Su facilidad, rapidez y ahorro de tiempo en la cocina son desde siempre las ventajas que han movido a los consumidores a incorporar en su cesta de la compra salsas, caldos y sopas listos para comer o de mínima manipulación. Un hábito de consumo arraigado por la conveniencia al que se han sumado la demanda de productos elaborados con ingredientes naturales, ecológicos, sin aditivos y sin alérgenos, que están obligando a los fabricantes de la industria alimentaria a innovar bajo las premisas principales de salud y nutrición. Sin olvidar otras tendencias...
