Tapas y tapones, pequeños elementos, grandes soluciones

Un buen sistema de cierre puede significar la diferencia entre el éxito o el fracaso en el lineal. Problemas de estanqueidad, dificultades de apertura o tapones/tapas que no inspiren una total confianza hacia el producto que protegen, pueden suponer un rechazo del consumidor. Conscientes de ello, los fabricantes de elementos de cierre concentran su atención innovadora en desarrollos más seguros y cómodos, poniendo también el acento en crear referencias de menor gramaje, que contribuyan a un ahorro de costes productivos y a un menor impacto sobre el entorno natural

Los sistemas de cierre son un elemento esencial en el aseguramiento de la calidad y buena conservación de los productos de alimentación y bebidas. Al igual que el propio packaging, las tapas y tapones cumplen una múltiple funcionalidad en los productos alimentarios. Su función más obvia es la de contención, asegurando que el contenido de un envase se mantiene íntegro en el mismo hasta el momento de consumo, sin sufrir pérdidas de volumen, peso o cantidad.
A ésta se suman otra serie de cometidos, como son la preservación de la calidad, en la que para determinados productos los elementos de cierre ejercen un papel esencial, caso de  las bebidas carbonatadas, en las que los tapones son los encargados de mantener la presión interna, que puede alcanzar los 80 psi, o los alimentos envasados al vacío, donde deben garantizar que éste se mantenga, sin permitir la entrada de oxígeno que podría producir oxidación o facilitar la proliferación de organismos patógenos que degraden o contaminen el producto.
Asimismo, algunos tapones y tapas se utilizan en determinados envases para permitir  el consumo diferido, al hacer posible abrir y cerrar el envase; también algunos cierres, como los opérculos, los tapones con sellos adicionales o las cápsulas con sistemas antiefracción ejercen una función de seguridad, al evitar el acceso al producto hasta que llega a manos del consumidor. La dosificación del producto y la de soporte promocional son otras de las funciones que pueden desempeñar los diferentes sistemas de cierre.
Teniendo en cuenta estas premisas, un correcto sistema de cierre alimentario debe cumplir una serie de condiciones indispensables: asegurar la contención y estanqueidad; respetar las características del alimento o bebida que protegen; posibilitar la aplicación del sistema de cierre en un proceso industrial, y ser fácil de extraer por parte del consumidor.

Múltiples propuestas para alimentos y bebidas
Según el tipo de producto y recipiente en el que se apliquen, existen diferentes tipos de cierres para el sellado de envases. En el caso de los envases de vidrio, ainia divide en tres principales grupos los cierres disponibles, según su función:
-Sellados normales (para presión atmosférica). Se trata de cierres que ofrecen un buen sellado cuando las presiones externas e internas son aproximadamente iguales y  resisten pequeños cambios de presión, como los causados por cambios en la temperatura ambiental.
-Sellados de presión. Deben ser capaces de soportan altas presiones internas, caso de las bebidas carbonatadas.
-Sellados de vacío. Deben proporcionar un cerrado hermético del recipiente en los casos en los que las presiones internas del mismo son inferiores a las del exterior.
En relación a los materiales empleados, para el sector del vino sigue predominando el tapón de corcho, tanto natural como aglomerado o con una mezcla de ambos, aunque, también en este sector, el plástico va ganando posiciones, entre otros factores, por la disponibilidad limitada de corcho y su coste más elevado. En materiales plásticos, el más utilizado en la fabricación de tapones es el PVC y otros materiales sintéticos. En cuanto a sus presentaciones existe una amplia diversidad de tapas y tapones: por presión, roscados, dosificadores con una o varias pestañas, tapones con lengüeta, monopiezas con precinto… En el segmento de los cierres de plástico, están teniendo una creciente presencia las tapas bisagra con válvula antigoteo, muy utilizadas en salsas, miel, etc.
Los metales son también muy utilizados en la fabricación de tapas y tapones, existiendo una amplia diversidad de sistemas de cierre metálicos para su aplicación sobre la apertura del envase, como tapón o como cápsula. Uno de los más populares es el tapón corona, muy extendido en el cierre de botellas de vidrio para los segmentos de cervezas, bebidas refrescantes  y aguas, también disponible con sistema twist-off. Una de las ventajas de los cierres corona es que permiten incluir las señas de indentidad de la marca, formando parte del propio marketing del producto. Además, para garantizar la estanqueidad del producto, el tapón corona metálico tiene en su interior un plástico, que también puede utilizarse con fines promocionales.
Este papel comunicador es también compartido por los Los cierres twist-off (apertura por giro) y PT (press on twist off), muy utilizados en conservas y alimentos infantiles. Una particularidad de las tapas PT es que disponen de un botón de seguridad que queda presionado por el efecto de vacío y que se levanta en el momento de apertura del envase, lo que permite asegurarse de que el mismo no ha sido previamente abierto. También dentro de los cierres metálicos son muy utilizados los pilfer proof, cápsulas roscables con anillo de seguridad, muy extendidas en los segmentos de bebidas espirituosas y vinos. Las tapas abrefácil con anilla (latas de bebida, conservas, etc.), los diafragmas de aluminio (botes de galletas, cacao, etc.) y los opérculos o discos de sellado por inducción (compuestos principalmente de una lámina de aluminio y una capa de plástico, aunque también existen discos únicamente de plástico), son otros de los diferentes tipos de cierres metálicos disponibles en el mercado. También con este material, en los últimos años, el mercado ha sido testigo de interesantes innovaciones, como fue la tapa abrefácil que Grupo Ian introdujo en sus conservas Carretilla en 2001, bajo la denominación Abre-¡Ras!, o las más recientes tapas abrefácil con anilla que desde el pasado ejercicio viene aplicando en varias de sus botellas de cerveza el Grupo Mahou San Miguel.

Debate entre el corcho y los tapones sintéticos
Como ya hemos adelantado, los tapones de corcho juegan un papel protagonista en los sistemas de cierre para productos vitícolas. Prueba de ello es que anualmente son éstos los tapones que se emplean para cerrar cerca de 13.000 botellas en todo el mundo. Como material, el corcho presenta numerosas ventajas: es ligero, elástico, compresible y con gran capacidad de recuperación, impermeable, inodoro, resistente a los agentes químicos, raramente se pudre, resistente a los ataques de insectos,  escasa conductividad térmica, entre otras propiedades. Sin embargo, el corcho es un material escaso, difícil de producir y de precio más elevado que otros materiales, al que además se le atribuyen efectos negativos puntuales, como contaminaciones cedidas por el propio tapón o pérdida de producto por mala obturación, que en muchas ocasiones se deben a prácticas incorrectas de embotellado o a contaminaciones de las bodegas y no a las propiedades mismas del corcho. En cualquier caso, estos puntos débiles han caldeado el debate sobre la idoneidad o no de los tapones de corcho y, entretanto, han animado la aparición de sistemas alternativos de cierre para los vinos, como son las cápsulas metálicas de rosca (screw cap o pilfer proof), los tapones sintéticos (elaborados con elastómeros termoplásticos) y los tapones técnicos o semisintéticos.
A nivel económico, el sector del corcho emplea a alrededor de 100.000 personas en toda Europa y factura unos 2.000 millones de euros, suponiendo la fabricación de tapones cerca del 85 % del volumen de negocio del sector corchero tanto a nivel nacional como mundial. España es, tras Portugal, el principal productor de corcho mundial, concentrándose las principales producciones en Extremadura, Cataluña y Andalucía.
En apoyo del sector, a finales de mayo de 2012, las entidades e instituciones de España, Portugal y que representan al sector en Europa han firmado un acuerdo de colaboración para poner en marcha una campaña de promoción del tapón de corcho en el mercado español. La campaña cuenta con un presupuesto global de 300.000 euros y se encuadra en el convenio marco de colaboración entre la Agrupación Sanvicenteña de Empresarios del Corcho (Asecor – clúster del corcho de Extremadura), Asociación de Empresas Innovadoras Aecork de Cataluña; la Asociación Portuguesa del Corcho (Apcor); la Confederación Europea del Corcho (Celiege); el Instituto del Corcho, la Madera y el Carbon Vegetal (Iprocor) de Extremadura; el Instituto Catalán del Corcho (Icsuro), y la Red Europea de Territorios Corcheros (Retecork).

Baile de adquisiciones
En el ámbito empresarial, operan en el mercado español de tapas y tapones unas 40 compañías. En el último ejercicio, una de las operaciones más destacadas en este sector fue la adquisición de Plastivit, compañía catalana especializada en tapones irrellenables para bebidas alcohólicas, por parte del grupo italiano Guala Closures, referente mundial en este mercado y que, de este modo, reforzó el liderazgo de Guala Closures Ibérica en nuestro país, al sumar la planta de producción de Plastivit en Hospitalet (Barcelona), a las que ya poseía en donde ya contaba con tres fábricas en España, situadas en Olèrdola (Barcelona), Jerez de la Frontera (Cádiz) y Alcalá de Henares (Madrid).
Con la venta de Plastivit, la familia Bofill ponía punto final a la desinversión iniciada en 2008 en las diferentes sociedades que integraban el Gupo Vemsa. En los últimos años, el holding ha vendido ocho empresas: la citada Plastivit; Vem de Tapas Metálicas, que fue adquirida por la multinacional estadounidense Silgan White Cap, que también se hizo con VV Internacional, la filial de desarrollo de tecnología y maquinaria para las empresas del grupo; Covit, especializada en la producción de componentes metálicos para el sector cosmética, fue comprada en julio de 2010 por el fondo de inversión PHI Industrial Acquisitions (antigua Arques Iberia); la filial brasileña Covit do Brasil se vendió al grupo estadounidense Aptar Group, quien también adquirió en 2008 la compañía Seaplast especializada en la producción de tapones de plástico dispensadores y antigoteo; Costertec, fabricante de pulverizadores y válvulas para aerosoles, pasó a manos de la empresa italiana Coster Group, y a finales de 2009, vendió la compañía fabricantes de tapas de plástico Sofiplast al Grupo Procap, de matriz francesa, que absorbió la actividad de Sofiplast en la planta de Torelló (Barcelona) en su fábrica de Llagostera (Gerona).
Además del cambio en el mapa nacional del sector del cierre que ha supuesto el desmembramiento del Grupo Vemsa, otra de las operaciones de compra-venta en el sector durante 2011 fue la adquisición por parte de Embalajes Plásticos de Sopelana (Embalatap), fabricante de tapones plásticos para la industria alimentaria y de gran consumo, al Grupo Gureak, del negocio de tapones de su división Goiplastik. Esta firma, especializada en inyección de componentes plásticos, inició en 2007 su apuesta por el desarrollo de una línea de producto propio, especializada en taponería para el sector alimentario, fabricando esencialmente diferentes modelos de tapones para envases de aceite, así como asas para las garrafas de 5 y 25 litros.
 
Precio y seguridad marcan las tendencias del sector
Dentro del amplio abanico de soluciones que los proveedores de sistemas de cierre ponen a disposición de la industria alimentaria, las compañías siguen investigando en innovar para responder a las nuevas necesidades detectadas, no solo en las demandas directas de la propia industria, sino en las tendencias transmitidas desde el consumidor, para quien un buen cierre puede influir en su decisión de compra. Así lo confirman empresas como Bericap,  fabricantes especializados en inyección plástica, quienes no dudan en afirmar que “existen decisiones de clientes basadas únicamente en ese aspecto. Un problema de fugas, dificultad de apertura, etc. puede llevar al fracaso cualquier proyecto y la imagen del distribuidor que lo comercializa. Lo ideal es que nadie piense que el tapón es un producto que se fabrica ‘por separado’ de la botella. Es importante que no se aprecie su existencia, y eso ocurre cuando cumple con su función correctamente”.
En cuanto a las prioridades en las tendencias de la demanda de tapas y tapones, esta misma fuente destaca que “actualmente, por la especial situación del mercado,  hay una mayor atención a la calidad del producto, la velocidad de respuesta y la garantía de suministro. Por ello, todos nuestros procesos están orientados a incrementar la satisfacción del cliente”.
Asimismo, por parte de la industria usuaria de los sistemas de cierre, hay una tendencia generalizada hacia productos que permitan una disminución de costes, a través de la reducción de pesos de los materiales. Esta inclinación se ha apreciado especialmente en mercados como el del agua mineral, al que ha seguido el del aceite, y “actualmente se esta iniciando en otros segmentos como el de los zumos, etc.”
Para dar respuesta a estas necesidades la última incorporación al catálogo de Bericap ha sido el nuevo cierre DS 33, para toda la gama de productos no carbonatados (zumos, tes, vinos, etc.), que ofrece unos ahorros de resina superiores al 50 %, teniendo un impacto económico, en términos de ahorro, muy elevado. “Esto significa que Bericap debe tener una gran componente de I+D en su estructura, característica muy valorada a nivel nacional por nuestros clientes”.
En esta línea, la compañía señala que una de las últimas novedades incorporadas al mercado ha sido la nueva boca 33 mm PET para el sector del zumo y el envasado en líneas asépticas. “Se está implantando con éxito en la mayor parte de las líneas de envasado con un funcionamiento óptimo, tanto a nivel de proceso de envasado, como en cuanto a satisfacción del consumidor (apertura, comodidad, tamaño de la boca para beber directamente del envase…), y ya le siguen diversos proyectos en Europa e incluso Latinoamérica. Una innovadora solución cuidadosa con el medio ambiente (importante reducción de gramos de materia prima en envase y tapón) que colabora con la reducción de costes y eficiencia del envasado”.
Por su parte, la compañía especializada en tapones de plástico Obrist Iberia – Global Closure Systems destaca que en estos momentos las demandas se centran en “productos que cumplan con todos los requisitos de calidad y seguridad alimentaria actuales, que ofrezcan un buen servicio y un buen precio”. En cuanto al desarrollo de nuevos productos para atender las nuevas exigencias, “cada demanda por parte de nuestros clientes tiene sus singularidades y como tal, requiere de un estudio previo y adecuado antes de tomar cualquier decisión”. En cualquier caso, para poder atender al mercado “con la calidad y servicio que nos diferencian”, la compañía anuncia entre sus proyectos más inmediatos “el aumento de capacidad productiva y mejora de productividad”
En esta misma dirección se expresan desde la firma José Combalia, uno de los más antiguos fabricantes de tapones corona, fundada en 1923, al señalar el coste y la seguridad como prioridades de las demandas de la industria. A su juicio, actualmente éstas se extienden  hacia la  “hermeticidad, facilidad de uso industrial, imagen, precio y que cumpla todos los requisitos sanitarios debidos”. Para cumplir con todo ello, la compañía señala como clave la “utilización de las más avanzadas tecnologías, riguroso proceso de fabricación y control de calidad y rapidez de respuesta”. La empresa, que tiene en sus instalaciones actuales de Sant Feliu de Buixalleu, una capacidad de producción de más de 20 millones de tapones diarios, cita entre sus proyectos “seguir con el proceso de adaptación a las más avanzadas técnicas de producción y la continúa inversión en maquinaria e instalaciones y automatización”.
Las exigencias del consumidor hacia los tapones se aprecian “en el caso del vino más que en ningún otro”, según señalan desde Excellent Cork, asegurando que “un cierre mal estudiado provoca sabores y olores que no son los deseados y que pueden hacer que el producto no siempre tenga las mismas propiedades”. Por este motivo, “los productores de vino buscan un tapón que evite los problemas  durante el embotellado, almacenamiento, transporte, etc. que, por supuesto, conserve bien las propiedades organolépticas del vino y que sea cómodo para el consumidor final en su apertura y posterior retapado. Todo esto, a un precio muy competitivo”. En atención a esta demanda, “hemos creado nuestra serie C2C, un tapón que ofrece todas las máximas garantías de cierre y además se puede reinsertar en la botella una vez abierto”. Excellent Cork  es un fabricante de tapones sintéticos para vinos y licores. “Producimos tapones totalmente cilíndricos para vinos y espumosos y estamos también empezando con una gama de tapones tipo ‘T’ o ‘cabezudos’ que pueden ser monocomponentes o fabricados en dos partes, con la cabeza de madera o plástico decorado y la espiga sintética”.

Nuevos desarrollos para envases de cartón
Un segmento en el que los consumidores también muestran una creciente exigencia en cuanto a los sistemas de cierre es en el de los alimentos y bebidas envasados en brik, por lo que las principales compañías fabricantes de estos envases desarrollan también avanzadas soluciones para taparlos.
En sistemas de cierre Sig Combibloc ha dedicado una especial atención a “satisfacer las necesidades de conveniencia del consumidor, desarrollando innovadoras soluciones de apertura desde el primer cierre plano  (CombiTop) hasta los actuales tapones de rosca”. El pasado año, la compañía amplió su oferta de soluciones de apertura (CombiTop, CombiLift, CombiTwist y CombiSwift), con el lanzamiento del tapón de rosca CombiCap, un mecanismo de apertura que pesa tan sólo 1,85 gramos, más respetuoso con el medio ambiente porque su menor peso implica un menor uso de materias primas. Para hacerse una idea más clara de la reducción que esto supone, baste el dato de que “el primer tapón de rosca de nuestros envases de cartón para bebidas, pesaba 4,9 gramos”, según explicó con motivo de la presentación del nuevo tapón Hanno Bertling, product manager de Soluciones de Apertura de SIG Combibloc. CombiCap se basa en un procedimiento desarrollado por SIG Combibloc  por el cual el tapón de rosca se aplica sobre un agujero revestido que, posteriormente, permite al consumidor abrirlo fácilmente y con una sola acción. Con este sistema, el tapón se fija al envase de cartón una vez llenado el producto y una vez retirada la capa de cartón siendo necesario únicamente perforar las finas capas de aluminio y polietileno. En las plantas de envasado de SIG Combibloc se perforan los agujeros, con el tamaño adecuado, en el cartón en bruto antes de que sea laminado; y en las fábricas del cliente, se aplica el tapón de rosca sobre el agujero revestido en el envase de cartón, una vez llenado el producto. Este nuevo sistema de apertura está formado por una lengüeta que integra un  anillo de corte y un tapón de rosca. Basta con girar el tapón de rosca para romper el testigo de apertura del precinto original con un clic audible, que garantiza la seguridad de que no ha sido abierto anteriormente.
 Por su parte, Tetra Pak, especializada en el procesado y envasado de alimentos ha puesto en el mercado innovadoras tecnologías de cierre, como son DreamCap y HeliCap, que “responden a las nuevas demandas de la industria,  incluyendo un coste reducido, un avance de la funcionalidad para los consumidores, una mejora de la protección del medio ambiente, y la flexibilidad que los productores necesitan para prosperar en un mercado dinámico.  Ambas tecnologías son soluciones rentables, que pueden ser integradas en los envases y las líneas de Tetra Pak ya existentes”, aclaran fuentes de la empresa. HeliCap™, inicialmente destinado al mercado de consumo en el hogar, es un tapón de rosca de un solo paso que aporta comodidad y confianza a los consumidores mediante la combinación de un sistema de fácil apertura con una excelente seguridad. El tapón HeliCap tiene un anillo antimanipulación que concentra la fuerza de apertura en la primera rosca del tapón, lo suficiente para que el consumidor se dé cuenta de si el tapón ha sido manipulado. Está fabricado con un material basado en la tecnología PLH (Pre Laminated Hole) que proporciona una mayor eficiencia en el llenado del envase. Además, supone una reducción del consumo de cola en casi un 50 %. Por último, el tapón DreamCap™ “se ha diseñado de forma ergonómica pensando en los consumidores que utilizan envases fuera del hogar, teniendo en cuenta los resultados de las encuestas realizadas en los mercados clave con el objeto de conseguir una experiencia sensorial excepcional durante el consumo”. Este tapón de cuello alto y su diseño por encima del borde del envase proporcionan al consumidor gran comodidad mientras bebe, gracias a una apertura grande (26 mm) y una forma más cómoda que permite un control mayor del flujo del líquido.

Inquietudes del sector

En referencia a las problemáticas que más afectan al sector actualmente y de cara al futuro, desde Bericap apuntan que “a nivel legislativo, expresamente en el sector de la alimentación, se están extremando las normativas y certificaciones, análisis, etc. y eso conlleva unos costes elevados. Es necesaria una regulación estricta, pero con cierto criterio: se puede caer en el riesgo de la duplicidad del requerimiento documental y eso significa empleo de tiempo y recursos de todos”. Por otra parte, desde el punto de vista comercial, “nuestra mayor preocupación es la información al cliente en todos los aspectos: situación del producto, presente del mercado, tendencias futuras… Este es uno de los aspectos en que podemos hacer valer nuestra presencia a nivel global, ya que estamos interconectados con otras plantas del Grupo Bericap, llevando a cabo proyectos conjuntamente para colaborar con el know-how específico en cada aplicación: envasado aséptico, desarrollo de nuevos envases para un mercado concreto, etc. Esa ha sido siempre una de nuestras premisas fundamentales, la posibilidad de tener información de primera mano sobre cambios y tendencias en Europa, América, Asia…, y que pueden extenderse en un futuro a nuestra zona”.
“El excesivo aumento de las materias primas (derivados del petróleo) y la influencia de la crisis económica en el consumo de bebidas” son otros de los puntos de preocupación futura para las empresas del sector, según señalan desde Obrist Iberia. Aspectos a los que fuentes de la firma José Combalia añaden la inquietud en torno a “la  relación del envase con el medio ambiente, la reutilización, el posible ahorro, la huella de carbono”, como temas prioritarios en el futuro de este mercado.

Publicado en la revista Tecnifood núm.82 (julio/agosto 2012).

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