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CIAL/CSIC: “La salud va a marcar el futuro de la alimentación con soluciones adaptadas a las necesidades del consumidor”

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María Victoria Moreno-Arribas, investigadora científica del CSIC y directora del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL), CSIC

Alimentación, salud y bienestar marcarán las tendencias del sector a corto, medio y largo plazo. También es clave la implantación de nuevos proyectos de innovación que puedan derivar en productos de nutrición personalizada, así lo afirma María Victoria Moreno-Arribas, investigadora científica del CSIC y directora del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL), CSIC.

Sobre si nos hemos preparado tecnológicamente durante los años de crisis y si somos más eficientes ahora que antes, comentaré que probablemente nunca hasta ahora se han generado situaciones de tanta incertidumbre económica. En el periodo 2010-13 se han reducido de forma sustancial las inversiones, lo que crea escenarios difíciles que pueden desencadenar en un grave peligro de obsolescencia tecnológica y de estrategia de producción.

Atender a los consumidores implicará, además, entender y anticiparse a sus hábitos de consumo.  La calidad y seguridad alimentaria es un punto esencial para la industria, y cada vez más lo son los hábitos saludables

La evolución y desarrollo de la industria alimentaria española ha sido muy significativa a lo largo de los últimos años, dedicándose grandes esfuerzos a dotarse de mayor eficiencia productiva y renovarse tecnológicamente.

Todo ello ha sido clave para lograr mantener y, en algunos casos, aumentar su capacidad de producción,  incluso en estos momentos tan desfavorables. Sin duda, es muy probable que el sector alimentario tendrá un papel fundamental en la conformación del nuevo modelo productivo que nuestro país necesita.

Claves que marcarán las tendencias del sector

La alta calidad de los productos y la eficiencia como prioridad, la diversificación y la ampliación de la oferta junto con los nuevos canales de distribución y de comunicación, y la mejora de su gestión que facilite la internacionalización del sector,  marcarán la competitividad de las empresas del sector alimentario.

Atender a los consumidores implicará, además, entender y anticiparse a sus hábitos de consumo. La calidad y seguridad alimentaria es un punto esencial para la industria, y cada vez más lo son los hábitos saludables y, por ende,  los alimentos y bebidas saludables. Alimentación, salud y bienestar marcarán las tendencias del sector a corto, medio y largo plazo. También es clave la implantación de nuevos proyectos de innovación que a largo plazo puedan derivar en productos de nutrición personalizada.

La innovación en el envasado sacando partido de las nuevas tecnologías,  buscando nuevos formatos así como materiales biodegradables y reciclables es otra vía de desarrollo para el sector. Por último, será esencial para el futuro del sector potenciar la comunicación científica, social y empresarial como principal estrategia para el aumento del conocimiento y del crecimiento económico.

Nuevas oportunidades

De forma global, una estrategia basada en llegar al máximo número de consumidores, creando productos de alto valor añadido. La salud va a marcar el futuro de la alimentación. Existe un clara oportunidad en el desarrollo de alimentos adaptados a las necesidades personales del consumidor y en los que prevalezca la máxima información nutricional y un etiquetado claro que facilite al consumidor la elección correcta. El interés por los alimentos adaptados al estilo de vida y los hábitos alimentarios actuales, que conecten con las necesidades emocionales del consumidor, cobra gran importancia en la actualidad. Desde el año 2001, disponemos de información completa sobre la secuencia del genoma humano, pero necesitamos avanzar en su funcionalidad, y en entender cómo la alimentación interacciona con nuestros genes, como una apuesta hacia la prevención nutricional de enfermedades. También para identificar qué genes de nuestro genoma se relacionan con las sensaciones organolépticas.

La secuenciación genómica va a conseguir mejorar cultivos y adaptarlos para la producción alimentaria, así como para dar respuesta a la demanda de alimentos

La competitividad, pareja a la calidad de vida

En las próximas décadas, se explorará también el uso sostenible de productos y recursos naturales y de herramientas que permitan minimizar los riesgos medioambientales. La secuenciación genómica va a conseguir mejorar cultivos y adaptarlos para la producción alimentaria, así como para dar respuesta a la demanda de alimentos. Por último, la interconexión con otras áreas de conocimiento (i. e. nanotecnología, biología de sistemas, neurobiología) para el desarrollo de alimentos que redunden en la calidad de vida de los consumidores y, en definitiva, en la mejora de la competitividad e innovación de la industria alimentaria, que se plantea como una oportunidad a la vez que como una necesidad.

Mª Victoria Moreno-Arribas, investigadora científica del CSIC y directora del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL) (CSIC-UAM)

 

Más información en la edición impresa la Guía de la Tecnología Alimentaria 2014

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