de las últimas décadas y significa un reto decisivo en la transformación digital de nuestra economía.

Desde AMAF animamos a las empresas de los aromas alimentarios a adaptarse a la nueva era digital.

La nueva realidad tecnológica debe utilizarse para actualizar sus modelos de gestión. El uso inteligente de la información que se genera y procesa en la empresa puede hacer cambiar de manera mucho más rápida las decisiones estratégicas de la compañía. Un entorno digital, permite una relación inmediata entre las distintas áreas económicas y geográficas facilitando la toma de decisiones.

En cuanto a innovación en productos y servicios, la I+D+i debe redoblar sus esfuerzos para no quedar obsoleto en un mundo globalizado, altamente competitivo. De esta forma, la cuarta revolución industrial puede ayudar a acortar los tiempos de desarrollo y tener una respuesta mucho más rápida, adaptándose a los consumidores, cada vez más formados, de una forma personalizada.

Hacia el punto culminante de las smart factories

Somos conscientes de que no es un proceso fácil y que las empresas deberán llevar a cabo, poco a poco, pero de una manera irreversible, una gran revolución en sus respectivas empresas. El punto culminante se alcanzará con el concepto “smart factories”, fábricas inteligentes capaces de una mayor adaptabilidad en los procesos de producción y un mayor aprovechamiento de los recursos.

Estamos inmersos en un proceso de gran transformación en el que será absolutamente imprescindible la digitalización de nuestras industrias y en donde conceptos como “el Internet de las Cosas”, el cloud computing, el análisis del Big Data, la realidad aumentada, la impresión 3D o la robótica colaborativa, cambiarán radicalmente el funcionamiento de nuestras empresas. Cada uno de estos cambios implicará un alto grado de automatización y digitalización y una intercomunicación continua e instantánea entre departamentos.

Las empresas de aromas en esta cuarta revolución serán muy diferentes a las que conocemos en la actualidad. Probablemente, tendremos mayor número de plantas de producción de tamaño más pequeño, pero con una alta especialización y cercanas a grandes centros logísticos, con sistemas automáticos tanto de producción como de calidad.

De esta forma, se desarrollarán fábricas inteligentes, capaces de establecer una interconexión completa entre máquinas y sistemas en el mismo lugar de producción.

Asimismo, conllevará de cara al exterior de la empresa, un fluido intercambio de información sobre oferta, demanda, mercados, clientes, competidores y conexión con otras fábricas inteligentes.

Es cierto que muchas de las empresas de nuestro sector hace tiempo que han empezado a introducir en sus procesos productivos los cambios estructurales necesarios para afrontar estos nuevos retos que, sin lugar a dudas, contribuirán a mejorar nuestra competitividad y proyección internacional. Pero a pesar de esta realidad positiva, todavía hay empresas que se resisten a introducir las modificaciones tecnológicas precisas acordes con la denominada cuarta revolución industrial o están llevando a cabo los cambios con una excesiva lentitud. Debemos de ser capaces, entre todos, también con la complicidad de las administraciones, organismos públicos, universidades y centros tecnológicos, de redoblar los esfuerzos necesarios para aplicar estos cambios en el menor tiempo posible.

Es preciso abrir líneas de financiación que permitan a los empresarios recibir las ayudas necesarias para introducir las modificaciones y cambios que los nuevos tiempos reclaman y ser competitivos en un mundo globalizado.

Asimismo, urge establecer acuerdos de colaboración entre las organizaciones empresariales con centros tecnológicos y universidades para el intercambio de información y la ejecución conjunta de los proyectos que posibiliten las reformas estructurales precisas. De ellos depende nuestra supervivencia como empresas en un entorno claramente competitivo y con mercados internacionales en los que hace tiempo que vienen desarrollándose políticas activas a favor de esta nueva revolución industrial.

A nivel formativo, la revolución 4.0 también conllevará grandes cambios, con perfiles profesionales distintos a los actuales y en donde también será preciso abordar aspectos relacionados con los horarios laborales de la plantilla. Las empresas deberán tener también en cuenta la contratación de expertos o sistemas de seguridad que eviten cualquier tipo de ciberataque. La revolución tecnológica abre grandes posibilidades y oportunidades, pero también amenazas que deben intentar controlarse.

Desde la AMAF seguiremos apoyando a las empresas con el asesoramiento y la ayuda necesaria para que completen su adaptación al nuevo entorno, con la clara confianza de que nuestro sector afrontará con seguridad y optimismo los nuevos retos de la tecnología industrial.

Denia Martínez, presidenta de AMAF

Otras informaciones en los contenidos privados de techpress.es y en la edición impresa de la Guía de la Tecnología Alimentaria 2017

Noticias relacionadas