Wika presenta el manómetro PG43SA

En la medición de la presión en procesos sanitarios (producción de alimentación, farmacéutica y productos biotecnológicos), normalmente, se aplica un separador especial para realizar la transmisión de los valores de presión hacia el instrumento. Estos separadores disponen de un líquido de transmisión específico para no dañar el medio. Sin embargo, esta solución puede conllevar riesgos, pues una rotura de la membrana y un escape de dicho líquido puede causar daños en el producto y provocar costosas paradas de producción. Wika presenta una solución óptima para evitar estos riesgos, un manómetro especial, que realiza esta transmisión de los valores de presión mediante una membrana seca, modelo PG43SA.
El conjunto separador/manómetro reduce el riesgo de contaminación ya que los separadores especiales con conexiones clamp, Varivent® o Biocontrol®  cumplen los requisitos de rugosidad y no presentan puntos muertos, cumpliendo con los requerimientos definidos en las directivas DIN 11864 y DN 11850. Queda, no obstante, el mencionado riesgo residual de una rotura de membrana del separador, provocando un escape del líquido de transmisión al medio, que Wika elimina completamente con la aplicación de manómetros especiales para procesos sanitarios, como el modelo PG43SA.
Con este manómetro, la transmisión de los valores de medición no se realiza mediante un líquido de transmisión sino directamente mediante una varilla de empuje entre membrana y mecanismo de medición. La flexión de la membrana se traduce mediante el mecanismo en un movimiento giratorio de la aguja en un ángulo de 0 a 270 grados.
Esta solución cumple los más exigentes requisitos higiénicos y está homologada por un certificado de la EHEDG (European Hygienic Engineering & Design Group), y una homologación 3-A, lo que excluye completamente cualquier contaminación, provocada por el líquido de transmisión.
El manómetro PG43SA permite una limpieza fiable de la tubería sin necesidad de desmontar el manómetro -lo que se denominada CIP (Clean in Place)-, gracias a la construcción del manómetro sin punto muerto ni rugosidades de Ra≤ 0,4 µm. La limpieza CIP consiste en una limpieza general previa y una limpieza intensiva con soluciones alcalinas. Luego se purga la solución con agua y se eliminan los residuos de calcio. Finalmente se purgan los restos de las soluciones alcalinas, se pasa una sustancia para la desinfección y se vuelve a purgar con agua.  En las purgas pueden surgir presiones de hasta 04 bar. Tras terminar el procedimiento CIP sigue el SIP (Sterilisation in Place).  Se introduce vapor con una temperatura de 150º C durante unos 60 minutos. 
Todo ello requiere que el manómetro sea resistente contra cualquier efecto de las elevadas temperaturas o ataques de las sustancias de desinfección y de limpieza. El diseño especial del modelo PG43SA, permite resistir incluso las altas temperaturas del autoclave (esterilización con vapor).

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