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Seguridad alimentaria. Observatorio de Nutrición, vigía de la Estrategia NAOS

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Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades crónicas son las responsables de las 2/3 partes de todas las muertes, y seis de los diez factores de riesgo identificados por la OMS como determinantes de estas enfermedades crónicas (hipertensión, colesterol, índice de masa corporal, consumo inadecuado de frutas y hortalizas, falta de actividad física y consumo excesivo de alcohol) están relacionados con la alimentación y el ejercicio físico, aspectos sobre los que podemos intervenir a través de la promoción de unos hábitos de vida saludables.

La OMS ha llegado a considerar la obesidad como “la epidemia del siglo XXI”, por el alcance adquirido y su impacto sobre la morbilidad, la calidad de vida y el gasto sanitario. Efectivamente, en los últimos años se han producido muchos cambios, tanto sociales como laborales y de estilo de vida, que han repercutido en las costumbres y los hábitos alimentarios de la población, provocando a su vez cambios de patrones de conducta que derivan hacia estilos de vida más sedentarios. Las causas hay que buscarlas en profundos cambios y en múltiples factores que contribuyen a lo que los especialistas llaman “el ambiente obesogénico”, pero fundamentalmente quisiera destacar por su importancia el deterioro de nuestros hábitos dietéticos y la adopción de un estilo de vida sedentario.
La Estrategia NAOS, un modelo a seguir
Siguiendo la línea marcada por la Organización Mundial de la Salud en el 2004, la Estrategia NAOS fue lanzada por el Ministerio de Sanidad en el año 2005, como respuesta a una preocupación creciente de las autoridades sanitarias por la ascendente evolución de la prevalencia de la obesidad. La Estrategia NAOS ha conseguido movilizar al resto de administraciones públicas, al sector alimentario, a otros a agentes públicos y privados, a sociedades científicas, organizaciones de consumidores… para sensibilizar y concienciar a la población de este problema y desarrollar medidas y programas que contribuyan a modificar la situación de sobrepeso y obesidad de la población española. Desde su puesta en marcha se ha posicionado como modelo, no solo a nivel nacional, sino internacional.
No obstante, entendemos que es el momento de “redoblar” esfuerzos en el ámbito de la Estrategia NAOS. Queremos que la Estrategia NAOS continúe integrando e impulsando acciones en los más diversos ámbitos, buscando colaboraciones y sinergias con las distintas administraciones públicas y privadas, centros de investigación, universidades, y con los diversos actores sociales que intervienen en este campo.
En España, según datos proporcionados por las sucesivas Encuestas Nacionales de Salud, desde 1987, año de la primera encuesta, hasta el año 2006, la prevalencia de obesidad ha sufrido un incremento continuado. En el 2006, la prevalencia de obesidad y sobrepeso en la población española mayor de 18 años era del 15,2% y del 37,4% respectivamente. Posteriormente, en el 2009, según datos de la Encuesta Europea de Salud, la prevalencias de obesidad y sobrepeso en población adulta pasaron a ser del 16% y del 37,7%. Es decir, con una cierta estabilización pero en unos niveles altos, dado que casi el 60% de los hombres y más del 50% de las mujeres adultas presentan exceso de peso.
Especialmente preocupante resulta el problema de sobrepeso y obesidad en población infantil, dado que los niños de hoy serán los adultos del mañana. Los datos más recientes de los que disponemos provienen del estudio Aladino, realizado por la Aesan en niños y niñas de 6 a 9 años (2010-2011). Según este estudio la prevalencia de sobrepeso es de 26,1% y la prevalencia de obesidad es de 19,1%. Es decir, casi el 46% de los menores de 6 a 9 años tienen exceso de peso.
Por todo ello y considerando las repercusiones que tiene la obesidad para la salud tanto en adultos como en los niños, es una prioridad para la administración sanitaria continuar impulsando planes y políticas de lucha contra la obesidad e invertir su tendencia. Esto representa uno de los más importantes desafíos de salud pública porque exige un abordaje complejo, global, interdisciplinario y multisectorial, basado en la evidencia científica, mediante medidas efectivas o de buenas prácticas, con movilización e integración multisectorial y participativa y con evaluación sistemática y periódica de las líneas emprendidas y de sus efectos.
La entrada en vigor de la Ley 17/2011, de 5 de julio, de Seguridad Alimentaria y Nutrición, además de dar respaldo político a la Estrategia NAOS, establece y enmarca varias líneas de acción ya iniciadas e impulsa el desarrollo de otras. La primera de ellas es la elaboración del plan quinquenal que ha de articular la nueva Estrategia NAOS, y que priorizará medidas dirigidas a la infancia, la adolescencia y las mujeres gestantes.
Para ello una de las herramientas o estructuras que también articula la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición es el Observatorio de la Nutrición y de Estudio de la Obesidad, que con sus funciones, establecidas en dicha norma, tiene que ser el punto de referencia en el conocimiento del estado de la obesidad en España y de sus factores determinantes, y en cuya creación y puesta en marcha estamos actualmente inmersos.
El Observatorio, concebido como un sistema de información, nos permitirá el análisis periódico de la situación nutricional de la población y la evolución de la obesidad en España y sus factores determinantes. Dicho Observatorio estará adscrito a la Aesan y se enmarca específicamente en la Estrategia NAOS, como política del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad para la promoción de la nutrición saludable, la actividad física y la prevención de la obesidad.
Con el Observatorio se conocerá la situación y evolución de la obesidad en España y mediante el análisis de la situación y conocimiento científicos se podrán establecer objetivos medibles, revisables y coherentes con las recomendaciones internacionales y adaptadas al contexto de España. Nuestro objetivo es que el Observatorio, en estrecha colaboración con expertos, otras administraciones, sector empresarial, consumidores y usuarios, se constituya en un amplio sistema de información dinámico capaz de ofrecer, producir, aglutinar y recopilar datos, y evidencias sobre la nutrición, la actividad física, el sobrepeso y la obesidad y sus determinantes, y nos sirva como un punto de encuentro entre todos los actores públicos y privados que convergemos en los objetivos de la Estrategia NAOS.
Asimismo, queremos intensificar actuaciones en el ámbito de la promoción de la actividad física, en el absoluto convencimiento de su necesidad para lograr el objetivo de invertir la tendencia de la epidemia. Queremos impulsar y potenciar medidas intersectoriales dirigidas a la promoción de la actividad física y la alimentación saludable, a través de nuestra participación en el desarrollo del Plan Integral para la Actividad Física y el Deporte (Plan A+D) del Consejo Superior de Deportes; de la colaboración con el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, promoviendo y estimulando intervenciones de promoción de la salud para los trabajadores en las empresas y de la colaboración con la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y la Red Española de Ciudades Saludables.
Objetivo: reducción de la sal
Por otro lado, continuaremos trabajando en medidas de información, sensibilización, divulgación y visibilidad del problema de la obesidad. De hecho, estamos ya trabajando en una acción de comunicación y sensibilización para este año sobre la importancia de moderar el consumo de sal y grasas en nuestra dieta habitual y del fomento de hábitos de vida saludables, promoviendo una alimentación sana y equilibrada y promocionando la actividad física. Y estamos, también, inmersos en la organización de la sexta Convención NAOS para el próximo mes de noviembre.
Finalmente, partiendo de las recomendaciones de la OMS y en los marcos de trabajo sobre nutrientes seleccionados aprobados por el Grupo de Alto Nivel sobre nutrición y actividad física de la Comisión Europea, continuaremos promoviendo diversas líneas de colaboración, basadas en la participación voluntaria del sector empresarial.
En este sentido, quisiera destacar el Convenio, firmado el pasado 19 de julio, entre la Aesan, Cedecarne y Afca, que establece unos objetivos de reducción del 10% del contenido medio de sal y del 5% del contenido medio de grasas en los productos de carnicería y charcutería, a partir de los niveles actuales y en un plazo de 2 años, y que entendemos es un buen modelo de sinergia y alianza público-privada, que en definitiva, redundará en ofrecer a los consumidores una oferta más variada de productos de carnicería-charcutería artesanales con unos perfiles nutricionales más saludables.
Por último, y en desarrollo de la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición, de julio de 2011, se están iniciando, en colaboración con el sector empresarial, los trabajos para desarrollar un nuevo Código PAOS que también contemple la autorregulación en medios online para menores de hasta 15 años.q

Teresa Robledo de Dios,
vocal asesora coordinadora de la Estrategia NAOS

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