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“Revalorizar y aprovechar aquello que antes se desechaba es una oportunidad de negocio y de futuro”
A pesar de la pandemia, el encarecimiento de precios de las materias primas y la tasa de inflación, Amparo Lafuente, presidenta de AFCA, señala que “ante este escenario, el sector agroalimentario tiene muchos desafíos por abordar que, si bien a priori nos pueden parecer un obstáculo, también pueden suponer una oportunidad”. De hecho, “ser sostenible es rentable” y la Industria 4.0 “ofrece muchas posibilidades de éxito” gracias a “la digitalización de los procesos para optimizar el trabajo”. En definitiva, “estamos ante la cuarta revolución industrial”, concluye Lafuente
Nos encontramos ante un escenario incierto en el que las empresas del sector agroalimentario tienen que avanzarse a las circunstancias. El crecimiento de los negocios se encuentra estrechamente ligado a la innovación y a la capacidad de adaptación al entorno. Por ello, es necesario enfrentarse a los retos que emergen en la sociedad, partiendo, en todo momento, de una actitud asertiva, tirando de creatividad, tecnología y estrategia.
La pandemia ya tensionó nuestra cadena de suministros el año pasado, pues muchos países eminentemente exportadores cerraron sus fábricas por Covid, provocando escasez de materias primas. El aumento del precio del fuel, del transporte en general y más recientemente de la energía, han hecho el resto. El resultado ha sido el encarecimiento desorbitado de los precios de las mismas, llevando la tasa de inflación a unos niveles que desde hace muchos años no se producían.
Además, la actual crisis por la guerra de Ucrania nos ha acercado un paradigma que pone en jaque el acceso a los alimentos, algo a lo que no estábamos acostumbrados en el primer mundo. Algunos expertos consideran que la guerra tan solo ha acelerado el desabastecimiento de cereales, que inexorablemente iba a producirse a razón de unas sequías cada vez más extremas que se propagan por planeta.
Ante este escenario, el sector agroalimentario tiene mucho por hacer y desafíos por abordar que, si bien a priori nos pueden parecer un obstáculo, también pueden suponer una oportunidad.
El cuidado del planeta se ha convertido en una cuestión de responsabilidad y la tecnología es una herramienta eficazmente consolidada en el progreso empresarial. Un desarrollo alimentario sostenible debe mantener el equilibrio entre sus actores y llevarse a cabo desde una perspectiva integral, abarcando toda la cadena de valor, desde la producción de la materia prima, la elaboración del producto acabado y los procesos logísticos.
El futuro se vislumbra desde el punto de vista de la sostenibilidad y el cuidado por el medio ambiente. El sector agroalimentario, más que ningún otro, lo sabe y tendrá que reinventarse para conseguir alimentar a una población mundial creciente de forma segura, saludable y sostenible.
Lo cierto es que, si lo analizamos, ser medioambientalmente sostenible es rentable. El revalorizar y aprovechar aquello que antes se desechaba es una oportunidad de negocio y de futuro. Materializar la visión de que un residuo en realidad puede convertirse en un subproducto o incluso un ingrediente, es algo que algunos de nuestros asociados ya han empezado hacer. En AFCA estamos orgullosos de como algunas de nuestras empresas asociadas, tanto multinacionales como startups, han sabido leer el mensaje y en la actualidad, gracias a procesos biotecnológicos, han desarrollado ingredientes con funcionalidades específicas, a partir de ciertas partes vegetales sin valor comercial, como por ejemplo de las partes del brócoli que normalmente se desaprovechaban.
El sector primario debería replantearse si el modelo de sus cultivos se ajusta a las necesidades actuales o bien se ha de cambiar. El sacar partido a un recurso del que no se estaba haciendo uso también es otra oportunidad. Ahora bien, debe hacerse con criterio y conocimiento, tanto técnico como legal, para obtener una matriz exitosa.
En este sentido, ciertas compañías dedicadas a la transformación, el compostaje, la digestión anaerobia o la cogeneración, son iniciativas interesantes de autogestión y/o aproximación hacia la economía circular.
La búsqueda de envases más respetuosos con el medioambiente es otro camino que hay que explorar y que requiere de un arduo trabajo de investigación, así como la aplicación de nuevas técnicas de reciclaje de mayor eficiencia, que conlleven un menor impacto ambiental una vez concluida la vida útil del envase.
La Industria 4.0 ofrece muchas posibilidades de éxito a la industria alimentaria. No se trata exclusivamente de robotización y tecnología, relegadas hasta hace poco a ciertos departamentos de la empresa, sino que implica un cambio de mentalidad en el que, aunque el talento humano debe seguir siendo prioritario, se digitalicen los procesos con el fin de optimizar el trabajo. Más que nunca el estudio de los datos nos puede servir para facilitarnos los procesos y para adecuar nuestros productos a un perfil de consumidor más exigente con el cual poder interactuar a través de las redes.
A la vista de lo anteriormente comentado podemos decir que en la industria agroalimentaria estamos ante la cuarta revolución industrial.
El sector agroalimentario ya ha sabido anteponerse a una pandemia mundial que dio un vuelco por completo a nuestras vidas. La experiencia ha demostrado su potencial para superar las adversidades y resurgir con fuerza con resultados excelentes. El cometido es complejo, pero confiamos en que continúe transformándose ante los cambios conforme lo ha hecho hasta ahora.
