La industria de las conservas vive una etapa de transformación marcada por la integración progresiva de nuevas tecnologías, la adaptación a un entorno regulatorio más riguroso y la necesidad de responder a un consumidor cada vez más informado, concienciado y exigente. El sector ha iniciado una evolución que afecta tanto a los procesos productivos como al diseño del envase y el posicionamiento del producto. En este contexto, la conserva refuerza su papel como solución para el día a día, capaz de aportar estabilidad y a la vez seguridad en un sistema alimentario sometido a cambios constantes
