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AEFYT. Retos de futuro en refrigeración
La industria alimentaria es una de las grandes usuarias de las aplicaciones de la refrigeración. El frío está presente en todos los procesos, desde la conservación de materias primas y productos acabados, tratamiento de alimentos frescos, hasta el proceso de manufactura de otros y, por supuesto, su llegada en óptimas condiciones al consumidor final
El sector de la refrigeración garantiza la cadena del frío, necesaria en la seguridad alimentaria, pero también está contribuyendo a la competitividad de la misma gracias, entre otros, a los grandes esfuerzos en eficiencia energética que aportan las innovaciones tecnológicas.
Las aplicaciones del frío en la tecnología de alimentos tienen dos vertientes: de producción y de conservación. La refrigeración se emplea de forma directa en los procesos de elaboración de muchos alimentos, por ejemplo, se usa en la elaboración del vino y la cerveza para controlar la fermentación, en los secaderos de embutido o jamones, en la climatización de granjas e invernaderos y en las salas de los mataderos. Por otra parte, el almacenamiento, la conservación, transporte y exposición de los productos perecederos debe hacerse de manera que la temperatura se mantenga estable durante todo el proceso. En definitiva, para lograr el establecimiento de una cadena de frío adecuada se requiere infraestructura, adaptación de procesos, transporte especializado con temperatura regulada y tecnología de control.
La producción de frío está experimentando avances tecnológicos y legislativos que presentan grandes retos dirigidos, principalmente, a incrementar el ahorro y la eficiencia energética que tienen las instalaciones existentes. Entre las reformas que producirán beneficios energéticos y económicos para la industria alimentaria, podemos mencionar tres:
-Sustitución de equipos obsoletos por máquinas tecnológicamente avanzadas, con altas capacidades en ahorro de energía por su capacidad de modulación a variaciones de la demanda del servicio (multietapa, variación de las temperaturas de condensación y/o evaporación).
-Implantación de nuevos sistemas de control, regulación y monitorización.
-Implantación de nuevos fluidos refrigerantes.
En muchas industrias del sector alimentario el consumo de energía supone uno de los mayores costes de la producción y tiene una influencia decisiva en la competitividad de las empresas. Nos encontramos en un momento de fuerte potencial de mejora de la eficiencia energética, tanto a nivel de diseño de nuevas plantas como en modificaciones de las ya existentes, como de ahorro de energía en el nivel de mantenimiento.
Las directivas relacionadas con el Ecodiseño están generando grandes cambios en los productos relacionados con la energía, entre ellos, los sistemas de refrigeración y climatización
En la industria alimentaria el coste del consumo energético en el frío industrial y comercial puede llegar a ser varias veces superior al coste de la inversión. Por lo tanto, para hacer una valoración de la instalación frigorífica es necesario analizar el “coste de ciclo de vida”, en el que intervienen cuatro parámetros: coste de la inversión y la amortización, coste de la energía consumida, costes de mantenimiento y coste de desmantelamiento.Oportunidades y lastres
Las directivas relacionadas con el Ecodiseño están generando grandes cambios en los productos relacionados con la energía, entre ellos, los sistemas de refrigeración y climatización. Las normas de Ecodiseño no se limitan a los consumidores directos de energía (motores, ventiladores, etc.), sino a otros conceptos que afectan al rendimiento (aislamiento, cerramientos, tuberías, etc.). Por otra parte, el “Smart Grid”, un concepto que pretende optimizar la distribución de energía eléctrica en función de las puntas y valles de consumo, también entra con fuerza en el sector del frío alimentario.La otra cara de la moneda la presenta el recientemente implantado Impuesto sobre los Gases Fluorados, que castiga al sector con una fuerte reducción en la facturación que podría tener una incidencia negativa en las inversiones sobre eficiencia energética que estaban en marcha.
Un viaje por el frío
Cerca de las dos terceras partes de las instalaciones de la industria alimentaria utilizan la refrigeración, disipando el calor de condensación a través del proceso de la refrigeración evaporativa, mediante la utilización de torres de enfriamiento y condensadores evaporativos. La conservación de alimentos es más prolongada cuanto antes se consigue reducir su temperatura a los niveles óptimos de almacenamiento: la conservación de todas las carnes y pescados, de las frutas y hortalizas y de los productos lácteos solo se asegura a través de las bajas temperaturas.La refrigeración evaporativa es más que recomendable en los procesos industriales que utilizan el amoniaco como refrigerante, como es el caso de las industrias cárnicas, lácteas, cerveceras, etc., aportando numerosas ventajas tanto de carácter energético como económico.
Además, esta tecnología interviene en algunas de las fases de elaboración de productos como el vino o la cerveza donde la refrigeración es un elemento necesario en los procesos de fermentación. Dicha refrigeración debe conseguir sus fines, la optimización de los procesos de elaboración, de manera segura, económicamente viable y produciendo el menor impacto ambiental. Es decir, debe ser competitiva y sostenible.
La tecnología de la refrigeración evaporativa se ha convertido, en este sentido, en uno de los grandes apoyos de la industria alimentaria para lograr altos parámetros de eficiencia energética. La máquina frigorífica debe ser eficiente desde el punto de vista energético, puesto que un menor consumo de energía acarrea un menor coste de explotación y una reducción de las emisiones indirectas de CO2.
En lo que se refiere al transporte y exposición de los alimentos, los camiones y armarios frigoríficos culminan un viaje en el que el frío ha contribuido a aumentar la vida de los alimentos y en que estos lleguen al consumidor con total garantía de calidad. También estos equipos han experimentado avances importantes en lo que se refiere a asegurar la eficiencia energética.
La utilización de muebles frigoríficos (MFV) eficientes para la venta de productos perecederos permite obtener ahorros comprendidos entre el 25-60% si se compara con un MFV tradicional. Esto es debido a que presentan menores necesidades frigoríficas y, en consecuencia, menor consumo energético. Los conceptos que permiten obtener estos beneficios son: que disponen de un diseño optimizado del evaporador que permite el control de la temperatura con temperaturas de evaporación más altas que con los muebles tradicionales, emplean ventiladores de alta eficiencia, usan iluminación de bajo consumo e incluyen métodos de control y regulación con instrumentos PID, entre otros.
El marco legislativo de la refrigeración
Los años 2014 y 2015 han estado marcados por grandes cambios legislativos para el sector del frío. La aprobación del Reglamento F-Gas y las nuevas normas sobre ecodiseño y la etiqueta energética plantean retos para las empresas que les obligan, en algunos casos, a realizar profundas transformaciones y a estar muy pendientes de los rigurosos calendarios de adaptación que tienen como horizonte, en su mayor parte, el año 2020. Las mismas se trataron en profundidad en la Jornada Técnica de AEFYT que, bajo el título “Marco legislativo en el sector del frío” se celebró el pasado día 7 de mayo.En lo que se refiere al ecodiseño, los fabricantes de equipos frigoríficos deben tener en cuenta que las exigencias de la normativa abarcan todo el Ciclo de Vida del Producto, desde la obtención de materiales hasta su reciclaje y fin de vida pasando por la producción, la distribución y el uso. En este ciclo, para el sector del frío es especialmente importante “evitar o reducir la producción de gases de efecto invernadero”, dijo José Magro, gerente de Medio Ambiente de AENOR. Lo que enlaza especialmente con la Directiva sobre F-Gases.
Además, las empresas deberán conocer y aplicar una compleja reglamentación comunitaria y nacional entre la que destacan las siguientes normas:
-RD 18782011 sobre diseño ecológico aplicable a los productos relacionados con energía.
-Norma de Ecodiseño, ISO 14006: 2011
-Real Decreto 163/2014, 14 de marzo, sobre la huella de carbono
Los productos afectados por la legislación de ecodiseño y la etiqueta energética se han dividido en lotes y cada uno de ellos está experimentado diferentes estados en su evolución normativa. Según explicó, Marta San Román, vicepresidenta de AEFYT, entre los que más afectan al sector se encuentran el lote número 12, de equipos frigoríficos y congeladores comerciales; el número 13, de equipos de refrigeración y congelación (entre los que se cuentan las instalaciones para hotelería); y el número 6, relativos a grandes sistemas de aire acondicionado y ventilación.
Sin duda, la consecución de los objetivos medio ambientales pasa por el nuevo Reglamento sobre los Gases Fluorados. Silvia Romano, consultora de EPEE para F-Gas, explicó que los grandes pilares de la nueva normativa pasan por el control de las fugas, la certificación y formación de los instaladores; la reducción de los HFCs (hasta un 79% en 2030); los límites de PCA, con el año 2025 como horizonte final; y, por último, otras cuestiones como la presentación obligatoria de informes o un sistema de trazabilidad para los equipos precargados.
El control de fugas es, así pues, una exigencia de la nueva normativa. Sin embargo, el riesgo existe y preocupa a los instaladores. En este sentido, la Correduría Óscar Simón y Asociados ha creado una Póliza sobre Pérdida Accidental de Gases Refrigerantes que pretende dar respuesta a las normas principales.
Comisión Técnica Aefyt, Asociación de Empresas de Frío y sus Tecnologías
