Nuevo Reglamento de información al consumidor. En pro de un etiquetado claro y legible

La legislación europea en materia de etiquetado, presentación y publicidad de los alimentos (Directiva 2000/13/CE) contiene disposiciones que en su mayoría se remontan a 1978 y que necesitaban ser actualizadas para adaptarse a las necesidades del consumidor y a la realidad del mercado, que desde entonces ha experimentado una notable evolución. Así las cosas, tras una evaluación por la Comisión Europea de esta legislación, en 2008 se publicó una propuesta de Reglamento que combinaba dos importantes directivas: la Directiva 2000/13/CE (etiquetado general) y la Directiva 90/496/CE  (etiquetado nutricional).
Tras una compleja tramitación en la que participaron la Administración, los consumidores, la industria alimentaria y la distribución, entre otros, en noviembre de 2011 se publicó el Reglamento (UE) nº 1169/2011 sobre la Información Alimentaria facilitada al Consumidor. Reglamento éste que contiene disposiciones aplicables a todos los alimentos destinados al consumidor final, incluidos los entregados por las colectividades y los destinados al suministro de colectividades y su objetivo es “servir tanto a los intereses del mercado interior, en la medida en que simplifica la normativa, garantiza la seguridad jurídica y reduce las cargas burocráticas, como a los intereses de los ciudadanos, ya que establece la obligación de etiquetar los alimentos de forma clara, comprensible y legible”.
Este Reglamento, aunque mantiene aspectos ya contemplados en la Directiva 2000/13/CE, incorpora importantes novedades que comentamos a continuación.


La información nutricional
Para el consumidor la información nutricional es cada vez más relevante y, en línea con ello, el nuevo Reglamento la convierte en obligatoria a partir del 14 de diciembre de 2016. Esta información abarca el valor energético y las cantidades de grasas, ácidos grasos saturados, hidratos de carbono, azúcares, proteínas y sal. Es importante destacar que el Reglamento obliga a indicar el contenido de sal a diferencia de la actual Directiva 90/496/CE (que se refería al sodio y no a la sal). Además, en el Reglamento se recogen una serie de nutrientes que podrán indicarse con carácter voluntario, acompañando a la información nutricional obligatoria. Estos nutrientes son: ácidos grasos mono-insaturados, ácidos grasos poliinsaturados, polialcoholes, almidón, fibra alimentaria y vitaminas o minerales que estén presentes en una cantidad significativa.  En el caso de  los productos no envasados sólo será obligatorio indicar los alérgenos.
Uno de los aspectos en los que incide el Reglamento es que la información nutricional que se facilite al consumidor vaya agrupada; es decir, en un mismo campo visual. Por otro lado, se permite repetir en el campo visual principal (la parte del envase que con toda probabilidad es más visible por el consumidor a la hora de la compra) la información nutricional referida bien al valor energético o bien al valor energético y las grasas, ácidos grasos saturados, azúcares y sal.
La información nutricional (valor energético y contenido de nutrientes) continuará indicándose por 100 g/100 ml; pero, además, de manera voluntaria, podrá expresarse por porción o por unidad de consumo (siempre que ésta sea fácilmente reconocible por el consumidor, esté cuantificada en la etiqueta y se enumere el número de porciones o unidades contenidas en el envase).
También la información nutricional obligatoria se podrá indicar como un porcentaje de la ingesta de referencia por 100 g/100 ml, debiendo ir acompañada de la siguiente declaración: “Ingesta de referencia de un adulto medio (8400kJ/2000kcal)”. Estas ingestas de referencia que se recogen en el Reglamento se inspiran en el modelo de cantidades diarias orientativas (GDA) desarrollado por la industria alimentaria europea y que goza ya de una gran implantación entre los consumidores.
Algunos alimentos no tienen que cumplir los requisitos de la información nutricional obligatoria del Reglamento al contar con disposiciones en su legislación europea específica, tales como las aguas minerales y los complementos alimenticios.
Por otro lado, las bebidas con un grado alcohólico superior a 1,2% están exentas de la obligación de indicar la información nutricional e incluir la lista de ingredientes. Pero aun no siendo obligatoria esta información nutricional, si lo desean podrán indicarla limitándola sólo al valor energético. El Reglamento prevé que la Comisión presente en el plazo de tres años un informe sobre si las bebidas alcohólicas deberán dejar de estar exentas en el futuro, en particular en lo que se refiere a la obligación de indicar el valor energético y en su caso la lista de ingredientes.

 

Indicación del lugar de procedencia
La Directiva 2000/13/CE exige que sólo se indique el origen cuando su ausencia pueda inducir a error al consumidor. El nuevo Reglamento convierte en obligatoria la mención del origen o lugar de procedencia en los siguientes casos: cuando su obligatoriedad venga establecida por una legislación específica de la Unión Europea (por ejemplo, carnes de vacuno, aceite de oliva, miel, etc.); cuando se trate de carne de porcino, ovino y caprino (frescas, refrigeradas o congeladas); cuando su omisión pueda inducir a error al consumidor y cuando se mencione un país de origen/lugar de procedencia del alimento y este no sea el mismo que el de su ingrediente primario (es decir, aquel que representa más del 50% del alimento y que el consumidor asocia generalmente con su denominación).
Además, para decidir si es necesario indicar obligatoriamente el origen o lugar de procedencia de los tipos de carne distintos del vacuno, porcino, ovino y caprino; de la leche; de la leche como ingrediente de productos lácteos; de los alimentos no transformados; de los productos con un único ingrediente; de los  ingredientes que representen más de un 50% del producto y de la carne que se emplee como ingrediente; se prevé que la Comisión lleve a cabo una evaluación de impacto en el plazo de tres años (a más tardar el 13 de diciembre de 2014).
Los requisitos sobre la indicación del país de origen o lugar de procedencia que recoge el Reglamento se aplican sin perjuicio de las normas sobre especialidades tradicionales garantizadas (ETG), indicaciones de origen (ITG) y denominaciones de origen de los productos agrícolas y alimenticios (DOP).

 

Legibilidad
Es una realidad que la buena legibilidad es un factor importante a la hora de potenciar al máximo la influencia de la información de la etiqueta en el público. De ahí que el Reglamento señale que la información alimentaria ha de ser fácilmente visible, claramente legible y en su caso indeleble.
Según el Reglamento se entiende por legibilidad: “el aspecto físico de la información a través del cual el público en general obtiene información y que está determinado entre otros aspectos por el tamaño de la fuente, el espacio entre letras y líneas, el grosor del trazo, el color de la impresión, el tipo de letra, la relación entre la anchura y la altura de las letras, la superficie del material y el contraste entre el texto y el fondo”. 
Uno de los principales objetivos de este el Reglamento ha sido elaborar un criterio global a fin de incluir todos los aspectos relacionados con la legibilidad tales como el tamaño de letra, el color y el contraste; y de esta forma, se ha establecido con carácter general un tamaño mínimo de letra de 1,2 mm (tamaño que no se aplica a los envases con una superficie máxima inferior a 80 centímetros cuadrados en los que el tamaño mínimo de letra será igual o superior a 0,9 mm). Además, en el caso de que la superficie máxima del envase menor de 25 centímetros cuadrados la información nutricional no será obligatoria. Y en los envases en los que la superficie máxima sea inferior a 10 centímetros cuadrados no es necesario incorporar ni la información nutricional, ni la lista de ingredientes.
No obstante todo lo anterior, la denominación del alimento, la presencia de posibles alérgenos, la cantidad neta y la fecha de duración mínima se deberán indicar siempre, independientemente del tamaño que tenga el envase.


Sustancias alérgenas e intolerancias
Si bien ya la Directiva 2000/13/CE establecía la obligatoriedad de facilitar información sobre la presencia de sustancias que causan alergias o intolerancias, la principal novedad del Reglamento 1169/2011 en este ámbito es la necesidad de destacar su presencia mediante una composición tipográfica que la diferencie claramente del resto de la lista de ingredientes (por ejemplo, mediante el tipo de letra, el estilo o color de fuente). La lista de alérgenos coincide con la que figuraba en la Directiva 2000/13/CE. Además, otra importante novedad es la obligación  de indicar la presencia de estas sustancias en los alimentos no envasados.

 

Alimentos para venta inmediata
Los alimentos que se presenten sin envasar para la venta al consumidor final y a las colectividades, y los alimentos envasados en los lugares de venta a petición del comprador o envasados para su venta inmediata deberán obligatoriamente informar sobre las sustancias que causen alergias o intolerancias, pero para estos alimentos no será obligatoria la indicación de las demás menciones a que se refieren los artículos 9 y 10 (por ejemplo, denominación del alimento, cantidad neta, condiciones de conservación o utilización, nombre y razón social de la empresa, información nutricional, etc.), salvo que los Estados miembros decidan exigirlo con carácter obligatorio en el ámbito nacional.

 

Venta a distancia
Las disposiciones sobre venta a distancia de alimentos (por ejemplo, a través de páginas web) son una novedad de este Reglamento al señalar que deberá estar disponible antes de la compra información como la denominación del alimento, la lista de ingredientes, la información nutricional, los alérgenos, la cantidad de determinados ingredientes o de determinadas categorías de ingredientes, la cantidad neta del alimento, las condiciones especiales de conservación y/o condiciones de utilización, etc. El Reglamento (art. 14) dice que toda esta  información deberá aparecer en el soporte de la venta a distancia (por ejemplo, folletos, catálogos) o se facilitará a través de otros medios adecuados (por ejemplo, página web).
No es obligatorio proporcionar el número de lote o la fecha de duración mínima antes de que la compra se haya realizado, aunque debe tenerse en cuenta que todos los productos están legalmente obligados a llevar un número de lote con fines de trazabilidad.

 

Derogaciones y modificaciones
A partir del 13 de diciembre de 2014 se derogarán las siguientes disposiciones comunitarias:
4Directiva 87/250/CEE (sobre el grado alcohólico en el etiquetado de las bebidas alcohólicas),
4Directiva 90/496/CEE del Consejo (sobre el etiquetado nutricional),
4Directiva 1999/10/CE (sobre el etiquetado de los alimentos),
4Directiva 2000/13/CE (sobre el etiquetado de los alimentos),
4Directiva 2002/67/CE (sobre los productos alimenticios que contienen quinina y cafeína) y 2008/5/CE (sobre el etiquetado de los alimentos).
-Reglamento (CE) nº 608/2004, relativo al etiquetado de alimentos e ingredientes alimentarios con fitosteroles, ésteres de fitosterol, fitostanoles y /o ésteres de fitostanol.
Además, otros dos Reglamentos comunitarios se ven modificados, a  partir del 13 de diciembre de 2014, por el Reglamento 1169/2011:
-Reglamento (CE) nº 1924/2006 (sobre declaraciones nutricionales y de propiedades saludables).
-Reglamento (CE) nº 1925/2006 (sobre adición de vitaminas, minerales y otras sustancias determinadas a los alimentos).


Periodos transitorios
Con el fin de que las empresas puedan adaptarse a las nuevas exigencias se establecen unos amplios periodos transitorios: tres años desde la entrada en vigor (13 de diciembre de 2014), salvo la información nutricional obligatoria, que será aplicable cinco años después de su entrada en vigor (13 de diciembre de 2016). Ver un ilustrativo cuadro con los periodos transitorios del Reglamento 1169/2011, elaborado por FIAB.
Finalmente, en línea con la filosofía de la Directiva 2000/13/CE, el Reglamento pretende mejorar la información que se da al consumidor de manera armonizada en los 27 Estados miembros de la Unión Europea. Por otro lado, es un Reglamento que recoge numerosos aspectos que se tendrán que desarrollar en el futuro (por ejemplo, extensión de la indicación obligatoria del país de origen, etc.); lo que, sin duda, requerirá un trabajo conjunto tanto por parte de la administración a nivel nacional y europeo como de colaboración con la industria, las asociaciones de consumidores, la distribución comercial, etc.
En definitiva, tenemos por delante un intenso trabajo conjunto con el objetivo de mejorar la información que los consumidores reciben y la coordinación en su aplicación e interpretación por las autoridades encargadas del control.
Los trabajos que la industria de alimentación y bebidas están poniendo en marcha para la adecuada aplicación del Reglamento ponen de manifiesto el firme compromiso que desde hace décadas tiene el sector de poner en el mercado productos seguros, facilitando al consumidor una información cada vez más clara y útil.

Montserrat Prieto, directora del departamento de Derecho Alimentario

 

Publicado en la edición de 2012 de la Guía de la Tecnología Alimentaria

Noticias relacionadas

Deja un comentario