Esto se debe no solo a factores económicos como la inflación y el aumento de los costes de producción, sino también al hecho de que muchos de los productos no atraen a los flexitarianos en términos de sabor o valor nutricional.
Por ejemplo, los fabricantes pueden refinar fácilmente el sabor de un producto semiacabado vegano como los trozos de pollo, Meatless® Chicken Chunks con micoproteína y proteína guisante o los trozos de carne, Meatless® Beef Bites con micoproteína y proteína de haba y de trigo, añadiendo sabores.
