FIAB: “Un tándem eficiente: investigación pública e innovación privada en la industria alimentaria”

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Federico Morais, director del Departamento de Tecnología e Innovación de FIAB

Federico Morais, director del Departamento de Tecnología e Innovación de FIAB señala en este artículo que el compromiso de hoy es “cómo balancear el gasto público con el privado, haciéndolo más eficiente”. Además, incide en que los organismos dedicados a la transferencia de tecnología deben mejorar sus sistemas y colaborar para conseguir mayor eficiencia.

Estudios recientes ponen de manifiesto que en algunos casos  no existe correlación entre el gasto en I+D+i y los resultados económicos, lo que indica que es necesario conocer cómo hacen las cosas las empresas y la Administración para identificar los factores de éxito y fracaso. En el caso español se ha achacado a las empresas del sector de alimentación y bebidas que su inversión en I+D+i es muy inferior a la que en ese mismo campo realiza la Administración Pública. Aunque existen cifras ligeramente discrepantes, se acepta que si la inversión pública está en el orden del 55%, la empresa solo gasta el 45% restante. Estos datos llevan a la conclusión que el sector privado lo que debería hacer es aumentar su gasto para equipararse primero al del sector público y más tarde adelantarlo.

El alto índice de impacto de las publicaciones constata que nuestros científicos y tecnólogos son excelentes

Sin embargo, y según cifras del Ministerio de Economía y Competitividad, España ocupa el quinto lugar en el PIB de la Europa de los 27 (E-27) y decimotercera en el mundo, mientras que en publicaciones de alto impacto su lugar es el noveno; si nos fijamos en lo que se refiere a publicaciones sobre  alimentación escalamos lugares y nos encontramos en el ¡tercero!, de acuerdo con otros  estudios. El problema es que en el Global Compettitiveness Report (WEF) descendemos en competitividad al trigesimosexto a nivel mundial y al decimooctavo en la EU-27. Parece pertinente que nos preguntemos si lo que tenemos que hacer es aumentar la inversión empresarial o disminuir/reorientar la inversión pública. No parece sensato que ocupemos el 3º o 9º en publicaciones de impacto al mismo tiempo que descendemos en competitividad.

Los mayores expertos

Por otro lado, el alto índice de impacto de las publicaciones nos dice que muchos de nuestros científicos y tecnólogos  son excelentes, como lo acredita un reciente estudio, que puede considerarse independiente,  de una herramienta elaborada por Elsevier, Spotlight, que considera a dos científicos españoles uno de la Universidad de Zaragoza y otro del CSIC en Valencia como dos de los mayores expertos en vinos a nivel mundial. Ante este dilema: ¿qué hacer? A continuación se exponen algunas medidas que deberán ser discutidas entre los diferentes actores para salir de este cul de sac.

Supongamos que establecemos un sistema de evaluación de nuestros grupos de investigación determinando cuáles son los más eficientes desde dos puntos de vista, los que tienen mayor impacto en publicaciones (ciencia de calidad) y los que tienen un mayor impacto en colaboraciones empresariales (ciencia aplicada), podría ocurrir que se dé un solapamiento en alguno de los casos con lo que este grupo, el del solapamiento,  sería el grupo tractor: ciencia de calidad y aplicada. ¿Qué hacer con los demás grupos que no cumplan ninguna de las tres condiciones anteriores? ¿Sería recomendable reorientarlos hacia la colaboración empresarial?, esto podría hacer que nuestras empresas vieran como una inversión más rentable incrementar su gasto de I+D+i. ¿Cómo hacer esa reorientación?, sin duda premiando a los que acepten el reto, para lo que se requieren medidas políticas; ya ocurrió cuando a finales de los años 70 y comienzo de los 80 se premió la publicación en revistas de impacto y pasamos de ser unos desconocidos a ocupar el lugar que ocupamos en la actualidad. Sin embargo, a día de hoy nuestro compromiso es otro, es cómo balancear el gasto público con el privado, haciéndolo más eficiente.

A día de hoy nuestro compromiso es otro, es cómo balancear el gasto público con el privado, haciéndolo más eficiente

Eficiencia y eficacia

No me olvido de que también tendríamos que plantearnos, los organismos que nos dedicamos a la transferencia de tecnología, cómo debemos mejorar nuestro sistema y colaborar para conseguir mayor eficiencia y eficacia.

No podemos quedarnos en que el número de empresas desde 2001 a 2008 que justificaron hacer I+D+i en el sector de alimentación y bebidas se multiplicó por cinco. A lo que sin duda colaboraron el cambio producido en algunas otras y sobre todo  la incorporación de Plataformas tecnológicas que junto con los gestores de fondos públicos nacionales (CDTI, MINECO, Magrama y sus homólogos en los gobiernos anteriores) propiciaron este cambio en el sector.

A día de hoy, los nuevos mecanismos de financiación, no solo el H2020, que también, sino los fondos nacionales y regionales como puedan ser la Estrategia de investigación e innovación para la especialización sostenible inteligente (RIS3) y la European Innovation Parnerships (EIP) de agricultura sostenible, deben continuar favoreciendo la incorporación de nuevas empresas al irrenunciable mundo de la innovación. La crisis debe ser un acicate para repensarnos; como señalaba una milonga, esperar no son más ganas de descansar.

Federico Morais, director del Departamento de Tecnología e Innovación de FIAB

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