La adaptación de texturas en los alimentos es una de las estrategias más comunes en el manejo de la disfagia o dificultad para tragar, un problema frecuente en personas mayores o con patologías como la enfermedad de Alzheimer, Parkinson o ictus. Proporcionar alimentos con una textura adecuada que, además, tengan una función fruitiva y aporten determinados nutrientes puede contribuir a mejorar el bienestar físico y emocional de estas personas y a prevenir la aparición de complicaciones derivadas de un mal estado nutricional y de hidratación...
