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Horacio González Alemán, director general de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas

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A punto de cumplir dos años como director general de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), a la que lleva vinculado desde hace más de 20 años,  Horacio González Alemán, que se autodefine como “hombre de consenso”, nos detalla en esta entrevista la situación de la industria que representa en uno de los momentos más duros pero “con un Gobierno receptivo” y analiza las potencialidades en materia de innovación e internacionalización del “primer sector industrial del país, el segundo exportador, con una facturación prevista para 2011 de 80.700 millones de euros y que representa el 7,6 % del PIB”


En la actualidad, ¿cuántas asociaciones se integran en la Federación y qué porcentaje de la industria alimentaria española suponen?

-En FIAB, tenemos 48 asociaciones, que representan en torno al 80 % del peso de la industria de alimentación y bebidas del país, lo que significa tener a todo el sector representado. Las últimas incorporaciones han sido la Asociación Empresarial de Productores de Cultivos Marinos de España (Apromar) y la Asociación Multisectorial de Empresas (AME), con la que hemos roto moldes. Lo analizamos muy profundamente y al final decidimos incorporar la asociación AME, que aglutina a empresas líderes en todos los segmentos, independientemente de su forma jurídica. Esto es importante, porque hay quien piensa que solo están las grandes marcas, pero ahí figuran multinacionales, empresas de capital nacional, sociedades unipersonales, cooperativas…

También hubo quien lo consideró un ataque a  las marcas de la distribución…
-Sí, pero esa fue una lectura errónea, porque muchas de sus empresas miembros, también hacen marcas de distribuidor.
Nuestro punto fuerte en FIAB es que  representamos a todo el mundo, tanto al que hace marca de distribuidor como al que hace marca de fabricante, o hace ambas cosas. El mundo y el negocio cada día es más heterogéneo y tienes que representar a todos.

¿Esas 48 asociaciones representan a todos los segmentos?
-Hubo una baja en la Asamblea de diciembre de 2011, que fue la Asociación de Fragancias y Aromas Alimentarios (AEFAA).

En mayo de 2012 se cumplen dos años desde que fue nombrado director general de FIAB, ¿cuál es su balance de este tiempo?
-En el último año y medio  hemos llevado a cabo cambios importantes. Básicamente, hemos modificado la composición de la Federación para adaptarla a los tiempos actuales y también se ha cambiado el régimen de cuotas. En un momento como el actual, no se puede ignorar que es un tema sensible y eso ha provocado que una asociación no pudiera seguirnos el ritmo. Pero también hay que señalar que todos estos cambios estatutarios se aprobaron por más del 85 %, lo que significa que el apoyo al proceso era muy claro.
Para mí, uno de los principales objetivos de FIAB es dotar al sector de la visibilidad que merece y trasladar su importancia real a la sociedad, los medios globales y la Administración para que conozcan que se trata del primer sector industrial de nuestro país y el segundo en nivel de exportaciones. Otro elemento muy representativo es que tenemos unos valores que otras industrias no tienen: formamos parte de una cultura muy rica y variada. En este país en el que, por desgracia, el territorio desune, la variedad de culturas alimentarias se alza como un factor enriquecedor y positivo, que tenemos que saber aprovechar. Por ello, una de las cosas que queremos potenciar es la tríada alimentación/gastronomía/turismo.

¿A qué atribuye la “invisibilidad” del sector alimentario?
-Principalmente, a la propia heterogeneidad del sector. Estamos hablando de 20.000 empresas de segmentos muy dispares y es muy difícil poner de acuerdo a un colectivo tan grande y variado. Por otra parte, tradicionalmente ha habido una derivación muy grande hacia el sector agrario; es indudable que para tener una industria fuerte, necesitamos una agricultura  fuerte, pero no podemos olvidar que la industria existe y además más del 50 % están en el mundo rural, por lo que suponen una gran aportación al desarrollo rural.

¿Cuáles de sus objetivos iniciales ha podido ver cumplidos ya?

-Llevamos más de año y medio con un plan estratégico de comunicación, que está empezando a dar sus frutos. También estamos ampliando el campo de acción a todas las Administraciones. Hasta ahora nos habíamos focalizado mucho en el Ministerio de Agricultura, y ahora, aprovechando el nuevo Gobierno, estamos no solo poniendo el foco en este Ministerio, que  al fin y al cabo es nuestro valedor ante el Gobierno, sino también en el Ministerio de Economía y Competitividad, el de Industria, Exteriores, Presidencia…, todo ello, para hacernos notar y dejar patente que tenemos que colaborar entre todos, porque tenemos un gran peso y también una gran responsabilidad y tenemos que contribuir a sacar el país adelante. Para ello, debemos trabajar conjuntamente en la creación de planes de innovación e internacionalización, contribuyendo al cumplimiento de la seguridad alimentaria, asumiendo responsabilidades en el ámbito de la autorregulación de la publicidad, etc.
Trabajando en esta dirección, vamos a salir adelante, somos ahora mismo el quinto país de Europa como sector alimentario, somos una gran potencia, el presidente de nuestra Federación es también el presidente de la Confederación Europea de Industrias Alimentarias, la patronal más importante de Europa, lo que es un motivo de orgullo. Tenemos grandes empresas y muchos motivos para  poder caminar con la frente muy alta, ahora lo que nos falta es método y orden.

En esta labor de representación ante las diferentes Administraciones Públicas, ¿cuáles han sido las reuniones más importantes para FIAB en función de los resultados obtenidos?
-El Gobierno está bastante receptivo a nuestras propuestas. Llevamos mucho tiempo trabajando con todos los grupos políticos. Ya antes de las elecciones, tuvimos una reunión entre nuestra anterior Comisión Delegada y Mariano Rajoy, para exponerle cuál era nuestra situación y qué es lo que había que hacer. Yo creo que el partido en el Gobierno entiende y comparte muchas de nuestras propuestas, y prueba de ello es que habla, entre otros temas, de un Plan de Internacionalización, de una ley de equilibrio de la cadena, o de la necesidad de innovación, haciéndose eco de nuestras peticiones.
Otra prueba es que, en esta legislatura, hemos logrado recuperar que el Ministerio sea también de Alimentación y eso es muy importante, porque eso que puede parecer solo un título, es algo de lo que se destilan muchas cosas, como es una Secretaría General de Agricultura y Alimentación, por ejemplo.

¿Habrá medidas rápidas y eficaces para ayudar a la industria?
El ministro ya ha dicho que en breve  presentará el Proyecto de Ley de la Cadena Alimentaria, y esto es ya un detalle muy importante, y también nos ha encargado que nos pongamos a trabajar en un Plan de Internacionalización para la industria.

¿Cómo se vislumbra 2012?
-Va a ser muy duro, pero si el Gobierno hace lo que debe, saldremos adelante y reforzados. Es necesario reconducir la situación, hay que poner orden en la unidad de mercado, en la coordinación de las administraciones y racionalizar los recursos públicos.

¿Cuáles considera que son actualmente los segmentos de la industria alimentaria más desfavorecidos y qué demandan a las instituciones correspondientes?
Los que lo están pasando peor son los que tiene su consumo más fuerte fuera del hogar, como pueden ser las bebidas alcohólicas. Son varias las dificultades que afronta este sector y otros, como las críticas desde la Administración y algunos segmentos sociales. La industria está muy implicada en el cumplimiento de los compromisos adoptados sobre la reducción de grasas trans, azúcar, sal, etc., por lo que creemos que estas opiniones deberían tener en cuenta los esfuerzos que se están realizando y los compromisos firmemente adquiridos.

¿Están trabajando en esta dirección con la AESAN?
-Ya hemos tenido una reunión con la nueva presidenta de la AESAN y pronto tendremos otra. Desde que se aprobó la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición somos conscientes de que hay mucho por hacer. Llevamos desde septiembre de 2011  trabajando en esta dirección y tenemos ya un documento con compromisos concretos por parte de la industria para mostrarle al Ministerio este esfuerzo en formulación, autorregulación, promoción de la actividad física, es decir, de apoyo, impulso y cumplimiento de la Estrategia NAOS.

¿En qué niveles estamos en cuanto a innovación?
-Acabamos de presentar un estudio realizado con Cajamar sobre la dimensión del sector en innovación y los primeros resultado nos dicen que no estamos por debajo de otros sectores industriales.
Las empresas deben asumir que su futuro pasa por la innovación, porque en precio no vamos a poder competir con países como China o Turquía, tendremos que competir con servicio y con innovación.
Realmente, tenemos una pirámide en la que solo la cúpula tiene capacidad para innovar por sí misma. Luego hay una gran base de pymes a las que hay que acostumbrar a que trabajen en conjunto y con centros tecnológicos. Desde FIAB, por ejemplo, apoyamos proyectos conjuntos mediante la plataforma Food For Life, que en los tres últimos años ha participado en proyectos de I+D+i por valor de 218 millones de euros. Con el Ministerio estamos trabajando para crear planes específicos de innovación, implicando a los centros tecnológicos.

¿Las empresas se muestran receptivas a trabajar conjuntamente en I+D+i?
-No es fácil, sigue habiendo cierto resquemor a compartir conocimientos con otras empresas, pero la crisis también nos ha enseñado a cambiar la forma de ver las cosas en este sentido. Es decir, si las empresas son conscientes de que la innovación es importante y no tienen suficientes recursos, no les va a quedar más remedio que unirse a los demás o se van a quedar atrás. El hecho de que se sienten varias empresas a trabajar con un centro tecnológico, una consultora o una universidad ya es enriquecedor, luego habrá experiencias mejores o peores.

¿A qué aspectos deben adelantarse las industrias?
-Las nuevas tecnologías son algo que hay que tener en cuenta. Los consumidores de hoy día no tienen nada que ver con los de dentro de 10 años, las redes sociales y el uso del móvil van a cambiar el modelo de negocio de una forma absolutamente radical. Luego están todos los temas de nutrición y salud, que van a hacer crecer mucho los alimentos funcionales y que van a abrir unos segmentos de consumo que ahora solo están perfilados. Actualmente vamos al consumidor masivo, pero tendremos que ir a colectivos muy concretos con necesidades muy precisas.
Estamos en un proceso de cambio tan fuerte que tendremos que ir adivinando el futuro. No sé cuales serán las demandas del mercado concretas, pero sí que no van a tener nada que ver con las de hace diez años, y esas son las oportunidades que hay que detectar.

¿Y  respecto a temas de sostenibilidad?
-En temas de medio ambiente, estamos trabajando con todos los productores, asociaciones agrícolas y ganaderas, y con la distribución, en la elaboración de un documento de compromiso medioambiental de todo el sector. Hay que implicar a toda la cadena porque en solitario no se consigue nada.

¿Sigue siendo la relación industria/distribución uno de los temas importantes en la agenda de la Federación?
-El problema básicamente es de desequilibrio en la cadena. Cuanto más acompasados estén los tres eslabones: sector agrario, industria y distribución, mejor iremos todos.
En mi opinión, el problema es comunitario y la solución nos debe venir desde Bruselas, donde por otra parte, se empieza a apreciar que está cambiando la mentalidad de las autoridades de la competencia, porque la situación actual no es buena para nadie. Si el poder está muy concentrado en la distribución, sufre la industria, pero también repercute en la agricultura y también en el consumidor, que acaba perdiendo capacidad de elección, porque estás cautivo de un modelo.
Hay que separar el canal de los contenidos, porque si el que te da el canal te impone los contenidos, eso no es bueno para el consumidor, eso ya se está discutiendo en temas como internet, o la telefonía, en Bruselas, pero en nuestro sector parece que no se ve tan claro.
Nuestra petición al Gobierno es que regule determinadas prácticas abusivas y creemos que el órgano regulador ha de ser la CNC (Comisión Nacional de la Competencia).

Desde su amplia experiencia en comercio exterior, ¿cómo valora el nivel de internacionalización de las empresas españolas del sector?
-El tema internacional va muy bien, estamos creciendo a ritmos increíbles  sobre todo en mercados fuera de la UE, como India, China, Brasil o EE UU, y eso significa que somos competitivos. Tenemos calidad, producto y sabemos exportar. Somos un diamante en bruto, con grandes posibilidades de crecimiento. Sectores como el aceite de oliva, los vinos, las consevas de pescado o la confitería están creciendo enormemente en el exterior.

¿Qué apoyo pueden encontrar las empresas en la Federación en este terreno?
-Desde  FIAB comenzamos con el Plan China, encargando a un consultor un informe estratégico sobre este mercado actual y su futuro previsible. Con ello, estudiamos junto al ICEX, el Ministerio de Agricultura y las CC AA, si éramos capaces de realizar un proyecto común a tres años, centrando nuestra  actividad de promoción en China y repartiéndonos el coste. Actualmente, el Plan está en su cuarto año y hemos puesto en marcha el segundo Plan China. Ya hemos crecido en nuestras exportaciones más de un 35 % en China. No voy a decir que todo haya sido gracias al Plan, pero sí que ha tenido mucho que ver, porque ha supuesto trabajar en conjunto, todos en una misma línea de acción, con mensajes comunes, etc.
Ahora hemos hecho lo mismo con India. También vamos por el segundo año con el Plan India. Y esto es lo que queremos hacer pero a nivel general con otros países de interés. Método, orden y recursos compartidos son las claves de futuro.

¿Cuáles son los puntos fuertes y débiles de las empresas españolas para encarar los mercados exteriores?
-Los puntos fuertes son la calidad y el precio, junto al hecho de que tengamos una cultura alimentaria detrás. Tenemos toda una suerte de buenas materias primas y toda la alimentación está cimentada sobre esa base. Ahora tenemos que pelear por la parte de la innovación.
Hay que avanzar en el proceso de internacionalización. Ya hemos pasado la etapa de exportar,  pero la internacionalización no es solo vender, sino llegar a acuerdos con empresas de los países destino, intercambiando redes comerciales, compartiendo tecnología…

¿Qué países pueden ser más interesantes a corto y medio plazo para nuestras empresas?

-Ya tenemos en marcha China e India y queremos entrar en Turquía, Tailandia, Corea y Vietnam. En general el sudeste asiático, junto con Brasil y también EE UU tienen un gran interés para nosotros. Una oportunidad que debemos saber aprovechar porque son mercados crecientes que tienen avidez de producto.

Escuchando su análisis del sector, se le ve cómodo en su cometido.
-Disfruto mucho con mi trabajo. A pesar de la crisis y el entorno, que no es el mejor, y de los propios cambios que hemos llevado a cabo en la Federación, que siempre hacen que el arranque sea más difícil, cuando tienes las ideas claras y disfrutas con lo que haces, al final llegas donde querías llegar, que, en este caso, es ir cumpliendo objetivos.

 

Publicado en la revista Tecnifood núm.80 (marzo/abril 2012).

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