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Packaging: equilibrio entre protección y comunicación

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El packaging de un producto alimentario constituye una ecuación con muchos números: protección, conservación, promoción, comodidad, imagen y, por supuesto, comunicación.
Los nuevos envases tienen tanta importancia como lo que contienen y son una herramienta más de la I+D+i+m

El sector del envase es muy amplio y, además, subordinado a las industrias a las que se dirige, entre ellas, la alimentaria. Por tanto, aunque de todos los sectores el de alimentación y bebidas ha sido el menos afectado por la crisis, los fabricantes de envases y embalajes han acusado la situación económica, pero también la necesidad de innovación en la que el packaging tiene mucho que decir y que aportar a la hora de fomentar el consumo.
El sector del envase, embalaje y la PLV en España, que mueve más de 10.600 millones de euros al año, tiene un gran peso en la economía española al estar presente en muchos campos de actividad: alimentación, farmacia, química, cosmética o perfumería entre otros. 
Dentro del universo del envase y embalaje, el plástico es el tipo de material más consumido para el embalaje después del cartón ondulado.
Si nos preguntamos por qué el plástico está tan introducido en el segmento del packaging y, más concretamente del packaging de alimentación, concluimos que aspectos como su flexibilidad, su durabilidad, su ligereza, su resistencia, su efecto barrera al oxígeno y vapor de agua y su facilidad de moldeo e impresión, le hacen idóneo para ser utilizados como envase y embalaje. Además, los tipos de envases plásticos que más se utilizan en España son:
• Recipientes para líquidos: botellas, garrafas, tarros, bidones y recipientes incluidos sus correspondientes sistemas de cierre.
• Contenedores de alimentos, por ejemplo, bandejas y tarrinas.
• Embalajes flexibles, donde se incluyen todo los tipos de bolsas, sacos, filmes.
• Elementos para el transporte: tubos, cestas, cajas, palés, blísteres, cintas, cubetas.
En mayo de 2009, se celebró en Barcelona la cita sectorial más importante de Europa en materia de envase y embalaje: Hispack, en alianza con Bta. Se reunían en un mismo recinto los sectores de envase y embalaje y tecnoalimentario para aumentar la oferta comercial y atraer visitantes de la industria alimentaria, principal consumidora de packaging, lo que posibilitó el intercambio y fue un empujón al panorama del packaging y sus tendencias. Unas 3.000 empresas expositoras de las que el 60% es proveedora de la industria alimentaria, una de las que más invierte en innovación y, por lo tanto, demandante de nuevos materiales (biodegradables; que avisan de la caducidad de un producto o con efectos antioxidantes, etc.), de envases que mejoren la seguridad de los alimentos envasados a lo largo de la cadena de producción y distribución, así como de diseños con más poder de venta. 
Según fuentes del Departamento de  Investigación y Estrategia de Fira de Barcelona, en colaboración con la consultora Market ADD, tres de cada cuatro grandes compañías clientes de la industria del packaging en España acudieron al Salón Internacional del Embalaje, Hispack. Y más del 76% de los visitantes de Hispack eran directores generales y responsables de marketing y producción de las principales empresas, de alcance internacional, consumidoras de elementos de packaging en España, según revela este estudio. Las mismas fuentes también apuntaron, para la elaboración de este informe, que el packaging está resistiendo la crisis económica mejor que otros sectores y su actividad productiva y comercial sigue firme. “A pesar de la crisis, las familias siguen comiendo, bebiendo o lavando los platos, es decir, siguen consumiendo productos envasados. Esa es una de las grandes razones que explican, de modo gráfico, la capacidad de aguante del packaging”.  Aún así, los expertos coinciden en ser moderadamente optimistas al analizar el momento que atraviesa el sector, que siempre ha dado muestras de adaptación y flexibilidad ante situaciones adversas. 
Cabe señalar también que, una mayoría de las empresas dedicadas a la fabricación o distribución de maquinarias y equipos para el proceso y el embalaje son pymes, que se están viendo afectadas por la falta de financiación.  Para los expertos, la I+D+i es fundamental para que las empresas de la industria del packaging resistan la crisis. Apostar por la innovación y la tecnología es la clave de futuro, ya que el aspecto externo de un producto es, inmediatamente por detrás de la marca y el precio, el factor determinante en la decisión de compra de los consumidores.
En el caso de la alimentación, que cuenta con la alianza de una innovadora industria de E+E, se impone la tendencia multisensorial, el color blanco y los valores medioambientales.

Maquinaria exportadora
Los resultados de las ventas durante el año 2008 (últimos disponibles hasta la fecha) del sector industrial fabricante y distribuidor de maquinaria de envase y embalaje han sido ligeramente inferiores a los registrados en el periodo anterior. Según los datos de Amec-Envasgraf que, con 114 empresas asociadas, representa a casi el 80% de las que operan en España, el total registrado por el sector, que agrupa a 150 firmas en todo el país, alcanzó los 969 millones de euros, un 3,1% menos que en el año 2007. El 58% de su producción está destinada a los mercados externos (562 millones). La importante diversidad de equipos y subsectores que incluye la oferta española, permite dar soluciones a la mayoría de los procesos del envasado con elevados niveles de eficacia. Se estima que, mientras dure el letargo económico, las empresas harán especial hincapié en su capacidad de servicio posventa, para obtener recursos adicionales con el mantenimiento de maquinarias que las empresas del sector alimentario no sustituirán hasta que sus condiciones financieras lo permitan.
Si bien la recuperación económica en España va a ser lenta en los próximos meses, la industria fabricante de maquinaria y envasado cuenta también con la baza de la recuperación de las principales economías europeas, que servirá como acicate para empujar las ventas.
La modernización constante de la industria, junto al necesario recambio de equipos que llegan al final de su vida útil, contribuirá, tarde o temprano, al aumento en la demanda de estos productos.
Los subsectores integrados en la industria fabricante incluyen el envase y embalaje, las artes gráficas y la maquinaria de cartón corrugado. De las 150 empresas registradas que operan en todos estos subsectores, un 80% disponen de los recursos humanos y económicos, así como la capacidad de producción necesaria, para afrontar la internacionalización. Según los datos ofrecidos, con un nivel de inversión relativo equiparable con sectores altamente tecnológicos, el sector cuenta con algunas empresas líderes a nivel mundial. Esta apuesta innovadora se debe en gran parte a su fortaleza económica, que genera 6.700 puestos de trabajo.
Según la patronal, más del 40% de la estructura empresarial posee una plantilla superior a los 50 trabajadores, y un 40% se sitúa en el rango de entre 20 y 49 personas, arrojando una media por empresa de 43 empleados.
El 55% de las empresas registra una facturación anual comprendida entre uno y cinco millones de euros. Otro 23% de las empresas vende anualmente entre cinco y 10 millones de euros, y un 15% factura más de 10 millones. Los fabricantes pertenecientes a esta área industrial se caracterizan por su alto nivel tecnológico y por presentar una buena relación calidad-precio. Estos factores, que se suman a la gran capacidad de adaptación a las necesidades del cliente y a su versatilidad, podrán permitirles competir, tanto en el mercado interior como en los mercados exteriores, según lo expresado anteriormente.
La caída en la demanda de maquinarias en España está siendo compensada por los países miembros de la Unión Europea, que forman parte de la primera área de destino de las ventas en el extranjero, pues es allí donde se destina el 55% de las exportaciones globales. Posteriormente está América Latina, con un 17%, y Asia, con un 10%. Los países que han registrado un mayor incremento de las exportaciones españolas han sido, por orden de importancia, China (+93%), que pasa a ocupar la quinta posición en el ranking de países; Brasil (+29%); Polonia (37%) e India (139%).
Actualmente, a Francia se destinan el 12% de las exportaciones totales, si bien hubo un pequeño descenso en el montante, al caer un 4,4%; Estados Unidos agrupa un 6,6% de las exportaciones (con una caída en 2008 del 4,4%); Alemania está en tercer lugar, con 5,8% (y un descenso considerable del 21%); Italia ocupa el cuatro lugar, con un 5,6% de las ventas totales (y un incremento notable en esa cifra de negocios, que aumentó un 26,3%); China, con el 5%; Reino Unido, con el 4% (-22%); México, con un 4% (+5%), Países Bajos, con un 3,9% (y un incremento en las ventas de un 73%); Portugal, con un 3,8% (-17%) y Brasil, con un 3%.

El envase, elemento clave para la decisión de compra
Por detrás del precio y la marca del producto, el 58% de los consumidores españoles tiene en cuenta el tamaño y el formato de los envases de su cesta de la compra. Éstas son las principales conclusiones del “Estudio de factores socioeconómicos relacionados con la compra de productos envasados”, realizado por Nielsen para Ecoembes.
El estudio analiza las más de 5.000 referencias más compradas por 8.000 hogares españoles, en 100 categorías de productos, con el objetivo de diseñar una ‘cesta tipo’ del hogar medio español.
Por otro lado, analiza los hábitos de consumo de dichos hogares y determina las prioridades y razones de elección de los tamaños y formatos de los productos envasados.
El estudio revela que no existe una cesta de la compra única del consumidor español, sino que la cesta de cada familia depende de las necesidades del hogar. Los usuarios no prefieren mayoritariamente los envases grandes o pequeños, sino que la elección de formatos depende de la adaptación del producto envasado a sus necesidades personales y familiares.
Jóvenes que viven solos, familias con niños y parejas maduras muestran hábitos de consumo muy diferenciados en función de su actividad laboral y el tiempo disponible en su hogar (grandes, pequeños, monodosis, etc.).
Por ejemplo, aunque el formato líder en el mercado de aceite de oliva es, sin duda, la botella de plástico de 1 litro, destaca que los jóvenes que viven solos eligen también la botella de vidrio de 750 ml, mientras que la garrafa de 5 l tiene una gran demanda en familias con niños.
En el mercado de zumos destaca el uso del brik de 200 ml en familias con niños, muy utilizados para consumo fuera del hogar, mientras que las parejas mayores prefieren el formato de 1 litro y los jóvenes, grandes consumidores de zumos, se decantan por el formato de 2 l.
En el sector de la alimentación envasada (conservas, leche, yogures, etc.), en general, los consumidores prefieren envases pequeños y, mayoritariamente, en monodosis. Actualmente, las familias son poco numerosas y los envases grandes hacen que los productos les puedan caducar.
Los usuarios prefieren envases pequeños debido a la adaptación a sus necesidades y a la conservación del producto. No obstante, el motivo principal para la elección de envases con dosis individuales es la mejor adaptación de estos formatos a las necesidades de consumo fuera del hogar. Cuando se prefiere el envase grande, los motivos son fundamentalmente económicos.
En el análisis de la cesta de la compra, los formatos elegidos por los hogares a la hora de realizar sus compras de alimentación y droguería son muy distintos en función de la etapa de la vida en la que se encuentran.
En general, el consumidor elige el formato que mejor se adecua a las necesidades de consumo del hogar y el papel del envase como continente de una cantidad de producto determinada es un factor relevante en la decisión de compra en función del tipo de producto que consideremos.

El tamaño del envase sí importa y mucho
El tamaño del envase es uno de los principales criterios de decisión de compra, junto con el precio o la marca. El formato es importante, no sólo por la facilidad o dificultad de almacenar los productos, sino también por el sistema de apertura de los mismos y, sobre todo, por la cantidad de producto que contiene pues se trata de adecuar el contenido al consumo del hogar, evitando que los productos caduquen una vez abiertos los envases.
En este sentido, en la compra de alimentación, el consumidor prefiere envases pequeños o grandes en monodosis porque se adaptan mejor a las necesidades de consumo de los hogares.
Asimismo, la preferencia por envases pequeños es mayor en los hogares unipersonales y parejas maduras.
Las monodosis destacan en los hogares más jóvenes, ligado al consumo fuera del hogar tanto de jóvenes como de niños en ciertas categorías de producto (zumos, yogures, bollería), mientras en las familias con niños, hay más adeptos de los envases más grandes, sobre todo por motivos económicos.
En general, los consumidores afirman que los envases pequeños les gustan más. Las familias, hoy en día, no son muy numerosas y envases grandes hacen que los productos les puedan caducar. Es cierto que todavía existen excepciones en productos muy concretos, como la garrafa de 5 litros de aceite, pero se tiende a que estos formatos sean más minoritarios. Incluso, existen hogares, tanto de mayores como de jóvenes, que echan de menos formatos más pequeños, por ejemplo para la leche.
En cuanto a los motivos de elección de envase, se prefiere el envase grande por motivos claramente económicos y en mucha menor medida por la mayor duración de producto o la menor generación de residuos. Los motivos de mayor duración de producto cobran relevancia en las familias con niños, pero siempre tras las razones económicas.
El uso de envases en monodosis agrupados o sueltos es muy común. Sin tener que insistir mucho salen numerosos ejemplos de tomate frito, atún, maíz y otras conservas de pescado o vegetales, zumos, galletas o paté. El uso puede ser tanto para el consumo en el hogar (por ejemplo, tomate frito), como fuera del mismo (zumos o galletas) y tanto para autoconsumo (galletas en el trabajo) como para otros, a los niños (zumos, aguas…).
En cuanto a las razones de preferencia de este tipo de envases, aunque la adaptación y conservación del producto son las mayoritarias, la practicidad para el uso fuera del hogar es un motivo importante para los hogares con niños.
Centrando la atención en los envases individuales para consumir fuera del hogar, en las reuniones con consumidores se confirmó que este tipo de envases pequeños y en agrupaciones son muy habituales y gozan de gran aceptación entre los consumidores.
La diferencia de edad y la existencia de niños en el hogar marca claras diferencias en este punto. Los mayores ni se plantean la existencia de formatos pequeños para el consumo fuera del hogar, ni propio ni ajeno. Parece que esté mal visto entre ellos llevarse algo de comer o beber al trabajo.
Los padres con niños en el hogar sólo piensan en niños cuando hablamos de formatos pequeños. Son muy habituales entre ellos pero referidos a bebidas (zumos, derivados lácteos, etc.) y a comida (galletas, bollitos, etc.). No mencionan que sea habitual que ellos los consuman.
Los más jóvenes los usan para autoconsumo. Sí parece habitual que recurran a formatos individuales para el consumo en el trabajo y tanto de productos sólidos (amplia variedad, desde dietas hasta galletas y fruta), como líquidos (desde preparados a base de combinación de verduras, hasta cualquier derivado lácteo).
No se echa, en principio, nada en falta y se consideran formatos de gran valor ya que contienen la cantidad precisa de producto que va a ser consumida.
En cuanto a los formatos pequeños, el motivo principal de elección es la mejor adaptación de estos formatos a las necesidades de consumo del hogar. Gustan las ventajas de un mejor almacenamiento, transporte y comodidad en el consumo, además de no contar con el riesgo de la caducidad del alimento una vez abierto el envase. Se tiende a comprar productos en envases que se consuman de 1 ó 2 veces, tanto para los niños como para los mayores.
En las etapas de la vida donde conviven menos miembros (jóvenes solos o parejas maduras), se nombra todavía más destacadamente la adaptación de estos envases a sus necesidades, superando el 75% de menciones en el caso de los hogares jóvenes unipersonales.
Para las familias con niños, las razones de ahorro de espacio son tan importantes como las de adaptación a su consumo.
En productos frescos (frutas, verduras, carne, pescado, etc.), los jóvenes prefieren comprar, cada vez más, productos envasados, frente a los de mayor edad que expresan su preferencia a que les atiendan, les recomienden y puedan escoger la cantidad de producto que desean. Las ventajas que ofrece un producto envasado (higiene, conservación del producto, comodidad y rapidez de no hacer colas) además de la propia información que se indica en las etiquetas de los envases (pesos, procedencia, fecha caducidad, etc.) son muy importantes para jóvenes y familias con niños.
En productos de droguería, los consumidores prefieren mayoritariamente el tamaño grande ya que se asocia al ahorro. Asimismo, los consumidores, especialmente los de mayor edad, se decantan por envases de recarga.
En envases de higiene personal (champú, gel, desodorante, etc.), no existe una preferencia mayor por envases pequeños o grandes. 
El consumidor demanda envases manejables. Por ejemplo, en los productos como gel, el tamaño grande (1 litro) suele ser el preferido porque tiene un uso familiar. Sin embargo, en productos de uso más personal (desodorante, colonia) el tamaño requerido es más pequeño, ya que es habitual que cada miembro utilice una variedad distinta. Los usuarios demandan al menos 2 tamaños de envase porque el uso en viajes y/o gimnasios hace que se necesiten formatos más pequeños y más fácilmente transportables.

Reciclado, un elemento de peso para el consumidor
En relación con el grado de concienciación medioambiental de los hogares españoles, se puede afirmar que el consumidor español considera que es necesario contribuir a la protección del medio ambiente pero, al mismo tiempo, reconoce que en sus decisiones de compra se anteponen aspectos como el precio o la marca, según el estudio de Nielsen.
Así, el Sistema Integrado de Gestión (SIG) de Ecoembes (sociedad sin ánimo de lucro encargada de recuperar y reciclar envases ligeros de plástico, latas y briks, y envases de cartón y papel), recicló 1.229.636 t de envases en 2008 (último dato disponible), lo que supone un 62% del total de envases gestionados. Además, 99.111 toneladas fueron valorizadas energéticamente, por lo que en total se recuperaron 1.328.747 toneladas de envases, el 67% de los envases puestos en el mercado por las empresas adheridas al sistema.
Por tipos de material, en 2008 se reciclaron 289.823 toneladas de envases de plástico, un 12,8% más que en el año 2007. Las toneladas de envases de metal recicladas fueron 249.950, el 68,9% del total de adheridos al SIG, mientras las de papel y cartón ascendieron a 688.311, lo que representa el 81% del total.
Estos resultados han superado los objetivos establecidos en la Ley de Envases y Residuos de Envases de 1997 y en la Directiva Europa 2004/12/CE de residuos de envases. Así, España ha confirmado su capacidad para dar respuesta con solvencia a las exigencias de la Unión Europea en materia de reciclaje y se ha situado en línea con países como Francia, Reino Unido, Suecia, República Checa o Noruega.
Desde 1998, cuando el SIG comenzó a funcionar, se han evitado que acaben en vertedero más de 10 millones de toneladas de envases, que equivalen a 750 estadios como el Santiago Bernabéu repletos de envases. De esta cifra, se han reciclado más de 8 millones de toneladas que han significado un ahorro de 7,7 millones de toneladas equivalentes de CO2, 8.900 Mwh de energía (consumo anual en España de 900.000 habitantes) y 214 millones de m3 de agua (consumo anual de 4 millones de personas).
En la actualidad, 44,3 millones de habitantes acceden a la recogida de envases de papel y cartón a través de contenedores azules, mientras que 43,7 millones de habitantes pueden separar envases ligeros (envases de plástico, briks y latas). A finales de 2008, había 12.376 empresas adheridas a Ecoembes, que representan el 90% de los envases que se ponen en el mercado. El volumen de envases gestionado por el SIG en 2008 fue de 1.982.213 toneladas. El sector empresarial con mayor representación es  el de la alimentación (6.396 empresas), seguido de bebidas (947), empresas de productos de higiene y belleza (914) y empresas de productos de limpieza y mantenimiento (569). Otros sectores suponen 3.550 empresas.
El cuarto Plan Empresarial de Prevención (PEP) persigue ayudar a las empresas adheridas a desarrollar acciones para minimizar el impacto ambiental de sus envases en cuanto a ahorro de materia prima y energía y un aumento de la eficiencia. Desde 1999, las empresas han ejecutado 21.000 medidas para reducir el peso y volumen de sus envases (una botella de agua de 1,5 litros ha reducido su peso en un 35% en los últimos 20 años). Además, gracias a la optimización de los envases, en 2008, se ahorraron 70.000 toneladas de materia prima.
Las principales cifras de la industria española de envases reflejan que, por ejemplo, el cartón ondulado durante 2009 siguió la misma tónica del resto de países europeos, con caídas pronunciadas en 2009. Según los datos estadísticos recopilados por AFCO, el sector alcanzó un volumen de producción de 4.022 millones de metros cuadrados en 2009, cifra que representa un descenso del 8,98% con respecto al año anterior.
La facturación del sector descendió un 14%, rozando los 3.500 millones de euros. En esta cifra está incluida la facturación directa –que alcanzó los 2.050 millones de euros– y la indirecta, que fue de unos 1.450 millones de euros aproximadamente. Con 124 plantas distribuidas por todo el país, la industria de cartón ondulado da trabajo a más de 20.000 personas, entre empleos directos e indirectos.
Los principales sectores demandantes de envases de cartón ondulado son los productos agrícolas y alimenticios, con el 23% y el 16,5% del total, respectivamente. Le siguen las bebidas, con el 15%, y la transformación del cartón ondulado, con el 10,6%. En 2009, la demanda de agricultura creció un +0,53%, mientras que la correspondiente al sector industrial bajó un 10,37%.
En cuanto a los envases de vidrio, la producción se situó en 2009 en las 2,03 millones de toneladas, según los datos de la Asociación nacional de Fabricantes de Envases de Vidrio (Anfevi). De ellas, 1,71 millones de t corresponden a botellas, y 0,31 millones de t, a tarros. En unidades, las primeras alcanzaron las 4.892,3 millones de botellas, y los segundos, 1.508 millones de unidades. En total, este mercado generó una facturación de 790 millones de euros, repartidos entre botellas (656,2 millones) y tarros (134,4 millones).

Envases  sostenibles y multisensoriales
Actualmente, sobresalen diversas tendencias en el campo de los envases para productos de confitería: en primer lugar, está la integración de efectos multisensoriales que proporcionan la posibilidad de conseguir un mayor nivel de diferenciación frente a la competencia y suscitar nuevos impulsos de compra. A esto hay que añadir la creciente importancia que ha adquirido el negocio de temporada que cada vez tienen más trascendencia en el sector. Aquí está creciendo la demanda de envases especiales para promociones, a menudo del tipo one-shot, según un informe elaborado por la Feria Internacional de Confitería (ISM) de Colonia durante su última edición.
Naturalmente, la sostenibilidad constituye también un tema de gran alcance en el campo de los envases. En los últimos años, la tendencia ha sido el predominio del color negro -“black-manía”-, un tono que refleja exclusividad y elegancia en los envases de productos como bebidas refrescantes, snacks salados, tabaco, bebidas alcohólicas y productos de confitería. Este nuevo ejercicio, en el diseño de los envases el lema es: el blanco es el “nuevo negro”.
La capacidad de crear efectos multisensoriales constituye un aspecto por el que se interesan desde hace tiempo los fabricantes de medios para envasar. Las investigaciones de mercado han demostrado ya hace mucho que la estimulación simultánea de diferentes sentidos a través del envase incrementa del 30 al 60% la fidelidad de los consumidores por una marca.
La creación de estos efectos multisensoriales requiere un proceso de perfeccionamiento de los envases. Por ello, la industria alimentaria apuesta, cada vez más, por tecnologías como, por ejemplo, el uso de láminas autoadhesivas, el gofrado, el barnizado y muchas otras que facilitan la posibilidad de proporcionar a sus envases unas nuevas cualidades en cuanto a tacto y aspecto óptico, no dejándose aparte, sin embargo, en ningún caso el tema de la ecología.
La minimización en el empleo de materiales así como la utilización de materiales ecológicos, preferentemente certificados, en los envases constituyen aquí los puntos centrales en los que se focaliza actualmente la evolución y fabricación de envases para productos de confitería.
La cuestión de qué material de envase es el mejor desde un punto de vista ecológico continúa siendo una decisión que tiene que tomarse en función de las características específicas del producto. Actualmente, tanto en las cajas como en los envasases plegables se comprueba su compatibilidad con criterios ecológicos.
Las cajas de cartón figuran entre los envases favoritos debido a que se fabrican con una materia prima sostenible y a que tienen posibilidades de reutilización en el circuito de los papeles usados. Cada vez se utilizan más materiales que proceden de explotaciones forestales sostenibles sometidas a un control neutral.
Asimismo, en la impresión y elaboración de los envases se pueden conseguir ahorros en los consumos de energía, aunque sean reducidos en términos relativos, mediante medidas para mejorar la eficiencia energética.
El objetivo que se busca aquí es lograr una impresión que resulte neutral desde el punto vista medioambiental. Las pinturas y barnices a base de agua reducen la utilización de productos químicos sin que ello signifique una pérdida de calidad. Los sistemas de mezcla de pintura facilitan una consecución exacta de tonalidades cromáticas mediante modernas planchas de impresión térmicas que en la mayoría de los casos hacen innecesaria la utilización de productos químicos.
Es importante que el material del envase y también los colores estén exactamente definidos y que el motivo se pueda utilizar de forma idéntica, tanto en envases de cartón ondulado como en cajas plegables de cartón.
También Nestlé apuesta ya por el blanco en las presentaciones de productos premium. En la serie de envases Nespresso, llama la atención su forma especial de presentación: diseñados principalmente en blanco, los envases presentan una apariencia de falsa modestia. En su superficie mate brillante, la palabra Nespresso destaca únicamente por un gofrado. A través de delicados detalles con efectos atenuados, combinados con elegantes tonos blancos, se consigue un estilo adecuado para la presentación idónea de este producto de gran calidad.

 

Publicado en el número 70 de la revista Tecnifood

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