El número de consumidores que demanda nuevas opciones frente a productos lácteos ha aumentado de manera notoria en la década actual. Esta necesidad responde principalmente a cuestiones de salud (alergia a la proteína de la leche o intolerancia a la lactosa) y a otros estilos de vida. En vista de estas tendencias en el mercado mundial, el desarrollo de referencias alternativas se convierte en una prioridad para las empresas relacionadas con la alimentación y, en consecuencia, la inversión en I+D es necesaria para conseguir una diferenciación por calidad
