La industria de aromas alimentarios avanza en España al ritmo de una doble exigencia: ofrecer perfiles sensoriales más complejos y, al mismo tiempo, responder a la demanda de productos más saludables, naturales, sostenibles y accesibles sin renunciar al sabor. En paralelo, la UE mantiene una agenda regulatoria intensa sobre aditivos y aromas alimentarios que obliga a la industria a adaptarse a esta normativa y a buscar la necesaria conexión con el consumidor
