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El conocimiento de las alertas: una herramienta para mejorar la gestión de la seguridad alimentaria
En nuestra sociedad, como consumidores exigimos, cada vez más, una mayor calidad de los productos alimenticios que adquirimos, dando por hecho que son seguros. Pero a veces, ya sea por un fallo en la gestión de la seguridad alimentaria o por fraude, se producen incidentes que pueden poner en peligro nuestra salud. Es por ello que conviene anticiparse, y el conocimiento de las alertas alimentarias puede ayudar a las industrias a identificar riesgos que podrían afectarle, al mismo tiempo que facilita el cumplimiento de los requisitos en materia de fraude incluidos en algunas normas de seguridad alimentaria que existen en el mercado
En la actualidad, la industria alimentaria trabaja incesantemente para asegurar la inocuidad de los alimentos que pone en el mercado, asimismo, el consumidor confía en que los productos que compra son seguros. Pero en ocasiones, suceden incidentes de seguridad alimentaria que pueden poner en riesgo la salud del consumidor, además, la existencia de fraudes intencionados para obtener beneficios económicos o simplemente por llevar a cabo de forma inconsciente actuaciones no adecuadas en las diferentes etapas de la producción y puesta en el mercado de un alimento, dan lugar a situaciones de riesgo que hacen necesario que tanto la industria como los ciudadanos estemos informados sobre las alertas alimentarias que están teniendo lugar, no solo en nuestro entorno más cercano sino también a nivel global.
Para las industrias de alimentación el conocimiento de las alertas alimentarias en el contexto en el que opera cada una de ellas, es importante para ayudar a reducir su vulnerabilidad en relación a la selección de sus proveedores y al control de calidad que debe realizar sobre sus materias primas. Asimismo, ayuda al cumplimiento de los requisitos sobre la lucha contra el fraude alimentario incluidas en algunos estándares de seguridad alimentaria, entre otras cuestiones. Con la información sobre alertas, las industrias pueden analizar el historial de cada materia prima haciendo una recopilación bibliográfica sobre esta, que les permitirá evaluar los incidentes ocurridos con anterioridad y tener conocimiento sobre la situación del mercado.
Una alerta alimentaria proporciona información sobre un incidente que puede comprometer la salud de los consumidores. Para la gestión de las citadas alertas, existen herramientas de comunicación capaces de transmitir rápidamente, entre los diferentes puntos de contacto, información relevante sobre posibles riesgos para la salud que algunos alimentos puedan tener. Estos sistemas de comunicación son lo que conocemos como Red de Alertas Alimentarias y su objetivo es asegurar que solamente productos alimenticios inocuos puedan estar y circular en el mercado.
En España el sistema de red de alertas alimentarias se denomina Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información (SCIRI). A través de esta red se gestionan todas las incidencias que suponen un riesgo para la salud de los consumidores, a nivel nacional. Al mismo tiempo, la red española está integrada en el sistema de alerta rápida de alimentos y piensos de ámbito europeo (RASFF) y en el sistema internacional de intercambio a nivel mundial (Infosan) en coordinación con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Para la gestión y la transmisión de información entre redes se utilizan diferentes notificaciones que se clasifican según el riesgo que presentan:
- Notificaciones de alerta: son aquellas que suponen un riesgo grave para la salud del consumidor y exigen una vigilancia o actuación inmediata de las autoridades competentes.
- Notificaciones de rechazo en frontera: son las notificaciones sobre alimentos de países terceros que no han pasado los controles oficiales que se llevan a cabo en los puestos de inspección fronterizos de la Unión Europea.
- Notificaciones de información: el riesgo presente en el producto alimenticio afectado no requiere una actuación rápida e inmediata por las autoridades sanitarias competentes. Se clasifican en dos grupos, la notificación de información para seguimiento -que revela un riesgo no grave relacionado con un producto que está en el mercado o que puede comercializarse en otro Estado miembro- y la notificación de información para atención -que implica un riesgo grave relacionado con una referencia que está presente únicamente en el país notificante o no ha sido comercializado o ya no está en el mercado-.
- Otras notificaciones: distintas a las anteriores que pueden tener interés para las diferentes Autoridades Competentes.
Según el RASFF, durante los cuatro primeros meses del año, ha habido 1.002 notificaciones de las que 345 han sido alertas, un 34% del total, 308 rechazos en frontera, 199 informaciones para atención y 149 informaciones para seguimiento.
En este periodo, las categorías de producto con más notificaciones han sido la carne de ave, las frutas y verduras y los frutos secos, representando entre las tres alrededor del 40% del total de notificaciones.
En cuanto a los peligros identificados, encontramos con mayor frecuencia los microorganismos, con alrededor de un 38% del total de notificaciones y en el que la Salmonella sigue siendo el microorganismo más frecuentemente reportado. Su incidencia se concentra en la categoría de las aves de corral. Seguidamente encontramos las micotoxinas, con alrededor de un 13% del total, y en el que destacamos las aflatoxinas, con gran incidencia en la categoría de frutos secos. A continuación, vendrían los residuos de pesticidas, con cerca de un 7% del total de notificaciones, seguido muy de cerca por los alérgenos, con casi un 6%.
En cuanto al origen del producto, destacamos en la categoría de frutos secos a Estados Unidos, con casi un 16% de las notificaciones, seguido por la India, con un 13%, y Sudán y Turquía, con aproximadamente un 11%. En la categoría de carne de ave de corral, el 65% de las notificaciones provienen de productos de Polonia. En cuanto a las frutas y verduras, el 47% de las notificaciones, corresponden a producto originario de Turquía, le sigue China, con el 8%. Finalmente, el país que más notificaciones ha hecho ha sido Alemania, con un 12% del total, seguido de Países Bajos y Reino Unido.
En resumen, tal como hemos visto en el ejemplo anterior, con la información proporcionada por los sistemas de alerta, seleccionando parámetros y comparando datos en diferentes intervalos de tiempo, podemos obtener información de interés para diferentes áreas de la empresa, como compras o calidad y seguridad alimentaria.
