Higiene industrial, una necesidad irrenunciable y creciente

Los riesgos en alimentos causan alrededor de 76 millones de enfermedades cada año, según datos del USDA (Ministerio de Agricultura de EE UU), y según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades estadounidense (CDC) se han descrito más de 250 enfermedades diferentes transmitidas por los alimentos, en su mayoría infecciones provocadas por bacterias, virus y parásitos, siendo las más comunes las provocadas por las bacterias campylobacter, salmonella, listeria y E.coli.
Las crisis alimentarias como la del brote de E.coli vivida el pasado año, una de las   más graves de la historia de la UE, con más de cincuenta víctimas, principalmente en Alemania, traen consigo, además, graves efectos para los sectores y empresas relacionadas con los alimentos afectados, como todos podemos recordar, ya que el daño nos tocó de cerca. Por ello, es esencial adoptar medidas rigurosas, tanto para localizar lo más rápidamente posible el origen de la contaminación, como para prevenir que ésta se produzca.
La Comisión Europea acaba de hacer público un informe sobre la actividad del Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF) de la UE, que pone de manifiesto que el mismo juega un papel esencial para garantizar la seguridad “de la granja a la mesa” y que gracias al Sistema se han evitado o reducido muchos riesgos alimentarios. Tal como declara el comisario de Salud y Política de Consumidores de la UE, John Dalli, “los consumidores europeos disfrutan de las normas de seguridad alimentaria más estrictas del mundo. El RASFF es una herramienta clave, dado que permite identificar los riesgos y eliminarlos del mercado europeo. Refuerza la confianza de los consumidores en nuestro sistema para garantizar la seguridad de los alimentos y los piensos”. Al respecto, recuerda que “en 2011, afrontamos una serie de crisis graves, como las resultantes del accidente nuclear de Fukushima, de la contaminación por dioxinas y del brote de Escherichia coli. La UE consiguió superarlas y las lecciones que hemos aprendido todos nos ayudarán sin duda a hacerlo aún mejor en el futuro”.
En 2011 se transmitieron a través del RASFF 9.157 notificaciones (3.812 nuevas y 5.345 de seguimiento) relacionadas con incumplimientos de la legislación alimentaria de la UE, 617 de las cuales se referían a riesgos graves. De las notificaciones nuevas, 3.139 se referían a alimentos, 361 a piensos y 312 a materiales en contacto con alimentos. Entre los problemas notificados con más frecuencia, figuran la presencia de aflatoxinas en los piensos, las frutas pasas y los frutos de cáscara, así como la migración de sustancias químicas de utensilios de  cocina procedentes de China.
En la elaboración industrial de alimentos, es esencial maximizar las medidas higiénicas en todo el proceso, para cumplir con todos los requisitos necesarios que garanticen la seguridad alimentaria, ya que las empresas del sector tienen cada vez una mayor responsabilidad en el aseguramiento de la salud, en tanto en cuanto el consumo de alimentos procesados es cada día mayor. Tal como señalan fuentes de FHP, “en la actualidad se preparan menos alimentos cocinados en casa, utilizando más alimentos precocinados o de elaboración industrial que con mayor facilidad pueden ser transmisores de contaminación”. Es por ello importante cuidar al máximo los aspectos higiénicos y no escatimar en estas medidas, ya que “muchos de los casos de intoxicaciones alimentarias son producidos por unas incorrectas medidas de higiene en la industria y por el uso de productos de baja actividad. El problema del uso de estos productos hace que los microorganismos desarrollen una resistencia que los hacen ser menos vulnerables y que cada vez sea más difícil eliminarlos”.

 

Legislación en torno al “Paquete higiene”
Las normativa sobre higiene de los alimentos se estructura bajo el marco común del Reglamento 852/2004 del Parlamento europeo y del Consejo, de 29 de abril de 2004, que establece con carácter general un planteamiento integrado para garantizar la seguridad alimentaria desde el lugar de producción primaria hasta su comercialización o exportación. El Reglamento forma parte del “Paquete higiene”, un conjunto de actos por los que se establecen normas de higiene para los alimentos y que incluye además, el Reglamento 853/2004, por el que se establecen normas específicas de higiene de los alimentos de origen animal, y que trata en particular sobre estos productos, con respecto a los cuales se han observado con frecuencia riesgos microbiológicos y químicos; y el Reglamento 854/2004, por el que se establecen normas específicas para la organización de controles oficiales de los productos de origen animal destinados al consumo humano, que se ocupa de los aspectos específicos asociados a esos productos a la hora de aplicar el Reglamento 882/2004, sobre los controles oficiales efectuados para garantizar la verificación del cumplimiento de la legislación en materia de piensos y alimentos y la normativa sobre salud animal y bienestar de los animales.
Con la existencia de este marco normativo, se hizo preciso adoptar una disposición que clarificase el marco regulador en el ámbito comunitario y, por tanto, en el español. Para ello, se aprobó la Directiva 2004/41/CE del Parlamento europeo y del Consejo, de 21 de abril de 2004, por la que quedaban derogadas determinadas directivas que establecen las condiciones de higiene de los productos alimenticios y las condiciones sanitarias para la producción y comercialización de determinados productos de origen animal destinados al consumo humano y se modificaron las directivas 89/662/CEE y 92/118/CEE del Consejo. Por su parte, la Decisión 95/408/CE del Consejo, acometió ese fin, derogando las dieciséis directivas específicas sobre productos de origen animal, y el Reglamento 852/2004 derogó expresamente la Directiva 93/43/CEE del Consejo, de 14 de junio de 1993, relativa a la higiene de los productos alimenticios. 
En el ámbito español, esta Directiva se incorpora mediante las siguientes disposiciones: Real Decreto 640/2006, de 26 de mayo, por el que se regulan determinadas condiciones de aplicación de las disposiciones comunitarias en materia de higiene, de la producción y comercialización de los productos alimenticios; Real Decreto 639/2006, de 26 de mayo, por el que se modifica el Real Decreto 2551/1994, de 29 de diciembre, por el que se establecen las condiciones de sanidad animal y sanitarias aplicables a los intercambios e importaciones de productos no sometidos a las normas específicas establecidas en el Real Decreto 49/1993 y en el Real Decreto 1316/1992; y Orden PRE/1764/2006, de 5 de junio, por la que se modifica el anexo A del Real Decreto 49/1993, relativo a los controles veterinarios aplicables en los intercambios intracomunitarios en los productos de origen.
Una vez adoptado este paquete de disposiciones comunitarias, la Comisión inició los trabajos de desarrollo de los citados Reglamentos y aprobó las siguientes disposiciones, que están en constante revisión y modificación: Reglamento (CE) nº 2073/2005 relativo a los criterios microbiológicos aplicables a los productos alimenticios; Reglamento (CE) nº 2074/2005, por el que se establecen medidas de aplicación para determinados productos con arreglo a lo dispuesto en el Reglamento (CE) nº 853/2004 y para la organización de controles oficiales con arreglo a lo dispuesto en los Reglamentos (CE) nº 854/2004 y 882/2004 (se introducen excepciones a lo dispuesto en el Reglamento (CE) nº 852/2004 y se modifican los Reglamentos (CE) nº 853/2004 y 854/2004); Reglamento (CE) nº 2075/2005, por el que se establecen normas específicas para los controles oficiales de la presencia de triquinas en la carne, y Reglamento (CE) nº 1162/2009 de la Comisión, de 30 de noviembre de 2009, por el que se establecen disposiciones transitorias para la aplicación de los Reglamentos (CE) nº 853/2004, (CE) nº 854/2004 y (CE) nº 882/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo.
Es también importante, para un completo entendimiento de los diferentes aspectos de los citados Reglamentos, estar familiarizado con el contenido de los Reglamentos (CE) nº 178/2002 y 882/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo. En el primero de ellos, se establecen los principios y los requisitos generales de la legislación alimentaria, se crea la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y se fijan procedimientos relativos a la seguridad alimentaria. Por su parte, el Reglamento 882/2004  se centra en los controles oficiales efectuados para garantizar la verificación del cumplimiento de la legislación en materia de piensos y alimentos y la normativa sobre salud animal y bienestar de los animales.
Respecto a las novedades legislativas, una de las más recientes ha sido la publicación del nuevo Reglamento Europeo para la comercialización y uso de productos biocidas, el Reglamento (UE) 528/2012 del Parlamento Europeo y el Consejo, de 22 de mayo de 2012, que reemplaza a la Directiva Europea de Biocidas 98/8/EC y entrará en vigor el 1 de septiembre de 2013. El objetivo de este nuevo Reglamento es mejorar el funcionamiento del mercado interno de productos biocidas a la vez que se mantiene un alto nivel de protección del medio ambiente y la salud humana. La nueva norma parte de que “los biocidas son necesarios con fines de control de los organismos nocivos para la salud humana o animal y de control de los organismos dañinos para los materiales naturales o manufacturados; sin embargo, pueden impli-car riesgos para las personas, los animales y el medio ambiente, debido a sus propiedades intrínsecas y a las pautas de uso correspondiente”.  El nuevo Reglamento corrige algunas dificultades encontradas durante los 11 años de implementación de la Directiva 80/8/EC. En el nuevo Reglamento, el procedimiento para la autorización de biocidas sigue una secuencia de dos pasos: en primer lugar, evaluación de la sustancia activa a nivel comunitario, y en  segundo, autorización del formulado a nivel de Estado Miembro. Adicionalmente, se prevé la posibilidad de que algunos productos biocidas sean autorizados a nivel comunitario, dándoles acceso directo a todo el mercado de la UE. Una vez obtenida la autorización para un uso concreto, los biocidas que estén basados en esta sustancia dispondrán de un plazo de dos años para obtener la autorización según el nuevo Reglamento, debiendo dejar de comercializarse en caso contrario. Para facilitar el proceso, se ha creado una plataforma electrónica (Registro de Productos Biocidas) que será utilizada para la tramitación de solicitudes de autorización y para difundir información al público.
En el anexo V, el Reglamento (UE) 528/2012 establece una lista de los tipos de biocidas incluidos en el ámbito de esta norma, con sus descripciones. El Reglamento identifica 22 grupos de biocidas, en función de su uso previsto, recogiéndose en el TP4 los biocidas empleados en la elaboración industrial de alimentos (productos empleados en la desinfección de equipos, recipientes, utensilios para consumo, superficies o tuberías relacio-nados con la producción, transporte, almacenamiento o consumo de alimentos o piensos -incluida el agua potable- para personas y animales. Productos empleados para impregnar materiales que puedan estar en contacto con alimentos).  Se prevé que en 2014 se comiencen a autorizar las primeras sustancias activas del grupo TP4.

 

El sector no se amilana ante la crisis
Para poder cumplir con las exigencias legales, la industria alimentaria ha de poner todos los medios a su alcance para garantizar una correcta higiene en sus instalaciones y procesos, contando para ello con avanzados desarrollos, tanto en productos para la desinfección como con equipos profesionales de limpieza que le ayudan en esta tarea, que, según explican desde la compañía FHP (Francisco Hurtado Portela) “es una necesidad técnica ineludible, pues una higiene deficiente afecta al rendimiento productivo de algunos equipos, puede alterar los procesos fermentativos y de maduración de algunos productos y puede acortar la vida comercial de los productos perecederos”. Además, es también “una exigencia sanitaria, pues no es posible colocar en el mercado un producto contaminado por microorganismos patógenos, o de alérgenos en determinados alimentos, y es un requerimiento comercial, por las fuertes exigencias de las empresas certificadoras internacionales. Y, por supuesto, hay que considerar el cumplimiento del marco legal. El resultado de todo ello determina que no sea posible ni asumible rebajar las condiciones higiénicas en la industria alimentaria ni ‘recortar’ las prácticas higiénicas”. Ahora bien, la empresa observa que “la coyuntura está afectando al mercado de suministros de productos, bienes y servicios vinculados a la higiene”, tanto por la caída de producción en algunas categorías de producto, como por la tendencia a lograr un ahorro de costes mediante la simplificación de las operaciones en toda la cadena. Además, “las inversiones en nuevas plantas o nuevas líneas de proceso y las ampliaciones de instalaciones existentes han quedado, salvo contadas excepciones, completamente congeladas (a la espera de mejores tiempos en los que se incremente la demanda por parte del consumidor y el crédito empiece a fluir de manera regular), con lo cual los proyectos de instalaciones de limpieza open plant cleaning, cleaning in place o de lubricación se han recortado drásticamente”.
A pesar de las lógicas consecuencias de la actual coyuntura económica en la mayoría de sectores, en el caso de los productos destinados a la higiene industrial los efectos no han sido tan negativos e incluso algunos operadores hablan de evolución al alza. Así, en Milla Masanas (Mimasa),  afirman que  “paradojicamente a lo que pueda parecer, debido a la crisis la gente no quiere perder sus clientes y probablemente da más importancia a la higiene, ya que un caso de toxiinfección puede ser fatal. Por otro lado, el esfuerzo exportador de nuestros clientes les obliga a estar aún más preparados y a garantizar mejor sus procesos, para poder competir en mercados exigentes. Esta situación lleva a nuestros clientes a buscar partners de confianza que les aporten soluciones avanzadas para la limpieza e higiene de sus plantas”. Con todo ello, la firma valora que  la evolución “es positiva, ya que en 2011 tuvimos un crecimiento del 20 % respecto a 2010, manteniendo la exportación y con inversiones importantes (nuevas oficinas y ampliación de una nave productiva). En 2012 esperamos un crecimiento un poco superior, alrededor del 27 %, con un aumento significativo de la exportación (próximo al 50 %)”.
A la actual crisis financiera que afecta a toda la economía, la compañía UV-Consulting suma otros factores que pueden afectar negativamente al desarrollo del sector, como son “la presencia en el mercado de instalaciones mal diseñadas y el desconocimiento que en muchos casos existe de esta tecnología”, a pesar de lo cual, “los sistemas de UV-Consulting están encontrando cada vez más aceptación por parte de las grandes empresas del sector. Esto, unido a la inversión en I+D y al aval que dan los resultados obtenidos en centros tecnológicos como Ainia, Itene o Iata hacen que UV-Consulting mire al futuro con un optimismo impropio de la coyuntura actual”.
Un aspecto que juega en contra de la buena marcha del sector es que “hemos visto disminuido el número de análisis en algunas industrias alimentarias, -señalan desde Bioser– lo que resulta preocupante puesto que representa un menor rigor en el control de la higiene alimentaria y por consiguiente una situación de mayor riesgo de contaminación alimentaria”. Si bien apuntan a que “en algunos casos, se debe a menor producción”.
Por su parte, desde Diversey señalan que “a pesar de la contracción del mercado y la disminución de la producción de alimentos y bebidas, los resultados de la unidad de negocio Food & Beverage en España durante 2011 han sido, considerados en su conjunto, positivos. No hay otra forma de calificar un crecimiento en ventas del 5 %, el cual se ha fundamentado en un incremento de la penetración en el sector lácteo y el de los productos elaborados”. Su visión respecto a 2012 es que “las tendencias negativas del consumo se han reafirmado. La caída general de la demanda y el deslizamiento hacia las marcas blancas y productos de menor valor obliga a nuestros clientes a una revisión y ajuste constante de los presupuestos de las partidas relativas a la higiene. Este ajuste, por otra parte, ya se aplica de forma automática en los modelos de facturación por activity based price, los cuales permiten a la industria convertir los gastos en productos y servicios de higiene en un variable. Por todo ello, las perspectivas de cierre para este año apuntan a un crecimiento mínimo de aproximadamente el 1-1,5 % en ventas netas”. Cabe destacar que  esta empresa ha protagonizado una de las operaciones más importantes en el sector en el último ejercicio, que ha sido la adquisición, acaecida en 2011 pero consolidada en 2012, de Diversey por Sealed Air Corp, referente en sistemas de envasado y protección de alimentos, bajo la reconocida marca Cryovac. Como resultado de la integración de ambos negocios, Diversey forma parte hoy de una compañía de 26.000 empleados en todo el mundo (750 en el área Iberia) y un volumen de negocio de 8.000 millones de dólares (200 millones en el área Iberia).
También desde Itram Higiene se percibe un mensaje con matiz positivo, al señalar que “el sector de la industria alimentaria quizás sea de los menos afectados por la crisis”. Aunque reconocen que “nos afecta porque los márgenes se han estrechado y la competitividad es clave. Tenemos que ofrecer calidad y óptimo servicio con precios muy ajustados”. En esta misma línea, fuentes de Betelgeux señalan que “la presión por reducir márgenes comerciales se traslada a los proveedores y, entre ellos, a los proveedores de productos de higiene, que están obligados a ofrecer precios más competitivos para sus productos, de manera que es necesaria una constante e intensiva labor de desarrollo de productos para que la empresa siga siendo competitiva”.

 

Soluciones a las demandas de la industria
Por todo ello, ahora más que nunca, las empresas proveedoras de estos productos han de estar atentas a las principales necesidades de la industria alimentaria en materia de seguridad e higiene. Para Bioser, actualmente las empresas “demandan métodos rápidos y fáciles de usar”. Para lo que la empresa “incluye métodos de estas características en su portafolio, además de un asesoramiento técnico para ayudar a las empresas a elegir el método más adecuado según sus necesidades”.
Según la apreciación de FHP, son varias las necesidades detectadas en la industria alimentaria en el ámbito de la higiene, “por un lado la garantía de eficacia. Disponer de productos de actividad desinfectante contrastada y avalada por estudios de eficacia. Nuestros clientes tienen la total tranquilidad de saber que nuestros productos son eficaces al 100 %.  Nuestro desinfectante Virkon elimina virus, bacterias y hongos en tan solo 10 minutos. Rapidez de acción y máxima eficacia para evitar sorpresas”. El cliente quiere tener la certeza de que el producto que usa funciona correctamente, para lo que se llevan a cabo controles analíticos, “si las analíticas son buenas, el cliente es fiel. Si las analíticas son malas, el cliente buscará un nuevo proveedor. FHP realiza controles analíticos en las instalaciones de sus clientes, para que en todo momento vean que nuestros productos funcionan y que pueden confiar en nosotros”. En este sentido, desde Itram inciden en que “la labor de una empresa especializada en higiene alimentaria es facilitar al máximo los protocolos de higienización aportando soluciones tanto a nivel de productos como de sistemas y de formación”. De igual modo, desde Mimasa son conscientes de que “hoy, la principal necesidad de nuestros clientes es no tenerse que preocupar por la seguridad e higiene. Ellos necesitan centrar todos sus esfuerzos en producir mejores productos con mayor rentabilidad y éxito en el mercado. Y para ello necesitan que les aportemos soluciones contrastadas y fiables, que les permitan tener la total confianza en que la seguridad y la higiene en sus procesos productivos están en todo momento garantizados, controlados y registrados”.
Otras de las principales demandas de  la industria se basan en la optimización de los recursos empleados en las operaciones de limpieza y desinfección (L+D) y en el control adecuado de las condiciones higiénicas de las instalaciones. Frente a la primera necesidad, “Betelgeux trabaja en desarrollar productos con un mayor rendimiento y un menor coste, de manera que disminuyen los costes asociados a las operaciones de L+D. Asímismo, se desarrollan e implementan soluciones para ajustar el consumo de agua y productos, disminuyendo los costes y el impacto medioambiental de estas operaciones, mediante la automatización de procesos y reutilización de aguas de lavado”. Para responder a la demanda de nuevas técnicas para obtener un control más rápido y preciso de la presencia de microorganismos indeseados, la empresa ha desarrollado TBF 300 para la detección rápida de biofilms, y en colaboración con socios de distintos países europeos, trabaja en el proyecto BioliSME, para la creación de equipos para la detección rápida de patógenos como Listeria monocytogenes en superficies.
En opinión de Diversey “para alcanzar el estándar de higiene en las instalaciones y equipos requerido para el proceso y producto elaborado, la empresa alimentaria debe aplicar, hoy más que nunca, una estrategia de optimización del proceso que permita incrementar la eficacia y eficiencia de los tratamientos de limpieza y desinfección, el ahorro en el gasto de productos químicos y en el apartado de utilities y la reducción de gastos ocultos”. Ante estos requerimientos, los tratamientos one shot (pase único), las recuperaciones de soluciones de limpieza, las unidades CIP flexibles, los sistemas de lubricación seca o semiseca y la gestión de calderas de vapor y torres de refrigeración, son algunas de las soluciones en productos, equipos y servicios que aporta Diversey.

 

Innovación, crecimiento y servicio
Conscientes de la importancia de cubrir las necesidades de la industria alimentaria en materia de higiene para garantizar la seguridad de sus productos, las compañías proveedoras no escatiman esfuerzos en incrementar su oferta de productos y servicios, no solo con nuevos lanzamientos, sino también mediante el aumento de su masa crítica. Tal es el caso de Bioser, compañía que el pasado ejercicio incorporó la firma Biorad en su gama de productos. “Con esta marca culminamos nuestro papel en el análisis de patógenos especialmente con técnica PCR en la que confiamos mucho”. Fundada el 1985, con la intención de suministrar productos para el control microbiológico y de higiene de superficies para la industria alimentaria, dispone de productos para verificar que la limpieza y desinfección ha sido efectiva y evitar así posibles problemas de contaminación.  Para la compañía sus ventajas diferenciales residen en que “disponemos de un amplio abanico de productos, desde los más simples hasta métodos más completos para poder abastecer cualquier tipo de industria en el cumplimiento de sus requerimientos de calidad alimentaria. Algunos de estos métodos son de respuesta inmediata, permitiendo la toma de decisiones on site”.
Entre sus principales novedades, Betelgeux destaca su test de detección de biofilms TBF 300, “un innovador producto de aplicación directa sobre las superficies, que permite la detección rápida, sencilla y económida de biofilms, contribuyendo al control de la higiene en las instalaciones. Este producto es único en su categoría ya que no existen en el mercado técnicas comparables para la detección de biofilms”. La compañía también ha lanzado una nueva gama de productos de alto rendimiento para la eliminación de biofilms en superficies y circuitos,  “resultado de varios años de I+D para conseguir productos específicos para la eliminación eficaz de biofilms como alternativa a los productos de base enzimática habitualmente empleados”. Asimismo, ha incorporado a su cartera nuevos productos para la limpieza de moldes de queso, que cubren un amplio abanico de propiedades funcionales y ácidos en su composición, completando la gama que Betelgeux ofrece para este fin.
En materia de innovación, la compañía Brenntag ha querido destacar el último lanzamiento de su representada Purac, el nuevo modelo predictivo de control de Listeria, Purac Listeria Control Model 2012, que  establece nuevas normas de seguridad alimentaria en la industria cárnica y otros alimentos procesados. El nuevo software online está diseñado para reducir el tiempo de salida al mercado de los productos nuevos, con el consiguiente ahorro de costes, al disminuir la duración de la investigación.
También en relación con este patógeno, el pasado ejercicio Domca desarrolló la línea de Cycrom DMC, una gama de productos naturales para el control de Listeria monocytogenes en la industria alimentaria. La nueva gama se puede aplicar en todos los sectores vulnerables a la contaminación con listeria: productos lácteos (quesos, yogur, etc.); cárnicos (carne fresca, picada, embutidos, loncheados, salchichas…); pescados (fresco, ahumado, congelado, marisco…); platos preparados y salsas, y frutas, verduras y productos de IV gama, entre otros. Cycrom DMC es un producto natural, procedente de una fermentación láctica en combinación con otros ingredientes naturales con poder antimicrobiano, es totalmente inocuo, no afecta al sabor ni a fermentos característicos del alimento y permite una etiqueta limpia.
FHP distribuye en exclusiva para España la gama de desinfectantes de la multinacional Dupont. Entre sus  novedades, FHP ha presentado su gama de sistemas de dosificación con el objeto de facilitar el uso de sus productos. Estos equipos permiten evitar el contacto entre el personal aplicador y el producto químico, reduciendo los posibles riesgos derivados de su uso. Además, garantizan la utilización de la dilución óptima recomendada por el fabricante, obteniendo los mejores resultados de eficacia. Según la compañía, “nuestra principal ventaja diferencial es la de disponer de productos de alta eficacia y ausencia total de toxicidad”. Como ejemplo, destaca que “el desinfectante de alto espectro Virkon es uno de los pocos productos disponibles en el mercado mundial que cuenta con un registro para uso hospitalario y a la vez está autorizado para su uso en la industria alimentaria”.

 

Soluciones en equipos
No menos importantes que los productos biocidas son los equipos que contribuyen a garantizar la seguridad higiénica en las producciones alimentarias. En este ámbito, la compañía Spraying Systems potenció el pasado año su gama AutoJet Antimicrobial Spray Systems, un sistema de pulverización automática que ayuda a los procesadores de alimentos, especialmente productos cárnicos, a garantizar la seguridad del producto, aumentando la productividad y reduciendo el uso de productos químicos mediante la eliminación de técnicas de post-pasteurización más lentas y costosas. El sistema de pulverización tiene una eficacia probada en el control de patógenos como E. coli, Salmonella y Listeria monocytogenes. Además, su rociado sobre el producto o dentro del envase antes de su cierre, con un control supervisado, garantiza una aplicación precisa de los antimicrobianos con el mínimo desperdicio. AutoJet Technologies, la división de Sistemas de Spraying Systems, fue creada para diseñar sistemas “llave en mano” que mejoren el desempeño de la aspersión para poder mejorar la calidad del producto y reducir costes de producción.
En el aseguramiento de la higiene industrial, es también clave contar con los equipos de limpieza adecuados, un segmento en el que Tennant Company cuenta con un amplio surtido de soluciones, entre las que figuran: barredoras industriales y comerciales, detergentes, equipos de limpieza de alfombras, aspiradoras y lustradoras, entre otros. Entre sus últimas innovaciones, la compañía ha destacado el desarrollo de su  tecnología Corriente Dividida de Orbio® 5000-Sc, que permite reducir o eliminar la utilización de productos químicos de limpieza en muchas aplicaciones convencionales. Entre las ventajas de esta tecnología, cabe citar que ayuda a minimizar el impacto medioambiental. Además, “el NFSI, un grupo sin ánimo de lucro dedicado a reducir los accidentes por resbalones o caídas, ha certificado que mejora la tracción sobre el suelo”. La tecnología Corriente Dividida de Orbio funciona con la mayoría de equipamientos y materiales de limpieza existentes. Otra de sus innovaciones en equipos de limpieza, es la fregadora compacta de conductor sentado a baterías Tennant T16, capaz de limpiar hasta tres veces más con un solo depósito de agua al utilizar su tecnología ec-H2O o FaST (tecnología de fregado con espuma) y que reduce el coste total de la propiedad hasta un 20 %.
Otro destacado operador en este segmento es Kärcher, entre cuyos últimos lanzamientos, cabe citar la fregadora-aspirador B 40C/W con sistema KIK y su nuevo limpiador de superficies FRV 30 de Kärcher. El primer equipo es ideal para la limpieza de grandes superficies. Se trata de un equipo que ofrece un alto nivel de seguridad y protección para usuario, máquina y zona de trabajo, que propicia un bajo consumo de agua, energético y de detergente y un mínimo nivel sonoro. Por su parte, el limpiador de superficies FRV 30 de Kärcher es un accesorio para las limpiadoras de alta presión de calidad superior, con el que se transforma su poder de limpieza en rendimiento de superficie. Su principal  innovación es que, al mismo tiempo que limpia, aspira el agua sucia, aportando el máximo rendimiento, sin salpicaduras.

 

Publicado en la revista Tecnifood núm.83 (septiembre/octubre de 2012).

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