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Plataforma Food for Life. La llave del desarrollo tecnológico

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Las actividades de I+D+i suponen un reto y una oportunidad para las empresas, en particular para la empresa agroalimentaria, que debe apostar por la creatividad y la dinamización de sus actividades, apoyándose en la investigación y en la innovación como claves del desarrollo tecnológico, la competitividad, la calidad y el crecimiento sostenible del sector agroalimentario. Por ello nace la plataforma Food for Life-Spain, el aliado tecnológico de la industria alimentaria

El sector de alimentación y bebidas comprende un amplio espectro de empresas con necesidades diversas en algunos casos y, sin embargo, con denominadores comunes en cuanto a necesidades de innovación y tecnología. Por otro lado, la falta de formalización de los procesos de innovación en las empresas hace que la necesidad de difundir e implantar procesos dentro del sector sea uno de los retos que tiene la plataforma Foof for Life-Spain como se explica más adelante.
La Plataforma Tecnológica Food for Life-Spain nació de acuerdo a su homónima, la Plataforma Europea (ETP-Food for Life). En efecto, la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) fue cofundadora de la Plataforma Europea Food for Life, encargada de comunicarse con la Comisión Europea sobre las necesidades del sector a nivel europeo y lideró y lidera, desde entonces, la Plataforma Food for Life-Spain.
 En ella participan la Asociación de Investigación de la Industria Agroalimentaria (Ainia), el Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria-Laboratorio del Ebro (CNTA), el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias de la Generalitat de Catalunya (IRTA), AMEC (Asociación multisectorial de empresas), Anfaco (Centro Técnico Nacional de Conservación de productos de la pesca), Asaja (Asociación Agraria Jóvenes Agricultores), Asebio (Asociación española de Bioempresas), Confederación de Cooperativas Agrarias (CCAE), el Centro Tecnológico Nacional de la Conserva de Murcia (CTC) y más de trescientas empresas.
La Federación española de Industrias de Alimentación y  Bebidas  (FIAB)  asumió el reto de actuar de secretariado, colaborando y apoyando a las empresas a participar en proyectos regionales, nacionales, europeos y transnacionales (principalmente, con Iberoamérica) de I+D+i, tanto del VII Programa Marco, como de otras iniciativas, como Ecoinnovation.
 La Plataforma Tecnológica Food for Life-Spain (PTE FFL-Spain) tiene, por tanto, como objetivo fomentar la investigación científico-tecnológica entre los diferentes agentes del sistema ciencia-tecnología-empresa, mediante la creación de grupos público-privados estables que impulsen la mejora de la capacidad tecnológica y la competitividad creciente del sector productivo nacional.
En ella se pretende aunar a todos los agentes públicos y privados de la cadena de valor del sector de alimentación y bebidas para que identifiquen y prioricen las necesidades tecnológicas y de investigación a medio y largo plazo de ese sector. Las actividades que se desarrollan están encaminadas a promover la cooperación entre entidades para el desarrollo de proyectos de investigación aplicada, proyectos de desarrollo tecnológico y proyectos de innovación, tanto en el ámbito nacional como internacional.
El órgano de gestión de la Plataforma Tecnológica es el Consejo Rector. La Plataforma estuvo constituida por seis Grupos de Trabajo: Formación y Transferencia de Tecnología; Alimentación y Salud; Calidad, Fabricación y Sostenibilidad; Alimentos y Consumidor; Seguridad Alimentaria, y Gestión de la Cadena Alimentaria, grupos que han mantenido reuniones periódicas para trabajar en torno a los intereses de los constituyentes de la misma que moviliza a todos los actores del sector agroalimentario (entorno académico y asociaciones, usuarios, consumidores…) y cuyos documentos de trabajo son colgados en la Web de la Plataforma:  www.foodforlife-spain.es. Estos grupos se han visto complementados con el del canal Horeca y la inclusión de la Plataforma Agroalimentaria que engloba al sector hortofurtícola. Food for Life-Spain ha apoyado todos los proyectos surgidos dentro de los diferentes grupos de trabajo. Durante los años 2009 y 2010  se han promovido más de 70 proyectos, por un valor superior a los 170 millones de euros. Entre los proyectos conseguidos, destacamos el cénit, titulado Senifood, sobre investigación industrial para dietas y alimentos con características específicas para las personas mayores y el NU age del 7 Programa Marco sobre la misma problemática, liderado por la Universidad de Bolonia y con la colaboración de grandes empresas multinacionales: Nestlé, Kraft y la española Llet de vidrieres, entre otras.
La PTE FFL-Spain colabora, además, activamente con otras plataformas tecnológicas de distintos sectores, favoreciendo la cooperación y la transferencia de buenas prácticas y además, mantiene una estrecha relación con las 35 Plataformas Nacionales de Alimentación de diferentes países. En los últimos meses está en el empeño de ayudar a la formación de Plataformas Iberoamericanas: México, Chile, Uruguay, Brasil, etc.
Dentro de su estrategia pretende que a medio y largo plazo, entre 2020-2030, España sea líder en política y producción alimentaria y asegure que sus ciudadanos puedan comer una dieta saludable a base de alimentos sostenibles, seguros y suficientes. Por esta razón se llama a la colaboración de toda la cadena de valor desde la producción primaria hasta los consumidores.
Las palabras “sostenibilidad”, “saludable”, “seguridad alimentaria”, y “abastecimiento suficiente” son pilares de la Plataforma, según puede verse en el organigrama de la misma www.foodforlife-spain.es

 

Implantación de la estrategia
 Se basa en seis objetivos:
1.- Hacer posible que los ciudadanos tengan una dieta saludable y sostenible y animarles a ello.
2.- Asegurar  un sistema alimentario resistente, competitivo y que genere beneficio.
3.- Aumentar la sostenibilidad de la producción alimentaria.
4.- Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del sistema alimentario.
5.- Reducir utilización y reprocesar los desechos.
6.-Aumentar el impacto de investigación, tecnología, conocimiento y cualificación.
Sobre los desempeños de la Plataforma:
– Ha gestionado y coordinado las operaciones del proyecto.
-Ha establecido y mantenido relaciones con todas las administraciones tanto locales, como autonómicas y centrales sugiriendo mejoras en el Plan Nacional y planes autonómicos vigentes, trasmitiendo las necesidades de la cadena de valor de la cadena alimentaria.
– Colaboración y coordinación con diferentes plataformas tecnológica nacionales y europeas (ETP Food For Life).
-Ha impulsado el diálogo con universidades, centros de investigación, escuelas de negocio y empresas de la cadena de valor para promover proyectos de carácter competitivo y/o institucional ya sean de prospectiva y/o de I+D relacionados con necesidades inmediatas o futuras del sector.
-Ha promovido proyectos científico-tecnológicos singulares y de carácter estratégico.
-Ha proporcionado el apoyo técnico, previo a la consultoría, a empresas y asociaciones que presentan proyectos susceptibles de ser subvencionados y/o financiados en coordinación con los otros socios del proyecto.
-Ha realizado la difusión de resultados de la Plataforma en todos los foros e instituciones relacionadas con la cadena alimentaria.
-Realizará las convocatorias de las Asambleas Generales.
-Ha modificado y realizado la revisión de la Agenda Estratégica con todos los grupos de trabajo.
-Pondrá en marcha y promocionará la implantación de un sello para apoyar propuestas españolas en el marco de cualquier convocatoria: nacional, europeo o de las comunidades autónomas.
-Mantiene y actualiza la página web (www.foodforlife-spain.org /www.foodforlife-spain.es).

 

La paradoja europea
Tanto las universidades como los centros de investigación, hasta el día de hoy, han sido los agentes mas activos a la hora de solicitar y obtener proyectos de investigación con financiación pública, podría decirse que han logrado tener un auténtica pericia para ello. Sin embargo, está dinámica ha llevado a que la producción científica, en la que  la sociedad civil invierte sus impuestos para obtener retornos vía nuevos productos o mejoras en los sistemas asistenciales de salud o cualquier otro, se haya desplazado, en su gran mayoría, a la publicación de artículos de alto impacto en revistas (journals) así consideradas y, generalmente, con escaso impacto social; es algo así como si la ciencia estuviera fabricando productos que se almacenan en lujosas hemerotecas para no ser nunca consumidos ni ofrecidos a los socios que han pagado por ellos, en otras palabras, ¿puede alguien imaginarse a un estado que financiara a pintores cuyo fin es producir obras de arte que se almacenaran en los sótanos de magníficas pinacotecas para no ser nunca vistos? Desde un punto de vista empresarial, desde luego, sería inviable, no solo en el corto, sino también en el medio y largo plazo, es más, cualquier ciudadano desconfiaría de alguien que le propusiera un negocio de semejantes  características. Las razones de este proceder, no hay que buscarlas en la falta de iniciativa de los investigadores, sino en que todas las universidades y centros de investigación han discriminado, en general hay honrosas excepciones, a favor de los investigadores y profesores que publican en estas revistas  frente a los que colaboran con sectores industriales y/o de servicios, que en ocasiones son arrinconados  y no tenidos en cuenta a la hora de su valoración en la promoción académica. Existe un pensamiento, bastante extendido, de que en los tribunales de evaluación debe pesar el número de publicaciones sin tener en cuenta la trascendencia social de las colaboraciones del personal de estos centros con empresas industriales y de servicios. Esta manera de trabajar, que responde básicamente a una decisión política, ha hecho que, en general,  la Academia haya olvidado que la innovación es la fuente que produce los fondos capaces de financiar  la I+D para que de nuevo, y si ésta  es capaz de transferir ese conocimiento, poder dar lugar a otras innovaciones. Sin embargo hay que reconocer que el mundo académico español goza de gran consideración a nivel de publicaciones, segundo o tercero, pero este hecho no se refleja en el lugar que España ocupa en términos de innovación, aproximadamente en décimo noveno o vigésimo.
Con el fin de acabar con esta situación, no solo española, sino también europea, de la que parece difícil salir, diferentes gobiernos nacionales, incluso la propia Unión Europea, han promovido que consorcios empresariales sean capaces de liderar proyectos de investigación, desarrollo e innovación en los que como contrapartida a la financiación pública, también privada, se exige que participe la Academia.
Los proyectos así concebidos ofrecen ventajas sobre los que el dinero va únicamente a empresas o a centros de investigación y universidades. Es evidente que se consigue la comunicación entre dos mundos divorciados hasta el momento. En este contexto, mas conocido como paradoja europea, es donde nace la idea de plataformas tecnológicas que tienen por objeto realizar proyectos liderados por empresas en colaboración con centros de investigación públicos o privados y con universidades.

 

Aumentar el impacto
La investigación alimentaria es compleja, multidisciplinar y para innovar requiere colaboración entre el sector publico y privado. Para alcanzar nuestros objetivos de investigación, desarrollo y cualificación es necesario conocer el potencial científico de innovación y cualificación de nuestro país y continuar trasladando la investigación a la práctica.
Todo lo anterior puede englobarse dentro del concepto de Open Innovation o Innovación abierta. La Innovación abierta, término acuñado en 2002 por el profesor Henry Chesbrough, es una nueva estrategia de innovación bajo la cual las empresas van más allá de los límites internos de su organización y donde la cooperación con profesionales externos pasa a tener un papel fundamental. Open Innovation significa combinar el conocimiento interno con el conocimiento externo para sacar adelante los proyectos de I+D. Significa también que las empresas utilizan tanto canales internos como externos para poner en el mercado sus productos y tecnologías innovadoras. Bajo este contexto, universidades y centros de investigación ofrecen nuevas perspectivas y soluciones a las compañías que utilizan este modelo.
Esto responde, junto con las Alianzas Estratégicas, a una manera de sobrevivir en época de crisis, no solo en el sector de alimentación y bebidas sino también en otros de los que se pueden extrapolar modelos. Por otro lado las alianzas estratégicas han sido un buen medio para alcanzar eficiencia y compartir riesgos. En 1980 las alianzas representaban el 2 % del negocio de las grandes empresas americanas/europeas y en 2006 se elevaba al 35 %, según el Boston Consulting Group. “Al pasar de una economía industrial a una economía basada en el conocimiento el número de alianzas aumentan” (Grant y Baden-Fuller, 2004). El modelo de colaboración entre empresas, instituciones y profesionales del sector agroalimentario, basado en alianzas estratégicas e innovación abierta, se fundamenta en el principio de las Plataformas Tecnológicas Europeas.
Dentro de estas alianzas se inscribe la Alianza para la Investigación y la innovación en la salud (Alinnsa), promovida por el Ministerio de Ciencia e Innovación, en la que se reúnen los principales representantes del sector español de la salud: instituciones, centros públicos de investigación, empresas y patronales de alimentos, frama, biotecnológicas y TIC.
Este nuevo instrumento contribuirá a la definición de una estrategia nacional en materia de investigación e innovación en salud que involucre a todas las administraciones y al sector privado. Además, reforzará la visibilidad internacional de este área fijando una posición común para España ante cada uno de los retos globales que afronta en esta materia.
Las actividades de la Alianza estarán coordinadas por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), organismo público de investigación dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación.

Federico Morais, director del departamento de Tecnología e Innovación de FIAB

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