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Innofood: “Los departamentos de I+D son protagonistas en la era 4.0”

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Guía Tecnología Alimentaria
Fabricación inteligente, automatización, digitalización, interconexión, internet de las cosas, vigilancia tecnológica y competitiva, eficiencia energética, Big Data, Cloud Computing, son algunos de los conceptos que describen el paradigma de la industria 4.0. Esta cuarta revolución industrial se basa en la existencia de redes inteligentes a lo largo de toda la cadena de valor de la empresa, que conectan tecnológicamente y multidireccionalmente a proveedores, fabricantes, distribuidores y consumidores

La industria alimentaria necesita implementar nuevas estrategias para desarrollar alimentos cada vez más personalizados y saludables, demandados por una sociedad muy informada que está solicitando de forma masiva la generación de nuevas ideas y el desarrollo de productos innovadores, ajustados a sus necesidades personales y/o grupales. Lo que va a requerir esta personalización de los productos alimentarios, tal y como están demandando los clientes, será precisamente el análisis adecuado de los grandes volúmenes de información que se están generando (tecnológica, científica, mercado) y la conectividad total de todos los eslabones entre el proceso creativo, productivo y de consumo.

En este sentido, la tendencia es pasar de la ultraespecialización en un producto concreto o líneas de productos, a la ultraespecialización en tecnologías versátiles, procesos inteligentes, simulación virtual, integración de procesos, minería de datos, personalidad digital, de manera que las empresas puedan responder de forma global a la vertiginosa evolución de la demanda, tomar decisiones con un umbral superior de certidumbre e interaccionar con el consumidor en tiempo real.

En las empresas alimentarias 4.0, los departamentos de innovación, desarrollo e investigación tendrán cada vez más protagonismo, pero estos departamentos necesitarán, cada vez más, colaborar con empresas de base tecnológica y/o centros de investigación que tengan una visión global del sector, que estén especializados en vigilancia tecnológica, científica y de mercado, que sepan utilizar esta información para anticiparse al desarrollo de productos, que satisfagan las demandas del consumidor y del mercado, que atesoren un conocimiento intensivo y dinámico en tecnologías de desarrollo proactivo, que aporten una nueva visión al mercado, nuevas ideas y que tengan la capacidad de ofrecer desarrollos ágiles y a medida.

Las empresas de base tecnológica del sector alimentario tienen la oportunidad de ser las catalizadoras en la transformación de los sistemas estáticos y tradicionales que abundan en la industria alimentaria, hacia sistemas dinámicos y flexibles que utilicen de forma intensiva las nuevas tecnologías. La necesidad de las industrias alimentarias de responder al mercado de forma casi inmediata y de adoptar globalmente aproximaciones nutricionales, funcionales, tecnológicas, de envasado, diseño, seguridad y de comercialización acorde con las tendencias, requiere fuentes inagotables de ideas innovadoras, conocimiento dinámico de los mercados, capacidad de análisis de datos y solvencia tecnológica, que les permita el diseño exitoso de proyectos para identificar y aprovechar las numerosas oportunidades que va a generar la demanda de una alimentación de precisión o personalizada.

La alimentación personalizada tiene el gran reto de mejorar el perfil nutricional de sus productos e impactar de manera positiva en la salud de grupos de consumidores cada vez más específicos, de adaptarse a los estilos de vida y al entorno, así como de satisfacer a un cliente exigente, informado y concienciado a nivel social. En este contexto, el desafío de la industria agroalimentaria pasa por subirse a un tren que va a ser dirigido por el consumidor final.

La producción bajo demanda y la alimentación personalizada van a suponer una gran oportunidad para incrementar la competitividad de las empresas que apuesten por la I+D+i en la era 4.0. Sin embargo, la flexibilidad, la capacidad de reconfiguración, la automatización y la digitalización no son hoy en día una de las fortalezas de la gran mayoría de las industrias agroalimentarias de nuestro país, aún quedan muchas empresas que necesitan una buena dosis de generación de una cultura de innovación abierta (Open Innovation), disruptiva, poder acceder a la gran oferta y demanda tecnológica actual y futura de un mercado interconectado, así como de implementación de nuevas tecnologías. Para incorporarse a la nueva revolución y aprovechar las oportunidades de uso intensivo de nuevas tecnologías, la industria debe sentar las bases que les permitan saltar la brecha digital, para ello es necesario avanzar en la organización del trabajo, en sistemas de protección de la propiedad industrial y el know how, incorporación basal de la cultura de la innovación y la apertura al cambio, apostando por la formación y el desarrollo del personal, dando lugar al desarrollo de nuevos modelos de negocio.

Las empresas alimentarias que se incorporen a la cuarta revolución industrial de forma competitiva, serán las que estén preparadas estratégica y organizacionalmente (no solo para utilizar e implementar las nuevas tecnologías), para el reto de adelantarse o adaptarse a los cambios continuos de unos mercados cada vez más informados, más exigentes, más conectados, más específicos, más infieles y más complejos.

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