La seguridad alimentaria avanza desde un modelo centrado en el control hacia una gestión preventiva, con vigilancia más precisa, regulación más exigente y tecnologías cada vez más capaces de detectar riesgos con anticipación. Patógenos persistentes, contaminación cruzada, nuevas formas de producción y una cadena de suministros cada vez más compleja obligan a revisar continuamente los sistemas de seguridad, mientras la monitorización ambiental, los métodos rápidos de análisis, los biosensores, la inteligencia artificial e innovadoras estrategias de higiene y conservación aumentan la capacidad de...
