Un ministerio para la investigación y la innovación

Con una marcada apuesta para promover la investigación, el desarrollo y la innovación, tanto a escala pública como privada, el Ministerio de Ciencia e Innovación está instrumentando el nuevo Plan Nacional de I+D+i, así como la promulgación de una Ley de Ciencia mucho más acorde con los nuevos tiempos

Con el fin de promover la Investigación, el Desarrollo y la innovación, el Ministerio de Ciencia e Innovación está encargado de desarrollar propuestas y ejecutorias de la política del gobierno en materia de universidades, investigación científica, desarrollo de tecnologías en todos los sectores –incluyendo por supuesto el agroalimentario– y promover la coordinación de los organismos públicos de investigación de titularidad estatal.
La ministra de Ciencia y Tecnología, Cristina Garmendia, ha subrayado la importancia de la innovación y la tecnología como palancas de competitividad ante el actual panorama económico mundial, incidiendo en la necesidad de avanzar hacia una economía más diversificada y proclive a generar empleo cualificado. Es por ello que este ministero está trabajando en identificar y potenciar, selectivamente, aquellas áreas de conocimiento en las que nuestro país pueda ser líder a nivel mundial, alineando todas las competencias y esfuerzos posibles –públicos y privados- en materia de investigación, desarrollo tecnológico e innovación.
Una de sus principales cadenas de transmisión es el Plan Nacional de I+D+i. Este plan es el instrumento de programación de la I+D y la innovación tecnológica de la Administración General del Estado. Contemplado como Plan de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico en la Ley de la Ciencia (Ley 13/1986), y denominado desde 2000 Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica, es el mecanismo para establecer los objetivos y prioridades de la política de investigación e innovación a medio plazo, así como para diseñar los instrumentos que garanticen su consecución.
Se trata, ahora, de superar un modelo de Plan Nacional que estaba basado en áreas temáticas (útil en los años anteriores) para pasar a un modelo construido a partir de las definición de los instrumentos, donde éstos son la respuesta de las administraciones públicas a los objetos estratégicos y operativos fijados en la Estrategia Nacional de Ciencia y Tecnología (ENCYT).
Uno de sus aspectos claves es el Área de Fomento de la Cooperación en I+D, que pretende acabar con una de las debilidades endémicas de nuestro sistema: la escasa cooperación entre agentes de diferente naturaleza (principalmente de las empresas con las universidades y centros públicos de investigación) y con distinta ubicación geográfica, tanto en el marco regional como en el internacional. Los nuevos programas nacionales de Redes y de Cooperación Público-Privada (incluida la creación de una línea especial más acorde con las necesidades de las pymes, adecuando la envergadura y requisitos de contratación de centros públicos de los proyectos), junto con los ya existentes de Internacionalización y de Infraestructuras Científicas y Tecnológicas que seguirán operativos en este nuevo plan, están destinados a fomentar actuaciones concertadas o cooperativas con el objetivo de garantizar la correcta y fluida transferencia de conocimiento y de tecnología.

Apoyo a nuevos proyectos
El ministerio, a través del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial, CDTI, apoyó en 2007 142 proyectos en el área de la agroalimentación, los cuales tenían un presupuesto de casi 176 millones (88,4 millones de los cuales fueron facilitados por este Centro en forma de subvenciones o créditos).
La tipología de los proyectos CDTI ha cambiado, pues en el pasado mes de julio el consejo de administración aprobó su reformulación para adecuarlos al nuevo contexto económico y reforzar la capacidad de apoyo a la I+D empresarial. Esto busca permitir que sean las mismas empresas –contando con el apoyo del Centro– las que desarrollen sus propios proyectos de Investigación y Desarrollo. Se aúnan así las tipologías de proyectos existentes en una única modalidad: Proyecto de I+D, que puede englobar tanto actividades de investigación industrial como de desarrollo experimental, adecuándose así mejor a la naturaleza no lineal del proceso de innovación.

Nueva ley de Ciencia
Otra de las apuestas que está llevando a cabo el Ministerio de Ciencia e Innovación es promover la discusión tendente a redactar una nueva ley de Ciencia.
Este nuevo instrumento legislativo surge por los cambios que se han producido durante los últimos años, que han hecho que se necesite modificar la actual Ley de Fomento y Coordinación General de la Investigación Científica y Técnica, que data de 1986 y que ha permitido un gran avance del sistema español de investigación en términos de tamaño, diversificación, infraestructuras, calidad y resultados.
 Los principales cambios que motivan la creación de esta nueva ley es el desarrollo de las competencias en I+D que han desarrollado las comunidades autónomas españolas, la cada vez mayor y más diversificada acción de la Unión Europea en este ámbito, el panorama ecónomico de nuestro país, que es radicalmente distinto al que existía hace 20 años, y los nuevos desafíos científicos –y las nuevas disyuntivas éticas– que no se podían prever hace 22 años.
Los principales aspectos básicos de esta nueva ley son los siguientes:
–Establecimiento de los principios y objetivos de la ciencia y la tecnología españolas, ligados a la modernización y el cambio de modelo productivo.
–Definición de los mecanismos de gobernanza del sistema español de ciencia y tecnología, particularmente de los órganos e instrumentos de coordinación, planificación y participación.
–Reconocimiento del entramado institucional del sistema científico español, cuyos agentes y partes involucradas han aumentado y se han diversificado en los últimos años. Igualmente, la definición de los mecanismos de transferencia del conocimiento a los sectores productivos y fomento de la innovación, así como también la puesta en valor de la actividad investigadora de los agentes públicos y privados y mejora de los mecanismos de relación entre los dos ámbitos.
–Diseño de las etapas de la carrera investigadora.
–Racionalización del conjunto de instrumentos existentes para el fomento de la ciencia y la tecnología.
–Asunción del carácter plenamente europeo de la investigación española en cuanto a estándares, normativa y líneas prioritarias de acción. Internacionalización, más allá de la UE, del sistema científico español y articulación de su participación en proyectos de cooperación al desarrollo.
–Acercamiento de la ciencia a la sociedad, con medidas destinadas a la mayor comprensión de sus esfuerzos, a través de la divulgación y el fomento de la cultura científica.
Se estima que para este año 2009, la nueva ley esté lista para su aprobación en las Cortes.

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